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Droga 2018: aumento ‘sin precedentes’

Cifras récord en opio y cocaína; en hectáreas de cultivo, producción e incautaciones.

Infografía

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La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos periodista

07:00 / 01 de agosto de 2018

La producción de drogas de origen vegetal, específicamente cocaína y opio, en 2016 y 2017, alcanzó “niveles sin precedentes”, según el Informe Mundial sobre las Drogas 2018, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), recientemente presentado en el país. En el caso del opio, en 2017 la producción mundial subió en 65% con respecto a 2016, alcanzando a 10.500 toneladas. Para cocaína, el incremento en 2016 fue del 25% en relación a 2015, llegando a 1.410 toneladas, “la cifra más alta jamás registrada”, destaca el Informe de UNODC. En ambos casos, el incremento tiene un específico país responsable: Afganistán para el opio, Colombia para la cocaína.

También se alcanzó rangos récord en incautación. La cantidad de cocaína decomisada en el mundo en 2016 aumentó en 23% respecto a 2015, alcanzando las 1.129 toneladas, “el nivel más alto jamás reportado”.

El Informe consta de 5 volúmenes: 1. Conclusiones y consecuencias —el único con traducción al español—; 2. Oferta y demanda de la droga; 3. Mercados y droga; 4. Droga y grupos de edad; y, 5. Drogas y su incidencia en las mujeres.

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En el caso de la cocaína, en realidad, más bien se trata de un repunte. Según se puede leer en el Informe  (ver el Cuadro 1 adjunto), prácticamente se volvió al nivel de hace 10 años, pues en 2006 dicha producción alcanzó a 1.381 toneladas (hasta hace poco la más alta cifra).

Lo peculiar del caso es que desde 2006 la fabricación de cocaína empezó a descender de modo sostenido (excepto en 2009, como se ve en el cuadro) hasta llegar en 2013 al nivel más bajo: 902 toneladas. Y, tal como destaca el Informe, en los últimos tres años (2014-2016), nuevamente se puede hablar de un incremento, también sostenido: “Tras haber experimentado una disminución en el periodo 2005-2013, la fabricación mundial de cocaína aumentó en un 56% en el periodo 2013-2016 (de 902 a 1.410 toneladas). El aumento de 2015 a 2016 fue del 25%”.

Ahora, tanto en el descenso de 2006 a 2013, como la subida de 2013  a 2016, es evidente la incidencia de lo que pasa en Colombia; según el Informe, si en 2006 este país registró 809 toneladas de producción de cocaína, en 2013 bajó nada menos que 290, volviendo a subir a 442 t en 2014, 646 t en 2015 y 866 t en 2016; otra vez, una cifra récord, la última.

Es lógico que se marche al ritmo colombiano: por lo menos en 2016, de las 213.000 hectáreas (otra cifra récord, ver el Cuadro 2) dedicadas al cultivo de coca, 68,5% (146.000 hectáreas) estaban en Colombia; 20,6% (43.900 hectáreas) se encontraban en Perú; y, 10,8% (23.100 hectáreas) se cultivaban en Bolivia.

En el Informe se sugiere que el incremento de la producción de cocaína en Colombia tiene directa relación con el aumento del cultivo del arbusto: “El espectacular resurgimiento del cultivo de coca que ha tenido lugar en Colombia —que prácticamente se había reducido a la mitad de 2000 a 2013— obedeció a varios motivos relacionados con la dinámica de mercado, las estrategias de las organizaciones de narcotraficantes y las expectativas de algunas comunidades de recibir indemnizaciones por la sustitución de los cultivos de arbusto de coca, así como a la reducción de las intervenciones de desarrollo alternativo y de la erradicación.

En 2006 se erradicaron más de 213.000 ha. Diez años más tarde, esa cifra no llegó a 18.000 ha”.

Al describir la situación en Bolivia en lo relativo a la coca y a la cocaína, el Informe hace notar que en 2016 la tendencia a la baja del área de cultivo que venía desde 2010 (ver Cuadro 2) “también ha llegado a su fin” (“has also come to an end”); de hecho, en 2016 se volvió al nivel de 2013. “El aumento en 2016 terminó la tendencia a la baja que comenzó en 2010 y que fue el resultado de, entre otros factores, una política basada en reducciones ‘voluntarias’ —el entrecomillado es del Informe— del arbusto de coca (...) en paralelo con la erradicación (según lo informado por el Gobierno), particularmente en parques nacionales y otras áreas fuera de las áreas de cultivo aceptadas. En general, la erradicación del arbusto de coca casi se duplicó en Bolivia, de alrededor de 6.000 ha por año durante el período 2005-2009 a alrededor de 11.000 anuales en 2011-2015; luego disminuyó a 6.600 ha de erradicación en 2016, coincidiendo con el aumento en el cultivo reportado ese año”. (Página 30 del Volumen 3).

Un hecho en que insiste mucho el Informe es que aparte de que los grandes mercados para la cocaína andina (Norte América y Europa Central y Occidental) se mantienen (ver el mapamundi adjunto), las incautaciones en otras “subregiones” tienden a aumentar rápidamente, “contribuyendo a la proliferación de rutas de tráfico en todo el mundo”.

“África y Asia están emergiendo como centros de tráfico y consumo de cocaína”, señalándose ahora como “países de procedencia” de la droga a Nigeria, Sudáfrica y Emiratos Árabes Unidos. (Ver mapamundi).

Espere…

Las consecuencias del incremento “sin precedentes” de la producción de cocaína en Colombia ya se pueden ver, dice el Informe, en los “indicios de un aumento del consumo” en los mercados consolidados, “tradicionales”, de la droga: América del Norte y Europa central y occidental. “No obstante, es probable que parte de esa cocaína llegue también a nuevos mercados para abastecer a la creciente clase media de las grandes economías de Asia, donde la cocaína ha empezado a hacer su aparición, y los efectos colaterales podrían acusarse también en los países por los que pase, en particular en África”.

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