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Héctor Constant: Si el Mercosur avanza es por haberse politizado

Uno de los organismos recientemente creados en el sistema de integración  sudamericano es el Mercosur Indígena; el entrevistado ve hasta natural que Bolivia sea el que dirija el ente regional.

Héctor Constant.

Héctor Constant. Foto: Luis Salazar.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos / La Paz

00:02 / 11 de mayo de 2014

En el nuevo impulso que desde 2006 tuvo el Mercado Común del Sur (Mercosur), un factor determinante fue el enfoque político, de estrategia geopolítica, que le supieron imprimir los presidentes de los países miembros, Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, pero especialmente de Hugo Chávez de Venezuela, destaca el coordinador nacional alterno en ejercicio de la Presidencia Pro Témpore del Mercosur, Héctor Constant Rosales, de reciente visita al país.

— Bolivia se ha planteado articulador entre la CAN y el Mercosur. ¿Cuánto se verifica esto?

— El proceso de convergencia entre la Comunidad Andina y el Mercosur es mucho más antiguo. Ya hay un acuerdo de complementación económica entre los dos sistemas de integración, que hacen que se vayan uniendo procesos fundamentalmente comerciales; aunque tampoco se avanzó rápido. Y en el proceso natural en que se ha llevado esa convergencia, Bolivia decide incorporarse como miembro pleno, yo creo que es una virtud y una decisión totalmente política.

— ¿Política?

— Muchas veces se tiende a criminalizar o criticar el hecho de que se toma tal o cual decisión sobre la base de la política; en definitiva, todos los intereses son políticos y todas las decisiones son políticas. Esta decisión del presidente Morales tiene un alto contenido político, como lo tuvo la decisión del presidente Chávez de retirarse de la Comunidad Andina y de incorporarse al Mercosur. Cuando se entra en una nueva etapa en el Mercosur a partir de 2006, que es la politización del Mercosur, su redimensionamiento, es cuando se ve que el presidente (Hugo) Chávez entiende que hay una concepción geopolítica, y entiende que el Mercosur debe ir hacia esa concepción. Y esa concepción geopolítica va un poco, nace juntita a la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas). Va por el hecho de que, desde mi punto de vista, el Mercosur es más el rostro económico de América del Sur y Unasur, más el rostro político

— ¿No es exagerado esto de la  ‘cara económica’ cuando Mercosur solo son cinco países?

— No. Lo ideal sería tener al Mercosur, y así lo veía el presidente Chávez, como una gran cara económica, pero recordemos que hoy el Mercosur son todos los países de América del Sur, solo que se dividen entre países plenos y asociados, pero todos forman parte de este espacio económico. Eso no quiere decir que no se avance en lo político, como que en Unasur no se avance en lo económico; lo que se dice es que son dos espacios ganados. El Mercosur tiene la principal economía de la región en su seno, que es Brasil, después de Estados Unidos y Canadá. Brasil es un país emergente muy importante y que permite que el Mercosur sea la quinta economía en el mundo.

— ¿Pero y la Alianza para el Pacífico no es un distanciamiento, un darle la espalda al Mercosur?

— Hay un claro elemento político ahí. Es obvio. Pero hay países que forman parte de la Alianza del Pacífico y también del Mercosur; Uruguay y Paraguay han participado de reuniones de la Alianza. Paraguay declaró que tenía intenciones de ingresar a ésta; lo cierto es que no podemos perder de vista que un conflicto, un alejamiento entre los países de la región, pueda suponer nuevamente un desencuentro como en los 90 o principios del siglo XXI; creo que el Mercosur está caminando para generar encuentros, y la zona, por ejemplo, Alba (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América)-Mercosur-Petrocaribe (acuerdo de integración energética entre países del Caribe) permite ver que hay una intención de encuentro.

— Se ha criticado al Mercosur como solo para Argentina y Brasil, siendo los otros, ‘satélites’.

— El ingreso de Venezuela y Bolivia ha sido importante. Nosotros hablamos de economías intermedias, que pequeños países sientan que hay más interlocución frente a los grandes. Allí se manejan por listas de intercambio comercial, hay programas de liberación entre los países, y hay un plazo para que los aranceles de determinados productos vayan a cero; hay un intercambio comercial, y esto ha tenido beneficios sobre todo entre 2005 y 2009, en esta tercera etapa más política del Mercosur. Se generó una especie de escudo para dos cosas: uno, para evitar que la crisis del norte, la crisis financiera internacional pudiera tener consecuencias mayores para la zona; y, dos, para garantizar que el comercio intrazona crezca mucho más.

— ¿Funciona aquello de la complementariedad?

— Algo que decía el presidente Evo Morales, y que nosotros hemos defendido, que está en el protocolo de adhesión de Bolivia y Venezuela, es que más que lo competitivo está lo complementario; en eso estamos totalmente casados. El hecho de que exista voluntad y empatía    política obviamente tiene una consecuencia económica. Cuando Venezuela ha tenido necesidad en los últimos años de ciertos productos, por determinadas situaciones, el Mercosur ha estado ahí, principalmente los que más producen, Brasil y Argentina. En el caso de Venezuela te puedo decir que ha habido una desviación de comercio importante hacia esos países del Mercosur.

— ¿Qué aporta Bolivia y su peculiar situación geográfica?

— Puede aportar, uno, por el crecimiento que está conociendo en materia económica, crecimiento de las cifras con Brasil, fundamentalmente. Pero no se puede hablar solo de comercio. La propia experiencia disciplinada y organizada de los movimientos sociales bolivianos, el legado cultural que tiene Bolivia, es muy amplio, de beneficio para Mercosur. Te hablo del Mercosur Indígena. El pacto no tenía ningún espacio para lo indígena. Ahora tenemos una reunión especializada (un grupo de trabajo) que van a sancionar los presidentes en la próxima cumbre en Caracas, para que se cree el Mercosur Indígena; y quien está más llamado a liderar ese espacio es Bolivia, que tiene el mayor porcentaje de población originaria. La experiencia, la riqueza de Bolivia tiene mucho que aportar aquí.

— ¿La afinidad política entre los presidentes del Mercosur no será su debilidad si cambian sus gobiernos por otra opción política?

— Claro, de ahí la importancia de la institucionalidad; justamente por eso te hablaba yo que podía ser una oportunidad o podía ser un peligro, también podía ser una rémora, una herencia muy pesada; pero lo ideal sería que no cambie la voluntad política, porque con esta empatía política se puede avanzar mucho más rápido que cuando no existía esa voluntad. Cuando hay conflicto entre los gobiernos, obviamente es mucho más difícil avanzar.

— ¿Cómo está el proceso de integración de Bolivia? Parece que se han ido posponiendo reuniones  por la crisis en Venezuela.

— No, en absoluto. Lo que pasa en Venezuela no ha tenido ninguna consecuencia en las reuniones de Bolivia. Las presidencias pro témpore son presidencias semestrales. Venezuela asume la presidencia en julio de 2013, debió haberla entregado en diciembre, pero por asuntos de agenda presidencial se postergó un poco, listo. Ésa es la única explicación; sin embargo, hubo otras reuniones que se han dado. Próximamente va a haber una reunión, en dos semanas, en Caracas, del grupo Mercado Común, en la que Bolivia va a participar. Se han llevado a cabo tres reuniones del grupo de trabajo de Bolivia, con lo que la negociación va bien. Insisto, a lo mejor haya quien quiere ver culminada la negociación (de ingreso de Bolivia) en uno, dos años; estas son negociaciones en las que hay cifras económicas. Venezuela tuvo que tardar seis años para ingresar, y tuvo que ser así porque en el protocolo de adhesión se dice que debió ser incorporada por los parlamentos, y éstos son poderes autónomos; tienen sus tiempos, sus discusiones, equilibrios políticos que hay que ponderar.

— ¿Pero cómo va el procedimiento mismo?

— Hasta ahorita tenemos información de que el protocolo de adhesión (de Bolivia), que fue plenamente aceptado por Venezuela y de manera muy rápida y por unanimidad de la Asamblea Nacional (el Legislativo venezolano), está pasando por muy rápidos mecanismos en Argentina y Uruguay; en este último ya está saliendo, entendemos que ya salió de las dos cámaras, solo falta la aprobación presidencial. En el caso de Paraguay, lo lógico es que sancione el protocolo; lo que pasa es que Bolivia entró cuando Paraguay estaba suspendido, con lo cual este país no firmó la adhesión, pero con todos nuestros países (Bolivia) tiene excelentes relaciones. En la segunda semana de mayo se efectuará la reunión del Grupo Mercado Común, en Caracas, y ahí estará Bolivia.

Datos

Nombre: Héctor Constant Rosales

Profesión: Diplomático

Cargo: Coordinador en Ejercicio de la Presidencia Pro Témpore del Mercosur

Perfil

Diplomático de carrera, fue jefe y fundador del Equipo de Investigación del Instituto de Altos Estudios Diplomáticos Pedro Gual, institución en la que fue Subdirector hasta el año 2010. También fue profesor de Estudios Internacionales de la  Universidad Central de Venezuela.

La estructura del Mercosur se amplió en varios temas

Con la integración económica en su base, el Mercado Común del Sur (Mercosur) en los últimos años ha ampliado sus actividades e institucionalidad a otras áreas, como la  cultural, la educativa y la de salud.  

— ¿Qué institucionalidad ha tenido que desarrollar el Mercosur?

— Mercosur tiene una institucionalidad enorme, no podemos entenderlo únicamente desde un punto de vista económico o político, hay que verlo desde el punto de vista holístico, integral; tiene una institucionalidad tremenda, aunque eso es tanto un peso como una oportunidad. Un peso porque se ha generado una burocracia que hace que se avance más lento de lo que se quiere, pero con la voluntad política de los presidentes ese peso burocrático ha tenido que acelerarse.

— ¿Hacia qué áreas se expandirá?

— Los sectores educativos, culturales, de salud, el sanitario —en que se ha avanzado tanto— y el ámbito fitosanitario. El Mercosur son tres instancias decisorias básicas: el Consejo del Mercado Común, que es donde están los cancilleres; el Grupo del Mercado Común, donde están los coordinadores nacionales, y la Comisión de Comercio del Mercosur; la instancia política, la operativa y la comercial. Pero debajo de esas tres instancias hay una enorme cantidad de reuniones y grupos especializados, hay casi 12 grupos de trabajo que están permanentemente sesionando. También existe un foro consultivo de las regiones y municipios del Mercosur, otro que permite que los sectores sociales —la Cumbre Social— se reúnan semestralmente para tratar de avanzar. Subgrupos, de  Destrucción de armas masivas. Yo diría que se ha avanzado notablemente; ahora, ¿se ha avanzado tanto como se quiso en un principio?, no; ¿se ha estancado el avance?, tampoco; porque desde esta tercera etapa del Mercosur, de 2006, es oxigenación política, con la entrada de Venezuela al Mercosur, y ahora con la entrada de Bolivia permite justamente que los países que tenían más dudas del Mercosur, que eran Paraguay y Uruguay, tengan una nueva esperanza, porque efectivamente el Mercosur va a tener un futuro cierto, no incierto, como se veía antes.

— ¿Avances en el tema cultural?

— Más allá de los temas económico-comerciales, yo diría que en el aspecto cultural se ha avanzado notablemente; hablamos del sello cultural en las mercancías y patrimonio Mercosur, que tiene que ver también con el respeto del patrimonio natural y arquitectónico de la zona; también hubo avances en la movilidad en el Mercosur, ahora se facilita el trámite aduanero.

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