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Hugo Siles: Charagua indígena es un modelo único en el mundo

Aunque aún se haya avanzado muy poco, la autonomía indígena boliviana ya es casi un modelo en el mundo en cuanto al reconocimiento, conceptual y práctico, de los derechos de los pueblos originarios, insiste el Ministro de Autonomías.

Hugo Siles.

Hugo Siles. Foto: Wara Vargas-Archivo.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos Zamorano / La Paz

00:02 / 04 de abril de 2016

Hace poco, el Ministerio de Autonomías publicó el libro Estudio comparado de regímenes descentralizados de 24 países. Un texto en que con base en 20 criterios temáticos se compara la descentralización de Alemania, Argentina, Australia, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Corea del Sur, Ecuador, España, Estados Unidos, Filipinas, Francia, India, Italia, Kenia, México, Nicaragua, Nueva Zelanda, Paraguay, Perú, Sudáfrica, Suiza y Venezuela. Criterios de comparación como la Forma de Estado; la Jerarquía normativa; la Situación de dependencia o autonomía del nivel local; la Modalidad de asignación de competencias; los Sistemas de coordinación fiscal; las Reformas, acuerdos y pactos fiscales, entre otros.

Un estudio (que se prevé tendrá una segunda parte con otras variables) que definitivamente muestra, asegura el ministro de Autonomías, Hugo Siles Núñez del Prado, el carácter de “vanguardia”, se puede decir, que tiene el modelo boliviano de descentralización. Aún más, arriesga el dignatario de Estado: Charagua, por ejemplo, como la nueva autonomía indígena originaria campesina es acaso un modelo único en el mundo...

— Un texto en que se compara la descentralización de países de prácticamente los cinco continentes...

— Mi hijo...

— Tiene varios hallazgos, parece.

— Descubrimos que nuestro modelo de Estado plurinacional descentralizado con autonomías tiene un avance que supera a países vecinos, en muchos temas, competenciales, de legislación, fiscales; y nos asombró ver que tienen un arraigo muy dependiente de estructuras centralizadas, pese a que en Bolivia, muchos aluden que el Estado todavía es centralista. Hemos encontrado que Bolivia tiene un modelo, primero que es único, y segundo, que se muestra como el que mejor se adapta a la realidad política, social, cultural, y que también mantiene un perfil de desempeño muy eficiente en términos de asignar competencias, distribuir recursos, separar los poderes.

— En algún lugar usted dice que no es apropiado llamar al boliviano “Estado autonómico”, que lo preciso es “Estado con autonomías”.

— ¿Por qué no “Bolivia autonómica”? Porque la propia Constitución en su artículo 1 dice “descentralizado y con autonomías”. La forma de Estado de Bolivia es unitaria, pero descen-tralizada y con autonomías.

— Muchos ven una contradicción en eso, “unitario pero con autonomías”; aunque parece posible tal unidad.

— Claro, porque nosotros hemos incorporado al Estado unitario, otrora centralizado, la descentralización y las autonomías; el alcance de ambas es producto de un pacto, de un acuerdo que emana desde la Asamblea Constituyente y aterriza con la puesta en vigencia de la Constitución. Este estudio comparado ayudará a valorar nuestro modelo, con sus insuficiencias y limitaciones, cierto; pero a la luz de la comparación con otros regímenes, encontramos que en muchos de los temas estamos a la vanguardia, en la delantera.

— Revisando, parece que la autonomía indígena es una de nuestras peculiaridades.

— Ese es el tema de mayor riqueza, que nos coloca como el país que tiene el mayor avance en materia de autogobierno indígena originario campesino. Bolivia, frente a otros países, se sujeta a un modelo de formación de autogobiernos indígenas que ninguno ha alcanzado; es más, estamos en condiciones de asegurar que la autonomía indígena de Charagua es la única autonomía, el único autogobierno indígena en el mundo, con competencias, separación de poderes, usos y costumbres, estatutos vigentes, que son como una Constitución, con recursos, transferencias, territorio; en el mundo no hay.

— El embajador de Ecuador alguna vez nos decía que lo que se llevaría de Bolivia es la experiencia de Charagua.

— Se nos han aproximado, y estamos en conversaciones con varios países, de último ha venido Panamá; están los ecuatorianos, los países centroamericanos que están entusiasmados con el proceso de las autonomías indígenas; y es que Bolivia tiene un modelo de autonomía indígena que supone la vigencia de un estatuto que contempla regímenes de usos y costumbres, deslinde jurisdiccional, competencias exclusivas; que tiene políticas públicas inherentes al estatuto. Otro país no tiene esta experiencia.

— Pero los pueblos indígenas han pervivido de distintas maneras.

— Para ir a un extremo, en el norte (del continente americano) todavía hay reservaciones; lo particular de nuestro modelo de autonomía indígena es que está reconocido en la Constitución; la propia CPE amplía los derechos de los pueblos indígenas; y ellos ahora conservan un autogobierno que sin duda es un modelo de vanguardia en el mundo. Se va a estudiar el modelo de autonomía indígena del Estado plurinacional. La cooperación internacional está tomándolo como ejemplo en su metodología de construcción.

— Pero en verdad ¿cuánto hace tendencia la autonomía indígena hoy día? Solo está Charagua...

— Son 12 procesos más, aparte de Charagua; 12 procesos en formación, cuatro de ellos ya están concluidos, con sus estatutos aprobados por el Tribunal Constitucional Plurinacional: Huacaya, Mojocoya, Uruchipaya y Raxaipampa, y sujetos a un referéndum. Otros procesos están en la configuración de sus órganos deliberantes; otros, avanzando su “Certificado de ancestralidad”.

— ¿Cómo le está yendo a Charagua, primera autonomía?

— Charagua Iyambae, la primera autonomía indígena, ya está en el proceso de implementación de su estatuto, en cuanto a sus instituciones y autoridades; es algo que también toma su tiempo; no se olvide que por usos y costumbres se deben elegir a las autoridades e instituciones, lo que además tiene que ser validado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Y estamos construyendo esto sin tener una referencia, algo que nos pueda guiar.

— ¿No se ha venido a menos la autonomía indígena? No por nada en Totora Marka ha perdido la opción del Sí a dicha opción.

— Totora Marka es una experiencia que hay que verla con detenimiento. Fíjese en su diferencia con Charagua. Es sustancial: los dos procesos caminaron con las bases y la energía de la construcción, pero en Charagua el Alcalde actual asumió una conducta y voluntad política para avanzar en el proceso; él fue elegido Alcalde en marzo de 2014, y asumió postergando su interés personal en función de la autonomía indígena; en Totora, en cambio, la Alcaldesa, también elegida a principios de 2014, asumió una actitud contraria a dicho autogobieno originario; y todo lo que se construyó en cinco años se fue por la borda.

— Un proceso que se cayó por una autoridad en su contra...

— Veremos qué pasa con Huacaya, Uruchipaya, Mojocoya y Raxaipampa. Yo no estoy de acuerdo con que la autonomía indígena se haya venido a menos; es que los procesos están ya, han ido avanzando, se han ido construyendo. Esto va a tener notoriedad cuando tengamos una autonomía indígena en occidente; hoy la primera es en el pueblo guaraní, en el Chaco.

— Otro hallazgo parece esto de la igualdad jerárquica entre las distintas autonomías...

— Yo quería que usted me diga eso, porque precisamente eso es lo que nos separa y nos diferencia (de otros países) en cuanto al desempeño del proceso de descentralización. ¿Cuántas leyes (autónomas) se han producido en los últimos cinco años? Poco más de 3.200 y que ya son referencia de que tienen  la misma jerarquía [que las nacionales, y que] no pueden ser invadidas. Tenemos un modelo de autonomías que conserva en cada nivel su propio régimen de competencias, su capacidad potestativa para organizar sus normas, sus instituciones; eso nos hace depositarios de un modelo de desempeño, de perfil de eficiencia único en la región.

— ¿Tanto es el alcance del modelo boliviano?

— Ninguna de las autonomías está encapsulada en otra; por eso se llama Estado unitario, descentralizado con autonomías. Cada nivel de autonomías tiene su propia infraestructura legislativa, normativa, su propio diseño y, en función de ello, no está encapsulado. En los próximos años debe recibir un segundo envión, que ya es el proceso de implementación; esto es, promover la puesta en marcha de sus competencias, llevar adelante el desarrollo económico local y departamental, la generación de empresas públicas, el desarrollo del turismo, de actividades productivas; en eso estamos.

Siete años del Estado unitario con autonomías

En febrero se cumplió siete años de vigencia de la nueva Constitución Política del Estado; en julio serán cinco años de la Ley Marco de Autonomías y Descentralización “Andrés Ibáñez”. El ministro de Autonomías, Hugo Siles, no duda en afirmar que éstos han sido los años del “salto” desde el régimen autonómico de la Ley de Participación Popular (LPP) hacia el Estado unitario descentralizado y con autonomías.  

— En esta idea del salto, se dice que aún hay problemas en el Estado a nivel central.

— Es todavía un desafío para la consolidación de las autonomías el poder trabajar en una mayor desburocratización de algunos sistemas de planificación y regulación del nivel central; hemos identificado algunos cuellos de botella, que son algunos trámites que todavía se registran en el nivel central. Estamos trabajando para ir reduciendo esas limitaciones del nivel central.

— También se habla de grandes cambios en el control social; ¿es el fin del Comité de Vigilancia?

— Se ha desmonopolizado el control social (en manos) otrora de las OTB (Organizaciones Territoriales de Base), del Comité de Vigilancia [creados por la LPP], hoy (el control social) se ha abierto a un sujeto, a un ciudadano que ya no tiene necesariamente la relación de clientelismo político con la autoridad de turno; se abre toda una perspectiva con este nuevo diseño del control social.

— ¿Qué necesidad siempre hay de que cada municipio tenga su Carta Orgánica (CO)?

— La CO es el marco legal, una Constitución local; pero también es una acción potestativa de los municipios, si quieren la hacen, si no, no. El municipio que no la tenga puede desarrollar leyes. Pero es como cuando se construye una casa: ¿por dónde empieza, por las paredes, el techo o los cimientos? La CO es el cimiento, genera una mayor apropiación de seguridad normativa; por eso es que es importante tener la Carta Orgánica, tiene mayor peso y seguridad jurídica. 

— ¿En un futuro va a ser un requisito imprescindible?

— Va a ser requisito porque en alguna medida tenemos que asentar la transferencia de recursos, de nuevos ingresos; lo que sea, lo que se determine a futuro sobre la norma básica institucional; teniendo esta norma hasta es más fácil la regulación de su legislación competencial.

Datos

Nombre: Hugo Siles Núñez del Prado

Profesión: Politólogo

Cargo: Ministro de Autonomías

Perfil

Estudió en la Universidad Católica de Córdoba (Argentina). Tiene una maestría en Administración Pública y Comercio Internacional. Fue docente de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM) y concejal en el municipio de Santa Cruz. Fue nombrado Ministro de Autonomías el 23 de enero de 2015.

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