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Hombrecitos

La presidenta de la Asociación de Defensa de la Vida y la Familia, por ejemplo, está furiosa porque los hombrecitos, algo es algo, determinaron que el aborto legal ya no requiere el fallo de un juez.

La Razón (Edición Impresa) / Exeni

00:05 / 16 de febrero de 2014

Hombrecitos / ecitos / itos. Hombrecitos disponiendo sobre el cuerpo de las mujeres. Sean jueces, fiscales o policías, sean curas o arzobispos, sean magistrados del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), los hombrecitos deciden. Como si las mujeres no pudieran/no debiesen asumir nada acerca de sus cuerpos, sus vidas, sus derechos sexuales y reproductivos. Hom-bre-ci-tos-de-ci-den…

No deja de ser sintomático —además de revelador— que en el reciente fallo del TCP acerca del aborto, haya sido el voto mayoritario de los cuatro magistrados hombrecitos (dos de ellos hombrecitos indígenas) el que decidiera que el derecho a la vida se asume “desde la concepción” (lo que no está en la Constitución), como exigían los grupos más conservadores del país a la cabeza de las iglesias. Así persiste la penalización del aborto.

No deja de ser sintomático    —además de revelador— que las tres magistradas mujeres del Tribunal Constitucional, en situación de minoría, se hayan opuesto a dicho fallo.

Dos de ellas plantearon que el aborto debería despenalizarse. Y que la difícil decisión de abortar o no corresponda exclusivamente a las mujeres, que tienen la responsabilidad sobre sus cuerpos. La otra magistrada derivó el asunto a la Asamblea Legislativa.

A reserva de la lectura e interpretaciones que se hagan de esta sentencia constitucional, y esperando la futura normativa en materia de derechos sexuales y reproductivos, se comprueba una vez más —nunca se dirá lo suficiente— que los hombrecitos deciden. Claro que también algunas mujercitas acompañan y refuerzan esas decisiones. Y a veces las superan con ventaja.

La presidenta de la Asociación de Defensa de la Vida y la Familia, por ejemplo, está furiosa porque los hombrecitos, algo es algo, determinaron que el aborto legal ya no requiere el fallo de un juez. Para esta mujercita se trata de “una imposición de las Naciones Unidas” (sic). Pero lo peor es su razonamiento: “con la excusa de una violación se está dando paso al aborto libre”. ¡Qué tal! O sea que la violación es una excusa. Menos mal que su Asociación defiende la vida.

Cuatro hombrecitos del TCP acaban de decidir por 3.194.564 de mujeres mayores de edad en Bolivia.

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