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Evo, buscando liderar en 140 caracteres

El Presidente y sus cercanos colaboradores parecen haber asumido el reto de liderar la reconquista de la opinión pública internacional y nacional, así como recomponer su base social y política, con tecnologías de la información y la comunicación. Interesante primer paso, subrayo: primer paso.

La Razón (Edición Impresa) / Pablo Rivero Morales

00:15 / 02 de mayo de 2016

En la década al mando del país, el presidente Evo Morales ha consolidado un relato punzante, de frases cortas, muchas veces polémico, pero eso sí, sin duda movilizador y eficaz. Un estilo que bien se adaptaría a Twitter, la plataforma social de mensajes cortos y en tiempo real en internet, con alto impacto mediático y agenda pública.

Con un mensaje desde el Vaticano, sorpresivo, concreto, reafirmando su mejor relato (“junto al pueblo”) y respaldado con una fotografía espontánea junto al papa Francisco, Morales lanzó su primer tweet oficial el 15 de abril, inaugurando su cuenta “evoespueblo”, así, en minúsculas y todo junto. Una buena jugada.

Sin embargo, la llegada del Presidente en Twitter —quizás estratégicamente tardía— no queda exenta de polémica por su recurrente distancia y crítica hacia las denominadas “redes sociales”. Polémica alimentada además por la creación de la Dirección General de Redes Sociales en el Ministerio de Comunicación. Dicha dirección ha sido justificada y bien podría tener sustento jurídico-administrativo, no obstante su efecto negativo en cuanto a intentos por “regular las redes sociales”.

Retomando el tema, la activación del presidente Morales en Twitter podría verse en la superficie como un giro estratégico hacia la recuperación de su imagen política en las urbes, sobre todo entre las clases medias y los jóvenes. Empero, al observar el manejo discursivo —textual, visual y simbólico— del Presidente en Twitter, me parece más preciso remarcar tres orientaciones hacia ámbitos de intervención: el liderazgo en la política internacional, el manejo de la agenda mediática nacional y, en menor medida, el liderazgo narrativo de la “conquista” de las “redes sociales” o la “reconquista” de los corazones y las mentes de la opinión pública boliviana.

En primer lugar, Morales junto a su equipo plantea un giro estratégico comunicacional en la agenda de la política exterior del país y su posicionamiento como figura internacional. Partiendo del mismo diseño de la cuenta (un vistoso tono azul en el encabezado con la bandera de reivindicación marítima y el claro hashtag “Mar para Bolivia”, acompañado de un “Sea for Bolivia”, confuso en su sintaxis anglosajona), los tweets del Presidente buscan reafirmarse y proyectarse a escala internacional.

De los 41 tweets emitidos hasta el cierre de esta nota, los cinco con mayor alcance e impacto estuvieron referidos a temas de relacionamiento internacional: apoyo a la presidenta Dilma Rousseff frente a la crisis política que vive Brasil; el respaldo moral al presidente Correa tras el terremoto; el ya mencionado primer tweet junto al Papa; a pesar de que el más retuiteado, comentado y gustado fue: “Me impresionó la postura anticapitalista del candidato demócrata de EEUU. @BernieSanders (por Bernie Sanders). Le recomendé que se cuide”.

Justamente, luego de este mensaje, la cuenta de Morales comenzó a seguir al precandidato demócrata, aunque minutos después dejó de hacerlo. Ahora mismo Evo Morales sigue en Twitter a sus cuatro aliados cercanos de América Latina y al papa Francisco.

En un segundo ámbito y de manera simultánea, el Jefe de Estado busca una mayor capacidad de agenda mediática nacional con mensajes sobre política pública, inversión estatal y narrativa política.

En las dos primeras pareciera tener menos impacto, con seguidores recurrentes intentando amplificar sus mensajes, al menos por ahora. En contraste, ha hecho mención a cambios estructurales como el fracaso de la lucha contra las drogas o la desigualdad económica extrema, en alusión a la concentración del 1% frente al resto, con interesante impacto aunque, de nuevo, bien podría tratarse de repercusión internacional más que nacional.

Así, mensajes sobre millones invertidos o su agenda de reuniones tiene un impacto muy bajo dado que son unidireccionales y con baja capacidad de persuasión. Si persiste el interés en esta línea, su equipo podría mejorar esta línea con gráficos mejor trabajados o recursos interactivos y audiovisuales hoy por hoy más sencillos de montar y utilizar.

En tercer término, el Presidente busca marcar la línea discursiva que reconduzca a la reconquista de la opinión pública con mensajes clave sobre el “proceso de cambio” y su base ideológica. Resulta apresurado evaluar este aspecto, más sutil y de impacto a más largo aliento —con guiño electoral—, aunque habría que subrayar que la apuesta por aglutinar seguidores políticos, simpatizantes y militantes a partir del conductor del “proceso” ahora en Twitter no lleva automáticamente a sumar a no convencidos o contrarios, menos a jóvenes y clase media que no necesariamente “habita” en Twitter.

A pesar de la ampliación de canales comunicacionales y la valorable iniciativa por trasladar el campo político a la web, no hay señales de una predisposición al diálogo, debate o siquiera discusión —mucho menos polemizar sobre casos como CAMC o Zapata— del Presidente a través de plataformas de internet.

Valga en favor de Morales que, salvo contadas excepciones, los mandatarios latinoamericanos no han entrado en interacción con periodistas, medios o ciudadanos a través de Twitter, ni tampoco se reproduce la vida personal. Se limitan a dar mensajes clave de agenda mediática o de línea política, como se ha señalado líneas arriba. Dadas las características del contexto político y el propio liderazgo del presidente Morales, sería previsible que él actúe de la misma forma que sus homólogos en la región.

Desconozco si el Presidente en persona maneja su cuenta en Twitter, lo que para el caso no tiene gran importancia. Eso sí, hay un evidente proceso de prueba-error con el que se podría medir la efectividad y el retorno político de los tres ámbitos mencionados arriba, tarea que muy probablemente recaiga en la sui generis Dirección de Redes Sociales.

Morales y sus más cercanos colaboradores parecen haber asumido el reto de liderar la reconquista de la opinión pública internacional y nacional, así como recomponer su base social y política, con tecnologías de la información y la comunicación. Interesante primer paso, subrayo: primer paso.

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