Animal Político

‘Espero que Samuel no entre en el juego del MAS’

Luis Revilla - El Alcalde de La Paz vive una tensión política y judicial, de la que, sin embargo, dice que no es complicado salir con el respaldo de los paceños.

Luis Revilla

Luis Revilla

La Razón / Rubén D. Atahuichi López

00:01 / 25 de marzo de 2012

Es el sucesor de Juan del Granado en la Alcaldía de La Paz. Tras la ruptura de la alianza de su partido, el MSM, con el MAS, él fue quien paga las facturas. Tiene al menos diez procesos judiciales, a los que se sumaron otros dos, entre ellos uno de la institución que hace un par de años presidió, la Federación de Asociaciones Municipales de Bolivia (FAM), regida hoy por alcalde de Cochabamba, Edwin Castellanos, del MAS. Considera que esos juicios tienen un interés político muy evidente.Es un poco difícil arrancarle una sonrisa; quizás su hija lo consigue con frecuencia. Claro, no es nuestro afán, pero Luis Revilla Herrero, el alcalde de La Paz, usualmente muestra un semblante serio, mucho más en esta charla, en la que percibimos cierta preocupación respecto de su futuro político: cree que hay un riesgo en su relación con su aliado en el Gobierno Municipal, Unidad Nacional (UN), y un acoso político constante del Movimiento Al Socialismo (MAS).

Ante eso, considera algo ingenuo: “Hay que generar una nueva visión de las políticas de Estado y que sea menos mezquina, en que se pueda anteponer los intereses de la gente”.

— ¿Es más fácil ser concejal que alcalde?

— Es una mirada distinta. En el Ejecutivo estás metido en los problemas; desde el Concejo sobrevuelas los problemas, los miras de lejos. El Concejo es más estratégico, plantea políticas más generales; el Ejecutivo tiene que dar la solución a los problemas, los que salen a la luz pública y los que no, y que requieren la atención del burgomaestre todos los días.

— ¿Qué no hace ahora que hacía antes?

— No he descuidado a mi hija, pero tengo menos tiempo con el resto de mi familia. Antes visitaba más a mis hermanos y mis padres, viajaba incluso a descansar los fines de semana a los Yungas o al lago. Mi hija es mi prioridad. Aunque se trabaja sábado y domingo, no hay manera de moverse de la ciudad. Hago ejercicio y troto media hora al día, si no, no se puede estar en el estado físico que te pide la ciudad.

— ¿Ha pensado sobre a qué se va a dedicar después de alcalde?

— Hay muchas cosas que hacer. En las elecciones había dos posibilidades: ganar o perder, y ninguna me desalentaba porque sabía que si no ganaba podría hacer muchas otras cosas, leer, estar con mi hija, la familia, emprender proyectos más personales, que no son grandes cosas, pero que me gustaría hacer. Dedicarme a la carpintería es algo que anhelo hacer algún día.

— ¿Piensa en diez años de gestión, como pasó con Juan del Granado?

— No tengo cosas premeditadas; esas posibilidades dependen de lo que podamos lograr y del ánimo que tenga la gente para recibir una propuesta de continuidad o no.

— ¿Qué le diferencia de Juan en   la gestión pública?

— Somos personas distintas. Yo soy más analítico y Juan es más impulsivo, y ambas cosas tienen sus pros y contras. Cuando era presidente del Concejo estaba en reuniones con él, veía cómo tomaba decisiones y ese su carácter lo ha ayudado en muchas ocasiones y lo ha perjudicado en otras.

— Analítico, calculador...

— Todos los políticos son calculadores. Voy un poco más al fondo de los problemas antes de tomar una decisión.

— ¿Qué proyecto revolucionario espera La Paz?

— El transporte, ése es el desafío más grande. Habrá el Puente Gemelo, el FerroBeni, el Viaducto en El Gramadal, el Viaducto de Las Cholas, por decir sólo las obras de infraestructura; porque después habrá escuelas, estaciones de policía, tareas de prevención, barrios de verdad, bóvedas...

— ¿El 48,5% de la elección de  2010 le es suficiente todavía?

— Las encuestas hablan hoy del 64%. El respaldo de la gente es esencial, más aún en una situación política adversa, con constantes amenazas sobre la gestión. Por eso la relación con la gente hay que cuidarla, cumpliendo el programa por el que ha votado, sin sonreírle, sino dándole resultados.

— La gestión se sostiene también por el respaldo del Concejo. Gabriela Niño de Guzmán termina pronto su gestión y entrará Omar Rocha, de UN. ¿Qué le garantiza que va a tener el mismo respaldo?

— Espero que Samuel Doria Medina no caiga en hacer lo que critica: generar desinstitucionalidad. No creo que esté dispuesto, por afanes personales de algunos dirigentes, a caer en ese juego y terminar siendo funcional al MAS. Nunca hay garantías de nada dentro del Concejo, pero confío en la responsabilidad de los dirigentes políticos.

— ¿Ha podido engranar con Rocha esta gestión?

— Tenemos visiones comunes sobre algunos temas, pero en el último tiempo hemos observado con preocupación algunas actitudes de UN, que pueden deberse a los posicionamientos políticos de los partidos que inician una carrera de cara a 2014. No hay problema, pero cuando se ponen los intereses partidarios por encima de los de la ciudad, estamos en dificultades.

— ¿Por eso dijo que Rocha debería dedicarse más a fiscalizar que a  politizar su función?

— Lo que dije es que nosotros esperamos de un aliado que actué con responsabilidad y que si tiene observaciones a la gestión, nos las diga con transparencia, primero a nosotros, como corresponde. Hemos tenido reuniones las últimas dos semanas con Rocha para aclarar algunas de sus preocupaciones.

— Siento que tiene temor a UN. ¿Cree que Rocha pueda volcarse al MAS?

— Espero que Doria Medina no entre a ese juego de desinstitucionalizar la ciudad por los intereses sectoriales, personales y partidarios. No es temor, porque la gestión no depende de la presidencia del Concejo, aunque es importante y no esencial. No se olvide que en la primera gestión con Juan gobernamos con tres concejales, en una clara situación de minoría en el Concejo.

— La Alcaldesa de Oruro tiene un acoso constante de una presidencia que no es del partido que la respalda.

— Y ahí está, está haciendo esfuerzos por hacer gestión. La situación en La Paz es distinta, porque tenemos un programa con un norte claro, y la gente está muy consciente de la historia de ingobernabilidad que hubo, y los paceños no van a permitir que haya un socavamiento de la institucionalidad. El problema no son los efectos en la gestión, sino las relaciones que se pueden deteriorar.

— En las últimas horas tuvo una audiencia judicial, ¿puede crear esto fisuras en la gobernabilidad o la continuidad del burgomaestre?

— Es un proceso más de los varios que hay, que son diez. Todos son procesos en los que claramente no he tenido la responsabilidad, son de antes de que sea Alcalde y que claramente tienen la finalidad de generar un escenario de duda de la gestión. Son procesos políticos antes que judiciales. Voy a acudir las veces que sean necesarias al Ministerio Público. Espero que ni la ciudad ni el Concejo caigan en el juego de desinstitucionalizar a las autoridades municipales.

— ¿Es vulnerable Revilla ante una eventual destitución?

— Tengo el respaldo de la gente, de esa gran mayoría de paceños y paceñas que no están dispuestos a que su decisión en el voto sea menoscabada por razones políticas. Las amenazas seguro van a seguir, aumentarán los juicios y las presiones sobre la gestión. Hay una suerte de estrangulamiento financiero, los trámites sobre créditos para los proyectos de la ciudad están demorados por meses y meses, por esperar una firma en un ministerio.

— ¿Cuáles?

— Por ejemplo, el crédito con el Banco Mundial que son de $us 12 millones para el programa Barrios de Verdad. Hace un año, el presidente Evo Morales se reunió con los dirigentes vecinales y les dijo que teníamos capacidad de crédito. Ha pasado un año y el Ministerio de Economía no nos entrega el certificado de inicio de operaciones de crédito.

— ¿Cree que es político y no técnico el asunto?

— Sin duda, por eso creo que parte del nuevo sentido de la gobernabilidad no sólo tiene que ver con el respaldo ciudadano, sino con políticas de Estado, con aquellas cosas en las que tendríamos que, independientemente de nuestras diferencias, ponernos de acuerdo con el Gobierno, cuatro cosas: riesgos, transportes, seguridad ciudadana y proyectos para los barrios con más carencias. Podrá haber celos políticos y la sensación sobre quién se queda con los réditos. Los réditos políticos se reparten, pero la beneficiada es la gente. No lo veo al Presidente desde el 16 de julio del año pasado. Ojalá se abra un espacio de  trabajo interinstitucional en beneficio de La Paz.

— Aparentemente, adentro está más tranquilo que afuera en su relación con el MAS. ¿Está pagando el Alcalde el haber roto la alianza?

— La ciudad lo está pagando, no el Alcalde; la ciudad es la perjudicada. No se puede actuar en contra de una ciudad porque no ha votado por alguien; ése es un error que a la larga no genera apoyo ni reconciliación, sino lo contrario. Deberíamos esforzarnos por crear un espacio institucional para esas cuatro cosas. ¿Cuándo vamos a crear institucionalidad en el país o hacer que la lucha política tenga límites? Seguridad ciudadana no es un tema para hacer política, lo he dicho dentro mi partido; se está jugando con la vida de la gente; los atracos, violaciones o asesinatos.

Perfil

Nombre: Luis Antonio Revilla Herrero

Nació: 22-04-1972

Profesión: Abogado

Cargo: Alcalde de La Paz

Atigrado

Tan afanado por su club, The Strongest, el día de la entrevista no ocultaba su bronca por el resultado casi adverso que su equipo consiguió en la Copa Libertadores. Sus platos preferidos son “de todo”;  charquekan, ají de fideo, saice, las pastas y los mariscos.

Juan es quien debe ser el candidato del MSM en 2014

— ¿Acaso el MSM no ha provocado esta situación con su salida de la alianza con el MAS?

— Nos han botado de la alianza, no nos hemos salido.

— ¿Por qué los han botado?

— Porque hubo dentro del MAS una corriente autoritaria y totalitaria que de cuando en cuando gana terreno, que pensó que nadie más que el MAS era necesario para lograr buenos resultados en La Paz. Y está claro, eso no es cierto.

— ¿Quiénes son de esa corriente?

— No lo sé. Encuentro en algunos dirigentes del MAS y del Gobierno voluntad de trabajar institucionalmente, de resolver los problemas, de atender las cosas institucionalmente; pero otros sectores, más difíciles de identificar, que hay esta corriente que persigue a los opositores, complica relaciones, genera conflictos. Hay una cosa rara.

—  Para algunos sectores políticos esta ruptura es una farsa. Doria Medina nos dijo que el MAS y el MSM ‘son la misma cosa’.

— Es una forma de diferenciarse de los demás cuando se tiene esos tipos de eslóganes; los hechos muestran una realidad distinta. Este Alcalde tiene juicios promovidos por el MAS.No hay manera de creer que eso sea verdad, fuera de nuestras diferencias, que se están haciendo cada vez más claras.

— ¿Cree que Doria Medina está ya en afanes para 2014?

— Sí, por supuesto, no hay que dudar de eso.

— ¿Cómo confiar en una alianza sabiendo que Doria Medina es quien defenestra al MSM?

— Ahí están los riesgos, pero confío en que no se caiga en lo que se critica, porque la votación de UN en La Paz no ha sido para serle funcional o útil al MAS y menos destinada a desinstitucionalizar la gestión municipal.

— ¿Es Juan el candidato del para 2014?

— Es el dirigente principal en el MSM y que tiene hoy una mayor presencia pública y nacional, pero yo me remitiría a sus propias palabras: es anticipado hablar de esto, la política es muy dinámica, no se sabe qué va ocurrir; pero hoy el MSM cree que Juan es la persona que tiene que encabezar nuestro proyecto de 2014.

— Dijo Juan que si no ganaba las elecciones se retiraría de la política. ¿Ha pensado eso el MSM?

— No, ha sido una reflexión muy personal, ni lo pensamos ni conversamos en el MSM.

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