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Donald Trump ya no tiene la pelota

¿Pierde EEUU influencia y liderazgo? El factor del clima y el asunto de los derechos humanos marcan las señales de una tendencia que a la postre no será favorable ni para el pueblo de los Estados Unidos.

Contenido del acuerdo. Infografía: La Razón

Contenido del acuerdo. Infografía: La Razón

La Razón (Edición Impresa) / Mauricio Quiroz / La Paz

00:00 / 25 de junio de 2017

Los compromisos iniciales expresados en el Acuerdo de París (2015) siguen vigentes a pesar de la decisión de Donald Trump de aislar a Estados Unidos del resto del mundo. Las señales diplomáticas emitidas tras el anuncio del magnate (1 de junio) ya son parte de un diálogo político ríspido que va en varias direcciones, aunque en medio de intereses geopolíticos y empresariales.

El anuncio del Mandatario estadounidense, que cumplió 71 años el pasado 14 de junio, no se aplicará de inmediato, pues tendrá que esperar hasta 2020 para comenzar a tramitar la salida efectiva del Acuerdo de París. (Ver infografía) Adicionalmente, sigue vigente la amenaza de dejar el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en momentos en los que la política migratoria de Washington dio señales de endurecimiento.

Si Estados Unidos logra finalmente marginarse del histórico entendimiento global por el clima, firmado en 2015 por 195 países para reducir la emisión de los gases de efecto invernadero, finalmente se sumará a Siria y Nicaragua, las dos naciones que no se avinieron a este pacto que demandó 20 de años de negociación.

Los análisis que emergieron tras el aviso de la Casa Blanca plantean al menos tres corrientes de opinión que, además de poner énfasis en los desafíos que enfrenta el planeta, hacen referencia al escenario geopolítico.

El primer eje puso sobre la mesa los factores del aislacionismo de Estados Unidos en temas de interés global —derechos humanos y la cuestión del clima— como respuesta a supuestos intereses de los llamados “grandes electores” de Trump, incluidos los avejentados productores de carbón que apoyaron la campaña del actual Mandatario norteamericano.

El empresario Presidente había dicho que la decisión de sacar a su país del compromiso global por el clima tenía que ver con la necesidad de preservar empleos y empresas, ante una supuesta pérdida de soberanía. 

Adicionalmente, los efectos de esta política pueden ser contraproducentes, pues llegarían a tener un escaso impacto sobre la economía norteamericana, según previsiones de varios expertos, vinculados a las áreas de energía y medio ambiente.

“La retirada del acuerdo climático de París es una victoria simbólica de la arrogancia y la ignorancia de la extrema derecha que ha encontrado su encarnación en Donald Trump”, asegura a la agencia EFE Mark Barteau, director del Instituto de Energía de la Universidad de Michigan, quien además considera que más que atender a los intereses estadounidenses, la decisión es una concesión a sus “ruidosos” votantes sin atender la opinión incluso de la mayoría de grandes petroleras, como el caso las estadounidenses Chevron o Exxon Mobil.

Ambas firmas se sumaron a otras petroleras mundiales como British o Shell en el respaldo al compromiso internacional para frenar el calentamiento global. Por eso, Barteau concluye que se trata de una decisión que no tendrá “un efecto relativamente escaso” para Estados Unidos.

Tampoco tendrá los resultados prometidos por Donald Trump a sus electores del carbón, puesto que no se trata de una acción que por sí misma “vaya a  a reactivar la industria del carbón”, puntualiza Inés Azevedo, profesora de Ingeniería y Políticas Públicas de la Universidad Carnegie Mellon, de Pittsburgh (Pensilvania).

Al frente del carbón se ha plantado el gas natural, cuyos precios internacionales han tenido registros más competitivos. “La reactivación del sector del carbón dependerá de las futuras fuerzas del mercado”, afirma Azevedo. “El carbón no va a regresar (...) va a continuar perdiendo frente al gas natural barato”, responde Barteau.

Una gran parte de los electores de Trump, que incluso llegó a respaldar materialmente su campaña, provino del llamado cinturón carbonífero estadounidense (Wyoming, Virginia Occidental, Kentucky, Pensilvania, Illinois, Montana y Texas, principalmente). El magnate prometió reactivar el sector y dejar de lado el Pacto de París.

Si hace poco más de 10 años las centrales térmicas a base de carbón proporcionaban la mitad de la electricidad que consumía Estados Unidos, debido al empuje de la energías más limpias y baratas, en 2016 el porcentaje ya era solo del 30%, superado por el 34% del gas natural y seguida por el 14% de la nuclear y el 15% de las renovables (eólica y solar, principalmente), apunta un reporte divulgado a través de la agencia EFE.

Si esta tendencia se mantiene durante los próximos cinco años, Estados Unidos perderá liderazgo mundial, en favor de aquellas naciones que, especialmente de la Unión Europea (UE), que están invirtiendo en favor de las energías limpias, eso sin perder de vista a China, India y Rusia.

El segundo escenario está marcado por el papel que intentará jugar Alemania y el resto de la UE en la cumbre del G20 (donde están China y Brasil, entre otros). Previamente, la canciller alemana, Angela Merkel, y el nuevo presidente de Francia, Emmanuel Macron, cerraron las puertas a la aspiración de Trump de hacer ajustes a su medida en el Acuerdo de París. Ciertamente, las condiciones de hoy son distintas a las del Protocolo de Kioto (1997), cuando los reparos de Estados Unidos inutilizaron la viabilidad de este acuerdo que finalmente fue superado en 2015.

No obstante, en el acuerdo climático de 2015 cada país estableció sus propios compromisos y, además de no ser éstos vinculantes legalmente ni su incumplimiento supone sanciones. Es más, esas metas (ver infografía) se pueden modificar unilateralmente.

Según un reporte del semanario alemán Der Spiegel, Merkel se esfuerza en obtener respaldos en favor de una declaración que ratifique el compromiso climático de París en ocasión de la cumbre del G20, prevista para el 7 y 8 de julio en Hamburgo. La Mandataria acaba de completar una gira que la llevó a México y Argentina.

Según el semanario, los esfuerzos tienen por objetivo aislar a Trump. El documento en borrador con el que Alemania cabildea tiene 13 páginas y allí se reafirma la voluntad de reformar sus sistemas de generación de energía acorde a lo convenido en París y de cumplir con “las contribuciones fijadas a nivel nacional” para reducir las emisiones. “Naturalmente que sería bueno que la mayor cantidad posible de participantes en la cumbre del G20 pusieran de manifiesto que van a cumplir el tratado para la protección del clima”, le dijo a la revista el ministro del Exterior de Alemania, Sigmar Gabriel.En el G20 también está Estados Unidos y China, que hace un par de semanas frenó un similar acuerdo por el clima debido a la existencia de un conflicto en materia comercial.

Tercer eje. ¿Cuánto influye hoy Estados Unidos en América Latina? La pregunta puede llegar a tocar las puertas de la venidera Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), que tendrá lugar en Cancún, México, esta misma semana (19 al 21 de junio). Y en paralelo,  Bolivia prepara una declaración sobre este tema.

‘Muro de la crueldad’ y el clima van a Tiquipaya

El más reciente informe de Amnistía Internacional (AI) sobre temas migratorios se evidencia la existencia de un “muro de la crueldad” en la frontera sur de Estados Unidos y que va más allá de las paredes físicas que se erigen en el límite con México contra aquellos ciudadanos que huyen de la violencia.

En el informe Enfrentando muros: Violaciones de los derechos de solicitantes de asilo en Estados Unidos y México, AI denuncia el “círculo letal” al que están expuestos decenas de miles de personas, en su mayoría de Honduras, El Salvador y Guatemala. “Ya lleva años siendo un sistema que viola el derecho internacional, pero la diferencia con Trump es la escala con la que quiere implementar estas medidas, el despilfarro de dinero que quiere usar para hacerlo y que las medidas van acompañadas de un discurso de odio”, dijo Madeleine Penman, investigadora para las Américas de AI, según publicó el viernes el diario mexicano Vanguardia.

La organización pidió al Congreso estadounidense aprobar la legislación que anule una orden ejecutiva de Trump y negar la asignación de fondos para la detención de solicitantes de asilo, familias y menores en centros de detención para inmigrantes.

Esta realidad formará parte de los debates que se desarrollarán en el marco de la conferencia internacional “Por un mundo sin muros; hacia la ciudadanía universal” tendrá lugar el 20 y el 21 de junio en Tiquipaya, Cochabamba.

Pero también “es inevitable que los efectos del cambio climático se toquen en el foro, más aún cuando Trump anunció retirar a su país del Acuerdo de París”, manifestó el viceministro de Coordinación con Movimientos Sociales, Alfredo Rada.

 

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