Animal Político

Forma de financiar a la institución armada, en cuestión

El Fondo para la Defensa propuesto por el Presidente para potenciar a las Fuerzas Armadas y que esos recursos provengan del IDH, es el nuevo tema de debate político: cómo financiar y para qué a la institución   castrense.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos Zamorano / La Paz

00:06 / 17 de agosto de 2014

El anuncio del presidente Evo Morales efectuado el 7 de agosto, en sentido de potenciar las Fuerzas Armadas con la creación de un fondo especial con base en el dinero proveniente del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), vuelve a poner en debate la forma de financiamiento de la institución armada y su futuro rol. Con todo, proponer dicho fondo en año electoral, aunque vaya entrar en vigencia desde el próximo, no parece ser lo más aconsejable.

¿Cuáles son los principales rasgos del futuro fondo? El Presidente dio las pautas básicas: primero, se trata de un fondo que se creará por ley (asumiendo que no es suficiente un decreto) y que entrará en vigencia recién desde el próximo año; segundo, que se lo usará para el potenciamiento logístico y operativo de las Fuerzas Armadas y en la construcción de cuarteles y de viviendas funcionales en zonas fronterizas, todo o en gran parte, como dijera el Presidente, para “mejorar la defensa del territorio, especialmente (de) los recursos naturales”.

El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana (exmilitar él mismo), adelantó un tercer criterio: que el fondo “tiene que ser directamente proporcional con el valor estratégico de los recursos naturales”, o sea, en vista no solo del valor económico sino también del geopolítico del gas, el petróleo y el litio, entre otros.

Un cuarto criterio fue el vertido por el comandante de las Fuerzas Armadas, el almirante Víctor Baldivieso, el mismo Día de las FFAA: el mando de la institución trabaja en la modernización y fortalecimiento del ente castrense también en función a la Agenda 2025 del Bicentenario.

El quinto elemento a considerar es que el Fondo es un viejo pedido de la institución armada, por lo menos “desde la década del 70”, recuerda el senador, general retirado Marcelo Antezana: “siempre hemos pedido que se nos debe asignar un porcentaje, con una cuenta especial para potenciar las Fuerzas Armadas (...) así como el Gobierno chileno les dio a sus Fuerzas Armadas (recursos) de la producción del cobre”.

Y, un sexto, aunque aún confuso rasgo, es que el nuevo Fondo no afectaría a la parte del IDH que va a departamentos y municipios; no lo haría porque esa es “la línea” decidida por el Gobierno, según el presidente del Senado, Eugenio Rojas (MAS): “Habría que ver las posibilidades de dónde sale el dinero no afectando a los municipios, ni a las universidades, ni mucho menos a las gobernaciones, esa es la línea. No se puede afectar, hay que ser muy claros”. Pero claro, cuando el Fondo para la Defensa debe salir de la misma torta, nunca se sabe: el mismo día de la tranquilizadora declaración de Rojas, el vicepresidente de la Federación de Asociaciones Municipales (FAM), el concejal paceño Jorge Silva (MAS), abrió la posibilidad de que el nuevo Fondo se nutra con los recursos no ejecutados por los gobiernos municipales...

Ahora, si para el Gobierno el Fondo es necesario para el potenciamiento logístico, operativo y de infraestructura de las Fuerzas Armadas, para el Movimiento Sin Miedo (MSM) la propuesta no expresa sino una concepción militarista y hasta anacrónica de las Fuerzas Armadas.

“Nos parece impertinente la propuesta del candidato presidente, todo con la intención de favorecer una peligrosa orientación belicista y militarista que le va encantando al candidato presidente”, señala el candidato a diputado por la circunscripción 7 paceña, Fabián Yaksic.

Lo que más le reclama el postulante emesemista al Gobierno es el destino que se estaría dando a un recurso nacional, “peleado por el pueblo boliviano” y que por principio debe tener un también uso nacional.

“Cuando el Gobierno propone que extraigamos (dinero) de un recurso que todos los bolivianos hemos recuperado, que tiene ya una orientación definida en materia de política económica y social, y que no está precisamente destinado a fortalecer a las Fuerzas Armadas, definitivamente estamos en contra de que se desvíen recursos de este impuesto, que es de todos los bolivianos, para alimentar a las Fuerzas Armadas”, señala.

En cuanto al destino de los recursos del IDH, la Ley 3058 de Hidrocarburos (2005), en su artículo 57, ya define ciertos límites: “Todos los beneficiarios (entre los que se ubicarían las Fuerzas Armadas) destinarán los recursos recibidos por IDH para los sectores de educación, salud y caminos, desarrollo productivo y todo lo que contribuya a la generación de fuentes de trabajo”; de modo que con el nuevo uso, por lo menos esta parte de la ley tendría que ser modificada.

Y como se trata de un impuesto nacional, Yaksic recuerda que el escenario óptimo para debatir un nuevo uso del IDH es la discusión del pacto fiscal, un demorado debate sobre la generación y asignación de los recursos públicos. “Es en torno al pacto fiscal que debemos adoptar definiciones no solo sobre el origen de los recursos públicos, sino sobre todo la orientación de la inversión pública a la que tiene que estar destinada esos recursos”, concluye Yaksic.

El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, en conferencia de prensa complementó el anuncio del presidente Morales: “El concepto del fondo de seguridad o el Fondo para la Defensa tiene que ver con un bien público fundamental, que es la defensa; por lo tanto la defensa es un bien público; al invertir, en este caso podemos asumir el Fondo como una inversión y tendríamos que pensar de esa manera, porque de otro modo se corre el riesgo de subvalorar la protección de lo que hoy día es el salario de los bolivianos, que son los recursos naturales”.

Así, insiste Quintana, no es un tema necesariamente vinculado al fortalecimiento de las Fuerzas Armadas, tiene que ver con un concepto más amplio de defensa de la soberanía del Estado, de protección de los recursos naturales, de preservación de este patrimonio colectivo. De ahí, concluye, no se está pensando en un “fondo para incrementar salarios”.  

Acerca de la creación del Fondo, el representante del Partido Demócrata Cristiano, Julio Alvarado, apunta hacia el hecho de que las Fuerzas Armadas ya cuentan con los suficientes recursos para su desarrollo.

“Las Fuerzas Armadas tienen mucho presupuesto; el Ministerio de Gobierno y las Fuerzas Armadas representan el 50% del presupuesto de todos los ministerios; tienen mucho dinero y el presidente Morales debería utilizar eficientemente el dinero del pueblo y no despilfarrarlo; la inversión más urgente es en educación y salud”, destaca el economista.

Para el candidato del Partido Verde de Bolivia, Fernando Vargas, antes que recursos, las Fuerzas Armadas necesitan mejorar su “institucionalidad, otorgarle un mayor respeto a la institución”. Además, enfatiza el candidato Verde, al recortar los recursos del IDH, “se afecta el principio con que fue creado este impuesto, educación, salud, desarrollo productivo, infraestructura; antes que hablar del perjuicio a las regiones, se pone en riesgo el destino social de esta inversión. Esta solo es una promesa electoral, el MAS no tiene principio, no hay ética en ello”, asegura.

Para la representante de Unidad Demócrata (UD) Ximena Costa, el Fondo para la Defensa es puramente electoral, porque Evo Morales “tiene una necesidad muy grande de asegurarse lealtades; es el caso de los mineros y de las FFAA”.

El carácter electoral de la iniciativa gubernamental se verifica, según Costa, en el hecho de que este mismo fondo pudo haberse implementado desde 2006, sobre la base del Decreto Supremo 24821 que, aunque sin porcentaje, de hecho crea el referido fondo: “resulta que hay un decreto en plena vigencia desde 2005, y que Evo Morales no lo ha cumplido y ahora sale como si fuera un regalo electoral a las Fuerzas Armadas en su aniversario; ese Fondo fue creado en 2005; el ofrecimiento de ahora es estrictamente electoral, me parece una falta de respeto a las Fuerzas Armadas, que después de ocho años de no haber aplicado dicho decreto, ahora se ponga a hacer ese tipo de ofertas”.

Costa hace alusión al Decreto 28421, promulgado en octubre de 2005, en la presidencia de Eduardo Rodríguez Veltzé. En el mismo, cuando se dispone la distribución de los recursos del IDH entre municipios, Fondo Indígena y compensaciones a los departamentos, en un inciso se crea “un monto otorgado mediante asignación presupuestaria anual a: las Fuerzas Armadas de la Nación y la Policía Nacional de Bolivia”; a punto seguido, se añade que “las instituciones mencionadas utilizarán estos recursos mediante la acreditación de programas y proyectos específicos, así como en actividades de fortalecimiento institucional”.

Sin embargo, mientras que para el Fondo Indígena (instituido en el mismo artículo del Decreto 24821), por ejemplo, explícitamente se establece un monto, “el 5% del total de las recaudaciones del IDH”, para las instituciones armadas no se señala ningún porcentaje.

FFAA de Chile deja de vivir del cobre

Al hablar del futuro Fondo para la  Defensa, es inevitable asociar la iniciativa a la experiencia chilena, de financiamiento de las Fuerzas Armadas con el 10% de los ingresos por la explotación del cobre, la llamada Ley Reservada del Cobre.

Al respecto, el especialista en seguridad nacional Samuel Montaño recuerda que dicha forma de financiamiento viene siendo abandonada en el vecino país, “por la forma discrecional que durante mucho tiempo sus Fuerzas Armadas utilizaron esos recursos; ahora se está creando un fondo más moderado y controlado por el Estado”, asegura Montaño.

En los debates parlamentarios en el Senado de Chile en 2013, el senador Víctor Pérez, a propósito de la derogación de la Ley Reservada del Cobre, destacaba que “por primera vez todo lo que es el presupuesto de las Fuerzas Armadas, las inversiones de capacidades estratégicas, pasan por el Parlamento (...) las adquisiciones, los gastos y la inversión van a ser discutidos en la Ley de Presupuestos y ese es un avance sustantivo en lo que exige una política de defensa consensuada entre todos los sectores políticos y una gran responsabilidad política para mantener siempre nuestras Fuerzas Armadas con la capacidad disuasiva para mantener la paz”. (web del Senado chileno, www.senado.cl)

Así, para Montaño, antes que crear cualquier fondo para las Fuerzas Armadas, se debe determinar el fin que tendrá este gasto y cómo se podrá controlar el empleo de dichos recursos, a fin de no caer en la discrecionalidad que durante muchos años imperó en el gasto militar chileno.

Montaño señala que, en líneas generales, el presupuesto de las Fuerzas Armadas consta de dos grandes componentes, el destinado al funcionamiento regular de la institución; y el gasto extraordinario, para la compra de equipos, armamento nuevo y diferentes emprendimientos; es esta forma de control que más bien debería mejorar, insiste el especialista.

Otro aspecto adicional a revisar, según Montaño, es el denominado rol productivo de las Fuerzas Armadas. Si hay alguna función productiva de la institución castrense, ésta debe circunscribirse estrictamente para las propias Fuerzas Armadas, y no incurrir en volver a la institución como un empresario privado más, remarca el experto en seguridad.

FFAA, garantía para los recursos naturales: Marcelo Antezana, senador, militar retirado

Las Fuerzas Armadas siempre han sido garantes de los recursos naturales no renovables y de todo tipo; por esto ha existido la necesidad de mantener a las FFAA debidamente potenciadas; siempre hemos pedido una cuenta especial para la institución militar, y siempre hubo una negativa, hasta que llega el presidente Morales y hace carne de esta situación, como exsoldado.

Urge generar economía en las fronteras: Fabián Yaksic, candidato a diputado por el MSM

Proteger los recursos naturales? Los recursos naturales se los protege invirtiendo adecuadamente, haciendo políticas correctas para la recuperación de los recursos naturales; para eso no se necesitan armas, se necesitan políticas, visiones; se necesita invertir en la gente, tenemos que generar economía en las fronteras, no armamento; esa es la tendencia en el mundo.

Hay que precisar el rol productivo de las FFAA: Samuel Montaño, experto en seguridad nacional

En ningún lugar las Fuerzas Armadas producen para la sociedad civil; lo hacen solo para sí mismas. No puede producir papa, por ejemplo, porque distorsiona el mercado, pues es una competencia desleal, en base al trabajo de conscriptos. La Ingeniería Militar debe colaborar en hacer caminos de zonas alejadas y no competir, por ejemplo, por carreteras troncales.

Es un Fondo para la seguridad nacional: Juan Ramón Quintana, ministro de la Presidencia

Lo que hay que pensar más bien es en el contenido que está detrás del fondo; es decir, el Fondo para la Defensa es un fondo para preservar en las mejores condiciones la seguridad del Estado Plurinacional, y obviamente para resguardar el patrimonio que tenemos todos los bolivianos, respecto a los recursos naturales renovables y no renovables con que cuenta el país.

Deben construir más en zonas fronterizas: Julio Alvarado, candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC)

Este ha sido uno de los gobiernos que más recursos le ha dado a las Fuerzas Armadas, y éstas deberían utilizar eficientemente ese dinero, dejar de construir cosas en las ciudades y trasladarse a las fronteras, dejar de organizar paradas militares apoteósicas y más bien invertir en las fronteras; si no hacen esto, cuidar las fronteras, no se les debería dar recursos.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia