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Edgardo Vásquez: La COB está más allá del referéndum

Se viene el congreso de la Central Obrera Boliviana en el que se renovará la dirigencia nacional; nuevamente cabe la reflexión sobre lo que se tendrá en juego. Para el exdirigente Edgardo Vásquez, se avecinan cambios importantes.

Edgardo Vásquez.

Edgardo Vásquez. Foto: José Lavayen.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos Zamorano / La Paz

00:03 / 18 de enero de 2016

Edgardo Vásquez Tapia, periodista, exdirigente de los trabajadores de la prensa, durante 13 años fue parte del comité ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), terminando la era lechinista, y continuando el poslechinismo con Simón Reyes y Víctor López. En el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) fue director de Asuntos Sindicales en el Ministerio de Trabajo, director general de Régimen Interior del Ministerio de Gobierno y viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales. En vísperas del próximo congreso ordinario de la COB, cuya mayor importancia será la renovación de su dirigencia, el antiguo dirigente reflexiona acerca del rol y las perspectivas políticas del ente matriz de los trabajadores, de su relación con el partido de gobierno y su lugar en el actual proceso de cambio, como llama el oficialismo.

— ¿Cómo son los nuevos dirigentes de la COB con relación a los antiguos?

— A partir de 2003 surgió una nueva generación de dirigentes que se caracterizaba por ser jóvenes que no tenían experiencia ni la formación político-ideológica de los partidos, porque los partidos políticos habían desaparecido con el Decreto 21060.

— Se habían debilitado mucho, digamos.

— Los partidos y los sindicatos habían desaparecido, como el caso de Siglo XX, que tenía alrededor de 1.000, 1.500 trabajadores, quedó con 20 o 25, terminando con unos 10 serenos que no podían hacer ni siquiera un sindicato; a ese extremo llegó el sindicalismo minero. Igual, en las fábricas.

— ¿Estos jóvenes dirigentes de la COB de dónde se estarían nutriendo; del MAS, de algún otro movimiento?

— Lamentablemente, no hubo una influencia político-partidaria que haya conformado una brigada, como las que había antes: la brigada sindical del Partido Comunista, la del Partido Comunista Marxista Leninista, la del MIR, o hasta la célula sindical del MNR; en esta época, que yo conozca, no existe una brigada sindical del MAS, como partido al interior del comité ejecutivo de la Central Obrera Boliviana; lo que existe son dirigentes plenamente identificados con el proceso y con el presidente Evo Morales.

— La COB, por lo menos su dirigencia, se ha sumado al Gobierno. Para muchos, esto es haber roto la tradicional ‘independencia política’ de la organización obrera.

— No, lo que pasa es que hay una mala lectura. La independencia sindical se traduce en la concepción de que partidariamente la COB no puede ser filial de una organización política. En el 52, el MNR tenía casi el 80% de los dirigentes (de la COB), militantes del MNR; mientras que ahora no hay uno solo que se haya declarado militante del MAS; que algunos estén identificados con el proceso es otra cosa; la cosa es ser militante. Simón Reyes, por ejemplo, era militante declarado del Partido Comunista, abiertamente; Lechín, primero del MNR y luego del PRIN; era una militancia declarada y aceptada públicamente; lo que no ocurre con la actual generación. Yo no he escuchado ni visto que ningún dirigente de la COB se haya declarado masista. Otra cosa es en las filas campesinas e indígenas, ahí sí hay una militancia abierta y definida por el MAS.

— Pero ahora la COB es parte del Gobierno.

— No diría que es parte del Gobierno; es una COB que ha hecho un acuerdo; por resolución de congreso ha aceptado participar y apoyar el proceso de cambio. Fue en el 52 cuando realmente se fue parte del gobierno, el conocido ‘co-gobierno’. Hoy solo hay un acuerdo, que no es lo mismo que hacer un co-gobierno, cuando se tiene mayor responsabilidad y mayor implicación en la gestión de gobierno. Cuando el MNR, el primer ministro de Trabajo fue Germán Butrón, ejecutivo de la Confederación de Fabriles; el secretario general de la Federación minera, Mario Torres, era ministro de Minas; el secretario de Asuntos Campesinos de la COB, Ñuflo Chávez Ortiz, era ministro de Asuntos Campesinos; el vicepresidente de la República era Juan Lechín, del MNR, siendo ejecutivo de la Federación de Mineros y de la Central Obrera Boliviana.

— Los famosos ‘ministros obreros’...

— Lo que no ocurre ahora. No hay ningún dirigente en ejercicio de la COB ni de la Federación que sea parte del Ejecutivo, como ministro o viceministro; lo que hay es un apoyo, un apoyo ‘militante y decidido’, que es como ha sacado una resolución el ampliado de la COB en Santa Cruz.  

— El Presidente está convencido de que con el MAS se ha acabado con la tesis de la independencia sindical que los cocaleros hubieran roto esto y que por eso formaron su propio instrumento político.

— Claro, pero eso se ha dado fundamentalmente en la organización de los cocaleros, que son los que han organizado el instrumento político del MAS, lo que no ha ocurrido con los dirigentes y trabajadores de la COB.

— En la COB había la tesis, aprobada en congreso, de formar el ‘Partido de los Trabajadores’, el PT boliviano; casi como respuesta a la crítica del presidente Morales; ¿por qué no prosperó?

— Es un problema casi de principio, vamos a decir, de todo organismo sindical. Cuando uno entra a un centro de trabajo, entran moros y cristianos, blancos, rojos, cristianos, ateos, musulmanes; esta composición heterogénea de un grupo de trabajadores no impide que se organice un sindicato; el sindicato defiende los intereses de todos. ¿Qué los une? Sus problemas y demandas. Universalmente, hay dos tendencias sindicales, el sindicalismo revolucionario y el amarillo; el amarillo solo pide que los trabajadores deben dedicarse a pedir la mejora de sus condiciones de vida, el aumento de sueldos; el sindicalismo revolucionario, en cambio, va más allá de las demandas del trabajador y del sector, hasta llegar a las demandas nacionales y lograr, si es posible, la tesis del V Congreso de la COB (1970), la socialista, que dice que se debe llegar al poder para darle solución definitiva a todos los problemas de los trabajadores y del país.

— Pero eso no hace partido, propiamente.

— No, porque esta condición heterogénea de la participación de los trabajadores impide que haya un partido.

— O sea, aquello del Partido de los Trabajadores de la COB era un proyecto sin futuro…

— Sí, es una demanda que se la planteó ya en el octavo, noveno congreso de la COB; la necesidad de construir un instrumento de los trabajadores, pero la práctica ha demostrado que no es posible; en la práctica encuentra grandes obstáculos en la definición de sus métodos de lucha.

— El Presidente también alude muchas veces a que los cocaleros no peleaban solo por la coca, sino por la dignidad, la soberanía, como que abrieron su visión a lo nacional, superando lo sectorial.

— Eso fue consecuencia de la tremenda influencia de la gente minera, fabril, que se ha desplazado hacia los centros de producción cocalera, porque no tenían otra opción. Esta influencia de mineros, que tenían un grado de experiencia, ha pesado demasiado en el pensamiento político de los cocaleros, como en la propia organización. Lo mismo ocurrió en 2003: el grado de organización y de lucha del pueblo alteño ha tenido mucha influencia de los mineros que vivían en El Alto.

— Una influencia obrera no siempre reconocida.

— El movimiento obrero se ha extendido, desparramado. Hay un dicho, ‘no hay mal que por bien no venga’. El 21060, al liquidar a los sindicatos mineros y fabriles, ha desplazado a toda esa gente, que tenía formación, y ha permitido que vaya a otros lugares y distritos a transmitir sus experiencias y sus luchas, lo que ha servido para organizar al pueblo boliviano.

— ¿La COB no debiera reclamar más presencia en el Gobierno?

— La participación está en función del peso y la fuerza. En este momento hay una recuperación, la COB cada vez tiene más peso; ya no es la organización anónima de hace 10 años.

— ¿La COB se juega algo en el referéndum de febrero?

— La COB como COB está más allá de este momento, más allá del referéndum, de las elecciones presidenciales, porque tiene definido su camino, la tesis del V Congreso (socialista); los dirigentes que vengan tienen que llevar adelante esa tesis, que no ha sido modificada.

Perfil

Nombre: Edgardo Vásquez Tapia

Nació: Oruro, el 12 de septiembre de 1938

Ocupación: Periodista, dirigente sindical

Vida

Vásquez, recuerda, fundó el semanario Aquí con Luis Espinal, “con Lupe Cajías, Gastón Lobatón, Antonio Peredo, Manuel Morales Dávila”. Radialista, fue dirigente de la Confederación de Radio y Televisión. Militó en el Ejército de Liberación Nacional (ELN), y hoy es parte de la Alianza Revolucionaria Antiimperialista (ARA). A la fecha, participa en la producción del programa televisivo ‘Tribuna Vecinal’, en el canal 48.

‘Los mineros deben seguir liderando’

Es un debate que vino con la debacle del movimiento obrero durante los gobiernos liberales. Con la venida a menos de los mineros asalariados, en reiteradas ocasiones se planteó cambiar el estatuto de la organización, y que el secretario ejecutivo pueda ser de otro sector obrero. Éste puede ser un punto de debate en el congreso que se viene.

— ¿Por qué los mineros deben tener, por estatuto, la exclusividad de la secretaría ejecutiva?

— Es parte del reconocimiento a la lucha de los mineros, desde 1920. Teniendo en cuenta que es una organización sindical (la COB), quienes deben manejar una organización sindical son los obreros asalariados; éste es el problema central. Entre los obreros asalariados, quienes han contribuido más a la lucha son los mineros; se han ganado ese puesto en función de los muertos que han puesto, y mostrado la iniciativa, las propuestas que han hecho, desde la Tesis de Pulacayo de 1946 hasta la tesis del IV y V congresos de la COB, que definen que la solución para el pueblo boliviano está en la construcción de un Estado socialista, a través de las diferentes vías, no descartando ninguna, ni la electoral, ni la insurreccional, ni la lucha armada. Entonces, hay una sabiduría recogida y formada por la lucha de este sector.

— ¿Pero eso debe seguir vigente?

— Por supuesto, porque no es un problema de que ‘bueno, hasta ahora me has servido, gracias por tus muertos y ándate a tu casa’; no podemos olvidar a los que más han luchado.

— Son minoría, se insiste.

— Los trabajadores mineros siempre han sido minoría, pero es una minoría cualitativa, frente a la cuantitativa. Los gremiales podrían reclamar, porque son más de medio millón; los campesinos pueden reclamar: ‘somos mayoría, y que el ejecutivo sea un campesino y el segundo que sea, por cantidad, de los gremiales’. No es un problema solamente cuantitativo, es cualitativo en función de la participación en las luchas sociales, y también en el pensamiento político sindical que tienen los trabajadores mineros.

— Parece que la unidad de la COB se debe a que siempre un minero fue ejecutivo; si se permite la ‘libre elección’, puede haber división.

— Sí, lógicamente; ahorita lo que permite que haya unidad es la conducción de los mineros, porque tienen la moral suficiente para convocar a la unidad, los antecedentes históricos. Entonces, plantear, por decir, que sean los gremiales, sería fatal para el movimiento obrero boliviano.

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