Animal Político

Democracia interna en los partidos, la cuenta pendiente

Hace días se presentó el estudio “Partidos políticos del Estado Plurinacional. Estructura y democracia interna”; se trata de los casos del MAS, el MSM y UN.

La Razón / Iván Bustillos / La Paz

00:08 / 17 de noviembre de 2013

La democracia interna en los partidos políticos se debate entre ser un déficit de la organización y un desafío que más o menos se está encarando; con todo, es una cuenta pendiente dada la cercanía de las elecciones presidenciales de 2014 y las departamentales y municipales de 2015.  Claro. Que un partido sea más o menos democrático no lo es todo, pero dice mucho sobre con qué pie finalmente camina, si el pilar es de concreto o apenas barro revestido. 

Es este problema que vieron el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) hace un tiempo, por lo que encargaron un estudio de la democracia interna de cada uno de los previsiblemente mayores contendientes en 2014: el Movimiento Al Socialismo (MAS), el Movimiento Sin Miedo (MSM), Unidad Nacional  (UN) y, el nuevo Movimiento Demócrata Social (MDS). A la fecha se publicaron las investigaciones del MAS, MSM y UN; lo que sigue es un recuento de estas miradas.

Cada quien apunta a lo suyo, se desprende en primera instancia: 74% de la votación el MAS; ser la alternativa dentro del mismo proceso de cambio el MSM; y ser el partido nacional del “otro desarrollo”, diferenciado de la propuesta masista, UN.

El MAS, apunta el sociólogo Jorge Komadina, autor de la investigación, se funda en la “supremacía de los dirigentes sindicales campesinos, tanto en la dirección nacional como en los ampliados y congresos”; por esto, se puede decir que es el partido de tres organizaciones madre: la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia (CSCIB), y de la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia Bartolina Sisa (CNMCIOB-BS).

Al punto de confundirse con el sindicato (como pasa en el Chapare) en el MAS predomina una “cultura sindical campesina”, afirma el autor; esto marca la forma de democracia en su interior: el fuerte peso de las organizaciones y los dirigentes.

Pero los sucesivos éxitos electorales del MAS provocaron el crecimiento del número de militantes en las zonas urbanas; esto de alguna manera desestabilizó aunque no anuló, señala el estudio, la cultura política campesina y la influencia de sus organizaciones sociales.

Fue cuando apareció la tensión, primero, y abierta pugna, después, entre los llamados “orgánicos” (militantes del MAS a través de su afiliación a organizaciones sociales) y los “invitados” (los nuevos masistas, por lo general profesionales provenientes especialmente del ámbito urbano). 

Komadina advierte de un gran dilema: en una reciente pulseta ganaron los “orgánicos”, pues se dispuso que los candidatos para 2014 sean sólo militantes (inclusive con diez años de antigüedad), dejando fuera a los “invitados”. Dilema porque en el pasado muchos de los candidatos en las ciudades, recuerda el autor, fueron los llamados “invitados”.

Pero son otros tiempos, responde el senador por el MAS, René Martínez (que comentó el trabajo de Komadina). Lo que hoy hay es una “ganancia en legitimidad”: Morales no sólo es el jefe de las organizaciones sociales sino más bien el líder nacional; el MAS, finalmente, tiene la propuesta de una nueva visión de país, encarna la democracia no reducida al solo acto electoral, sino como la permanente participación.

Una de las mejores apuestas para contrapesar dichas falencias, destaca Komadina, es el discurso nacional, especialmente la Agenda Patriótica 2025; el énfasis en la “soberanía” (alimentaria, energética, agrícola, manufacturera, en fin).

Pero otro problema de la democracia interna del MAS (aunque propio también de muchos otros partidos), añade Komadina, es la centralización de las decisiones en el presidente Evo Morales y un “entorno” (que más bien es una “red”). Orgánicos e invitados coinciden en que el liderazgo de Evo es lo que une a todos, “es una marca genética del MAS, es difícil que se pueda desprender de este rasgo”, destaca el estudioso.

En Unidad Nacional, en cambio, una de las mayores falencias que encuentra el investigador Henry Oporto es el hecho de que la organización debe superar su naturaleza de “partido de las clases medias urbanas”. Esto es hacerse “nacional” (como también pretenden el MSM y el MDS): conquistar no sólo territorios (lo regional), sino sectores sociales.

“Debe trascender la clase media hacia sectores populares urbanos, y del campo; pasar de ser un partido de capas medias urbanas, y hacer un partido con un alcance social más amplio”, apunta Oporto.

Cuando su problema es la seducción de lo popular, es curioso que el primer sector en que se piensa en UN sean el de los pequeños productores, los “mypes” (mediana y pequeña empresa). Reto democrático, apunta Oporto, es que UN deje de ser un partido para las elecciones, pase a ser una estructura política y orgánica permanente, “que funcione no sólo en elecciones, sino que sea actor permanente de la vida política”.

El liderazgo de Samuel Doria Medina puede ser visto tanto como una fortaleza como una debilidad. Siempre con el rango de “presidenciable” de Doria Medina, UN se formó en torno a él; si bien esto facilitó que se organice el partido; se constituye un liderazgo “abrumador”, que no permitió que surjan otros líderes. Oporto señala que este déficit fue comprendido así y que hoy en UN  se apunta hacia un “liderazgo colectivo”, tanto territorial como sectorial.

Pero el mayor plus que Oporto encuentra en el actual accionar de UN es que al parecer se hizo de una estrategia de poder de largo aliento: ser el que una a la oposición.  Por eso no es casual, dice, la postura que asumió UN en las elecciones municipales en Sucre y Quillacollo y en las departamentales del Beni, donde impulsó la unificación de los frentes opositores.

“Esto traduce una estrategia de poder. UN se ha dado cuenta de que no va llegar al poder por sí solo, no tiene la capacidad como para proyectarse como partido hoy en día; si quiere hacerlo tiene que aliarse, desarrollar un proyecto de unidad en la oposición”. De ahí que el gran salto, añade Oporto, sería su unidad con los Demócratas del gobernador cruceño Rubén Costas; este sí sería un Frente Amplio.

El excandidato a Gobernador en La Paz por UN, Carlos Hugo Laruta (que también comentó el trabajo de Oporto), agrega que al Frente Amplio que hoy articula UN se lo piensa más allá de 2014; acabar de una vez con el electoralismo que tanto se critica al pasado.

En cuanto a la visión de desarrollo que impulsa UN, Oporto apunta en su trabajo que  este partido apuesta a una “filiación con el liberalismo social en el plano de la política económica, entendido como (una) suerte de síntesis ideológica entre el estatismo y el libre mercado”.

En cuanto al MSM, el investigador Diego Cuadros (que además es militante de esta fuerza política), señala que su principal déficit o desafío es consolidar la presencia nacional, una vez que el MSM nació al impulso de juntas de vecinos de La Paz y básicamente como una fuerza política para tomar la Alcaldía paceña: “su embrión fue un denominado Consejo Interinstitucional que conformaron los dirigentes de alrededor de 60 organizaciones barriales de la zona, a las que se sumaron otras de distintos lugares de la ciudad”.

Cuestionado acerca de uno de los mayores déficit del MSM, que es el tema indígena, Cuadros señala enfáticamente que “no sería adecuado que el MSM pretenda ser representante de los indígenas; ellos deben contar con representación propia; nuestra propia composición no da para eso, se hará lo que se ha hecho, apoyarles, como en el caso de Beni. (Se trata de respetar) lo indígena originario, su autonomía, sin intermediación partidaria”, destaca el investigador.

Lo mismo que con el MAS y UN. ¿Qué hacer con el peso del fundador (para el caso Juan del Granado), la tendencia al caudillismo?, se indaga ante Cuadros. Y lanza a Animal Político un dato poco usual: “En el nuevo estatuto del MSM, se ha establecido que hay un periodo máximo de permanencia (de cualquier dirigente) en la Dirección; sólo es permitida una reelección de los dirigentes nacionales. Hace poco, Juan del Granado y otros han sido reelectos; así, concluido este nuevo periodo de cinco años de su dirigencia, (por estatuto) tiene que dar paso a otros liderazgos...”. 

De las tres organizaciones objeto de este artículo, es el MSM precisamente el que más se ajusta a las características de un “partido”, por su trabajo permanente sobre sus estatutos (modificado dos veces), la formulación de su programa, la reciente aprobación de sus Tesis Ideológicas porque tiene una dirección colegiada de 34 dirigentes nacionales... va contra la “partidocracia”.

Pero es que “la partidocracia no es característica de todo partido, es cuando los partidos sin vínculo con la sociedad y sin respeto a su línea ideológica hacen acuerdos entre ellos a espaldas de la población. Es una manera de actuar”, explica Cuadros. El MSM se concibe como de izquierda democrática, pero no en abstracto; está mandado a ocupar un preciso lugar, señala el entrevistado: “Desde su segundo Gobierno el MAS se aleja discursiva y programáticamente de las propuestas de izquierda, ese espacio, que es propio del MSM es el que queremos recuperar para la sociedad”.

En cuanto al pasado “neoliberal” del MSM, Cuadros defiende a su partido: “sólo una vertiente del MSM es del MBL, la mayor parte de la militancia ha sido ajena a esa historia del MBL...”.

MAS, cultura sindical campesina en el poder: Jorge Komadina Rimassa, sociólogo y docente universitario

La cultura sindical campesina está basada en procesos colectivos de decisión —vía asambleas y ampliados campesinos— y de elección de cargos, en la formación de un rígido mandato imperativo y en el control social de los representantes; también se caracteriza por una intensa conflictividad interna como resultado del faccionalismo, alentado por luchas entre caudillos.

UN, reacción a la crisis desde el mismo sistema: Henry Oporto, sociólogo. Fundación Pazos Kanki

La decisión de Samuel Doria Medina y de un grupo de seguidores suyos, de alejarse del MIR (Movimiento de la Izquierda Revolucionaria) y constituir una nueva organización política, debe entenderse en ese escenario. El significado de fondo de tal decisión es el intento de dar una respuesta al colapso del sistema político desde dentro del sistema y no por fuera de él.

MSM, formación de una izquierda democrática: Diego Cuadros, comunicador, especialista en descentralización

Centro izquierda nunca; izquierda democrática: somos socialistas en el sentido de la utopía universal de libertad, dignidad y justicia, pero no compartimos el régimen de partido único, el caudillismo, la intolerancia y represión de la disidencia, el achicamiento de la democracia, el centralismo burocrático de la economía, el estatismo extremo. (Cita de Del Granado recogida por Cuadros).

El MAS también es la interpelación al pasado: René Martínez, senador del MAS por Chuquisaca

El Movimiento Al Socialismo (MAS) por sí mismo es una forma de interpelación al pasado del Estado excluyente, elitista y racista. Ante el vaciamiento del sistema político que trajo la crisis de octubre de 2003, el MAS es la negación de la denominada “democracia pactada” de los partidos tradicionales. Hay que diferenciar entre la democracia y el sistema de partidos políticos.

El mandato de UN es la unidad nacional: Carlos Hugo Laruta, dirigente de Unidad Nacional

Unidad Nacional no es un partido del siglo XX, pues nació en diciembre de 2003 (siglo XXI), dos meses después de la crisis de octubre. Sus fundadores consideran que su mayor mandato es eso, la unidad nacional; participó en todos los procesos electorales. En el referendo por la nueva Constitución (enero de 2009), llamó a votar por el No a la nueva Carta Magna.

El MSM nace bajo la crítica a la partidocracia: Marcela Revollo, diputada del MSM por La Paz

El Movimiento Sin Miedo (MSM) nació hace 14 años (el 1 de marzo de 1999) esgrimiendo la consigna “¡estamos cabreados, esto debe cambiar!”. Es parte de su convicción la crítica a la “partidocracia”. Su origen son las organizaciones sociales urbanas (vecinos, gremiales, profesionales, jóvenes y mujeres). Se reivindica como la izquierda democrática del país.

Demócratas: Vamos a ser los de mayor militancia

El Movimiento Demócrata Social (MDS) ya es un partido nacional, afirma Vladimir Peña, secretario de la Gobernación de Santa Cruz, parte de la dirección de este partido fundado y liderado por el gobernador Rubén Costas.

“Tenemos dirigentes en todos los departamentos, no tenemos élites. Son parte del MDS, los Verdes, 70.000 militantes; Primero el Beni, 15.000; nuestra idea es ser el próximo año el partido con más militantes. Ya tenemos presencia electoral en todo el país. Somos también gran parte (del movimiento) Todos por Cochabamba, de UNE de Quillacollo, Líder, de Sabina Cuéllar; en Potosí tenemos cuatro organizaciones: Movimiento Originario Popular; Alianza Cívica Potosinista, entre otras personas y colectivos”.

El MDS, que se llama así pero cuya sigla, registrada en el Órgano Electoral Plurinacional, es Demócratas, oficialmente se fundará en diciembre, pero Peña adelanta que serán prioridad las mujeres, los jóvenes y los indígenas.

Una de las mayores apuestas, enfatiza, será el pluralismo político, “que también se puede dar dentro de una organización; por eso hay que establecer mecanismos para garantizar ese pluralismo de ideas hacia adentro”.

La democracia interna tiene como base dos postulados, detalla Peña: uno, el poder acceder cualquiera a un cargo dirigencial dentro de la organización; y, dos, la posibilidad de poder ser candidato. “Por eso hay que garantizar que los militantes compitan entre sí; esto va a estar en los estatutos”.  Aún está en discusión temas clave: como elegir a los candidatos, por voto u otro mecanismo; si en primarias participan sólo militantes o si otros sectores.

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