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Diálogo con Chile aún con la demanda en La Haya

Tanto a Bolivia como a Chile les puede convenir mantener el tema marítimo en La Haya. Podrían gestionar con paz y tranquilidad los doce temas restantes de la agenda bilateral.  Existen asuntos cotidianos que nunca han sido resueltos; y otros históricos, mucho más serios, que ni siquiera han sido negociados.

La Razón (Edición Impresa) / Ramiro Prudencio Lizón

00:03 / 13 de abril de 2014

El Gobierno de Chile ha determinado invitar a 35 personalidades, expertas en asuntos jurídicos e internacionales, para que colaboren a la labor de la comisión encargada de preparar la ‘contraofensiva’ chilena frente a la Memoria boliviana que se presentará el próximo 17 de abril en la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Como ha manifestado nuestro Ministro de Defensa, esto demuestra que existe preocupación en el gobierno chileno de la señora Michelle Bachelet frente a la citada demanda nacional y está tomando el asunto con gran seriedad.Evidentemente, Chile tiene dos caminos frente a la demanda: 1) Aceptar la Memoria nacional y preparar una Contra-memoria que debería ser entregada a la Corte en febrero de 2015; o,

2) Pedir a la Corte que determine su incompetencia ya que para este país el asunto marítimo nacional sería netamente político y no jurídico.

  Si opta por la primera vía, el caso quedaría consagrado en la Corte de La Haya y se debería esperar por lo menos cuatro años antes de que ella evacúe un dictamen al respecto. Cuatro años que para la señora Bachelet serían muy valiosos ya que precisamente su gobierno tiene esa duración. De esta manera, sería otro gobierno el que debería afrontar la situación posdictamen de la Corte.

Si elige la segunda opción, y presiona a la Corte para que se anule la propuesta boliviana por inconsistencia jurídica, la situación volvería a fojas uno; es decir, a lo aceptado anteriormente por los dos gobiernos: una agenda de trece puntos, donde estaría incluido el problema marítimo boliviano. El canciller chileno Muñoz ha reiterado que mientras el tema esté en la Corte, no podía ser considerado por su gobierno. Entonces, si la demanda fuese retirada, Chile se sentiría moralmente obligado a tratarlo directamente con Bolivia.

Por lo tanto, lo probable es que a Chile le convenga más que el tema marítimo quede encerrado en la Corte de La Haya. Así podría gestionar con paz y tranquilidad los doce temas restantes de la agenda bilateral. Y para nuestro país, eso también sería lo más positivo. Existen asuntos cotidianos que nunca han sido resueltos satisfactoriamente; y otros históricos, mucho más serios, que ni siquiera han sido negociados bilateralmente.

Entre los temas históricos fundamentales, cabe señalar los siguientes:

1) El Ferrocarril de Arica a La Paz. Al respecto, Chile ha restablecido el tramo de Arica a Visviri y se ha olvidado que el ferrocarril debe estar habilitado hasta La Paz a perpetuidad. Para ello es imprescindible que se constituya la comisión permanente del Ferrocarril, que existió anteriormente y que determinaba el estudio y administración de todo el tránsito de esa vía.

2) El problema del Silala. Se debe recordar que ya hubo un acuerdo preliminar sobre el particular, en el año 2009, donde se indicaba que Chile pagaría por el 50% de las aguas que recibe de ese acuífero, y para el resto, se conformaría una comisión mixta que determinaría cuánta más agua pertenece a Bolivia. Luego Chile abonaría asimismo por el usufructo de esas aguas adicionales. Era un preacuerdo que merecía ser considerado y analizado detenidamente en el país y no rechazado absurdamente. 

3) La tragedia del río Lauca. Debido al desvío unilateral de Chile de las aguas de ese río hacia el valle de Azapa, nuestro país rompió relaciones diplomáticas en abril de 1962. Van a cumplirse 52 años de dicha ruptura e increíblemente, nunca más se planteó el asunto del Lauca ni en negociación directa ni mediante un organismo internacional. Mientras tanto, Chile consideró que ello le daba derecho a usar no solo el porcentaje desviado inicialmente, sino mucha mayor cantidad. Posiblemente ahora aprovecha más del 90% de las aguas del Lauca, teniendo presente que solo tiene derecho al 50% de las mismas. Pues bien, ya es hora de que Bolivia plantee la cuestión a Chile con el fin de que este país reconozca el usufructo ilegal de esas aguas y su consecuente indemnización.

4) Puerto de Patillos. Es menester destacar que el gobierno de Ricardo Lagos ofreció a Bolivia una zona franca en el puerto de Patillos, a cien kilómetros al sur de Iquique, sin soberanía pero con plena autonomía. La concesión iba a ser otorgada para que Bolivia pudiera instalar en ese puerto plantas de licuefacción con objeto de exportar gas a ultramar. Actualmente se piensa utilizar el puerto de Ilo para ese menester. Pero no se debe olvidar que este puerto está muy poblado y no sirve para industrias gasíferas, que son muy inflamables. Además, un gasoducto a Ilo representaría un enorme gasto, cuatro veces mayor que el que se tendería de Tarija a Patillos. Y algo significativo: si se tiene un gasoducto en Chile, sería mucho más factible negociar la venta de gas a ese país que lo necesita con desesperación, y así habría una base para llegar a un arreglo  posterior sobre la cuestión marítima.

En consecuencia, mientras el problema marítimo se sitúe en La Haya, Bolivia bien podría negociar todos los demás temas de la agenda bilateral que, como se ha mencionado anteriormente, son muy importantes para el país; y, además, su solución permitiría que entre los dos Estados haya mayor entendimiento, lo que coadyuvaría para que luego se negocie directamente el tema marítimo en un ambiente de cordialidad y comprensión.

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