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Evo Morales según sus íntimos y detractores; dos imágenes del Presidente

¿Cómo es el modo de trabajar de Evo Morales con los movimientos sociales y su gabinete? ¿Cómo es al momento de la toma de decisiones? Personas cercanas y otras que un día lo fueron cuentan sus experiencias al respecto

La Razón / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:04 / 23 de diciembre de 2012

Evo Morales no sólo es el primer presidente de origen indígena del país, sino también el único de la era democrática que ha sido electo de manera arrasadora por dos veces a falta de una, hechos que no pueden ser desmerecidos ni siquiera por sus más recalcitrantes opositores. Quienes son sus colaboradores más allegados describen sus distintas facetas que creen positivas; esto varía diametralmente si se matiza con la percepción de aquellos que en determinado momento fueron parte de la gente de confianza del líder del Movimiento Al Socialismo (MAS) y por una u otra razón hoy ya no lo son y lo critiquen duramente. En todo caso, lo que se quiere es poner en escena dos representaciones opuestas del Presidente construidas por personas que lo conocen o lo conocieron de cerca.

Termina 2012, que probablemente fue uno de los años más difíciles para Morales con relación  a la toma de decisiones por el conflicto del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), los problemas entre mineros asalariados y cooperativistas, y el reciente caso Ostreicher, que dejó al desnudo una red de corrupción incrustada en los ministerios de Gobierno y de la Presidencia, y en el Órgano Judicial.

Las imágenes contrapuestas que se forman de Morales —de acuerdo con quienes son y quienes fueron del círculo del Presidente— no atraviesan ninguna transición. Puede decirse que van de manera traumática y vertiginosa del encomio al libelo sin conocerse los puntos intermedios: o ven sólo virtudes o únicamente defectos. Además, cuentan sus experiencias a cerca de la forma en que el Mandatario trabaja y toma decisiones.

Una persona que está al lado de Morales desde hace muchos años (1989) es Julia Ramos, ejecutiva de la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia Bartolina Sisa. “En tantos años que lo conozco, puedo decir que en su relación con los movimientos sociales él escucha, también comparte sus sentimientos y sigue las recomendaciones”. La dirigente cuestiona que critiquen a Morales y no se fijen en sus jornadas de trabajo, que duran “de 18 a 20 horas”.

En la cancha contraria, Filemón Escóbar —exmiembro y fundador del MAS, luego expulsado de ese partido— no repara en adjetivos para describir a Morales. “Es un llock’alla parador y malcriado. Por ejemplo, en la negociación de la siembra de coca en el gobierno de Mesa, casi lo agarro a golpes, porque quería negociar media hectárea”. Según este viejo político, Morales se ha rodeado de gente que no le discute. “Yo era el único que lo paraba”.

Sobre las proyecciones políticas del líder del MAS, Escóbar depara un mal futuro: “Mi expulsión le está costando caro, conmigo no entraba nunca al gabinete (Juan Ramón) Quintana, ni (Carlos) Romero; en el gabinete habrían estado los viejos luchadores sociales, ésa era una garantía. Ahora está rodeado de gente sin conciencia social, que no fue luchadora contra las dictaduras. Ése es el gran drama del futuro de Evo”.

Cree totalmente lo contrario Claudia Peña, ministra de Autonomías y Descentralización. “Evo es perfeccionista y muy exigente con la información que se le da. La verdad es que siempre está pidiendo lo mejor. Por otro lado, es una persona que, si bien tiene sus propios criterios, escucha lo que uno le dice de manera abierta. No tiene verdades sagradas”.

Al interrogarla sobre cómo son los momentos de toma de decisiones importantes, la autoridad cuenta que hay distintas situaciones. “A veces, él decide; otras, consulta previamente; mientras que otras, después de pedir consejo, es capaz de cambiar de criterio y la determinación que sale puede incluso ser algo con lo que no esté de acuerdo. Diría que el 99% de los casos pide ser asesorado antes de dar el paso definitivo”.

Con relación a las proyecciones políticas del Mandatario, Peña resalta el presente al considerar que Morales, al “ser tan perfeccionista”, no quiere perder esta “oportunidad histórica”, pues podría no volverse a repetir.

Volviendo a los críticos del Gobierno, Alejandro Almaraz, exviceministro de Tierras de Morales, hace una afirmación que echa por tierra las aseveraciones que dicen que el Presidente estaría mal asesorado. “Él concentra todas las decisiones importantes. Tiene una ultraconcentración del poder. Cuando estaba en el gabinete, todo lo decidía él, seguramente continúa siendo así”.

Desde 1999, Almaraz estuvo a cargo de la dirección nacional del MAS; dice que su trabajo se detuvo por esa misma razón que cuestiona del líder político. “Hubo una discusión en 2001 por problemas de relacionamiento que vi en ese momento y volví a observar después por la imposibilidad de que Morales acepte un trabajo colectivo. Las decisiones que pasaban por la dirección sencillamente las tomaba él”. Eso —asegura— se volvió a reproducir en el Gobierno; sin embargo, está mal asesorado y así se lo resguarda cuando se comete algún error y se dice que el fallo fue de algún ministro.

Volviendo al modo en que Morales se relaciona y trabaja con los movimientos sociales, César Navarro, viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, identifica tres situaciones. La primera son las asambleas (congresos y ampliados); la segunda es la entrega de obras a los diferentes municipios rurales en sus aniversarios, “ahí comparte con ellos de distintos modos”, y la tercera se da en reuniones en el Palacio de Gobierno.

Sobre este tercer momento, la autoridad detalla que se trata de encuentros con temas específicos de coyuntura y de análisis político. Cuenta que en estas reuniones los saludos protocolares tienden a “durar mucho, a veces media hora”; no obstante, en esos momentos generalmente los dirigentes entablan “una comunicación sui generis” con el Presidente, sobre lo que sus bases quieren que se transmita al Mandatario. “Ese líder puede ser que no vuelva a estar otra vez con Evo, esa oportunidad no la puede desaprovechar”, conjetura.

Navarro relata un ejemplo de esta forma de diálogo que sucedió recientemente cuando los representantes de varias provincias de La Paz se encontraban en las salutaciones y surgió espontáneamente el tema de que necesitaban semillas de alfalfa. “Momentos así, de contacto con la gente, le permiten al Presidente enterarse de necesidades de la gente”.

¿Y se atreverán los cercanos al Presidente identificar defectos en él o los contendores, virtudes? Los íntimos de Morales evaden la demanda dando la vuelta la interrogante de variadas maneras retóricas que hacen que el defecto se convierta en virtud. La ministra Peña, por ejemplo, ve malo que Morales tenga jornadas “demasiado largas”, lo cual teme que vaya a tener consecuencias en la salud del Mandatario. De igual modo, Navarro maniobra y hace el cuestionamiento de que el Presidente asume todos los asuntos con los diferentes sectores “de manera personal, por lo que no le alcanza el tiempo”. Ramos dice que no hay nada que reprochar al líder del MAS, “si ni siquiera tiene tiempo para nada”, precisa.

En sentido contrario, Escóbar dice categóricamente que Morales no tiene nada bueno; más bien afirma que “Evo es el Duce andino” (haciendo referencia a Mussolini), porque tiene un gabinete controlado, un Parlamento que acata lo que él dice y porque está divinizado por los cooperativistas y cocaleros.    En tanto, el exministro de Aguas del MAS Abel Mamani, ahora dirigente del Movimiento Sin Miedo (MSM), rescata que Morales conozca a la gente, pues estuvo en muchas movilizaciones sociales, “pero ahora se está alejando de la realidad”.

Estas representaciones opuestas del Presidente tienen en común que provienen de actores políticos que tienen o tuvieron la confianza de la primera autoridad del país. Créase una u otra versión, el que sean en extremo disímiles e inconciliables servirá al momento en que el MAS realice su evaluación anual.

‘Es exigente con manejo de la información’: Claudia Peña, ministra de Autonomías y Descentralización

Evo es muy exigente con el manejo de la información, pide información correcta y exacta. Demanda que uno siempre reciba a las organizaciones sociales que vienen a La Paz. Algo rescatable es que se ha empapado para comprender a las regiones alejadas históricamente del centro de poder, eso es una gran ventaja; sabe qué pasa en Santa Cruz, Tarija, Pando, etc.

‘Está rodeado de gente sin conciencia política’: Filemón Escóbar, sindicalista, exsenador del MAS

El gran drama que vive Evo Morales es que está rodeado de gente sin conciencia política, que no ha luchado por la democracia contra las dictaduras. En el Parlamento sucede lo mismo y continúa cometiendo ese mismo error. Ni Quintana, ni Romero, ni Montaño tienen conciencia social; cuando yo estaba, ninguno de ellos entraba a las reuniones.

‘Evo se humaniza en el contacto con la gente’: César Navarro, viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales

Con el contacto con la gente, mediante las entregas de obras, de canchas, Evo se está humanizando permanentemente, porque el poder puede hacer que se vea todo desde arriba o desde lejos. El hecho de estar en los municipios, ampliados y reuniones es humanizarse constantemente; sentir el calor humano y conocer la realidad de manera directa, eso es muy importante. ‘Es incapaz de aceptar el trabajo colectivo’: Alejandro Almaraz, exministro de Tierras

Morales no es capaz de aceptar un trabajo mancomunado, de desarrollo por funciones colectivas. Para él, la única relación que puede asumir es la de subordinación, la de concentrar él todas las decisiones. Es decir, se encuentra en una situación totalmente incompatible para llegar a tener un liderazgo colectivo. Todas las decisiones pasan por Evo.

‘Siempre se coordina con los movimientos’: Julia Ramos, ejecutiva de las Bartolinas

Puedo afirmar que los movimientos sociales y el Presidente siempre estamos coordinando el trabajo. Las Bartolinas somos constantemente invitadas al Palacio (para ello). También viajo mucho con él y vamos no sólo compartiendo, sino también haciendo análisis de la coyuntura y dando ideas entre todos. Siempre nos pregunta qué se puede hacer para mejorar las cosas.

‘Nada pasa sin la aprobación de Evo’: Abel Mamani, exministro de Aguas

Nada pasa sin el conocimiento y la aprobación de Evo Morales, García Linera y Quintana. Las reuniones de gabinete eran más para que el Presidente apruebe algo que se quería hacer. Coordina todo muy de cerca y espera que todos estén en el momento en que se los requiera. Sin embargo, el equipo que termina por decidir las cosas está conformado por las personas que mencioné.

De Orinoca al Chapare y al Palacio de Gobierno

El presidente Evo Morales goza de buena popularidad en las ciudades, guste o no a sus detractores. No obstante, en las coberturas noticiosas en el área rural, no se puede dejar de notar cómo los comunarios quedan sobrecogidos, pues sea o no verdadera la percepción de ellos, se ven identificados con él por su origen indígena y rural.

El hecho de que en el país haya un Presidente indígena (aunque políticos aymaras, como Felipe Quispe, cuestionen que realmente lo sea) es insoslayable en la historia nacional, salvo que se crea el dato, que se mezcla con el mito, que dice que el Mariscal de Zepita, Andrés de Santa Cruz y Calahumana, era hijo de una indígena descendiente de un cacique de Huarina.

Lo cierto es que Morales nace en una familia pobre de Orinoca (Oruro) en 1959. Pasa una infancia en la que alternó la escuela con el trabajo agrario. Luego se traslada a Oruro, donde es trompetista. Ahí experimentaría un hecho que marcaría su vida: su ingreso al servicio militar obligatorio. Él mismo afirma que el cuartel es su verdadera escuela.

Tras emigrar al Chapare, comienza su vida sindical de ascenso vertiginoso, le toman tres años para partir de una secretaría de deportes y llegar a ser secretario ejecutivo de la Federación del Trópico de Cochabamba (1987).

A partir de ahí, el buen camino que recorre su carrera política está muy entrelazado al mal desempeño de los gobernantes de la llamada “partidocracia”. Con su partido, Movimiento Al Socialismo (MAS), saben interpretar la debacle del sistema y en 2001 ya son la segunda fuerza del país. En 2006 arrasa en las elecciones y llega al Palacio. Luego es reelecto, superando la votación que lo hizo presidente por primera vez.

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