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Decisionismo del líder versus autonomía de las organizaciones sociales

¿Quién toma las decisiones en el MAS? Para muchos la pregunta está por demás, y que todos saben la respuesta. Es posible que así sea; sin embargo, los procesos decisionales pueden mostrar rasgos estructurales de lo que sucede en Bolivia.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:07 / 07 de diciembre de 2014

La complejidad de la composición del Movimiento Al Socialismo (MAS) —conformado por militantes y miembros de organizaciones corporativas de diverso gremio— hace que la toma de decisiones en ese partido sea compartimentada entre una serie de niveles que, en última instancia, son avaladas o no por su líder Evo Morales, en su condición de Jefe del Estado, de gobierno, de partido y de una de las corporaciones que componen al MAS: las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba.

En la elección de candidatos para las elecciones subnacionales se puede observar esto: a veces no hubo conflicto y la postulación propuesta por las organizaciones departamentales o municipales del MAS fue ratificada por Morales, al ser consultado en la última fase de la toma de decisión; en otras, en cambio, dicha postulación  fue rechazada y se escogió a otro candidato de la lista planteada.

Tenemos entonces en el partido de gobierno unas organizaciones sociales con una autonomía relativa a la hora de decidir y a un tiempo el ejercicio de un decisionismo presidencial de Morales, quien como ya se dijo condensa esa complejidad de ser a un tiempo jefe de distintas instancias.

En el proceso que el MAS desarrolló en la semana del 24 al 28, un organismo por cada departamento, denominado Coordinadora Departamental por el Cambio (Codelcam), postuló a los aspirantes que tenían consenso o pretendió hacerlo con variables resultados.

El proceso, en su mayoría, no tuvo mayor problema. Las tensiones entre algunos postulantes y sus grupos no representan mayor obstáculo si una vez tomada la decisión, ésta fue acatada, como fue el caso de La Paz, Pando, Santa Cruz, Potosí, Oruro y Tarija. El proceso siguió sus pasos y Evo ratificó los resultados, más allá de que en cada uno de estos departamentos y en sus capitales hubo otros postulantes con pretensiones de candidatear, como el caso de Eugenio Rojas para gobernador en La Paz. En Beni, hasta el cierre de esta nota no hubo nada definido. En Cochabamba y Chuquisaca la historia es otra.

En Cochabamba, la Codelcam, tras su reunión, decidió postular como candidato a la Gobernación a Jorge Ledezma y cuestionar al alcalde de Cercado, Edwin Castellanos, por considerar que tuvo una “mala gestión” (aunque algunos sectores lo apoyaban). Así, se postuló a la Alcaldía a Sergio Rodríguez. Sin embargo, al final del día, Morales ratificó a Castellanos y reemplazó a Ledezma por Iván Canelas, todo lo cual muestra un caso en que el decisionismo se sobrepone y relativiza la autonomía de las organizaciones del MAS.

Chuquisaca es tal vez el lugar más conflictivo. Se eligió a Esteban Urquizu para candidato a la Gobernación; no obstante, Damián Condori (nada menos que ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, CSUTCB) había sido propuesto con mayor apoyo por las organizaciones departamentales. Por esto, Norberto Velásquez, ejecutivo de la Federación Única de Trabajadores de Pueblos Originarios de Chuquisaca (Futpoch), dice que “hay molestia”. “Si no se cumple nuestra decisión (de postular oficialmente a Condori) va a haber bloqueo de carreteras”.

DECISIÓN. El sociólogo Fernando Mayorga describe, en general, el modo de la toma de decisión dentro del MAS hasta el momento en que se llega a la  última y decisiva instancia del líder (Morales) y la explica en relación a la forma concreta que tiene este partido: una “coalición”.

El partido de gobierno “es una coalición” —dice— con organizaciones sociales de diversa índole que “se conjuga con el aparato partidista sin fronteras claras”. Eso hace que el proceso decisional tenga “varios niveles y puntos de intersección”, más aún cuando se habla de una elección de candidatos para el nivel subnacional, en la que entran en juego una “base territorial y una diversidad de escenarios”.

“Por eso, la toma de decisiones se torna dificultosa”, pues vienen las “demandas y sugerencias” de las organizaciones de base, las cuales se tienen que conciliar con otras, también de base, que comprenden el territorio, “que además tienen que combinarse con equilibrios en términos de representación social departamental. Ahí aparece la figura de la Codelcam”.

Entonces, un nivel municipal “tiene que conciliarse” con las propuestas de diversas organizaciones, en un segundo nivel “tiene que verse los equilibrios en lo regional”, que se procesa a nivel de Codelcam; de ahí sale un insumo para la definición de la estrategia electoral partidista “que debe propender a emplazar una perspectiva de carácter nacional privilegiando una zona respecto a otra en términos de desafío electoral. Es ahí donde vienen los invitados o acuerdos que no se circunscriben al lazo del MAS”, explica.

Este movimiento puede generar “tendencias centrífugas” y por eso termina siendo “decisiva la figura del jefe o líder que más que propositiva viene a ser la fase decisiva en los desacuerdos”, señala en referencia a esos momentos en que la autonomía de decisión de las organizaciones es rebasada por la palabra última del presidente Morales. El sociólogo Jorge Komadina coincide en algunos puntos, como por ejemplo en la complejidad del proceso.

Según Komadina, la toma de esta decisión pasa por al menos dos mecanismos: la nominación que hacen las organizaciones sociales para proponer una terna al Presidente del Estado, que son sobre todo de las instituciones que conforman los Centros de Operaciones de Emergencia (COE) a nivel de las ciudades capitales, las centrales y subcentrales a nivel de las provincias y campesinos y obreros para el caso de las gobernaciones. “Estas instancias se reúnen y deliberan y surgen postulantes. Sin embargo, ahí no termina el proceso, se requiere el aval o luz verde del Presidente, quien finalmente decide”.

En algunos casos “ha funcionado perfectamente” porque los candidatos propuestos por las organizaciones han sido “inmediatamente aceptados por considerarse que tenían el perfil necesario”, pero en otros casos como el de Cochabamba, donde tanto en la propuesta de gobernador como de alcalde de Cercado “no ha funcionado”.

“Las organizaciones estaban divididas, una mayoría quería la postulación de Ledezma para la Gobernación. El Presidente no lo acepta porque sabe que es un candidato perdedor por su mala gestión, acusaciones de corrupción y porque solo representa a ciertos sectores vinculados a la COB (Central Obrera Boliviana) y la federación de campesinos”. Con ese razonamiento elige a otro de la lista: “a su candidato, en el fondo acá escoge el Mandatario en una suerte de dedazo que va más allá de las organizaciones sociales”, juzga.

Tanto Mayorga como Komadina son contradichos por Iván Bascopé, estudioso la autonomía indígena y de las modalidades de toma de decisiones del sindicalismo y las organizaciones indígenas y campesinas. El decisionismo presidencial es el que prima, argumenta. El presidencialismo es “la característica” del Estado-nación que es la forma a la que “responde el sistema boliviano”.

“Morales es el caudillo que representa ese sistema político, él define quién es autoridad y quién no”. En los departamentos “era de esperarse” que haya conflictos. Las Codelcam “no han funcionado, pues tenían que ampliar la democracia deliberando en las bases, en las poliarquías, como, por ejemplo, las ligas barriales, los núcleos zonales, etcétera. No obstante, las Codelcam, que están conformadas por cúpulas de las organizaciones sociales que son parte de la clase política, han decidido nombres sin que sean consultados en los niveles de base, los que fueron excluidos de los niveles de decisión”.

Si bien en ese nivel de la cúpula de dirigentes que conformaron las Codelcam se hizo una serie de deliberaciones, “la consulta final fue hecha al presidente Morales”. Ve esto como “muy negativo”. “Se ha invertido la pirámide democrática. La consulta final debía ser en la base, no como fue: en el estamento superior, en el último peldaño”.

También hay divergencia entre dirigentes de organizaciones del MAS. Así, Hilarión Mamani, ejecutivo del Consejo Nacional de Markas y Allyus del Qullasuyu (Conamaq), evalúa la toma de decisiones en el caso específico de la elección de candidatos como positiva: “cada ejecutivo ha bajado a sus bases para elegir, como dijo Evo. Hemos cumplido el mandato y hemos resuelto el problema de manera consensuada. Quizá haya algunos problemas en Chuquisaca”.

Al contrario, el ejecutivo de la Federación Única de Trabajadores de Pueblos Originarios de Chuquisaca (Futpoch), Norberto Velásquez, dice que hay descontento: “No es como antes. Hasta el momento no están contentos, porque no han salido (los candidatos) de la organización, por tanto están descontentos. La decisión es que si no se revierte, habrá bloqueo de caminos”.

¿SECUELAS? Estos desencuentros, ¿pueden afectar electoralmente al MAS? Komadina y Mayorga dudan que eso pueda suceder. Mayorga señala que no es el mismo escenario de la elección de 2010, año en que cuando hubo descontento por la exclusión de un postulante, la organización indígena o campesina optó por acercarse al Movimiento Sin Miedo (MSM), razón por la cual ese partido, hoy extinto, logró ser la segunda fuerza municipal del país. “No hay hoy señales de que eso ocurra, sino de manera muy esporádica”. Se trata de “cuestionamientos que tienen que ver con sentar condiciones para la negociación de las listas de candidatos a asambleístas y concejales, parece un juego interno”.

En las circunstancias actuales, la presión de las organizaciones sociales tiene “su límite”. “Actualmente hay un contrapeso regional que implica que esa presión pueda tener fuerza para poner en riesgo alguna candidatura del MAS”, señala. Para Komadina, las tensiones tampoco tienen la posibilidad de fragmentar el voto, empero, se producen tensiones no resueltas que incuban contradicciones y resentimientos que afloran en la gestión.

Sea como fuere, los postulantes parecen estar oleados y sacramentados y será muy difícil que haya un cambio en el caso más conflictivo que es Chuquisaca. Queda entonces una conclusión un tanto antitética: la del decisionismo no absoluto del Presidente. O si no, resta una defensa de lo parcial: que en la toma de decisiones en el MAS exista una relativa autonomía de las organizaciones sociales.

‘Por mandato, hemos bajado a las bases’: Hilarión Mamani, ejecutivo de la Conamaq

Por el mandato del hermano Presidente, cada ejecutivo se ha distribuido para bajar a las bases para elegir a los candidatos a las gobernaciones y alcaldías; por eso hemos hecho eso, por ejemplo, en Potosí, donde hemos tenido la capacidad de resolver el problema de elegir al aspirante que pueda resolver las necesidades del departamento inclusive con el Comité Cívico.

El descontento en Chuquisaca: Norberto Velásquez, ejecutivo de Futpoch

El proceso no está como antes. (Los candidatos) no han salido de la organización, por eso están descontentos. La decisión del ampliado ya se puso como el bloqueo de caminos. Los líderes de la nacional por lo menos deberían convocarnos para una audiencia, pero eso no ha habido. Como federación se ha hecho documento de todas las organizaciones apoyando al compañero Condori.

Un decisionismo que no es absoluto: Jorge Komadina, sociólogo

Es un proceso de equilibrios mutuos, el partido mismo parece no jugar un rol importante (en la elección de candidatos), el equilibrio está entre las organizaciones y la decisión presidencial, lo que demuestra que el MAS está dirigido por un fuerte nivel de decisionismo del Presidente, pero no absoluto, que debe equilibrarse con la opinión de las organizaciones sociales.

Complejidad del partido de gobierno: Fernando Mayorga, sociólogo

El Movimiento Al Socialismo es una coalición donde están organizaciones sociales de diversa índole, que se conjuga con el aparato partidista sin fronteras claras unas de otras. Esto hace que el proceso decisional tenga varios niveles y puntos de intersección. Por eso se torna dificultosa la toma de decisiones, que tienen que equilibrarse en muchos niveles.

Postulaciones sin participación: Iván Bascopé, experto en autonomías indígenas

Hay mucha gente que a nivel local no ha podido participar y (la elección de candidatos del MAS) era un momento clave para lavar la imagen de una suerte de dictadura democrática. Era el momento en que Morales posibilite la voluntad política para que en los niveles barriales, zonales, campesinos e indígenas exista consensos y se delibere las postulaciones.

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