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Declaración opositora aún no garantiza un proyecto alternativo al MAS

La oposición asegura que su fin no es electoral, el oficialismo va más allá y asevera que se intenta mostrar un escenario antidemocrático y de falta de justicia para llegar a una situación similar a la de Venezuela.

La Razón (Edición Impresa) / Elisa Medrano Cruz es periodista

00:00 / 30 de abril de 2017

Haya o no tenido un afán electoralista con miras a los comicios presidenciales de 2019, la sensación que deja la declaración política emitida la semana pasada por tres líderes de oposición y tres exaltas autoridades de Estado es que las condiciones para garantizar un proyecto alternativo al del Movimiento Al Socialismo (MAS) aún no están dadas. Analistas en materia política coinciden en ello, y con matices, representantes del oficialismo y la oposición exponen argumentos que apuntan en la misma línea.

Los expresidentes Carlos Mesa (2003-2005) y Jorge Quiroga Ramírez (2001-2002), el exvicepresidente Víctor Hugo Cárdenas (gestión 1993-1997 de Gonzalo Sánchez de Lozada) y los líderes del Movimiento Demócrata Social (Demócratas), Rubén Costas; de la agrupación Soberanía y Libertad (Sol.bo), Luis Revilla, y de Unidad Nacional (UN), Samuel Doria Medina, se reunieron el 12 de abril y tras ese encuentro suscribieron la denominada Declaración conjunta en defensa de la democracia y la justicia.

A través de dicho documento expresaron su preocupación por el futuro de la democracia y advirtieron que el Órgano Judicial se convirtió en un instrumento de persecución política contra opositores. Demandaron, además, el respeto a los resultados del 21 de febrero de 2016 (21F), fecha en la que se realizó un referéndum en el que la población rechazó una reforma a la Constitución Política del Estado para habilitar a Evo Morales a una nueva postulación al cargo de presidente del Estado.

La analista María Teresa Zegada considera que estas personalidades están en su “legítimo derecho” de expresarse sobre temas coyunturales, pero ve complicado que a partir de ese pronunciamiento pueda surgir automáticamente una opción política a futuro considerando que hay limitaciones de liderazgo, pues se trata de políticos de la vieja guardia; sumado a ello apunta que no tienen nada en común para ofrecerle al país.

“Es muy complejo, por un lado se trata de personajes de la política que ya pasaron en Bolivia, que pueden o no tener posibilidades de proyectarse hacia adelante, justamente porque ya pertenecieron a regímenes anteriores, y de alguna manera la expectativa de la población es la búsqueda de nuevos liderazgos, de nuevas ideas, de nuevos signos”, afirma.

Igual opina el exdiputado y actual  director del Servicio Departamental de Fortalecimiento Municipal y Comunitario de la Gobernación de La Paz, Fabián Yaksic, quien explica que si bien ese grupo de políticos tiene todo el derecho de pronunciarse sobre temas que atingen a la comunidad, lo que debe comprender es que el 21F, la población no solo votó por una renovación de liderazgos del oficialismo, sino de la oposición.

En su criterio, si bien hay una coincidencia programática y temática, ello responde a la coyuntura política, pero en una perspectiva a futuro, un proyecto político de oposición debe ir acompañado de una propuesta de liderazgos renovados, lo que los seis firmantes no representan. “Ellos mismos han ido aclarando que esto no es nada más que un pronunciamiento de expresiones democráticas valederas en una coyuntura tan complicada y difícil como la que está atravesando el país. Otra cosa será si estos líderes van a mostrar una unidad como oferta político electoral, ahí ya puede cambiar la opinión de mucha gente, que puede ver en algunos de estos firmantes a personas que definitivamente no expresan la renovación, algo que también se requiere en la oposición”.

El también analista Róger Cortez complementa que todavía no se pueden sacar conclusiones “sobre una cosa tan banal, tan aislada, dado que es una primera y única declaración de los dirigentes opositores”. En su criterio, hablar de una posible alianza de las partes es apresurado pues aún no se tiene certeza de si el Gobierno logrará modificar la Constitución, que impide una tercera candidatura del presidente Morales. “Si Juan Evo Morales Ayma no concurre a la cita (electoral de 2019) es probable que la oposición vaya a los comicios fuertemente dividida; si éste se presentara con una buena predisposición favorable de voto, quizá surja algún acuerdo entre ellos”, asevera.

Llamativo. A su colega Helena Argirakis le llama la atención que estos actores, cuyas posiciones y agendas son totalmente heterogéneas, hayan emitido un pronunciamiento en común sobre un eje: la impugnación a la gestión de Evo Morales y al proceso político que encabeza.

Argirakis opina que dado que los firmantes lograron cohesión en torno al cuestionamiento a la administración del Presidente, este bloque trata de reeditar la fórmula del 21F, pues se dio cuenta de que dispersos son incapaces de generar una correlación de fuerzas favorable frente al porcentaje electoral que administra el MAS.

Quienes defienden que este encuentro solo tuvo la finalidad de emitir un manifiesto en el que se expresa el malestar por el deterioro de la democracia y la instrumentación de la justicia, son los del bloque opositor.

Así lo expresa el asambleísta departamental de Sol.bo Edwin Herrera, quien niega tintes electoralistas en la declaración. “El pronunciamiento no supone una alianza electoral ni mucho menos, sino expresar la voz del conjunto del pueblo boliviano respecto a la defensa de la democracia, que en este momento está en una situación crítica, y de la justicia que, como todos en el país sabemos, está siendo instrumentalizada para la persecución política, para el descabezamiento de futuras alternativas democráticas en nuestro país”.

Igual es la posición que expresa el secretario nacional de Demócratas y diputado por esa organización política, Gonzalo Barrientos. “Es la expresión clamorosa, es un pedido que tiene el pueblo boliviano ante la falta de justicia y de democracia (...) Esta declaración conjunta lo único que ha hecho es expresar lo que siente el pueblo boliviano ante la falta de justicia y ante este deterioro permanente de la democracia”.

Considera que al haber bases y principios fundamentales en los que este grupo político coincide con la población, lo mínimo que correspondía era reflejar esa posición.

Entretanto, a través de un artículo de opinión, el expresidente Carlos Mesa aclaró que la declaración fue para “responder a un mandato, comprometernos a defender una forma de convivencia, recuperar las bases de una vida en comunidad regida por la Constitución y las leyes, para que el día de la próxima elección nacional quienes crean ser los candidatos idóneos a la presidencia y —sobre todo— el pueblo que los elegirá, tengan la certeza de que lo harán en el contexto de unas reglas razonablemente justas y equilibradas, y con instituciones —sobre todo la referida a la justicia— más creíbles”.

Pero además, los representantes de oposición consideran que todavía es prematuro hablar de alianzas, considerando que la elección es de aquí a dos años, por lo que ese punto no fue siquiera abordado en la mesa de reunión del 12 de abril.

Herrera afirma, precisamente, que resta un par de años como para que hoy se piense en acuerdos políticos que se antepongan a intereses colectivos, a las preocupaciones que hay en este momento en el país. “Eso no ha pasado en ningún momento por la mesa que ha construido, por la instancia que ha construido esta declaración, que, además, es colectiva”.

Similar es el criterio de Barrientos, quien sostiene que “falta mucho tiempo para 2019” y que lo que menos le interesa a la población y a la oposición es hablar de temas electorales. “Lo que hay que hacer es trabajar asuntos importantes, que hay que resolver ahora, y los temas electorales los vamos a ver en 2019”, dice.

No obstante, Herrera opina que la unidad de la oposición no se agota en la declaración conjunta y que una posible unificación a futuro debe expresarse también de manera territorial, entre oriente y occidente, de manera social, entre lo indígena y lo no indígena. “Va a correr mucha agua antes de que se produzcan estas conjeturas que están señalando desde el oficialismo”, manifiesta Herrera con relación a la acusación que hizo el Gobierno contra el bloque de opositores en sentido de que el pronunciamiento tiene un afán electoral. Y enfatiza: “Eso (una posible alianza) va a ser de acá a mucho tiempo, no ha sido el carácter del documento, su contenido no está dirigido a eso y existe todavía un buen tiempo como para pensar en las elecciones futuras”.

Para Barrientos, dado que todavía falta tiempo para los comicios electorales, al oficialismo no debería preocuparle la aparición pública y la reunión que sostuvieron los líderes políticos y exautoridades. “Que esté tranquilo, que no se desespere, que el Movimiento Al Socialismo no se espante, porque parece que se han espantado al ver un reclamo justo, que es la expresión del pueblo boliviano, respecto a pedir justicia y democracia en el país”, asegura.

PREPARATIVOS. Mientras se aguarda la llegada de la etapa preelectoral, Barrientos explica que su organización política, así como otras de oposición que hay en el país, trabajan en fortalecerse internamente. Y al reivindicar para Demócratas el primer sitial de entre las fuerzas de oposición —asegura que a diferencia de otras tiene presencia política en todo el país—, indica que desarrollan un proceso de institucionalización del partido en el ámbito nacional.

“Estamos institucionalizando el partido y trabajamos para tener una alternativa fuerte que le haga frente al Movimiento Al Socialismo, que le ponga freno a estos excesos en democracia. La institucionalización la vamos a terminar hasta agosto y de ahí hasta fin de año vamos a trabajar en otros aspectos, para que la siguiente gestión nos aboquemos a nuestro programa de gobierno”.

Ven un afán de afectar la imagen del país

Posicionar en la opinión pública internacional la idea de que en Bolivia no hay justicia ni democracia, con el único afán de llegar a un escenario similar al venezolano e incluso justificar un intervencionismo es otra de las lecturas que se hace del pronunciamiento emitido hace 11 días por el bloque opositor.

En ello coinciden el diputado oficialista Javier Zavaleta y la analista en materia política Helena Argirakis. Esta última sostiene que la cita del 12 de abril intenta reeditar la estrategia que utilizaron las oposiciones venezolanas en torno a la denominada mesa de unidad.

Argirakis vincula su accionar, a través de la llamada declaración, con la intervención militar estadounidense a Siria, acción que, afirma, pone al descubierto el giro neofascista que hay en el mundo para recuperar los recursos naturales, la administración de los estados y el debilitamiento de los gobiernos progresistas y defensores de la soberanía. Y ese documento, añade, también tiene que ver con el contexto latinoamericano, es decir, el giro que dieron a la derecha gobiernos como el de Argentina o Brasil.

“En la actualidad, el enfrentamiento político es el mediático, están tratando de crear climas, crear predisposición en términos psicológicos, crear una consigna, un sentido común de debilitamiento y de desgaste al Gobierno”, asevera. Por ello concluye que detrás del manifiesto que emitió este bloque están las fuerzas extranjeras.

Zavaleta, por su parte, ve difícil un alcance electoral del pronunciamiento. “Saben que en un evento de esa naturaleza ellos pierden, juntos o separados, pierden, eso lo dice cualquier encuesta. Por eso nos preocupa que estén queriendo posicionar ante la comunidad internacional que si no hay democracia, no hay libertad, ni justicia, se vaya a apelar la intervención de los organismos internacionales y de otros países, para, primero, tratar de llegar a como dé lugar al Gobierno, ya sea como en Venezuela a través de revueltas callejeras, o propiciando un intervencionismo extranjero; y esa lógica no tiene un final feliz para nadie”.

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