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Crédito a un sector de alto riesgo

Hay experiencias históricas que llaman a la reflexión y a ser cautos y cautelosos con el dinero de los trabajadores, más si se quiere dar créditos a un sector de alto riesgo, como es el agrícola, cuyos precios dependen del mercado internacional, donde Bolivia no fija los mismos.

La Razón (Edición Impresa) / Julio Alvarado Aguilar Economista, experto en comercio internacional

00:00 / 05 de febrero de 2017

El préstamo del dinero que administran las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) al sector agrícola no es una novedad; nosotros ya mencionamos este peligro cuando salió la Ley 393 de Servicios Financieros; en la que se autoriza al Banco de Desarrollo Productivo (BDP) a requerir dineros de las AFP para prestar a micros y pequeños empresarios del sector productivo.

Ese ya fue un antecedente muy serio que en aquel entonces denunciamos, pero nadie nos hizo caso ni tuvo repercusión mediática. Ahora sale esto como noticia porque es a los agroindustriales de Santa Cruz a quienes se está dando los préstamos; pero ésta no es una nueva medida, el Gobierno ya lo ha estado aplicando desde que salió la Ley 393.

Un segundo punto que llama la atención es por qué en este momento se trata de utilizar esos recursos para los micro y pequeños empresarios en Santa Cruz, porque supuestamente va para ellos, no para los grandes. Ello se debe, desde mi punto de vista, a que la economía no está marchando bien; no tenemos muchos recursos, como dice el Gobierno.

Por eso es que se está apelando al dinero que está depositado en las AFP, ello es un reconocimiento de parte del Gobierno de que la economía no está como afirma la propaganda oficial, que seguimos en bonanza económica y con una economía sólida y que no estamos sintiendo los duros efectos de la crisis; es un reconocimiento tácito de que el Gobierno tiene problemas de liquidez.

Y el tercer tema, recurrente en esta administración gubernamental, es que no dice la verdad a la población: que los recursos de los trabajadores tienen en Bolivia una historia triste y lamentable, siempre hago recuerdo el tema de Dante Escóbar.

Ahora, si hay un sector de alto riesgo, ése es la agricultura: por el cambio climático, depende de la naturaleza y eso nadie lo puede prever.

Pero además hay que tomar en cuenta otro elemento de riesgo, el de los precios de los alimentos, de la soya o el trigo, por ejemplo, que está determinado por los mercados internacionales, donde Bolivia no impone precios. Hasta 2014, los precios de los alimentos estuvieron en un nivel alto, en 2015 y 2016 cayeron, como la quinua o la soya. Esta última se cotizaba hace 10 años entre 100 y 120 dólares la tonelada, pero con el incremento de precios llegó hasta 600 dólares la tonelada, pero ha ido disminuyendo y creo que estos días está por los 300 dólares. Hay mucha volatilidad en el precio de los alimentos y por lo tanto Bolivia depende de los mercados internacionales.

A ello hay que sumar que en el pasado se tenía un Banco Agrícola estatal, que quebró porque prestó a los agroindustriales de Santa Cruz y ellos lo llevaron a la quiebra.

Las experiencias históricas nos llaman a la reflexión, tenemos que ser muy cautos y cuidadosos con el dinero de los trabajadores y con mayor razón cuando se quiere dar créditos a un sector de alto riesgo.

El último tema que preocupa es que esos préstamos no irían a la producción sino que serán para pagar las deudas del sector agroindustrial, que, según la Fundación Tierra, tiene más de 300 millones de dólares de deuda en este momento, que no está pudiendo cubrir.

Con esos antecedentes es una operación demasiado riesgosa, así sea el 1%, se está sentando un nuevo precedente nefasto de mala utilización de los recursos de los trabajadores que están destinados a su jubilación.

Y el argumento de que los recursos de los trabajadores van a ganar con esas colocaciones es falso. Si este negocio fuera seguro y con tasas de rentabilidad tan elevadas, ¿no le hubieran ofrecido los bancos dinero a este sector? porque un banco vive de prestar dinero, pero los bancos privados están buscando negocios donde acomodar el dinero en la forma más segura.

Si realmente fuese como dice el Gobierno, que se va a ganar, los primeros que hubieran ofrecido recursos al sector agroindustrial hubieran sido los bancos privados, éstos no hubiera esperado que le digan que hay un negocio interesante, no necesita de la información del Gobierno para ir y ofrecer dinero a los sectores que necesitan, pero la banca privada no lo hace porque sabe que es un negocio de alto riesgo.

Las tasas de interés que se pagan en este momento al dinero de las pensiones son reales y reflejan lo que está aconteciendo en el contexto internacional.

Éstas solo pueden ser manipuladas a través de decretos supremos, es decir, cuando se obliga al sector privado, a la banca, a otorgar determinados créditos a una tasa de interés, como es el caso de vivienda, pero a nivel externo eso no sucede.

El sistema financiero en Bolivia también está sometido a las presiones e influencias externas. En este momento, en el ámbito mundial, el precio del dinero es muy bajo, por eso el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y países dan créditos a un 2 o 3% de interés, porque el precio de la mercancía dinero está muy bajo; y si está muy bajo en el mundo, no puede ser elevado en Bolivia.

Por ello, al ser nuestro sistema financiero un reflejo de lo que ocurre con la situación internacional, tenemos que vivir con tasas de dos, 3% de rentabilidad para los dineros de los trabajadores, pero eso es mucho más seguro que meter así sea el 1% de ese recurso a un negocio riesgoso.

Y, ojo, estamos hablando de 150 millones de dólares, porque cuando se habla de porcentaje parece poco, 1% ¿qué es pues uno?, pero cuando vemos que son 150 millones y recordamos que hay jubilados que tienen una renta de 600, 700 bolivianos, pues ese dinero que se prestará es demasiado.

Cuando las tasas de rentabilidad de las pensiones estaban por el 11%, el dinero en el ámbito mundial era caro y por lo tanto se pagaban altas tasas de interés, pero la crisis de 2008, 2009, la desaceleración en Europa, todo eso ha hecho que el dinero sea barato; a ello se suma el ingreso de China a los mercados financieros mundiales, uno de los países que en este momento está dando grandes cantidades de crédito.

Entonces, el mercado mundial de dinero tiene una sobreoferta y por eso es barato. Es igual que el petróleo, que cuando hay mucho petróleo el precio baja cuando hay poco, sube; lo mismo sucede con el dinero, es otra mercancía, que en este momento hay mucho circulante en el mercado y por eso las tasas son bajas.

Si mejoran las condiciones de la economía mundial o regional, pueden haber mejores tasas, pero con las medidas que está tomando Donald Trump en Estados Unidos eso más bien repercutirá negativamente en economías latinoamericanas.

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