Animal Político

Hacemos lo que no hacen los gobiernos

Cuestionamiento: ¿la existencia de un tribunal ético no está mostrando la inexistencia de uno oficial y vinculante?

 Alberto Acosta Espinosa. Foto: Pedro Laguna

Alberto Acosta Espinosa. Foto: Pedro Laguna

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos

00:51 / 29 de agosto de 2018

Naturalmente se trata de un debate. El Gobierno acusó al denominado Tribunal Internacional de Defensa de la Naturaleza que visitó el TIPNIS de ser solo parte de una red de ONG; que no es un verdadero tribunal porque no fue constituido por una instancia de Naciones Unidas o de la OEA. El tema es si hay o habrá dicha instancia. Hasta donde se conoce, la propuesta de crear un tribunal internacional (idea nacida en Tiquipaya) no se materializó en ningún ámbito oficial internacional; mal que bien, los activistas de este tribunal afirman que ellos tomaron dicha bandera y decidieron llevarla a la práctica. Otra es la discusión de si es más o menos efectivo o legítimo.

— ‘Tribunal’ de ONG o de organismo oficial. ¿No está revelando esto un problema más de fondo en la lucha medioambiental?

— El hecho de haber establecido los derechos de la naturaleza en la Constitución de Ecuador en 2008, el que se haya convocado una Cumbre de la Tierra en Tiquipaya, Cochabamba, en 2010, y que la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra sea la Ley 71 en Bolivia, no significa que esos derechos ya se van a cumplir, que podamos esperar que los gobernantes actúen y eso se cumpla. Tenemos que organizarlos desde la sociedad civil, y eso es lo que está en marcha actualmente.

— Para el Gobierno, no hay ‘tribunal’ precisamente porque no proviene de organismo internacional, la ONU o la OEA...

— Es que ese no es el tema. Nosotros no somos un tribunal formal, que dependa de Naciones Unidas o de algún organismo internacional, tampoco de las ONG y de gobierno alguno; nuestro tribunal está conformado por personas provenientes de todos los continentes, que tienen una trayectoria limpia, de respeto a los derechos humanos y a los de la naturaleza, y que están enfrentando el reto de poner en marcha lo que los gobernantes no pueden hacer. Los gobernantes hablan, pero no actúan, proponen pero no hacen; nosotros hacemos, no vamos a esperar a que los gobernantes se pongan de acuerdo.

— ¿En qué está en la ONU la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra aprobada en Tiquipaya? ¿Qué más se hizo aparte de declarar el Día de la Madre Tierra?

— Naciones Unidas no avanza más; tampoco podemos esperar que ésta sea algo diferente a sus partes, el todo se conforma de las partes, los gobiernos. El gobierno de Evo Morales no solo que organizó esa Cumbre de la Tierra, sino que consiguió que se declare que el agua es un derecho humano fundamental, en julio de 2010, pero eso no prospera; Naciones Unidas puede ser un ámbito importante para estos debates, yo no minimizo su papel, pero no avanza más allá. ¿Cuál es la realidad de las cumbres del cambio climático? Se sigue discutiendo, pero se sigue avanzando en la mercantilización de la tierra: la economía verde, el capitalismo verde, se habla de que todo es sustentable, que puede haber carreteras ecológicas, lo cual es una aberración y una mentira.

— ¿O sea, por lo menos por ahora, no puede esperarse un tribunal desde ahí...?

— Sería lo ideal, pero eso no es así. Menos mal que sí hay respuestas concretas; mire usted la respuesta de los pueblos y nacionalidades indígenas; ellos están actuando. Frente al cambio climático, ¿cuáles son este rato los proyectos más importantes en el planeta? La vida de los pueblos indígenas, sus luchas de resistencia, la protección que hacen de los bosques, del agua, del mar, de la Loma Santa en el TIPNIS; son acciones concretas para prevenir y enfrentar el cambio climático; por eso, en primer lugar hay que respetar a los pueblos indígenas, fortalecerlos y potenciar su trabajo y sensibilizar a la opinión pública.

— ¿Por qué ustedes se llaman tribunal? ¿No es un exceso?  

— No es un exceso. Este tribunal observa, analiza y juzga. Hay experiencias en la historia, tribunales éticos muy importantes: el Tribunal Russell, por ejemplo, para sancionar los delitos cometidos por el imperialismo norteamericano en Vietnam y Camboya; de esta experiencia surgió el Tribunal Permanente de los Pueblos, y eso ya funciona décadas, y es un tribunal ético; no tiene respaldo de ningún gobierno. Ahora, la sociedad civil puede organizarse como quiera. Lo relevante es que este tribunal surge desde la sociedad civil, su compromiso es con la sociedad civil; no-sotros hacemos la defensa de los derechos de la Madre Tierra inspirados en Tiquipaya, en la Constitución del Ecuador, pero en el marco de la acción de la sociedad civil en toda sociedad democrática.

— ¿Qué es esta Alianza Global (Global Alliance for the Rights of Nature) que cobija al tribunal?

— La Alianza Global es como decir una organización que nos da el soporte técnico y logístico.

— ¿Y esto de ser parte solo de una red de ONG?

— Yo le preguntaría al Ministro de Gobierno (Carlos Romero) si él no trabajó años en una ONG, a la Ministra de Medioambiente; quién de nosotros no ha trabajado en una ONG. Las ONG son espacios de la sociedad civil; lo que llama la atención es que ahora esas ONG resulten incómodas a los gobernantes que provienen de las ONG.

— ¿Cómo trabajan ustedes como tribunal medioambiental?

— Nosotros analizamos un caso, escuchamos las opiniones y las experiencias de la gente que vive en el lugar. El caso del Yasuní en Ecuador, por ejemplo, lo analizamos a través de peritos, gente que conoce sobre biodiversidad, sobre la cantidad de agua y las potencialidades de la zona; luego se escucha a personas que viven en la zona; también se pregunta a otros expertos sobre cuáles podrían ser las afectaciones; nosotros recibimos esa información y la dejamos para que el tribunal analice la situación y adopte una sentencia, también hacemos opiniones consultivas y recomendaciones. Clave de nuestro trabajo es ver siempre unidos los derechos humanos y los derechos de la naturaleza.

El ‘caso boliviano’. ¿Quién les ha invitado y de cómo se llegó a su retención en el Conisur?

— Nosotros recibimos una invitación de la Subcentral Indígena del TIPNIS presidida por Fabián Gil y Marqueza Teco. Ellos fueron a Alemania; nosotros estábamos sesionando durante la cumbre del cambio climático en noviembre de 2017; llegó esta delegación que nos pidió que incorporemos su preocupación por el TIPNIS. Tratándose de un caso especial, de relevancia internacional, y tratándose de Bolivia, por respeto al gran promotor de la idea del tribunal, de la Declaración de los Derechos de la Madre Tierra, venimos a preguntarle acá: ‘esto nos han dicho y nos invitan a conocer el territorio’; por eso pedimos una reunión con el presidente Evo Morales; nosotros no sorprendimos al Gobierno boliviano, no entramos de turistas, como dijo el Ministro de Gobierno. Teníamos una invitación de la subcentral indígena del TIPNIS, que ahora es desconocida por el Gobierno, eso nos enteramos ahora, pero ese ya es otro problema. Luego, los del Conisur se enteraron de que nosotros íbamos a venir, invitados por esa subcentral, y dijeron que nos invitaban para que estemos en el Polígono 7; por eso fuimos allá, no para atropellar a nadie. Nos invitaron para el 17 y 18 de agosto, pero fue justo cuando estábamos en Trinidadcito; resolvimos ir el 19, y sabían que íbamos el 19, por eso estaban bloqueando la carretera. No era nada secreto, no estábamos atropellando ni los usos y costumbres de los pueblos indígenas, ni las decisiones de sus organizaciones; nuestro afán era únicamente ir a conocer la realidad, a conversar; claro, en Trinidadcito nos abrieron la puerta, aquí nos la cerraron; la pregunta es por qué.

Ellos iban a dar su versión de las denuncias echas por otros indígenas, según parece.

— Ellos dicen que nos invitan porque quieren que el tribunal esté presente para desmentir las supuestas violaciones a los derechos de la Madre Tierra. Si no querían que entremos, era fácil que nos digan ‘no entren’, y nos permitan salir; estuvimos casi seis horas detenidos allí. Esto es algo que no es comprensible. También vi que había mala información: no nos permitían hablar con nadie, había un señor de chaleco amarillo que reclamaba a los compañeros y compañeras que querían hablar conmigo; le hable a una señora, y ella me dijo que estaba muy molesta porque nosotros venimos a que se bote el puente Isinuta; pero esa no era nuestra misión, les habían desinformado.

— El ministro Romero les cuestionó llamarse tribunal, dijo luego a los medios…

— Él no quiere reconocer el tribunal, está bien, no tiene que hacerlo, no queremos que lo reconozca, solo que nos respeten, que nos permitan movilizarnos libremente para conseguir la información.

— ¿Qué sigue ahora?

— Nosotros haremos el informe, lo entregaremos a fines de septiembre, cuando haya el gran encuentro por los 10 años de los Derechos de la naturaleza en Quito, derechos incluidos en la Constitución ecuatoriana, aprobada el 28 de septiembre de 2008. Un gran encuentro internacional, de muchas personalidades, y ahí les vamos hablar; los incidentes son para la anécdota, pero el tema de fondo son las afectaciones a la Madre Tierra y a sus defensores y defensoras.

Alberto Acosta Espinosa

Una idea en que hace mucho énfasis el exconstituyente ecuatoriano es la intrínseca relación entre sociedad y naturaleza, como las dos caras de una misma moneda: no hay justicia social sin justicia ecológica, y no hay justicia ecológica sin justicia social

Pérfil:

Nombre: Alberto Acosta Espinosa.

Nació: 21 de julio de 1948, en Quito, Ecuador. Profesión: Economista. Ocupación: Miembro del Tribunal Permanente de Derechos de la Naturaleza.

Fue presidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador (2007-2008), ministro de Energía y Minas en el gobierno de Rafael Correa, de quien se apartó luego.

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