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‘Gringo’ Gonzales: ‘Evo sabe que soy un fregado, pero confía en mí’

Él sabe que una cosa fue ser funcionario en el Ejecutivo y otra, bien diferente, ser senador, legislador, actor político en el pleno sentido de la palabra. De este modo, de ser electo, para “Gringo” Gonzales en mucho esta es su “primera vez”.

‘Gringo’ Gonzales.

‘Gringo’ Gonzales. Foto: Wara Vargas.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos Zamorano / La Paz

00:02 / 27 de julio de 2014

José Alberto Gonzales Samaniego, mejor conocido como Gringo Gonzales, por lo claro de su tez, es la primera carta (candidato a primer senador), la más segura, habrá que decirlo, del Movimiento Al Socialismo (MAS) en La Paz. Periodista, creador de importantes espacios televisivos y radiales en la sede de gobierno; exsecretario privado de Evo Morales (su más breve trabajo), excónsul en Argentina y exembajador en Brasil; 12 años (los primeros) trabajando en una ONG en el área rural; migrante en Argentina como el que más, un tiempo operario en una fábrica de lácteos en Santa Fe, Gringo Gonzales revela que el Presidente solo fue el “transmisor” de la sugerencia de los movimientos sociales sobre que él debía ser candidato a senador.

Confiesa que lo que más le pesa es saber que ahora tendrá que hablar, gritar y discursar ante multitudes; ¿debate de Evo contra otros candidatos? ¿metida de pata? Dice que sí, pero no como sacaron los medios, aclara; en fin, ser humano también, no deja de cuestionar a los periodistas: alguna vez, poco antes de jubilarse, tendrían que pisar la función pública, conocer el lado oscuro de la luna.

— ¿Gringo, tienes carnet de militante del MAS?

— (Sonrisas) No, no tengo carnet del MAS. No soy del MAS, y eso ya por definición; cuando me lo preguntaban, yo siempre me declaraba evista, más que masista; mientras no haya carnet de evista, sigo sin carnet político, digamos. Soy militante del proceso y del Evo, básicamente esas dos son mis militancias.

— ¿No hubo señales de presión? Porque en otros lugares obligaron a inscribirse a los invitados.

— En mi caso, no, no me han impuesto ninguna condición para que pueda participar en esta elección, yo tampoco he impuesto ninguna condición. Entiendo que han sido movimientos sociales los que han sugerido mi nombre y le han sugerido al Presidente, y él me ha comunicado.

— Juraba que era Evo Morales mismo quien te había invitado.

— No, en realidad lo que pasó fue que un viernes, en una reunión entre el Presidente y los movimientos sociales, éstos sugirieron: “Por qué este compañero no va de senador”. Lo que sí fue con el Evo fue el domingo siguiente, él me dijo: “Gringo, mira, los movimientos sociales se han fijado en ti, te han sugerido, yo he anotado aquí. Bueno, yo estoy cumpliendo en transmitirte ¿aceptas o no aceptas?”. Y bueno, le agradecí al Presidente, a quienes se fijaron en mí y ahí está, se concretó la cuestión, muy rápido; no hubo tiempo para mayores consideraciones.

— ¿Evista y no tanto masista? Eso es un poco difícil de separar.

— Mis posiciones de trabajar junto al Evo surgieron mucho antes de que Evo sea Presidente; cuando era diputado. Una relación larga, de mucho respeto y afecto, no es oportunismo esto de decir que al Presidente lo quiero o aprecio mucho. Hace muchísimos años que con Evo tenemos una relación muy afectuosa, más allá de lo político, de lo ideológico inclusive, por él siento un enorme afecto y entiendo que es recíproco; nos sentimos casi como hermanos, yo diría.

— Pero periodista, inevitables observaciones, algunas críticas...

— Hemos tenido una suerte de distanciamiento. En algún momento pensó que yo era un buen candidato para ser alcalde en La Paz, y yo sentía que no, que no estaban dadas las condiciones para que yo vaya como alcalde. Él aseguraba que iba a ganar las elecciones, pero francamente tenía mis dudas, eso un poco lo enojó al Presidente; sentía que yo no le respondí en un momento en el que él me pedía que yo fuese candidato.

— Pero “volvieron”...

— Es un momento que pasó, se han limado, yo no diría asperezas, sino el momentáneo distanciamiento. Como periodista uno tiene una posición bastante crítica, yo hablé con el Presidente ese domingo, le advertí: “Mira, tú sabes que soy un fregado, un tipo así muy complicado, ¿no te vas a arrepentir?”. Y me dijo: “No, no va a pasar nada de eso”, tiene mucha confianza en mí, entiendo. Y bueno, voy a tratar dentro de lo posible y en los ámbitos pertinentes hacerle las observaciones que haya que hacerle, insisto, en los aspectos pertinentes.

— ¿No has metido la pata el martes (22) cuando dijiste que Evo tendría que ir a debatir (cuando la posición oficial del MAS es no)?

— Bueno, es el título que han querido darle los periodistas...

— ¿Qué pasó entonces?

— La pregunta era muy sencilla: ¿Usted cree que Evo debería debatir? Mi respuesta, y obviamente me ratifico en esto, fue: Yo creo que no hay que rehuir ningún debate, nadie tiene que dejar de debatir, hay que debatir todos los temas porque el debate es el mejor ejercicio democrático; ahora, lo que yo también les dije a los compañeros es que si el Presidente va a ir a un debate, primero hay que definir con quién va a debatir, en qué escenario y con qué temas. Si lo van a llevar al Presidente a debatir con cualquiera, con un candidato que no esté a su altura o con quien no necesariamente sea un buen oponente, entonces para qué lo van a llevar; segundo, a debatir qué temas, que “un día construyen una canchita y se cayó el tinglado”; ¿esos van a ser los debates?, a mí me da la impresión que para la oposición (solo) esos son los temas de debate, cuando hay otros mucho más importantes, y tercero, el escenario. No lo vas a llevar al Presidente, no por despreciar o considerar que no sea correcto, pero tiene que haber ciertos ambientes seguros. Temas de fondo para debatir, pero debatir en serio, no para chicanear, acusar, mentir, para inventar historias. Debatir sobre supuestos, sobre cosas que no hacen al desarrollo nacional, me parece irrelevante.

— Hablando de debate, sobre la Asamblea Legislativa, de la que vas a ser parte, hoy pesa el estigma de los “levantamanos”.

— En esto quiero ser claro: yo no digo que porque se hizo antes ahora está bien, antes tampoco estaba bien. Antes, hay que recordar, hasta se pagaba a la gente para que vote o para que no vote; los maletines negros. Quizás hoy se esté hablando del otro extremo, ese extremo de que como ya no es necesario negociar nada, las leyes ya vienen prácticamente cocinadas desde el Poder (Órgano) Ejecutivo, lo único que hacen los senadores y diputados es levantar la mano para que la ley salga; quizás entre esos dos extremos se necesite más debate, ese sería uno de los desafíos. Pero aquí lo de “levantamanos” se asocia al criterio de que “este tipo no tiene criterio”. Eso uno, y dos, escuchemos qué dice la gente, qué opina, bajemos las propuestas, llevemos hasta donde están los ciudadanos, los potencialmente afectados por alguna disposición.

— Más debate entonces…

— Esto no significa de ninguna manera un brote de indisciplina, porque muchos ya me han dicho: “Vos vas a ser librepensante”; no significa eso. Cuando tú vas a trabajar a una empresa o a una institución, te dan un manual de funciones y tú tienes que cumplirlo, como funcionario tienes derechos y obligaciones que tienes que respetar y en este caso es muy parecido. Cuando uno entra en esto, sabe que hay reglas del juego; ahora, no hay una tácita prohibición a pensar, a soñar, a tener ilusiones, esperanzas, a escuchar a la gente, éstos son escenarios en los que tú puedes actuar con absoluta libertad.

— ¿Cuál es tu programa básico, tus fijaciones, como futuro senador?

— La verdad, no soy abogado, tema de leyes no es mi especialidad; tengo algunas ideas obviamente, cosas muy rutinarias, medicamentos, las reglas del juego en los edificios; pero, quisiera que mi trabajo se distinga por dos cosas. Primero, realmente tener la puerta abierta, no esconderme en mi oficina. En el consulado en Argentina rompimos con ese esquema, de manera tajante, yo estaba en medio de la gente, metiéndome con sus problemas, acompañándolos, representándolos, en la policía, en los juzgados. Segundo, garantizar la llegada a estos espacios de poder de grupos que ahorita no tienen esa chance; los marginados, los abuelos, niños, animales, mujeres golpeadas, lo que no quita que en el tema marítimo, por ejemplo, me juegue la vida. También La Paz, que vuelva a ser el motor del país, sin quitarle nada a Santa Cruz.

— ¿Te imaginas discursando en una concentración?

— Me cuesta; esta mañana nos presentaron a los movimientos sociales, y yo les confesaba a los compañeros: “Capaz que no me crean, pero les juro que me está costando mucho porque nunca he estado ante tanto público. ¿Quiénes eran mi público? En la radio era el operador y la coordinadora, y en la tele eran dos camarógrafos, nunca tanta gente”; entonces, los compañeros se rieron. “Éste está exagerando”, tal vez pensaban.

— ¿Y tu vena periodística, Gringo?¿Qué vas a hacer con ella?

— Está triste, llorando. Es una pena, está claro que son dos funciones incompatibles, uno no puede hacer periodismo y esta vida pública, absolutamente. La verdad me da mucha pena, y es que he empezado muy joven en esto, he llegado a cierto nivel de popularidad, mucha gente me ha manifestado su cariño, su simpatía por mi trabajo, la gente se acuerda todavía de algunas cosas que hemos hecho en la televisión, en la radio.

— ¿Cierto que has tenido que dejar plantado a Mario Espinoza?

— Sí. Tras nuestra salida de Cadena A y la imposibilidad de continuar allí, estábamos con Mario con la esperanza de poder hacer algo; no Pan y Circo, pero un programa así. Imagínate, en este tiempo electoral hubiera sido fantástico; pero con una enorme pena, y no poca frustración, he tenido que avisarle a mi querido amigo Mario que he decidido dar este paso. Yo sé que a él en el fondo no le ha gustado, porque me tiene más como periodista; pero bueno, igual me ha manifestado su apoyo, no su voto, por supuesto, porque Mario no creo que vote por mí. Pero nada, es un querido amigo, compañero, un hermano del camino.

— ¿Tú crees en eso del “camino sin retorno”?

— Sí…

— Porque yo te he visto sobrevivir, creo, después del consulado y la embajada…

— He tratado (de volver), muchos me decían tú ya has vuelto al periodismo; yo les decía, no, no he vuelto, estoy en el intento de volver, no es fácil. No sé si es tan ‘“sin retorno”, pero ya no vuelves igual. Restrepo (periodista colombiano) dijo una vez que el periodista que va a la política, vuelve cojo. Pero qué lindo sería que el público supiera para quién juega el periodista, su corazoncito de qué color nomás es; pasa que no, el periodista trata de mostrarse como neutral, objetivo, que no apoyaría ni al uno ni al otro, cuando sabemos que todos tenemos nuestro corazoncito. La diferencia conmigo es que ya saben; cuando me escuchan, me ven o me leen, saben que soy el masista.

— Ahora, cualquiera, periodista o no, tiene derecho a hacer política…

— Sí, yo creo que la ventaja que tiene el periodista es que conoce todo, sabe todo, tiene mucha información y sabe cómo se manejan las cosas; lo uniquito que le falta es agarrar la guitarra y meterle, porque la verdad es otra cosa cuando estás de este lado, te das cuenta de las enormes limitaciones que existen, y llegas a la conclusión de que es mucho más cómodo y fácil sentarte ante una cámara, un micrófono o una máquina de escribir y decir todo lo que se te ocurra, “esto es lo que debería hacerse, yo haría esto”; es que ese también es el trabajo del periodista, no quiero de ninguna manera desmerecer o decir que el periodista ahora tiene que salir a hacer cosas, no es su rol. Su rol es fiscalizar, interpelar al poder, está bien que lo haga, pero sería interesante completar tu vida, como ser humano, no como periodista, que antes de jubilarte del periodismo hagas en algún momento función pública, y ahí entenderías muchas cosas..

Perfil

Nombre: José Alberto Gonzales S.

Nació: 08-01-1962

Profesión: Periodista

Cargo: Candidato a senador en La Paz por el MAS.

Vida

‘Gringo’ Gonzales estudió en el colegio San Calixto de La Paz, culminó la secundaria en 1979. Estudio Comunicación Social en la Universidad Católica Boliviana, de la cual egresó en 1985. Trabajó como reportero y presentador en los canales de televisión ATB, PAT, Red UNO y en el canal estatal. Fue secretario privado de Evo Morales (2006), cónsul general en Argentina (2009) y embajador en Brasil (2010).

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