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Estatutos privilegian la representación territorial

Una breve descripción de la forma de organización de los gobiernos autónomos departamentales, según sus  proyectos de esta-tutos, muestra la tendencia de privilegiar la representación de asambleístas por territorio, en desmedro de los por población.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont

00:06 / 30 de agosto de 2015

En las formas de organización de los gobiernos que figuran en los cinco estatutos a ser puestos en consideración el 20 de septiembre, destacan dos aspectos: uno común y otro disímil. El rasgo que se repite es el de priorizar la representación territorial por encima de la poblacional en sus modos de distribución de asambleístas. Lo disímil es que solo tres de ellos incluyen la figura de vicegobernador.

Todo lo que se dice a continuación será realidad en el hipotético caso de que estos estatutos sean aprobados. Todos ponen énfasis en las tres formas de democracia que reconoce la Constitución Política del Estado (CPE), es decir las democracias directa y participativa, representativa, y comunitaria.

Asimismo, una constante es la mención de la separación de dos poderes: Ejecutivo y Legislativo, aunque varía el orden y la forma (para unos casos primero se habla de las democracias y en otros aparece antes el tema de la independencia de los poderes).

La separación de los dos poderes nunca excluye la coordinación entre ambos. Esto, que corresponde a una organización republicana, es común a los cinco estatutos que serán sometidos al voto el 20 de septiembre y están en correspondencia con la CPE. En distintos órdenes, los documentos especifican las funciones de sus Ejecutivos y Legislativos.

Las principales funciones de las cinco asambleas departamentales son esencialmente tres: deliberar, fiscalizar y, naturalmente, legislar. En este aspecto, hay una coincidencia exacta; también es idéntica la obligación de la alteridad y alternancia de género para la composición de sus miembros; las diferencias se encuentran en lo cuantitativo.

ASAMBLEÍSTAS. La Asamblea de Potosí será compuesta por 16 asambleístas, uno por cada provincia y 16 por población, más uno por “pueblos y naciones indígena originario campesinos”. Entonces, se tiene que se privilegia la representación por territorio, a pesar de que —como sucede en todo el territorio nacional— el volumen de la densidad poblacional se concentra en las áreas urbanas y no rurales.

Lo mismo sucede con La Paz, que tendrá 20 asambleístas por territorio, otros 20 por población y cinco para los pueblos y naciones indígenas. El Estatuto de Oruro repite la decisión de privilegiar la representación territorial por sobre la poblacional, pues si bien el número de representantes por territorio (uno por cada provincia, 16) es idéntico al de los asambleístas por población, es sabido que existe mayor población en las ciudades que en el área rural.

El patrón se repite en cada caso. Así, en Cochabamba se tiene que son 16 uninominales (territorio) y 16 plurinominales (población), más dos representaciones por minoría para los pueblos originarios indígena campesinos. Por último, Chuquisaca no escapa a esta manera de ver la representatividad territorial favorecida frente a la poblacional. Este departamento tendrá 25 asambleístas, tres de ellos para los pueblos originario indígena campesinos, 11 por población y 11 por territorio.

Con la fecha de los referendos a la vuelta de la esquina, no se podrá elaborar un sistema que dé como fruto asambleas acordes con la disimetría poblacional entre el área rural y las ciudades capitales, pero no puede dejar de subrayarse que el área rural tendrá más representantes en los legislativos departamentales que los centros urbanos. Posiblemente esto vulnere el principio de la democracia representativa de “un ciudadano un voto”, pero, por otra parte, esto también puede ser entendido como la inclusión de sectores históricamente excluidos por la democracia boliviana. Ambas visiones son posibles.

No tendría objeto transcribir las atribuciones específicas enumeradas en cada documento. Basta decir que —aparte de las tres atribuciones generales ya señaladas (deliberar, legislar y fiscalizar)— las competencias específicas oscilan entre 25 y 30, a excepción de Cochabamba que no escatimó en detallar 41 atribuciones.

EJECUTIVOS. Los ejecutivos también tienen ciertos matices y además hay patrones. La mayor diferencia está en aquellos estatutos que incluyen la figura del vicegobernador y los que no. Algunos de estos cinco departamentos optaron por añadir esta autoridad, antes inexistente en el ordenamiento departamental, para evitar lo que sucedió en Tarija, Pando y Beni, donde mediante una cláusula, hoy inconstitucional, se destituyó a sus autoridades electas y se posesionó a otras que no pertenecían al partido del gobernador destituido.

De aprobarse sus estatutos, ése no será el caso de La Paz, pues no existirá un vicegobernador. Su ejecutivo estará compuesto por el gobernador electo y secretarios departamentales. En caso de destitución o algún imprevisto, será el presidente de la Asamblea Legislativa Departamental el que asuma el cargo. Esto trae complicaciones en la gestión actual porque el Legislativo es del Movimiento Al Socialismo (MAS) y el Ejecutivo de Soberanía y Libertad (Sol.bo).

En Potosí tampoco existirá vicegobernador. La composición del Ejecutivo es mucho más detallada que en La Paz. Se compondrá de Gobernador, secretarios, delegados provinciales, autoridades de instituciones descentralizadas, y otras que puedan crearse por ley departamental.

Los estatutos de Chuquisaca sí adoptan la figura del vicegobernador, y, además, la de subgobernadores. El vicegobernador puede reemplazar temporal o permanentemente al gobernador. El subgobernador, en cambio, se dedica a la gestión de las regiones departamentales y es elegido por el gobernador. Por último, están los secretarios departamentales.

En Cochabamba, el Ejecutivo se conforma por gobernador, vicegobernador, secretarios y subgobernadores. La constante se repite: el vicegobernador puede suplir temporal o permanentemente a la primera autoridad electa.Oruro, según sus estatutos, se compondrá de gobernador, vicegobernador, secretarios y subgobernadores. Otra vez, el segundo a cargo puede sustituir al gobernador electo.

Se tiene entonces que tres de los cinco estatutos optan por incluir esta nuevo personaje a la administración política departamental. ¿Porqué La Paz y Potosí no incluyeron esta opción?, es una interrogante que queda pendiente. Ésta es, a grandes rasgos, una descripción general de las formas de gobierno que plantean los cinco estatutos puestos a votación. Por supuesto, lo más óptimo es consultar los textos en extenso, los que se encuentran en formato PDF en la página del Tribunal Supremo Electoral: http://tse.oep.org.bo.

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