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Cristina Trigo de Quiroga Santa Cruz

Cristina Trigo, junto a Asofamd, acompañó la lucha por el esclarecimiento de los casos de desaparición forzada ocurridos en Bolivia en las dictaduras desde 1964 hasta 1982; buscó conocer la verdad sobre las detenciones arbitrarias, las ejecuciones sumarias, torturas y masacres.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos

00:03 / 04 de enero de 2015

El martes 30 de diciembre por la tarde murió María Cristina Trigo Viaña, viuda del líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz (1931-1980). Falleció sin saber el destino que tuvieron los restos de su esposo, asesinado y desaparecido en el golpe de Estado de Luis García Meza de 1980. 

La familia Quiroga Santa Cruz-Trigo recuerda: “Su salud fue muy delicada durante casi 20 años, sin embargo, Cristina mantuvo intactas su fortaleza de espíritu y su deseo de vivir. Su aspiración principal hasta el final de su vida siguió siendo lograr que se hiciera justicia por el asesinato y desaparición de Marcelo y recuperar sus restos”. César Brie, dramaturgo y director del Teatro de los Andes, escribió la obra teatral Otra vez Marcelo, que tiene a María Cristina Trigo como protagonista.

En la ceremonia de despedida de sus restos, la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Mártires por la Liberación Nacional (Asofamd) le dedicó las siguientes palabras de homenaje: “Cristina, junto a Asofamd, acompañó la lucha por el esclarecimiento de los casos de desaparición forzada ocurridos en Bolivia en los procesos dictatoriales desde 1964 hasta 1982; buscó conocer la verdad sobre las detenciones arbitrarias, las ejecuciones sumarias, torturas y masacres que se cometieron en nombre de la seguridad nacional y en el marco del Plan Cóndor. Representó a nuestra asociación en eventos de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos y junto a las madres, abuelas, hermanas y familiares del continente apoyó la búsqueda de la verdad y la lucha contra la impunidad. Hoy, nuestro homenaje a Cristina lo hacemos uniéndonos a las voces y sentimientos de las y los jóvenes de Asofamd. Una de ellas (Imilla Angélica) escribió: ‘Cristina era cálida, dulce, maternal, una gran amiga, las más tierna de mis compañeras, esa ternura también era su fuerza ante todos los atropellos del sistema judicial... Ahora estás con Marcelo, pero tu sed está conmigo y con todos’”.

María Cristina Trigo de Quiroga Santa Cruz, reseña su familia, nació en Tarija en 1935, sus padres fueron René Trigo Pizarro, abogado tarijeño, y María Helena Viaña, de nacionalidad argentina. En su juventud estudió ballet y en 1954 contrajo matrimonio con Marcelo Quiroga Santa Cruz, con quien tuvo dos hijos, María Soledad y Pablo Rodrigo.

“Durante los más de 25 años de vida común, Cristina apoyó a Marcelo en sus distintas tareas periodísticas, literarias y políticas. En 1971, cuando se produjo el golpe de Estado de Banzer, Marcelo y su familia tuvieron que partir al exilio a Chile, luego a la Argentina y finalmente a México. En 1978 regresaron a Bolivia; durante el breve periodo de apertura democrática que vivió el país, Cristina continuó al lado de Marcelo apoyándolo en la intensa actividad política que desarrolló hasta su asesinato y desaparición, el 17 de julio de 1980”. 

Desde entonces, Cristina Trigo se dedicó a la tarea de exigir la investigación del asesinato de Marcelo Quiroga, la devolución de sus restos y la sanción de los responsables.

“Fue parte principal del largo y complejo juicio de responsabilidades contra García Meza, Arce Gómez y otros responsables de los delitos cometidos contra los derechos humanos y la economía del país durante ese gobierno, juicio que concluyó con la condena de los principales acusados a la pena máxima. Durante esos años Cristina, como integrante de la parte civil acusadora, viajó constantemente a Sucre, donde se desarrollaba el proceso ante la Corte Suprema de Justicia”.

Una vez que concluyó el juicio, se dedicó a la defensa de los derechos humanos; fue una de las fundadoras de Asofamd, institución en la que trabajó durante muchos años, habiendo sido su presidenta. “En la década del noventa su estado de salud se fue deteriorando, lo que le impidió continuar esta tarea, sus hijos asumieron la nueva investigación y juicio por el asesinato de Marcelo que duró más de diez años sin que lograra su objetivo de justicia y verdad.  En esos años, Cristina mantuvo su compromiso con los derechos humanos y siguió demandando el esclarecimiento del asesinato y desaparición de Marcelo y la devolución de sus restos; una de sus últimas gestiones fue la presentación de una denuncia por estos delitos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA), la que aún se encuentra en proceso”.

Un aspecto no muy difundido de Cristina Trigo, destaca su familia, es que “fue una persona creativa, se interesó por la cerámica y los telares, también dedicó tiempo y amor a los animales, en su departamento de Sopocachi crió perros, loros e incluso un mono”.  Cristina Trigo escribió la novela Las muertes de Gabriel que fue publicada por Plural Editores en 2006.

De esta obra, Virginia Ayllón escribió: “Las muertes de Gabriel es una novela de la memoria, esto es, una novela de la resistencia porque instaurar la memoria significa restar espacio al olvido. Como en memoria-olvido, esta novela se arma en la tensión de duplas existenciales que son vividas angustiosamente por los personajes. Y, por lo tanto, es también una novela de la muerte, del aprendizaje de la vida a través de la percepción y alternancia con la muerte. (...) Se entenderá, entonces, por qué Las muertes de Gabriel es una novela de la amistad, puerto anhelado para restar dolor pero también para sumar fuerza a este trayecto que algunos llaman vida”.

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