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Estatuto Departamental de La Paz, frena o acelera la autonomía?

El Estatuto Departamental de La Paz es el objeto de una discusión en un gobierno departamental dividido entre los que administran sus poderes: el Ejecutivo (Sol.bo) y el Legislativo (MAS).

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:07 / 30 de agosto de 2015

El mayor problema del referendo para los estatutos departamentales y las cartas autonómicas municipales que se llevará a cabo el 20 de septiembre en La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí y Chuquisaca es, sin duda, la limitada socialización de los contenidos de estos documentos hasta el presente. Restan poco más de 20 días y los electores, en su gran mayoría, ignoran las cartas y estatutos. Por esto, y en específico para el caso del estatuto del departamento de La Paz, en el aspecto concreto de si frenan o aceleran el régimen autonómico, se pone sobre la mesa la discusión que tiene lugar sobre este documento a ser votado.

El debate ha tenido por protagonistas al Movimiento Al Socialismo (MAS) y a Soberanía y Libertad (Sol.bo). Mientras Sol.bo (que domina el Ejecutivo departamental) ha sido crítico y desea que se hagan ajustes al texto, el MAS (que tiene la mayoría en la Asamblea Departamental) defiende y quiere que se apruebe el documento tal cual está.

Hay que recordar que desde la aprobación de la Ley Marco de Autonomías Andrés Ibáñez (julio de 2010), el proceso de implementación ha caminado posiblemente más lento de lo deseable por diferentes razones. Mientras la oposición culpa al Gobierno central de la marcha tarda del régimen autonómico, el Ejecutivo nacional responsabilizó a las asambleas departamentales y a los concejos municipales por la tardanza en la redacción de sus documentos autonómicos, por su falta de capacidad de lograr consensos políticos.

En todo caso, en un evidente apremio, se quiso llegar a las subnacionales de febrero con los estatutos y cartas. No se pudo. Luego, a causa de la crisis del Tribunal Supremo Electoral (TSE), el proceso se prorrogó hasta el 20 de septiembre.DIVERGENCIA. En el caso de La Paz, la primera fuerza política departamental, Sol.bo, dice que el estatuto se hizo con desprolijidad a causa de una premura “que no se explica”, por lo que está lleno de errores técnicos, según  Fabián Yaksic, director del Servicio Departamental de Fortalecimiento Municipal y Comunitario de la Gobernación paceña. Su contraparte, el MAS, en voz de su asambleísta departamental Gustavo Torrico, asegura que hacer cambios al estatuto devendrá en postergar las autonomías por una década. Para el Gobierno, dice el político de Sol.bo, “parecer” autonomista es útil para “su penetración electoral en oriente”; para ello, debe hacer “simulacros” de autonomismo en occidente.Para el exasambleísta nacional del desaparecido Movimiento Sin Miedo (MSM), la sincronía de los referendos en cinco departamentos es una prueba de que al Gobierno no le interesa que se tengan los mejores estatutos y cartas posibles, sino que se apruebe la “simulación” de autonomismo de la que habla al promoverse, en el caso paceño, un documento lleno de errores. “Cada autonomía tiene sus propios ritmos y dinámicas. No es posible que los cinco departamentos coincidamos. Cada estatuto tiene que haber sido tratado en forma distinta”, asegura Yaksic.Entonces, viene la pregunta de rigor: ¿qué aportan los estatutos departamentales de La Paz al desarrollo de su autonomía?De acuerdo con Yaksic, el origen del retraso y falta de avance está en la Ley Marco de Autonomías, a causa de la que “persisten frenos al ejercicio pleno del régimen autonómico, especialmente en los aspectos competenciales y el régimen económico financiero”.

Respecto a las autonomías, no hay un “valor agregado en lo autonómico” que no sea una reproducción de esa Ley Marco y la Constitución. “Es decir, que si se aprueba o no, sería irrelevante, ya que las autonomías seguirán con los mismos límites que esas dos normas le ponen. No vamos a ser ni más ni menos autonómicos con este estatuto. Incluso se le devuelve competencias al nivel central”. Yaksic concluye en que la orientación es “centralista”. Esto es refutado por Gustavo Torrico, asambleísta departamental por el MAS. “Hay una ley marco. Si la autonomía le da un número de competencias, no puedes darle 12 a partir de ahí”.

ECONOMÍA. En cuanto al régimen económico, para el miembro del Ejecutivo paceño queda claro que construir un Gobierno Autónomo Departamental dependerá de la “base material”, es decir, de los recursos económicos y financieros que se requieren para el ejercicio de la autonomía.

“(En los estatutos) no hay un régimen financiero que se ajuste a las autonomías, este vacío de la ley marco se reitera ahora y se da más control al nivel central que cuando no habían autonomías”. Los estatutos son contradictorios al respecto porque el capítulo tercero referido a la Administración Fiscal Departamental establece “candados” a la posibilidad de que sea un pacto fiscal el que resuelva la actual estructura “inequitativa” de distribución, generación y administración de recursos fiscales.

Si bien en el artículo 58 (“Se establecerá la Administración Fiscal-Financiera, que se constituye en el órgano rector económico departamental, con capacidad para gestionar todos sus recursos financieros en el marco de la Constitución Política del Estado y las leyes vigentes. Esta capacidad incluye la autonomía presupuestaria y de gasto en la utilización de sus recursos, así como de las transferencias no condicionadas que perciban procedentes de otras instancias del Estado”. Sic) se habla de “autonomía presupuestaria y de gasto en la utilización de sus recursos”, en el artículo 59 se establece que se “constituirá e implementará el Tesoro Departamental en sujeción a los principios, normas y procedimientos emitidos por el Órgano Rector del Nivel Central del Estado”. “Esto va en franca contradicción con el artículo 58 como con la Disposición Transitoria Cuarta referida al pacto fiscal (“El Gobierno Autónomo Departamental de La Paz promoverá un nuevo pacto fiscal de acuerdo con los resultados del censo para una redistribución equitativa de los recursos”).

“Para no agravar la ya concentración excesiva de aspectos presupuestarios en el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, parece innecesario que sea el Estatuto el que defina autolimitaciones que además ya están establecidas en normas nacionales”, sostiene Yaksic. Torrico le contradice. El líder de los Satucos expresa que se establece un manejo autonómico de los ingresos de manera independiente.

“Se promueve la creación de las empresas departamentales con lo que se puede lograr su propio régimen tributario”, afirma. El estatuto, en efecto, pone como una de las competencias del Ejecutivo la creación de empresas departamentales. Se promueve el empleo mediante la actividad agrícola, piscícola, el turismo y el apoyo financiero a los emprendimientos, apunta Torrico.

Existe un pacto por La Paz con un plan de desarrollo para el departamento con miras a 2020, “los estatutos van a dar el ordenamiento jurídico a ese norte”. No obstante, Yaksic precisamente critica que los estatutos, tal como están, parecen un mero plan de desarrollo, lo cual no es propio de un documento de esta naturaleza y es algo que se puede realizar sin necesidad de unos estatutos.

SUJETO PLURINACIONAL. La Constitución de 2009 tiene como uno de sus mayores avances, en el tema de la inclusión, al reconocimiento de un nuevo sujeto de derecho del todo novedoso: el indígena originario campesino, que es una abstracción de un solo sujeto de derecho.

Los estatutos de La Paz desagregan a este sujeto al referiste al “indígena originario y campesino”, como si fueran dos distintos. Además de desintegrarse el sujeto de derecho, critica Yaksic, los estatutos se refieren a los sujetos desagregados de tres maneras que no son uniformes (a veces se dice “naciones y pueblos indígena originarios y campesinos”).

¿Es preocupante esta desuniformidad? Según Sol.bo esto puede traer serias complicaciones por el artículo 5: “El Departamento de La Paz está organizado territorialmente en provincias, municipios, territorios indígena originarios y campesinos y regiones cuando éstas sean creadas”.  Esto significaría que los interculturales (campesinos) podrían exigir sus territorios, así como existen los territorios indígenas.

Torrico niega que esto sea una complicación: “Desde luego que no, porque el Mallku de un Estado es la  Constitución. Hay una ‘y’ que será un error de transcripción, pero no es para decir que a partir de eso los campesinos van a tener territorios y representaciones propias en la Asamblea. Esa objeción es hilar muy fino”.

El referendo, no obstante, parece que llegará de manera irrevocable con los estatutos tal como están ahora. Yaksic concluye que si bien hay contenidos importantes (“como el Título VI. Planificación del Departamento, sobre los que se puede trabajar para generar condiciones de desarrollo departamental”), “lo evidente es que de aprobarse en referendo con las contradicciones, deficiencias y vacíos, será muy difícil hacia adelante corregir los mismos, pues para ello se requerirá otro largo proceso y un nuevo referendo”. En cambio, Torrico señala que no hay ninguna dificultad en hacer las correcciones después de la votación del 20 de septiembre y que siempre es posible mejorar un texto.

Yaksic indica que hacer los cambios para tener un mejor estatuto antes de un referendo no significaría mayor inconveniente más allá de una prórroga de la votación; no obstante, Torrico asevera que si se pospone el acto, hacer cambios retrasaría el proceso una década.

El masista asegura que los cambios se pueden efectuar sin mayor dificultad después del referendo; para Yaksic, en cambio, si se lo modifica antes de votar, no se empezaría de cero, pues el actual documento serviría de base... Posiciones tan contrapuestas obligan a los votantes a consultar por sí mismos el documento estatutario en la página del Tribunal Supremo Electoral: http://tse.oep.org.bo .

Un combo autonómico tutelado por el Gobierno: Fabián II Yaksic,  director de Fortalecimiento  Municipal del  departamento.

Son cinco departamentos que hemos estado jalados de la nariz por el Gobierno. Es una suerte de combo autonómico tutelado que nos quieren imponer. En 2009, al Gobierno le convenía mostrarse autonomista, entonces auspicia haciendo aprobar el sí en estos departamentos. Ahora nos hacen votar por los cinco estatutos que tienen una base uniforme en su redacción: la tutela del Gobierno.

Si gana el ‘no’, la autonomía se posterga: Gustavo Torrico, asambleísta departamental de La Paz por el MAS.

Si hipotéticamente gana el “no”, diez años nos vamos a quedar sin autonomía. No es que después del “no” nos vamos a poner de acuerdo para otro estatuto. Somos políticos, tenemos posiciones y visiones; por tanto, esta asamblea no va a poder construir otro estatuto. Si logran hacer otros en cinco años, luego aparecerán otros partidos y se volverá a cuestionar y se repetirá ese ciclo.

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