Animal Político

Evoluciones y ‘transformers’ en la historia

El comportamiento de los “transformers” marca la historia de la política nacional. Así, existen muchos casos de “pasa-pasas”; sin embargo, se puntean los más notables de las últimas décadas.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:05 / 27 de julio de 2014

Llámese “pasa-pasa”, impostura ideológica, falta de ética, “transformers”, transfugio, traición o pragmatismo, el cambio de organización política y la colaboración con otra es una conducta recurrente que atraviesa la historia política de Bolivia.

A continuación se recogen, de manera no cronológica, los casos más emblemáticos de este género de actitudes, que como se dijo pueden ser imposturas ideológicas para unos y actos pragmáticos para otros. Si algunos casos pueden sonar poco conocidos fueron por el revuelo en el tiempo en que ocurrieron.

Por la proximidad temporal y el desencadenante simbólico, una de estas acciones cuestionadas más sonadas ha sido la alianza del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) con Acción Democrática Nacionalista, partido del exdictador Hugo Banzer Suárez, en 1989 y 1997.

El MIR ya había estado en el poder como parte de la coalición de izquierda que gobernó de 1982 a 1985: Unidad Democrática y Popular (UDP). El MIR venía de la lucha social, habiendo sido sus militantes perseguidos por las dictaduras de finales de los años 70 y principios de los 80.

Las elecciones de 1989 fueron ganadas por el Movimiento Nacionalista Revolucionario con el 25,7%, pisándole los talones estaba el “dictador demócrata” Banzer, de ADN con el 25,2%. La presidencia debía definirse en el Congreso y la tercera fuerza con más votos —o sea el MIR con 21,9%— debía definir el futuro gobierno dando sus votos a una de las dos agrupaciones con mayor volumen de sufragios.

No obstante, para sorpresa de todos, el MIR salió con dos eufemismos: el del “triple empate”, con el que borraba los casi cuatro puntos porcentuales de diferencia; y el del “entronque histórico”, con el que cruzaba los “ríos de sangre” y recibía los votos del exdictador Banzer, quien en el pasado había perseguido a los miembros de su partido. Con esta misma perífrasis en 1998 el MIR dio sus votos a Banzer haciéndolo presidente por segunda vez.

Remberto Cárdenas (exmiembro de la Juventud Comunista y periodista) recuerda que un sacerdote que era parte del hoy mítico Semanario Aquí llamó a los miristas “rosca wawas”. Alfonso Gumucio Dagrón, también de ese medio de comunicación, dijo: “La raza porcina se habría sonrojado” con esa alianza.

Otro caso es el del sindicalista Juan Lechín Oquendo, amado por unos y odiado por otros, si bien las cosas que se cuentan de él son pródigas en truculencia.

A finales de los años 40, Lechín fue un contacto del Partido Obrero Revolucionario (POR), organización de orientación Trotskista, inmediatamente después del nacimiento de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), sin embargo, era algo así como un agente doble, pues también “coqueteaba” con el MNR.

En marzo de 1946, en Catavi, debía presentar la Tesis Minera (ahora conocida como Tesis de Pulacayo) en el Tercer Congreso, pero no lo hizo argumentando que “perdió” el documento. En realidad, se dice que decidió ocultarlo.

Fue recién en el siguiente congreso extraordinario (en Pulacayo), que Guillermo Lora, del POR, presentó el texto que fue aprobado. El doble coqueteo de Lechín terminó al optar éste por el MNR, siendo ministro de Minas. El romance terminó con el MNR y fundó el Partido Revolucionario de Izquierda Nacionalista (PRIN).

En los 80, desde la Central Obrera Boliviana (COB) hizo la vida imposible al gobierno de izquierda de la UDP. Ya anciano, terminó su carrera de manera cuestionable adhiriéndose al gobierno “democrático” del dictador que antes lo había perseguido: Hugo Banzer, de quien incluso recibió el Cóndor de los Andes.

Otro “transformismo” al menos curioso es el de los hijos del militar progresista Juan José Torres, presidente de facto de 1970 a 1971 que instauró un gobierno militar con tintes de izquierda. Tras el golpe de Banzer fue exiliado. En 1976 fue secuestrado y asesinado en Argentina por agentes de la dictadura de ese país en alianza con la dictadura de boliviana.Sus hijos y su viuda, en 1998, vieron por conveniente adherirse al segundo gobierno del mayor sospechoso de ordenar la muerte del padre: Banzer. Juan José Torres Obleas, el hijo, fue diputado por el MIR, y aliado de Banzer, de hecho en el Congreso de 1997 votó para dar la presidencia al “orden, paz y trabajo” del banzerismo. Luego fue ministro de Gonzalo Sánchez de Lozada (MNR) en su segundo mandato, el de Octubre negro.

Un caso menos reciente es el del fundador del Partido de Izquierda Revolucionario (PIR) Ricardo Anaya Arze, recuerda Remberto Cárdenas. Su formación de izquierda termina siendo puesta de lado al colaborar con la dictadura de René Barrientos, de quien incluso fue ministro de Minas y Petróleo.

Un caso problemático es el de Marcelo Quiroga Santa Cruz, pues se lo vincula a la Democracia Cristiana y al falangismo antes de formar el Partido Socialista 1 (PS-1). Cárdenas, con la narración de la siguiente historia, señala que esto no fue un transfugio. Quiroga y José Ortiz Mercado fueron elegidos en las listas de la Comunidad Demócrata Cristiana, “que era un vulgar pacto electoral” que firmó Falange con grupos menores. En esas listas Quiroga fue elegido diputado por Cochabamba, “pero ellos siempre han explicado que era una alianza, que nunca militó en la democracia cristiana ni en la Falange”, aunque los falangistas lo presentaban como tal.

“Un día estaba en Santa Cruz, y el presidente de la Confederación Universitaria Boliviana, David Terceros Banzer, (primo de Hugo Banzer), en la plaza de armas, presentó a Marcelo como falangista. Entonces Marcelo, en un lenguaje elegante, dijo que fue a Santa Cruz a rendir cuentas como diputado electo. Habló de los recursos hidrocarburíferos de ese departamento, pero sobre todo que fue a recobrar su apellido”. La prensa de ese tiempo ironizaba llamándole Marcelo Quiroga Cochabamba y no Santa Cruz. Tras el discurso “fue aplaudido por todos los que estábamos”.

Siguiendo, “con certeza”, Guillermo Bedregal era “camisa blanca” (de las juventudes de la Falange Socialista Boliviana, FSB) “antes de ser del MNR”, cuenta.

Un caso sonado fue a principios del primer gobierno del MNR en los 50 —relata Cárdenas. Varios líderes del POR entran en el MNR para tratar de influir desde adentro e infiltrar la agenda trotskista en el partido de gobierno, sin embargo, todo terminó al revés, pues los trotskistas infiltrados resultaron por ser “emenerrizados”. Este grupo fue llamado el de los “entristas” y figuran nombres como los de Erwin Möller (exesposo de Lidia Gueiler), Orlando Capriles, José María Palacios y Ernesto Ayala Mercado.

Esta historia tiene un paralelo en el presente. El 9 de abril del primer gobierno de Evo Morales, la presidenta del MNR, Mirtha Quevedo, dijo que su partido había infiltrado sus cuadros en el Movimiento Al Socialismo (MAS) para que ocupen lugares de poder y desde ahí impongan la agenda emenerrista. ¿Será cierto este nuevo ejercicio “entrista”? De ser afirmativa la respuesta, ¿será que los “agentes” infiltrados del MNR terminaron masistas como los “entristas del POR”? ¿Seguirán ahí o todo será una mentira de Quevedo? Tal vez en el futuro se sabrá la veracidad de esa historia.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia