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Crisbeylee González: ‘Apostamos a que el pueblo arrincone a los violentos’

Hay la corriente informativa de que en Venezuela la crisis sobre todo es a causa del mal gobierno del chavismo. Su embajadora en Bolivia rechaza esta imagen, informa que más bien es la oposición venezolana la intransigente. Para el debate.

Crisbeylee González

Crisbeylee González Fotos: Luis Salazar-archivo

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos Zamorano es periodista

00:00 / 21 de mayo de 2017

El 1 de mayo, el Gobierno de Venezuela emitió el Decreto 2.830, por el cual convoca a la Asamblea Nacional Constituyente. Es la mejor salida a la crisis, asegura su texto: “el proceso constituyente es una gran convocatoria a un diálogo nacional para contener la escalada de violencia política”. La embajadora de Venezuela en Bolivia, Crisbeylee González, añade que la reforma de la Carta Magna era aspiración incluso de los actuales opositores. En lo práctico, augura que en los próximos días la mayoría venezolana empezará a materializar el debate constituyente a la vez que “arrinconará” o aislará a las fuerzas opositoras “violentistas”.

— ¿Cómo una Asamblea Constituyente puede ser la salida a la crisis?

— Desde hace cuatro años nosotros hemos abierto todas las vías posibles para la solución de la crisis en Venezuela; una crisis provocada. Y no puede haber una situación más democrática que una Asamblea Constituyente. Pero no lo decimos nosotros nada más; en el abanico que abrió el presidente Nicolás Maduro para resolver la crisis estuvo desde un primer instante la mesa de diálogo. Nosotros queremos, tenemos que resolver la situación, pero del otro lado (la oposición) resolver la situación pasa porque Nicolás Maduro se vaya, es la primera condición que pone la otra parte; pero eso no está en el juego, nosotros somos un gobierno electo democrática y constitucionalmente; nosotros no hemos violado ninguna normativa de la democracia. Cuando tú pones una condición como esa para sentarte a dialogar, obviamente el diálogo es una excusa para prolongar una crisis que ellos han desencadenado.

— ¿Pero una elección presidencial no es la más directa solución a la actual crisis política?

— Pero si la elección presidencial es el año próximo.

— Ellos plantean adelantarla, para enfrentar la crisis.

— ¿Y por qué la van a adelantar si eso no es constitucional? Ahora, si la Asamblea Constituyente, que es soberana, dice vamos a hacer elecciones en tres, cuatro días; bueno, sentémonos. ¿Cuál es el miedo? Que no tienen la mayoría en el país, que lo que tienen es una gran parafernalia cinematográfica, con altoparlantes a nivel internacional, que internacionaliza la violencia y se la endosan al Gobierno; o sea: ‘el gobierno es el violento’, eso es totalmente falso.

— La oposición sostiene que allí el partido de gobierno ha copado todo el poder, que la sentencia del Tribunal Superior de Justicia que ‘quitaba’ poderes al Legislativo lo prueba.

— Pero no es cierto. Fíjate: el Tribunal Supremo de Justicia dicta una sentencia y dice que en vista de más de 14 meses de inoperancia la Asamblea Nacional (AN) está en desacato, y si tú desacatas, corres el riesgo de ser sancionado. Ellos (la AN) juramentaron a tres diputados que habían sido sancionados por haber cometido fraude en las elecciones; no debieron haber sido juramentados, pero como la Asamblea pensó que llegando al poder, en meses caería el proceso democrático revolucionario bolivariano, entonces dijeron ‘bueno, los juramentamos igual porque no nos interesa el resto de los poderes”. Pero si hay algo que puede más que Dios, como dice un compañero constitucionalista, es el Tribunal Supremo, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo; y este tribunal dijo: ‘oye, ya llevamos 14 meses, no podemos firmar acuerdos entre empresas mixtas, privadas, el Estado, para echar a andar la maquinaria económica; hace rato que no podemos ni siquiera tomar decisiones porque la Asamblea tiene todo cerrado, tiene 14 meses en desacato, entonces, necesitamos resolver esto’. Y entonces, hace esa sentencia, (pero) lo que pasa es que toda esta situación hace que a veces uno tome decisiones un poco equivocadas, y entre estas decisiones (del Tribunal) hay algunas que no venían al caso, y es la fiscal quien dice que está en desacuerdo. Esa misma noche llama el Presidente a una reunión del Consejo de Seguridad del Estado, y dice ‘bueno, superado, se deroga aquella sentencia que hizo el tribunal’, el tribunal lo reconsidera y deroga el documento. Qué muestra esto: que no hay una suplantación del poder por parte del Ejecutivo; la fiscal hace su planteamiento, se dirime en un Consejo de Seguridad. Pero ¿qué pasa? La asamblea sigue en desacato, no rectifica el error que cometió.

— ¿Quién nombra al Tribunal Superior? Porque a partir de ahí se habla de dependencia...

— Yo quisiera saber quién los nombra en el resto (de los países); en Venezuela los nombra la Asamblea Nacional, pero me gustaría saber quién nombra a estos organismos en Argentina, Estados Unidos, Francia. Responden a una corriente ideológica, seguramente; pero eso es lo que lo esgrimen contra nosotros. Entonces, primero que no hay suplantación de poderes; y, segundo, que hay independencia de los poderes; si no, mire a la fiscal.

— En el plano del cálculo político. El presidente Maduro ganó con el 50% y algo más, ya no es Chávez, que ganaba por encima del 55%. Y 65% de la Asamblea Nacional, desde diciembre de 2015, está en manos de la oposición. Como que ya es posible apostar a una derrota electoral del chavismo.

— Nosotros apostamos a la elección. Si ellos en las elecciones son más, aunque sea uno más, ganaron; y si nosotros somos un voto más, ganamos. Aquí no me vengan con que ‘es que ganaron por menos del 1%’; no, ese no es el tema; el tema es que ganamos. El tema es que si nos vamos a la contienda electoral, estamos en igualdad de condiciones, y demuéstrame que tienes más, pero hazlo con los votos, no con la fanfarria de que cada vez que nosotros ganamos hay fraude, y cada vez que ellos ganan, no hay fraude.

— Las Fuerzas Armadas. Recién se supo de una treintena de militares disidentes detenidos.

— Las Fuerzas Armadas son pueblo uniformado. Ellos saben cuánto tiempo estuvo nuestra fuerza armada sometida a los antojos de los Estados Unidos. Y saben lo que es perder la dignidad después de haber sido hijos del ejército libertador Simón Bolívar, al haberse entregado en cuerpo y alma a un poder extranjero para quedarse callados, para permanecer dormidos y enajenados; ellos saben que este despertar no puede volver a llevarnos a una situación como la que teníamos antes. Y hay la amenaza permanente de una intervención de Estados Unidos, porque saben que no van a poder comprar a nuestros generales, a nuestros soldados; y sí, como en todas partes, habrá uno que otro disidente, no lo voy a negar porque somos tan diversos, un país tan grande como Venezuela, un país de 30 millones de habitantes.

— ¿Por qué entonces se ha dado armas a milicias chavistas?

— No se les ha dado armas.

— Esa es la teoría de la oposición: el Gobierno desconfía ya de las Fuerzas Armadas y necesita una fuerza armada popular.

— Se trata de las milicias bolivarianas; éstas son una creación popular, una propuesta popular que se afirma en nuestro proceso revolucionario, ante la necesidad de la defensa de nuestras fronteras, de la defensa de todo el país, entre pueblo y Fuerzas Armadas, unidos. Cuando ocurrió el golpe de 2002, la consigna cambió; se decía ‘pueblo unido jamás será vencido’, nosotros decimos ‘pueblo y Fuerzas Armadas unidas jamás serán vencidas’. Es ahí donde se une la expresión más profunda entre pueblo y Fuerzas Armadas, en una milicia revolucionaria, en defensa del territorio nacional, sobre todo hoy, cuando la amenaza de intervención es más real y cierta que nunca.

— La última escalada de violencia ya deja casi 40 muertos.

— Bueno, pero ahí veamos caso por caso; y te vas a dar cuenta, caso por caso, que ellos tienen una responsabilidad mayor en esto.

— Había la idea de una Comisión de la Verdad. ¿Está vigente?

— Sí. Nosotros mantenemos, está en nuestra propuesta, vamos a activar, pero al día de hoy ya la cosa no está en manos de cualquiera, está en manos de una Asamblea Constituyente.

— Veíamos el decreto del 1 de mayo, y sí plantea nueve temas u objetivos de la Asamblea Constituyente: además de restablecer la paz, la reorganización del Estado, la ampliación del Poder Judicial, la economía pospetróleo, la mejor relación entre los poderes públicos...

— La participación de la juventud y de sectores que han sentido que no han sido considerados como corresponde, los sectores culturales, las personas con discapacidad, de la tercera edad; ya se están reuniendo y planteando una actualización de esa Carta Magna.

— ¿Qué dice sobre la idea de que la Constituyente no es sino una solución de emergencia, una respuesta improvisada a la crisis?

— Hace diez años el presidente Chávez manifestó la necesidad de reformar la Constitución (de 1999), y planteó 60 puntos para una reforma. Pero aquel momento, cuando él plantea las reformas no planteó una Asamblea Constituyente, sino que conversando se dijo ‘mejor vamos a una actualización’, y esa elección la perdimos en aquella oportunidad. Pero ahora se plantea la actualización porque no lo pedimos solamente nosotros, lo pidió la oposición. Entonces, si estamos de acuerdo, los dos bandos, que teníamos que convocar a una Asamblea Constituyente, por qué ahora uno de los dos dice que no.

— Ahora, una cosa que hace el decreto es que para postular candidatos a la Constituyente saca del proceso a los partidos, y lo hace por “sectores y territorio”.

— Se plantea que sea por sectores políticos, económicos; por ejemplo, las comunas, que las comunas elijan a sus propios constituyentes; pero asimismo los trabajadores, los sindicatos; los empresarios planteen su propuesta de Constituyente; entonces, es sectorial y es territorial porque abarca a todos los constituyentes que van a ser promovidos desde una base nacional, donde podrá votar todo el mundo; pero además se permitirá que los obreros y las obreras se sientan representados por sus constituyentes; los indígenas lo mismo. Son 500 constituyentes que tenemos que elegir. En esos 500 todos y cada uno de los sectores de la sociedad van a estar representados; qué más democracia que aquella.

— ¿Prevé que baje la tensión?

— Tiene que empezar a bajar, porque la propia gente, la propia población venezolana está rechazando los actos de violencia. Ya hemos vivido estas situaciones en 2002, 2003, 2004; es la violencia desatada de esta derecha, alimentada y controlada desde afuera. Nosotros apostamos a una situación de paz; apostamos porque haya una oposición racional, centrada en una democracia, que hoy día está acosada, asediada. Nosotros apostamos a que los próximos días el pueblo venezolano de verdad decida arrinconar a estos violentistas.

— Parece que su reto es que la gente empiece a operativizar la Constituyente.

— Sí, ya estamos en la Constituyente; activándola, el pueblo se está organizando, han tomado espacios. En paz tenemos que demostrar que nosotros somos los que queremos paz. La única arma que tenemos es la Constitución. El terror que tiene la derecha es que esta Constitución pase a radicalizarse en las manos del pueblo.

Perfil

Nombre: Crisbeylee González Hernández

Profesión: Periodista

Cargo: Embajadora de Venezuela en Bolivia

Vida

González Hernández radica en el país ya 11 años; primero fue Encargada de Negocios de su legación diplomática, reemplazando luego en el cargo de embajador a Julio Montes. La embajadora también estuvo al frente de la revista Correo del Alba; se define como una periodista que reivindica el cuidado del medioambiente.

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