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Eugenio Scarpellini: ‘No habrá cambios radicales en la Iglesia’

Eugenio Scarpellini explica que el método de elección del nuevo Papa es todo un secreto, aunque revela que existen dos grupos dentro de los cardenales.

Eugenio Scarpellini. Foto: Pedro Laguna

Eugenio Scarpellini. Foto: Pedro Laguna

La Razón (Edición Impresa) / Iván Paredes Tamayo

00:00 / 17 de febrero de 2013

Llegó a Bolivia hace 25 años. Oriundo de Bérgamo, Italia, comenta que la renuncia de Benedicto XVI no develó crisis dentro de la Iglesia Católica. Es más, dice, el alejamiento del pontífice es una muestra del alto valor ético que tiene el aún líder religioso. Sobre la elección del nuevo Papa, Eugenio Scarpellini explica que el método de selección es un secreto guardado bajo siete llaves, aunque revela que en el cónclave existen dos grupos que no hacen campañas por candidatos.

En siete ocasiones se entrevistó con el papa Benedicto XVI. En una de ellas, en Roma, Italia, el pontífice le preguntó a qué diócesis pertenecía; el monseñor Eugenio Scarpellini respondió: A El Alto, en Bolivia. Con una mirada seria, el líder católico inmediatamente le preguntó: “¿Cómo está tu corazón?”. Se refería a los 4.070 metros de altura de la ciudad.  

Esa experiencia marcó su vida religiosa, y es por eso que asumió con asombro la renuncia de Benedicto XVI. Con 25 años de experiencia de sacerdote en Bolivia, descarta que haya cambios radicales en la Iglesia tras la sucesión en el Vaticano. Así, desecha la tesis de una apertura al reformismo católico en temas como el matrimonio gay, el aborto o el celibato.

El religioso, oriundo de Italia, comenta que el mecanismo de elección del nuevo Papa es un secreto. Incluso, trató de conocer los pormenores preguntándole al cardenal Julio Terrazas, quien ya participó en el cónclave que eligió a Benedicto XVI. Éste maneja la historia bajo siete llaves.  

— ¿Cómo asume la Iglesia Católica en Bolivia la renuncia del papa Benedicto XVI?

— Hemos tenido un sentimiento de suma sorpresa y asombro, porque un hecho así es totalmente lejano para nosotros. De hecho, renuncia por primera vez un Papa después de 598 años. Nos tomó a todos de sorpresa, no podíamos creer la noticia; hicimos llamadas para informarnos más sobre el tema. A los pocos minutos también surgieron sentimientos de admiración y estima altísima por la altura moral que una decisión como ésta necesita; entonces, por un lado sorpresa y, por el otro, el aprecio hacia este hombre. 

— ¿La renuncia de Benedicto XVI devela crisis en la Iglesia Católica?

— No, absolutamente no…

— ¿Por qué?

— Porque nadie se esperaba una cosa tal. La Iglesia tiene dos grandes aspectos, un aspecto divino y grande, que es Dios, Él conduce la Iglesia como un guía; pero también tiene un aspecto humano, estamos los hombres para comprender la voluntad del espíritu y encaminarla. Como tenemos posibles fallas y errores, y eso no significa crisis, para nada, porque es encarnar la Iglesia en la historia; el proceso de unir la Iglesia a la historia conlleva siempre momentos fáciles y a veces difíciles, también aciertos y a veces no; pero eso no significa crisis, sino el deseo profundo de acercarnos a la historia con la verdad que Dios ha dejado a la Iglesia. 

— Entonces, ¿es normal que Benedicto XVI haya dicho que en la Iglesia Católica no hay unidad y que más existe hipocresía?

— Los periodistas unieron dos situaciones diferentes; algunas frases de la catequesis del último miércoles y la homilía de la misa. En la misa de Miércoles de Ceniza, todos los sacerdotes dijimos al mundo que la imposición de ceniza es un signo exterior de una conversión interior, entonces, ¿la conversión de qué? De las divisiones que hay, de las incoherencias que hay a nivel humano, personal y comunitario, que las hay, es obvio. Entonces, al relacionar esta reflexión con la renuncia (de Benedicto XVI), diciendo que las divisiones y las incoherencias causaron la renuncia, es una conclusión demasiado estirada y no coherente. 

— ¿No se puede hablar de división en la Iglesia Católica?, ¿se descarta la desunión?

— En la Iglesia hay cosas que no son fáciles; hay incoherencias de personas, de sacerdotes, de pastorales, sí, es cierto, lo vimos y no lo ocultamos, por decirte el tema de abusos sexuales... hay ese tipo de situaciones y no podemos asombrarnos, somos personas humanas…

— ¿Estas incoherencias pesaron en la renuncia de Benedicto XVI?

— No creo, porque la manera con la que enfrentó estos problemas demuestra valor, serenidad y sencillez. El tema de los homosexuales lo enfrentó siendo durísimo con los sacerdotes que habían realizado estos actos, enfrentó el tema de transfugio de información, donde perdonó a la persona que había cometido ese crimen, lo acusaban de no ser apto con la idea de nuevas ciencias, y vimos más bien que estaba muy comprometido. No creemos que estas incoherencias hayan sido la razones de su renuncia. 

— Cada vez que hay un cambio de Papa se habla de un giro de timón hacia el reformismo de la Iglesia. ¿Se podrá lograr esa renovación después de Benedicto XVI?

— La persona que vendrá pondrá su estilo y su espiritualidad, le dará su enfoque especial. Cada Papa tuvo sus expresiones; Juan XXIII le dio un rostro nuevo a la Iglesia; Paulo VI fue el hombre de la comunión; Juan Pablo I era el hombre de la sonrisa, de la cercanía con la persona; llega Juan Pablo II, un hombre fortalecido por las dificultades, fue el Papa misionero, y llega Benedicto XVI, un Papa que se da cuenta de que el mundo se transforma; fue el hombre del diálogo.

— Y, ahora, ¿qué tipo de Papa debe ser elegido?

— Eso es lo lindo de la Iglesia; los cardenales reflexionarán dos cosas: cuál es la situación de la Iglesia actual, los límites, debilidades, fortalezas, y cuáles son las transformaciones que el mundo plantea a la Iglesia. Definidas las necesidades, cada cardenal votará al hombre más apto para conducir la Iglesia. 

— ¿Cada cardenal presenta una propuesta para que lo elijan?

— No, no es como la política; no es cuestión de propuestas, es cuestión de enfoques diferentes pero que implican continuidad. Benedicto XVI estuvo en continuidad profunda con Juan Pablo II, fue su colaborador por 20 años. Son formas diferentes con acentuaciones diferentes, pero no cambia la política…

— Entonces, ¿la Iglesia no cambiará su posición en cuanto al aborto, al matrimonio gay o al celibato?

— Estos temas son constantemente reflexionados en la Iglesia. La respuesta que dieron los últimos papas fue en coherencia, no hubo cambios radicales de visión; no aceptaremos el matrimonio gay...

— Si el Estado quiere legalizar este tipo de uniones, ¿cómo reaccionaría la Iglesia?

— Lo podrá hacer, pero no bajo el matrimonio gay; el matrimonio es entre hombre y mujer, esto nunca cambió en los últimos años y no porque queremos anclarnos; porque la unión entre hombre y mujer viene de la Biblia.

— ¿Y en los casos del celibato y el aborto?

— No habrá cambios radicales.

— ¿Conoció a Benedicto XVI?

— Me reuní en siete ocasiones con él. La última fue en Roma.

— ¿Qué le hablo?

— Me preguntó a qué diócesis pertenecía, le dije a El Alto, Bolivia, y me preguntó cómo estaba mi corazón…

— Con ese gesto se nota que Benedicto XVI conoce muy bien Bolivia.

— Un hombre que se percata que uno es de una diócesis de casi 4.000 metros, fue un gesto enorme. Demostró con este pequeño detalle que conoce muy bien Bolivia. 

— ¿Le comentó sobre la situación de la Iglesia en Bolivia?

— Me preguntó sobre la situación entre la Iglesia con la política, porque sabemos que Evo Morales lo visitó en el Vaticano, y me preguntó cómo estábamos caminando.

— ¿En qué quedó la carta que le entregó Evo Morales?

— Ha quedado allí, la habrán evaluado como un mensaje de un Presidente de un Estado.

— ¿Conoce a Evo Morales?

— Claro…

— ¿Hace cuánto tiempo que no se reúne con el Mandatario?

— Hace tres años, cuando él era dirigente y en sus primeros años de gestión teníamos reuniones constantes.

— ¿Cómo asume la Iglesia las críticas de actores políticos?

— Con respeto; todas las críticas que vienen hacia la Iglesia las asumimos con respeto. Toda persona tiene derecho a expresar una posicin; cuando alguien nos crítica la evaluamos, vemos si son valiosas, rescatamos lo positivo y también apartamos las cosas que no son coherentes.

— Acá en Bolivia, los actores políticos acusaron a la Iglesia de entrometerse en política...

— No estamos aliados con ningún sistema político, proponemos valores a la política para que cumpla en la construcción de una sociedad justa; eso sí, proponemos una visión desde el Evangelio, esto trae consensos y ataques, pero es nuestra misión. Nos gustaría que nuestras observaciones sean valoradas con respeto, pero es parte de la vivencia de una sociedad y somos parte de ella.

Terrazas nunca me habló de lo que pasa en un cónclave

— En la elección del nuevo Papa, ¿dentro del clérigo se miden fuerzas para encontrar al sucesor de Benedicto XVI?

— Las congregaciones descubren un perfil del Papa que necesitaríamos, y luego cada cardenal vota de manera secreta hasta que uno consigue la mayoría de dos tercios y luego se le pregunta si quiere asumir el reto. Me preguntas si hay grupos de afinidades, seguramente que hay maneras de ver las necesidades de la Iglesia hacia el futuro; algunos van a la línea dura de la ciencia, a las transformaciones; otros van más hacia el tema litúrgico o dogmático; estas reflexiones, más eclesiales y no de poder, ayudan a postular hacia uno.

— ¿Estos dos grupos pueden hacer campaña para auspiciar el perfil del nuevo Papa?

— No, que yo sepa no. Además, en Bolivia tenemos al cardenal Julio Terrazas que ya participó de un cónclave y ahora también participará. Conozco de años al Cardenal y en ningún momento habló de lo que pasó en el cónclave, es un secreto total. Entiendo que haya curiosidad, que hayan candidatos o no, pero eso son sólo conjeturas.

— En América Latina está congregado el 42% de la comunidad católica. ¿Eso puede pesar en el cónclave para que el próximo Papa sea latino?

— No, no es cuestión de naciones ni regiones; la Iglesia es universal. Si se elige un Papa latino es porque se decidió que puede conducir una Iglesia universal; si será un africano, será lo mismo. Lo que prima en la Iglesia es la visión universal, superamos los nacionalismos.  

— En su percepción, ¿qué tipo de Papa debe conducir la Iglesia?

—  Me gustaría tener un pontífice que impulse más la cercanía de la Iglesia hacia las personas; un segundo elemento, me gustaría que impulse la fraternidad de la Iglesia a todo nivel, y un Papa misionero, que asuma el reto de la evangelización.

— ¿Juan Pablo II o Benedicto XVI?

— Los dos papas, los dos se complementan muy bien.

— ¿Qué es lo que puede rescatar de ambos pontífices?

— El papa Juan Pablo II viajó y visitó a la gente, fue misionero; pero también Benedicto XVI se abrió al diálogo con la cultura, con la ciencia, con las religiones no católicas, como los musulmanes. Entonces, cada vez la Iglesia a través de sus papas va enfrentando cosas nuevas con coherencia y conformidad.

Perfil

Nombre: Eugenio Scarpellini Mazzoleni

Nació: 08-01-1954

Ocupación: Sacerdote

Cargo: Secretario General de la Conferencia Episcopal de Bolivia.

Tiene 35 años como sacerdote. El 11 de enero de 1998 llegó a Bolivia. Fue párroco de las zonas paceñas de Villa Copacabana y El Tejar entre 1988 y 2004. Fue Ecónomo General de la Arquidiócesis de La Paz de 1995 a 2000. En el año 2004 fue nombrado Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias. Desde el año 2007  cumplió las funciones de Secretario General de la Conferencia Episcopal Boliviana.

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