Animal Político

‘Hoy, Marx no hablaría de dictadura del proletariado’

Marcello Musto - Marcello Musto recorre América Latina con la presentación del libro ‘Tras las huellas de un fantasma, la actualidad de Karl Marx’, para provocar el debate sobre el pensamiento marxista.

Marcello Musto

Marcello Musto

La Razón / Rubén D. Atahuichi López / La Paz

00:01 / 22 de julio de 2012

Una de las principales preocupaciones del  investigador y académico italiano es la poca divulgación bibliográfica que se hizo de Karl Marx. Desde hace varios años se ha dado a la tarea de escudriñar los manuscritos y cartas del pensador, Friedrich Engels y sus amigos, y descubrir las ideas que no necesariamente fueron incorporadas en El capital, el libro básico de los estudios filosóficos y políticos sobre economía, capitalismo y clases sociales del autor prusiano del siglo XIX.

Quizás pueda resultar superfluo imaginar a Karl Marx (1818-1883) teorizando y planteando luchas en la actualidad, como en la Comuna de París. Sin embargo, nacido del análisis de Marcello Musto, un estudioso italiano de Marx, es posible. De paso por La Paz, éste se anima a decir que el autor del Manifiesto Comunista, junto a Friedrich Engels, no pensaría lo mismo ahora de la tesis de la “dictadura del proletariado”, tan utilizada en las movilizaciones de las izquierdas de hoy y de antes en el país.

“Pienso que hoy, Marx nunca diría dictadura del proletariado. Viendo lo que ha pasado en la Unión Soviética, no diría este concepto que ha utilizado algunas veces; que no tiene nada que ver con (lo que hicieron) los políticos stalinistas”, dice en una charla con Animal Político, en ocasión de la presentación de Tras las huellas de un fantasma, la actualidad de Karl Marx, libro junto a otros autores universales que editó, hace dos semanas en La Paz y Cochabamba.

Si es así, se desmitifica el concepto y el sentido de la dictadura del proletariado, retrucamos. “Sólo estuve pensando. Si Marx utilizaría este eslogan, lo haría después de algunos errores o una tragedia (como la) del movimiento obrero en la Europa oriental (Rumanía, Albania)”, responde Musto, aunque antepone a su afirmación su modestia.

Mijaíl Aleksándrovich Bakunin (1814-1876), considerado uno de los padres del anarquismo, ya había cuestionado el concepto de Dios y el Estado. “¿Qué significa el proletariado elevado a condición de clase dominante? ¿Acaso todo el proletariado estaría a la cabeza del Gobierno? Hay cerca de 40 millones de alemanes, ¿acaso todos ellos serán miembros del Gobierno? Todo el pueblo será director y no habrá Gobierno, no habrá Estado. Pero toda vez que haya Estado, habrá dirigidos, existirán esclavos”.

Marx había planteado la idea —sólo 12 veces usada en los escritos junto a Engels, según Musto— en su afán de promover el derrocamiento del régimen burgués y el establecimiento del proletariado en el poder tras la revolución socialista. “Ya hemos dicho que el primer paso de la revolución obrera será el ascenso del proletariado al poder, la conquista de la democracia”, dicta, por su parte, el Manifiesto Comunista.

“Marx tenía la idea de una sociedad organizada de manera democrática, con participación social, política y económica; utilizaba diferentes palabras para decir comunismo y socialismo: autogestión de los trabajadores”, recuerda Musto.

La dictadura del proletariado es algo que Marx ha mencionado por un periodo de lucha muy fuerte entre los capitalistas, las clases dominantes y los trabajadores, y el ejemplo más importante era la Comuna de París, en su análisis.

Más allá de eso, de la especulación nuestra sobre el sentido actual de la dictadura del proletariado, dice que Marx ha dicho dos cosas: “uno, no hay una única vía para hacer la revolución o cambiar las relaciones económicas; en una realidad homogénea, puede ser con elecciones democráticas (Holanda) o puede ser con la revolución (Alemania). Marx dijo que condiciones sociales diferentes y homogéneas no hay un modelo o una ley”.

Sin embargo, sus ideas no siempre fueron reproducidas como él las planteaba, quizás por eso nuestro interlocutor considera que el stalinismo, con la purga de ideas en los años 30, fue una de las causas de su escasa expansión. Joseph Stalin (1878-1953) planteaba el rigor del poder de la mayoría explotada sobre la minoría explotadora, pero sin una democracia plena para todos.

“El hecho de que la palabra ha sido tan importante en la Unión Soviética es porque el partido tenía que hacer el control de la sociedad, y después el Estado, porque el partido se ha hecho Estado”, considera Musto.

Ahora. Cree que, aún así, Marx ha regresado, y esa condición es insumo para el debate actual acerca de su pensamiento. Eso quiere decir que los estudiosos y las universidades han comenzado a desempolvar los escritos y otorgarle de nuevo el valor a sus pensamientos. “Marx ha regresado como investigador del capitalismo. El verdadero retorno de Marx es el retorno político, en periodistas, trabajadores y movimientos políticos”, dice el académico, profesor y PhD en Filosofía y Política de la Universidad de Nápoles, Italia.

Su preocupación está en la acción actual no siempre consecuente con el pensamiento de Marx y Engels. “Necesitamos un Marx verdadero en las luchas”, reclama, como personalizando al pensador con los movimientos sociales del mundo.

De gira académica por América Latina con la provocación de Tras las huellas de un fantasma..., Musto argumenta que en el orbe, como el capitalismo en la época de Marx que impedía la propagación de sus ideas, las condiciones son complicadas. “En gran parte del mundo estamos en una condición difícil, de defensa (de los derechos), porque hay un ataque a la condición de los trabajadores, como pasa en Europa”, dice.

Claro, hay movimientos dispersos, como los jóvenes en Seatle, Madrid o México, que si bien comienzan a cuestionar el sistema, no necesariamente comulgan con el pensamiento marxista. “No tienen ninguna idea de lo que es el anticapitalismo, una sociedad diferente. Cuestionan el sistema pero sin los instrumentos para lucharlo”.

“El anticapitalismo de Marx, el internacionalismo del Che Guevara o los pensamientos de Gramsci (Antoni, 1891-1937) sobre la tradición marxista del movimiento obrero, es lo que necesitamos”, afirma.

En ese su repaso de la reproducción del pensamiento marxista en la región, cita a Cuba, aunque el Che, con sentido autocrítico, alguna vez dijo que el marxismo allí fue menos pragmático, más dogmático y con influencia rusa. “Claro. Yo digo cómo podría haber sido diferente si vamos a pensar las condiciones en las cuales el marxismo y la lucha revolucionaria nacieron… Claro, Rusia tenía este sentido, esta intromisión mundial muy fuerte, estamos hablando de pocos años después de la muerte de Stalin. Principalmente tenía eso”, asiente el profesor de Ciencias Políticas de la York University, Toronto (Canadá).

¿Y puede decirse que Cuba es el ejemplo más claro del desarrollo del pensamiento marxista? “No lo sé. Claro que Marx estudió una realidad que era mucho más capitalista; veía las transformaciones de Europa y todo el mundo. Cuba tenía una condición diferente, como el marxismo tenía una condición diferente”, responde el estudioso marxista.

“Fidel Castro, un año después de la revolución (1959), cuando la revolución estuvo llegando a ser más socialista, dijo ‘hemos hecho algo más grande que nosotros mismos’”. Pero... Musto guarda fe en la irrupción de gobiernos de izquierda en América Latina, como los de Bolivia y Ecuador, especialmente. “En América Latina, hoy la izquierda es fuerte”, admite.

¿Y cree que Bolivia está recuperando ese pensamiento? “Yo pienso que sí, sobre todo… Para mí, no es importante que se recupere a aquella persona, sino el pensamiento verdaderamente anticapitalista”.

Musto siguió de cerca el llamado “proceso de cambio” boliviano, desde antes de la elección de Evo Morales. “Bolivia es un símbolo importante en el mundo, es como lo que era en los años 90 Chiapas, cuando no había nada en la izquierda, cuando no había esperanza…Bolivia representa un poquito eso, o cuando eran los movimientos estudiantiles de Francia e Italia en los 60”, dice.

Con un guiño a Morales y a sus acciones en el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), sugiere una actitud concertadora para la gestión. “Bolivia tiene una responsabilidad hoy, que la pienso muy fuertemente. Si es tan fuerte, Bolivia tiene que hacer este proceso de cambio de la manera más abierta, más democrática posible. Yo sé que es muy difícil organizar el poder y en estas condiciones políticas y sociales, con esta derecha y con este ataque”.

De regreso a Canadá, Musto se ha cargado de muchos insumos en el país, entre libros, entrevistas y una charla con nosotros. Y recuerda lo que quiso Marx: “Yo no quiero ser un nuevo cocinero que da la receta de la cocina del futuro; no quiero ser como los socialistas utopistas, como los positivistas...”. Que así sea.

Perfil

Nombre: Marcello Musto

Nació: 14-04-1976

Profesión: Filósofo

Cargo: Profesor de la York University, Toronto (Canadá)

Estudios

Marcello Musto se muestra como un hombre sencillo y conversador. A la par de exponer sus análisis, siempre busca conocer el criterio de sus interlocutores acerca de la realidad política; así se alimenta de insumos para entender más la política.

Evo Morales y su gobierno tienen que ser abiertos

En medio de un bullicio de la consola de un restaurante francés, Le Comedié, en La Paz, el napolitano Marcello Musto también pide hablar con el periodista; pregunta sobre la situación del país y el proceso político que vive desde hace seis años. Expresa admiración por las luchas políticas y sociales que precedieron en el país, y se emociona al referirse a los cambios políticos.

— ¿Cómo concibe a Evo Morales?

— Cuando fue la elección, estuve muy feliz, por lo que representa el hombre; si no es sólo un hombre, fue un cambio radical en la sociedad boliviana. Espero que él y el proceso de cambio sean bien abiertos, que escuche, para la responsabilidad que requiere el país. El proceso tiene que ser algo participativo y democrático. Si Bolivia lo hace, lo va a hacer la izquierda mundial también.

— Llega al país en medio de una vigilia de indígenas del TIPNIS.

— Los conflictos que vive el país no afectan al Gobierno. Lo de la policía (el motín) tiene que ser rechazado con dureza. El TIPNIS es algo diferente.

— ¿Es posible un Estado Plurinacional?

— Absolutamente, es posible.

— ¿Cómo lo concibe?

—  Una forma de democracia que es más sustancial y real que formal. Las constituciones de Bolivia y Ecuador son un avance muy significativo, porque la ley y la forma de la política y la jurisdicción del Estado tendrían que ser respetuosas de la diferencias.

—  Pero ha descontento...

— No pienso que haya un descontento. El MAS y este Gobierno tienen apoyo popular muy fuerte. No pienso que si vamos a elecciones Morales pierda. Hay una derecha muy débil, como Ecuador, que no tiene un proyecto político. La izquierda debe intentar todas las posibilidades; los movimientos sociales deben entender los errores y dramas políticos del pasado.

—  ¿Qué entiende por marxismo?

— La libertad. Porque en los siglos pasados hemos sufrido el increíble y dramático proceso de hegemonía cultural del capitalismo sobre el socialismo, en la sociedad americana sobre todo. La libertad está en el socialismo, esta alternativa de sociedad no empieza con Marx, sino con la lucha de los trabajadores.

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