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Elecciones en Beni, un termómetro regional para las justas de 2014

La elecciones en Beni serán un ‘globo de ensayo’, tanto para las oposiciones como el oficialismo, para ver el estado de la vigencia o desgaste de las fuerzas políticas con miras a los comicios generales de 2014

La Razón / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:04 / 13 de enero de 2013

En una semana se realizará la elección del nuevo gobernador del departamento del Beni. Los benianos acuden con anticipación a las urnas por efecto de la suspensión/renuncia del opositor Ernesto Suárez Sattori, quien ganó la gobernación en la elección de fines de 2009. Un grupo de  analistas cree que el resultado de los comicios servirá de termómetro de referencia para establecer el mapa definitivo de la correlación de fuerzas políticas que se jugarán en el tablero de las justas presidenciales de diciembre de 2014.

El 2009, Suárez Sattori ganó la elección por un estrecho margen del 2%. En diciembre de 2011 fue suspendido por presuntos casos de corrupción en su administración que aún se encuentran en investigación. Posteriormente, esta autoridad dimitió al cargo para facilitar así las elecciones que se llevarán a cabo el 20 de enero. Entretanto, la Gobernación ha sido administrada por el emenerrista Hainsen Ribera, de quien se dice aliado del Movimiento Al Socialismo (MAS) o, al menos muestra una posición ambigua en el terreno de los flancos de la política regional.

Los comicios del Beni expresan el primer caso de una elección anticipada bajo el mandato de la nueva Constitución, vigente desde febrero de 2009. Si bien el gobernador de Tarija Mario Cossío fue suspendido del cargo, bajo sospecha de malos manejos administrativos, hasta la fecha no ha prosperado una elección en esa región porque el aludido no dimitió al cargo. Mientras tanto, la Gobernación de Tarija es administrada por Lino Condori, un dirigente vinculado al MAS

Si el oficialismo logra hacerse        —votos mediante— de la Gobernación del Beni, sólo Santa Cruz estará bajo el control de una fracción de la oposición que no ha podido articular un proyecto/discurso para frenar el sostenido avance del partido gobernante. No obstante, aparecen en el escenario el escándalo de la red de extorsión y el conflicto indígena alrededor del proyecto vial a través del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS).

“El resultado de la votación va a servir de algún modo de una especie de termómetro, pues es el primer evento electoral de 2013 y va a definir las condiciones previas a los comicios de 2014”, asegura el analista político Reymi Ferreira.

La politóloga María Teresa Zegada considera que “la elección en el Beni será clave; de igual modo los comicios en los diferentes municipios en donde se ha convocado a elecciones para reemplazar a las autoridades que han sido suspendidas”. Para la oposición, continúa la politóloga, “los resultados de los comicios serán vitales en el sentido de que establecerán una tendencia que luego podría repetirse”. La siguiente gran elección está prevista para diciembre de 2014.

El sociólogo beniano Wilder Molina —si bien concuerda con que las elecciones van a tener un impacto para que las fuerzas del Gobierno o las de la oposición puedan tomar “los resultados como un punto de referencia de su vigencia y capacidad de crecimiento a nivel nacional”— asegura que no es bueno hacer una generalización categórica. Los escenarios departamentales —argumenta— no son necesariamente idénticos a los nacionales. Específicamente en Beni, la forma de hacer política es muy diferente al resto del país.

Este departamento “es calificado internamente como una sociedad altamente conservadora, de una tendencia política muy tradicionalista en su votación”. Esta descripción coincide exactamente con la opinión del sociólogo beniano e investigador del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA) Ismael Guzmán; sin embargo, es esa peculiaridad la que ha generado un cambio y ha propiciado la presencia de nuevos actores como el MAS —“que ha crecido”— y los indígenas.

La historiadora cruceña Paula Peña coincide con Ferreira e incluso hace uso de la misma metáfora: “Estas elecciones son un buen termómetro para unos y otros. Aunque para el MAS tienen mayor importancia, porque demostrarán si su política actual de copamiento y de neutralización (de los opositores) ha sido efectiva y si la gente se mueve por prebenda o por una memoria histórica de larga duración”.

Hipótesis. Pero ¿qué significa para el MAS y la oposición perder o ganar los comicios en Beni? Guzmán interpreta que en caso de que el partido de gobierno pierda, entonces “echará de menos” la alianza inicial que había establecido con el movimiento indígena.

En 2011, ese sector de tierras bajas se retiró del Pacto de Unidad (organización que unió a los movimientos sociales afines a Evo Morales) y se distanció del “proceso de cambio” (el proyecto político del MAS) a causa de su rechazo a la carretera que el Gobierno quiere construir a través del área reservada del TIPNIS para unir a los departamentos de Beni y Cochabamba.

Al contrario, si gana continuará su avance “en términos de incursión” en este espacio conservador, dice Guzmán. En el otro lado de la cancha, una hipotética victoria de Carmelo Lenz, el candidato de la agrupación opositora Frente Único (formado por Primero el Beni, PB; Unidad Nacional, UN; y parte del Movimiento Nacionalista Revolucionario, MNR) significaría que la fortaleza regional de la oposición al Gobierno sigue vigente. “Una derrota será un signo muy claro de la crisis que está sufriendo la derecha a nivel nacional, de lo cual ya se han visto síntomas en la región, sin embargo en cuanto a su captación de votos no se ha sentido el debilitamiento”, añade el investigador Ismael Guzmán.

Molina describe este momento como histórico, pues nunca se había dado una disputa entre dos propuestas totalmente diferentes: “Antes en el Beni se enfrentaban los denominados partidos tradicionales, así fue por mucho tiempo. Esa va ser la novedad”, si bien el MAS ya había logrado varias alcaldías ese tiempo. Hoy es distinto, “es una batalla muy importante para ambas fuerzas”.

Para este académico, una derrota de Jessica Jordan —la candidata del MAS— se traduciría en un “fuerte golpe” a su oferta de liderazgo, “más aún considerando que en las anteriores elecciones los votos que recibió en realidad eran por la figura de Evo Morales. Ahora tiene que demostrar su capacidad independientemente del presidente”. Por otro lado, y paradójicamente, considera que una victoria del partido oficialista será un triunfo para Evo Morales, quien desde 2007 ha intentado sentar presencia en esa región amazónica.

Ferreira, desde otro ángulo, hace una observación que va más allá del MAS y de la llamada “derecha” aglutinada alrededor del Frente de Unidad: “Si gana Lenz, se podrá leer que Samuel Doria Medina (UN) se ha fortalecido nacionalmente. En paralelo, si Pedro Nuni (Frente para la Victoria) obtiene una votación medianamente importante o gana, podrá interpretarse un crecimiento de la figura de Juan del Granado, del Movimiento Sin Miedo (MSM)”.

Guzmán dice que Beni es el último bastión de la derecha, porque a pesar de estar “institucionalmente debilitada”, su fuerza electoral parece no haberse visto afectada. “No puede decirse lo mismo de la oposición indígena, la cual más bien está en un punto de inicio”.

En todo caso —clausura— estas elecciones servirán para romper con el “conservadurismo y la mentalidad” que cree que “sólo las élites de apellidos que ni siquiera son criollos” pueden gobernar. “Si uno se fija en este rasgo, encontrará a los Lenz, los Jordan Burton, Majluf y otros”, cuestiona.

A modo de conclusión se rescata la opinión de Peña, quien afirma que a partir del comienzo del siglo XXI el Beni se unió a la causa autonomista iniciada por Santa Cruz y formó parte de la media luna. La sociedad beniana votó una y otra vez en contra del MAS, (elecciones presidenciales 2005; elecciones prefecturales 2005; referéndum por autonomías departamentales 2006, estatuto autonómico 2008, referéndum revocatorio 2008, referéndum aprobatorio 2009) y participó en los cabildos por las autonomías, como el del 15 de diciembre de 2006. “Por lo tanto, las elecciones del 20 de enero serán una prueba, no para los políticos, sino más bien para la sociedad civil del Beni, que demostrará su voluntad, y sabremos si mantiene el espíritu anterior a la caída de Suárez, o si por el contrario ha cambiado de preferencia con relación a su futuro”.

‘El MAS ganó espacio gracias a los indígenas’: Ismael Guzmán, sociólogo e investigador del CIPCA.

El MAS ha venido ganando espacio, pero esa emergencia no es una acción partidaria, sino que se dio gracias a la iniciativa del sector indígena que ha sido instrumentalizado por ese partido por su cercanía. Ahora que hay una ruptura entre el MAS y parte de los indígenas del Beni, se verá cuán fortalecido está ese partido, aunque el sector campesino sigua apoyando al partido de gobierno.

‘Una victoria del MAS  desmentiría desgaste’: Reymi Ferreira, analista político.

Una victoria del MAS significaría que el desgaste, del que se ha hablado a causa del escándalo de corrupción, no es real. En el caso de que triunfe la oposición del Frente Único, significaría que, a pesar de que no han sabido mantener su unidad, su discurso está calando y fortaleciéndose. La elección será clave, aunque el número de electores no sea significativo, el efecto será simbólico.

‘Es un momento crucial para la derecha’: Wilder Molina, sociólogo.

Éste es un momento crucial para la derecha, pues una derrota va a implicar un reacomodo de las fuerzas políticas para el Beni y afectaría la propia vigencia y alcance de esta fueza que se había sostenido en base a la estructura prefectural y luego de la Gobernación. Ahora, en condiciones distintas, se quejan de que el MAS lo haga, pero ésa siempre ha sido la tradición política.

‘Si Jordan gana, pasará al anonimato político’: Paula Peña, historiadora.

Para el MAS es importante tomar el Beni. Como dicen sus ideólogos, Pando ya ha sido tomado, quedan el Beni y Santa Cruz. Sin embargo, si Jordan gana y llega al poder, pasará al anonimato político, como los siete gobernadores masistas, pues nadie sabe lo que sucede en sus gobernaciones. Si gana Lens, tendrá días difíciles con un Gobierno en su contra permanentemente.

La opción indígena sin  mediación del MAS

En cuanto a fuerza opositora, el sociólogo Wilder Molina considera que no se debe “meter en el mismo saco” al Frente Único (formado por Primero el Beni, Unidad Nacional y parte del Movimiento Nacionalista Revolucionario) y a la agrupación indígena del candidato Pedro Nuni, Frente para la Victoria.

La emergencia del Movimiento Al Socialismo (MAS), dice el sociólogo beniano Ismael Guzmán, no se explica por sus acciones partidarias sino por las iniciativas de sectores como el indígena. “El inicio se dio en Moxos en 2004, año que fue la primera experiencia electoral indígena independientemente de los partidos políticos y, aprovechando la Ley de Agrupaciones Ciudadanas y Pueblos Indígenas, se ganó el municipio”.

Precisamente, Moxos es la región en donde más presencia tiene este movimiento. Ese experimento “irradió” toda la región. Ese tipo de iniciativas fueron “aprovechadas” por el MAS, por su afinidad ideológica y se oficializó una representación partidaria de los indígenas. “Es de ahí que viene la presencia de la que goza el MAS”, dice Guzmán.

Actualmente existe una parte de este movimiento que sigue alineado al MAS y otra que no a causa del conflicto de la carretera por el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro-Sécure. La interrogante será si el MAS tiene el mismo impacto electoral que en las anteriores elecciones sin este grupo de votantes antes cercano al denominado proceso de cambio. Para la historiadora Paula Peña, la votación para Nuni mostrará “la conciencia” de los indígenas benianos que han exteriorizado su posición en el TIPNIS.

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