Animal Político

Humor de Alasita, ese peculiar drama de enero

No sé si les pasa a todos, pero el primer temor o recelo interno al escribir algo que uno sinceramente cree humorístico es caer en lo artificial, que el afán de ficción a que se debe recurrir para armar historias jocosas, al final resulte falso, inverosímil y forzado

La Razón (Edición Impresa) / La Paz

00:05 / 11 de enero de 2015

La primera tarea del año (si es que no antes) en los periódicos de La Paz es preparar los ya tradicionales periodiquitos de Alasita; una suerte de intenso ejercicio entre intelectual y existencial de cada redactor intentando lograr lo que debe ser una de las materias más trabajosas del oficio: el humor. Ejercicio; porque de los resultados que se vaya a lograr, ¿quién sabe?

¿Qué finalmente es aquello que en últimas resulta agradablemente gracioso, que arranca por lo menos una sonrisa franca, que no irónica, en el lector, y cómo se lo hace? Explicaciones deben haber (aunque nunca he sabido de una “Escuela del Humor”), pero me remito a nuestra experiencia, a la de nuestro periódico, por lo menos desde mi mirada.

No sé si les pasa a todos, pero el primer temor o recelo interno al escribir algo que uno sinceramente cree humorístico es caer en lo artificial, que el afán de ficción a que se debe recurrir para armar historias jocosas, al final resulte falso, inverosímil y forzado.

Pero este el drama: ¿cuál al final de cuentas es el texto de humor mejor, habida cuenta que ante un mismo texto, unos reirán, otros harán apenas una mueca, y los terceros simplemente se irán?  Escribir un texto humorístico sin duda en primer lugar es una catarsis personal (claro, en primer lugar uno mismo tiene que reírse de su ocurrencia). De ahí que éste de muy buena fe cree que lo que le hace reír a él hará reír a todos; pero bien pronto se da cuenta de que no siempre es así, ¿casi nunca?

Hubo un año en que para que los textos tengan un cierto nivel de gracia, de chispa o humor, se designó a un Editor general del periódico de Alasita; el más ocurrente, el de los mejores chistes; como diciendo: lo que le haga reír a él, hará reír a todos… Fracasó. Porque al tiro salió la evidencia de que cada quien tiene nomás su propia concepción de lo risible. Aunque, claro, hay un rango estándar que tampoco es bueno olvidar.

Para mi uso, lo único que sé es que para hacer humor, lo primero es tener un tema o idea, motivo, hecho o lo que fuere humorístico, “chistoso”, pero creíble; una historia; que todas las ocurrencias que vengan luego se añadan a este tronco y no que lo desvíen, lo pierdan en oraciones jocosas pero inconexas. Pero quién sabe, cada enero vuelve el devaneo de sesos...

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia