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‘Historia y demanda marítima’, un aporte

En el libro se recogen los diferentes acercamientos que tuvo el presidente Evo Morales con tres mandatarios chilenos: Ricardo Lagos, Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, quienes siempre distrajeron y distanciaron la cuestión marítima.

La Razón (Edición Impresa) / José Luis Tarquino

00:04 / 13 de abril de 2014

Está en circulación el libro Historia y demanda marítima. Antecedentes y argumentos (Editorial Amigos del Libro), de Ylsen del Castillo y José Luis Tarquino. En el texto se describe, de manera cronológica, los aspectos más importantes de la lucha de Bolivia por recuperar una salida al océano Pacífico y su decisión final de llevar a Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), para que cumpla con su promesa de devolverle a los bolivianos su condición de país marítimo.

Se trata básicamente de una actualización de los hechos históricos referidos al tema marítimo, que se remonta hasta la época de los incas (1425), cuando se encuentran evidencias arqueológicas de que la raza altoperuana (hoy Bolivia) habitaba en las regiones de Atacama (Litoral boliviano), y que no debe existir dudas de que Bolivia nació junto al mar, como alguna vez afirmó el expresidente chileno de facto Augusto Pinochet.

En el compendio se describe que antes de la Guerra del Pacífico, la oligarquía chilena, junto a los empresarios ingleses, ambicionó el territorio boliviano por la existencia de inmensas riquezas naturales (guano y salitre), y actualmente el cobre que, como dijera en su momento el expresidente de Chile Salvador Allende, su explotación “es el sueldo de Chile”. El texto además destaca las circunstancias de la contienda bélica entre ambos países; los sucesos nefastos que se dieron para presionar a Bolivia en la suscripción del Tratado de 1904 y los compromisos que Chile asumió para una conexión entre el territorio boliviano y el océano Pacífico.

También se hace mención a las negociaciones posteriores que tuvieron ambos países, como la de 1950, cuando se registraron compromisos de por medio; así como la descripción del famoso “Abrazo de Charaña” en 1975 y las negociaciones en 1987, en el denominado “enfoque fresco”, hasta llegar a la Agenda de los 13 puntos (en las primeras presidencias de Michelle Bachelet y Evo Morales).

Chile, sin embargo, siempre intentó borrar y negar todo compromiso y negociación efectuada posterior a la vigencia del “Pacto de Bogotá” (1948).

Asimismo, en el libro se recogen los diferentes acercamientos que tuvo el presidente Evo Morales con tres mandatarios chilenos: Ricardo Lagos, Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, quienes distrajeron y distanciaron la cuestión marítima. Ante ese escenario, el Gobierno boliviano toma la decisión de llevar a Chile ante la Corte Internacional de Justicia. En el texto se describen los diferentes escenarios jurídicos para la demanda y aquellos existentes en la CIJ, la presentación y aceptación del documento por parte del órgano jurídico internacional, lo que es un hecho histórico porque es el inicio de la controversia pacífica entre ambos países.

En el documento, además, se da a conocer el cronograma de tiempos que frecuentemente tiene la Corte en este tipo de controversias: el plazo para presentar las memorias, la representación de los alegatos orales a cargo de los expertos internacionales, el procedimiento de la deliberación de la CIJ, para luego dar paso a la elaboración, redacción y aprobación de la sentencia que, según la pretensión boliviana, tendría que obligar a Chile a negociar con Bolivia un acceso soberano hacia el mar en el menor tiempo posible. La demanda marítima fue presentada en la CIJ, con sede en La Haya, Holanda, el 24 de abril de 2013.

El libro recoge, asimismo, algunos hechos poco conocidos, como que antes de que se inicie la Guerra del Pacífico, Bolivia habría sido debilitada por la oligarquía anglochilena con la donación de alimentos infectados y el ingreso de contrabando de cajas con ratas transmisoras de la peste bubónica, con rumbo hacia las regiones más pobladas del país.  Pese a estas agresiones, el Ejército boliviano mostró su capacidad de movilización.

Asimismo, se desbarata la versión chilena y gran mentira que indicaba que el presidente Hilarión Daza habría escondido la información de la invasión del 14 de febrero de 1879, con el afán de continuar “carnavaleando”. Otra intención macabra de la oligarquía trasandina fue proponer al Perú dividir el territorio boliviano y repartírselo entre los países vecinos.  

Asimismo, entre otros aportes se tiene la lista de los congresistas que aprobaron el Tratado de 1904 y los que valientemente se opusieron a esa firma. La obra está dirigida a quienes pretenden ampliar su conocimiento sobre el tema marítimo.

Sin embargo, todo este cúmulo de antecedentes históricos no es suficiente para llegar a la población; es importante que desde el Gobierno, mediante las instancias pertinentes, se inicie una masiva y agresiva política de concientización e información sobre el tema marítimo y nuestro legítimo derecho de acceso al mar. Desplegar equipos de trabajo en el país, a nivel internacional, principalmente en Europa, donde se encuentra la CIJ, y por supuesto en los dos países que firmaron el Tratado de 1920, Chile y Perú.

El objetivo es socializar la posición boliviana y la necesidad de tener un acceso al mar. Bolivia tiene un justo derecho al libre tránsito e integración con todos los países del mundo, pero también a la explotación de los recursos naturales marítimos.

Como dijera el presidente Evo Morales, “hoy soplan otros vientos”. En todos los bolivianos debe prevalecer la unidad monolítica en torno a la política de Estado que es la recuperación de nuestro acceso al mar.

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