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Ecuador en la encrucijada

Tras la consulta del 4 de febrero, el autor afirma que el caso ecuatoriano es diferente, en forma y fondo, al de Bolivia.

Ecuador en la encrucijada.

Ecuador en la encrucijada.

La Razón (Edición Impresa) / Hugo Siles

00:00 / 21 de febrero de 2018

La última consulta popular en Ecuador, realizada el 4 de febrero, en la que se hizo siete preguntas con el objetivo de modificar la Constitución resultó favorable al partido oficialista del presidente Lenín Moreno. Fue un resultado que validó el Sí, pero violentando la normativa vigente que exigía que la Corte Constitucional certificase que la consulta se atenía a los preceptos establecidos por la Constitución del Ecuador.

Empero, el presidente Moreno, con una actitud de urgencia política, no esperó los tiempos constitucionales y así convocó a una consulta que nunca estuvo entre sus planes.

Durante su campaña presidencial en febrero del 2017 y en la segunda vuelta electoral del 2 de abril de ese año, Moreno jamás mencionó la necesidad de convocar a esta consulta. Por lo que hay una ilegitimidad política de origen que no dudo será motivo de futuras disputas políticas.

Los resultados marcaron cambios en el mapa político ecuatoriano por la confrontación entre Moreno y el expresidente Rafael Correa. Participaron 13 millones de ecuatorianos en la consulta popular que respondieron preguntas vinculadas a la corrupción, la reelección de cargos públicos, la plusvalía, la naturaleza, la minería y los delitos sexuales a menores. El proceso de consulta y referéndum alcanzó una participación ciudadana del 74,80%.

No hay duda de que parte de las preguntas escondían en el fondo un ataque a los progresos alcanzados sobre los derechos políticos y sociales de los ecuatorianos durante la presidencia de Correa.

Y lo insólito del tema es que, de la mano del nuevo mandatario los viejos enemigos neoliberales que se combatieron ahora retornan y se restauran, hecho que le permitirá a Washington (Estados Unidos) recuperar el espacio perdido.

La oligarquía mediática y la derecha no ahorraron palabras para difamar la figura del expresidente Correa, privándolo del derecho a réplica. De hecho, la opinión pública fue bombardeada con toda clase de calumnias e infamias contra la exautoridad, para complacencia del Gobierno y sus interesados.

El resultado que obtuvo Correa del 36%, con su movimiento solitario, en tan poco tiempo y en una lucha tan desigual frente a más de una treintena de partidos y fuerzas políticas se constituye en un capital político que, tarde o temprano pesará, sobre el sistema político del Ecuador.

El escenario tras la consulta a los ecuatorianos plantea un contexto de rearticulación de las fuerzas políticas. Moreno, a pesar de haber sido elegido bajo el proyecto de la Revolución Ciudadana, que fue heredado de Correa, ya es acusado de pactar con el bloque de la derecha.

En cuanto a la pregunta sobre la reelección continua y que tiene un carácter de retroactividad como ninguna otra norma, claramente implica una intencionalidad política directa contra Correa y lo que busca es impedir que el expresidente pueda ejercer su derecho ciudadano a presentarse como candidato a las elecciones, lo cual puede ser el detonante de nuevas conmociones.

Con esto, no solo se condena al ostracismo (aislamiento voluntario o forzoso de la vida pública) a una figura de dimensiones continentales como Correa, sino que se proscribe, indirectamente, a una fuerza política que individualmente es considerada mayoritaria, pues controla en soledad por lo menos un tercio de los votos válidos, lo cual arroja serias dudas acerca de la futura estabilidad del sistema político en ese país.

En este contexto, y mientras el resultado de la consulta en Ecuador consumaba la perfidia política hacia Correa, en Bolivia, los sectores de oposición al Gobierno del presidente Evo Morales intentaban conectar estos resultados del país hermano, con el referéndum del 21 de febrero del 2016 que planteaba la modificación del artículo 168 de la Constitución Política del Estado (CPE).

Sin embargo, los resultados del referendo concluyeron en la no modificación de la Constitución.

En ese marco, con la sentencia del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) que permite la reelección para autoridades nacionales y subnacionales a partir de la declaratoria de inconstitucionalidad de cinco artículos de la Ley de Régimen Electoral y el control de convencionalidad sobre cuatro artículos de la Constitución, Bolivia se diferencia en la forma y en el fondo frente al Ecuador.

  • Hugo Siles es viceministro de Autonomías

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