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Eduardo Ascarrunz: ‘Las encuestadoras engatusan a los candidatos’

Entre anécdotas, Ascarrunz va y vuelve del presente al pasado haciendo paralelos que ayudan a comprender la actual campaña electoral y la democracia. Tiene una mala opinión de las empresas encuestadoras, las cuales para él no solo hacen ganar a quien las contrata, sino que crean confusión en los electores.

Eduardo Ascarrunz.

Eduardo Ascarrunz. Foto: Pedro Laguna.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:03 / 21 de septiembre de 2014

Eduardo Pachi Ascarrunz fue el estratega de Víctor Paz Estenssoro en 1985 y de Jaime Paz Zamora en 1989. Con un amplio repertorio de anécdotas de los personajes del poder de ese tiempo, también hace evaluaciones de las actuales estrategias de campaña, así como expresa su mala opinión sobre las empresas encuestadoras que crean falsas expectativas, todo haciendo rupturas cronológicas que lo traen al presente y lo devuelven al pasado de manera oscilante. Ya sabiendo el tema del que se le preguntaría, empieza hablando de la actual campaña y haciendo alusión al incidente de Jaime Navarro: — La televisión entra a la intimidad del hogar y si aparece un candidato gritando: “¡Nunca he pegado a ninguna mujer!”, la lectura es “este hombre nos está riñendo”. Un mensaje proselitista empieza por lograr empatía, sigue con insuflar simpatía y, finalmente, procura la adhesión. Claro, el trance del candidato aquél no daba para nada.

— ¿Por qué vota la gente por un candidato?

— Por varias razones: la propuesta, su ideario; su carisma, el perfil del candidato. Puede votar por un eslogan, una marcha. Yo dirigí la campaña de Jaime Paz Zamora el 89: el componente excluyente de esa campaña fue la marcha del MIR (Movimiento de la Izquierda Revolucionaria), “Marchemos ya, camino a la esperanza...” La letra es mía, sobre la música de una marcha del APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) peruano, debidamente autorizada. Con esa marcha llenamos el coliseo de miristas. Funcionó la mística “naranja”, el sentido de pertenencia. Mucha gente decide su voto a la hora de emitirlo.

— Volviendo al presente, ¿una vez empañada la parte racional de la campaña qué queda?

— La parte emocional, el reclamo directo de voto, resumir la propuesta en un spot o una cuña. Ahí está el slogan para Paz Estenssoro: “Un hombre seguro, para un gobierno firme”, porque se venían las medidas de reajuste. Y funcionó. Aplicamos la semiótica a la propaganda política: Paz, sentimiento, Paz, apellido: “Paz para Bolivia”; “Víctor ya”, que repetido suena a “victoria”.

— La función poética es explicada por Jackobson con el slogan de Einsenhower: “I like Ike”...

— En esa campaña de 1956, la derecha republicana poseía las empresas más poderosas. Prohibieron a sus socios, los dueños de canales, pasar propaganda del demócrata Adlai Stevenson. Fue la primera víctima de la manipulación. Ganó Eisenhower, no solo por ese buen eslogan.

— ¿Cuán importante es el estratega en la campaña?

— Muy importante, pero no se puede decir que un estratega haga a un presidente. Hay un lugar indelegable e insustituible: el liderazgo. El estratega puede ser gravitante en ciertos casos. En 1985 yo estaba seguro que si Paz aceptaba ser entrevistado por Carlos D. Mesa, en De Cerca, remontábamos esa pírrica ventaja del general Banzer, pero esto ya corresponde a preguntarse cómo habría sido la historia si los hechos hubieran sido diferentes.

— ¿Estaba en la comunicación política antes de 1985?

— Había estado como corresponsal, enviado especial o analista en las dos primeras elecciones españolas después de (Francisco) Franco, en la de (Francois) Mitterrand en Francia y en varias latinoamericanas. Tenía cierto conocimiento, pero nunca pensé ser estratega. Mi adhesión política era hacia Marcelo Quiroga Santa Cruz.

— ¿Militó en el PS-1?

— Tenía militancia reservada, a sugerencia de Marcelo. Algo parecido me ocurrió en Teoponte: como era “más importante como periodista”, no ingresé al monte.

— ¿Cuándo comienza con las campañas?

— Empiezo con la de Víctor Paz (1985); luego dirijo la de Jaime Paz (1989). Con Carlos Palenque arrasamos en las municipales, cuando le hicieron fraude al “compadre”. Con (Ronald) MacLean le empatamos a (Raúl) Salmón (MIR) y Ronny fue alcalde, en fin, Remedios Loza salió tercera en 1997... Hubo otras campañas menores.

— ¿Cómo ve las estrategias hoy?

— La del MAS (Movimiento Al Socialismo) viene con viento a favor. Es cierto, se beneficia con la propaganda oficial ininterrumpida por más de ocho años, pero también es cierto que la ciudadanía exige que los gobiernos den cuenta de sus actos. Aquí entramos en otro terreno, el de la propaganda pagada y la propaganda no pagada (cobertura noticiosa, entrevistas, etcétera). Un ejemplo: el lunes se inauguró el teleférico en La Paz: cobertura total. Esa misma noche, los espacios informativos incluyen en las tandas correspondientes, un spot del MAS sobre el teleférico, pero de incitación directa al voto. Así, el MAS sigue en ventaja. Como nunca, se cumplirá aquello de que gana quien tiene más recursos. Todavía no he visto la propaganda directa del resto, habrá tiempo para comentarla. Cesó por ahora el reto a debate, aunque alguien nos alarma con un gasolinazo en puertas.

— Cuando hay tanta diferencia en las encuestas no se debate...

— No se debate cuando uno de los candidatos se excusa, y no precisamente por la diferencia en las encuestas... A todos nos debería preocupar no solo las elecciones y sus resultados, sino lo que se viene luego: la construcción del nuevo Estado. ¿En qué medida Bolivia puede extender el auge económico de la última década? ¿Ingresaremos a la era de la industrialización? ¿Se revisará la pésima reforma judicial? En fin, son cuestiones ausentes de la agenda electoral. Siguiendo con las encuestas, ¿sabe usted cuál es la única polarización constatable, al menos en La Paz?

— ¿Cuál?

— La que se da en los medios. Antes las encuestas las pagaban los candidatos, y así les iba; ahora las encargan los medios o grupos mediáticos. Al hacerlas suyas, asumen la responsabilidad ejecutiva... y es una lástima, cuando La Razón y Página Siete, por ejemplo, están pasando por un excelente momento. El 12 de octubre veremos la probidad de sus proyecciones.

— ¿Quién sale segundo?

— Parece que Tuto. Es quien mejor ha aprovechado la propaganda no pagada: ya debe estar por doscientas entrevistas a fondo. Las encuestas le daban 5% o menos... En Bolivia las encuestas, salvo alguna que otra, no son de las más serias, comenzando por la Gallup, en los años 80. Casi siempre gratifican a quien las paga, engatusan a los políticos, son acientíficas y siembran confusión en el electorado.

— A Manfred Reyes Villa le sucedió en 2005.

— Era el más serio ganador, segundo (Gonzalo) Sánchez de Lozada, tercero Evo Morales, pero el embajador (de Estados Unidos, Manuel) Rocha intervino con una declaración. Los embajadores norteamericanos no cometen lapsus. Era una estrategia: bajar a Manfred al tercer puesto, subir a Evo al segundo y asegurar a Goni el primer lugar. Ese año, (Goni) Sánchez de Lozada echó mano de todas las formas de fraude.

— ¿Y por qué le dieron tan poco margen entonces?

— Le dieron el suficiente. En ese tiempo prevalecía la democracia pactada. Sánchez de Lozada los metió a todos en una bolsa y armó la mentada megacoalición.

— ¿Qué otros casos conoce?

— El 89 fue terrible. Llegaron dos grandes: Mark Penn, el más lúcido encuestador de ese tiempo, y Clemente Cohen, el más diestro de Venezuela: ambos eran un regalo de Carlos Andrés Pérez (expresidente de Venezuela) a su amigo Jaime Paz. Le puso a los mejores. Ejecutaron una encuesta para detectar las demandas del electorado. Resultado: empleos. Yo trabajaba con la campaña del MIR y Óscar Eid me entregó la encuestas que sustentarían mi estrategia. A las horas asaltaron mi empresa y solo se llevaron la encuesta. En la noche apareció Sánchez de Lozada en la tele ofreciendo: “250 mil empleos”. Nos robó no solo la encuesta: ¡hizo suyo el eje de la estrategia! 

— ¿Qué hicieron?

— Faltando tres semanas para las elecciones, se hizo otra encuesta diseñada por Penn y Cohen, y se la encomendaron a Eid. La hicieron un montón de estudiantes de la Facultad de Sociología. Llenaban las encuestas en sus casas. El resultado fue que Paz Zamora ganaba con 36% (al revés). Llega el equipo de Penn, viendo la diferencia dijeron que “hay que limpiar el piso con ellos” (Hugo Banzer y Goni) cuando faltaba reforzar la propuesta programática. Pero todos estaban felices con la encuesta y con limpiar el piso con los dos, algo imposible. A Óscar Eid le pasó lo peor: creerse su mentira. Hicimos la campaña para que Jaime sea un buen tercero y tenga opción constitucional a la presidencia, nada más.

— Así era la Constitución…

— Sí, y en esa elección Víctor Paz quería que su sobrino sea presidente. Estaba contra Goni, de quien no podía ni sentir su nombre. Jaime hizo presidente a su tío el 85, se reunieron una vez terminada la elección y Víctor Paz le dijo que era su última oportunidad y que Jaime era joven y podía esperar... Flotaba en el ambiente: hoy por mí mañana por ti. Entonces, Jaime le contestó: “Vamos a votar por usted, tío, pero no vamos a hacer cogobierno”. No solo lo hacía presidente, sino que le abría la posibilidad de una alianza con ADN (Acción Democrática Nacionalista) para que un hombre seguro haga un gobierno firme... con el 21060. Paz (Zamora) me decía en la campaña: vamos a insinuar medidas antipopulares, así esto nos reste votos.

— ¿Pero cómo hacer una cam-paña así?

— Semanas antes de la elección la inflación era de 25.000%, había que hacer una operación a corazón abierto o dejar que muera el paciente. Paz fue muy claro, habló del paquete de medidas en la Confederación de Empresarios Privados, solo faltaba que diga el número del decreto. Una parte del ajuste era achicar el tamaño del Estado mediante despidos, ya se sabía...

— ¿Cómo le devolvió el ‘favor’ a Paz Zamora?

—No sé, pero lo hizo. Los primeros días de agosto (1989) se supo del desenlace: Jaime presidente, con los votos de Banzer. La casa presidencial de San Jorge era una fiesta. Don Víctor cumplió su palabra. Poco antes, subía por la (calle) Federico Zuazo el dirigente mirista Guido Riveros, estaba feliz. “Vamos a ser gobierno”, me dijo, “un pacto con Sánchez de Lozada: 50-50”. “¿Y tú le crees al Goni? De aquí a dos, tres meses se van a divorciar”. Al saberse del pacto MIR-MNR, una periodista preguntó a Goni si encomendaría el manejo económico al MIR, él respondió: “Eso sería como entregarle a un camba una tarjeta de crédito”.

— Era un atrevido Goni… Bueno, debe seguir siendo.

— Sí. Ofendió al MIR y gratuitamente también a Santa Cruz. Ya había ofendido a Banzer ofreciéndole plata por los gastos que hizo en la campaña. Jaime, después de esto, se citó con Banzer en el edificio Isabelita. Hablaron una hora. Jaime había decidido hacerlo presidente. Sin embargo, le hizo saber que no todo el MIR apoyaba dar los votos a Banzer. “Si las cosas son así, Jaime, nosotros vamos hacerlo presidente”. La cúpula del MIR se fue a Obrajes a abrir vino, pero alguien le dijo a Jaime: “¿No será que quiso decir que si hay empantanamiento votarían por nosotros?”. Se canceló la fiesta.

— Democracia pactada fuera del Congreso...

— Las zanjas ciegas de la política... A la mañana siguiente, Jaime llamó a Banzer para confirmar y le dijo: “Actos como el suyo hace que los hombres entren en la historia por la puerta grande, por su desprendimiento y patriotismo...”. Entonces Banzer le contestó que ponga por escrito lo que estaba diciendo y que en las próximas horas anunciaría a la prensa su decisión.... Luego Banzer fue informado de que (Julio) Garret había ofrecido a ADN un pacto con el MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario) y “sin Goni”. El General dijo que ya tenía la palabra empeñada, que convoquen a la prensa para anunciar su decisión... y que no les creía a los emenerristas... Así fue: no hubo tal estrategia de Óscar Eid. Eso del “triple empate” fue otra de sus ocurrencias.

Perfil

Nombre: Eduardo ‘Pachi’ Ascarrunz

Profesión: Periodista especializado en comunicación política, escritor y guionista

Vida

‘Pachi’ Ascarrunz fue el estratega de Víctor Paz y de Jaime Paz, sin embargo se dedicó a la televisión, el guión cinematográfico, la novelística, entre otras cosas. Es considerado uno de los pioneros de la comunicación política en el país.

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