Animal Político

Ignacio López : ‘La Iglesia Católica no cree en los Estados laicos’

Asegura que Bolivia tiene que pasar de ser un país primario exportador a ser uno industrializado y generar valor agregado en el mercado interno y externo.

Ignacio López.

Ignacio López. Nicolás Quinteros.

La Razón / Luis Mealla Gutiérrez. / La Paz

00:02 / 28 de abril de 2013

Ha pasado su vida entre cabinas y micrófonos. Fue sacerdote jesuita, estudió teología bíblica. Es un radialista apasionado  y enseña a hacer radio en los lugares donde va y donde es invitado. Ahora, radica en Quito (Ecuador), donde ejerce como Coordinador del Centro de Producción radiofónica Radialistas Apasionadas y Apasionados. No es ateo, pero sí crítico de la Iglesia y de las jerarquías católicas que —a su juicio— son contrarrevolucionarias y no creen en un Estado laico como Bolivia.

Elocuente y preciso, Ignacio López Vigil, un experto en radios comunitarias y exsacerdote jesuita, afirma en Animal Político que la Iglesia Católica no cree en un Estado laico, como lo es Bolivia desde 2009 con la promulgación de la nueva Constitución Política del Estado.

Como las jerarquías eclesiales son contrarrevolucionarias, éstas se ven afectadas por cualquier proceso de cambio o transición, justifica el comunicador en una pausa tras su visita a La Paz, la semana pasada. Asegura que no se necesitan sacerdotes, papas ni obispos, que son un “invento” del Imperio Romano. Entre otros temas, sugiere que las radios comunitarias (instaladas por el Gobierno) sean plurales.    

— ¿Qué papel juega la Iglesia Católica en un país que pasó del neoliberalismo al socialismo?

— Las jerarquías católicas están jugando un papel fatal, nefasto y totalmente contrarrevolucionario; no así las comunidades de bases. Siempre hay que distinguir entre las jerarquías y el pueblo de Dios, que es gente buena, que va a misa y forma parte de toda una población mayoritariamente desposeída. Pero las jerarquías en Bolivia, Venezuela, Ecuador y Argentina no sólo están contra de los cambios que les afectarían sus propios intereses, sino que están entregadas a fuerzas más oscuras y secretas, una serie de sectas como el Opus Dei y otras, muy ricas, poderosas y ultraconservadoras.

— ¿Promovidas por qué o quién?

— Por el papa  Juan Pablo II y por el papa (Joseph) Ratzinger, que crecieron, se posesionaron de esas autoridades y de esas jerarquías gracias al apoyo del Vaticano, que también eliminó y destruyó todas las fuerzas vivas de la teología  de las comunidades de base, que tanta importancia tenían en nuestra patria grande.

— Es decir, hay una diferencia entre curas de arriba y de abajo.

— Hay muchos curas que, como viven en la pobreza, tienen sensibilidad y entrañas de compasión;  sienten. Ellos siguen viviendo en una onda seguidora del mensaje revolucionario de Jesús. Pero luego te encuentras con otras camadas de sacerdotes educados en los seminarios del Opus Dei, muy conservadores y no hay nada bueno que esperar de ellos.

— ¿Cree en Dios?

— A qué Dios te refieres, porque hay tantos dioses. Yo no creo en el Dios castigador ni el que representa el Vaticano, ni el Dios de los infiernos, ni los pecados, ni las culpas. No creo  en eso. Creo en un Dios que es padre y madre, en un Dios bueno, compasivo y divertido: el que predicó Jesús de Nazaret.

— ¿Un Dios sin intermediarios?

— Sin intermediarios. No necesitamos sacerdotes ni papas ni obispos, todo eso son inventos del Imperio Romano que surgen a partir del siglo IV.  Jesús no inventó ninguna religión ni iglesia; Jesús hablaba de comunidades sin autoridades, sin jerarquías, todas las jerarquías fueron rechazadas por Jesús. Él dijo: “El que se crea el primero, vaya al fondo de la cola, que sea el último de la fila”.

— ¿Cómo incide la Iglesia Católica en un país como Bolivia?

— En todos los aspectos. Aquí no hubo ninguna evangelización; aquí hubo imposición de una religión occidental que nada tenía que ver con la cultura de nuestros pueblos y la Iglesia Católica fue la más predominante, se sintió dueña también de esos Estados y naciones, y hasta el día de hoy esta Iglesia no cree en los Estados laicos. Creen que nuestras sociedades tienen que seguir los dictámenes de su moral, que es medieval; esto se puede ver, por ejemplo, en el pensamiento atrasado que tiene respecto de las mujeres y los derechos reproductivos, relacionado a todo lo que llamamos moral.

— Entonces, siempre hubo una injerencia en la política.

— Siempre. La Iglesia, a la caída del Imperio Romano, se convirtió en el nuevo imperio; se comió media Europa, fue la gran terrateniente de Europa en la invasión del siglo XVI. La Iglesia se sintió dueña de esos países.

— Bolivia es ahora un Estado laico. ¿Qué futuro le espera a la Iglesia Católica?

— El futuro que le espera es el que tuvo que haber sido en el pasado; el futuro que tiene que ser: la interioridad de cada persona. Las religiones, las distintas creencias, son asuntos privados de la familia, del corazón. Cree en lo que quieras, pero no se trata de imponer a los demás las creencias de uno. Es una intromisión inaceptable establecer políticas públicas a partir de creencias privadas.

— ¿Qué opina sobre el nuevo papa Francisco?

— Jesús de Nazaret decía que “por los frutos se conoce al árbol”. Este Papa, creo que ha dado señales  simpáticas, humildes y hasta esperanzadoras, pero la cosa se verá cuando realmente se actúe en los hechos, que es en los que vamos a ver la sinceridad de esas palabras. El tema de la pedofilia dentro la Iglesia, de sacerdotes que han abusado de niñas y niños, no se resuelve con una indemnización de dinero. Los delincuentes, los criminales, tienen que ir a la cárcel. Ahí vamos a ver si el papa Francisco ordena y limpia su casa.

— ¿Ha leído la Biblia? ¿Qué pasaje es el que más le gusta?

— He estudiado la Biblia, la conozco de una punta a otra. Los mejores pasajes serán siempre los mensajes de igualdad, de justicia, pasajes que son totalmente olvidados. Por ejemplo, Jesús dijo: “A nadie en este mundo llamen señor ni papa, ni padre ni maestro, porque sólo hay uno, el de arriba”.

— ¿Qué es para usted la Biblia?

— Es un libro de la familia cristiana, es una biblioteca con 70 libros en la que hay libros horrendos y genocidas, o hay libros extremadamente machistas; otros donde presentan a un Dios militar, de los ejércitos. Hay cosas buenas y horribles, y hay que tener cabeza propia para tomar lo bueno y rechazar esos libros militaristas, machistas, intolerables, que no pueden ser llamados palabra de Dios.

— Jesús político.

— Totalmente. Fue uno de los mayores revolucionarios políticos que hemos tenido; no se podría separar la fe en un Dios revolucionario de la política. Jesús se metió de lleno en la transformación social, por eso lo matan en la cruz, donde le dan un cargo: INRI, que es un cargo político; es decir, conspiró: éste quiso ser el rey de los judíos.

Perfil

Nombre: José Ignacio López Vigil

Nació: 05-12-1945

Profesión: Radialista

Ocupación: Coordinador de Radialistas Apasionados y Apasionadas.

Carrera

Nacido en Cuba, José Ignacio López Vigil es un isleño  de pura cepa que anda por el mundo y sobre todo por los países del sur del continente repartiendo toda la experiencia de hacer radio que posee. En la actualidad, radica en Quito, Ecuador. Escribió la serie radial polémica ‘Un tal Jesús’ y otras tantas.

‘Las radios comunitarias deben ser plurales’

— ¿Qué opina de las radios comunitarias instaladas por el Gobierno?

— Tengo una muy buena opinión de aquello y en agosto me han invitado a Cochabamba para un taller de capacitación.

— ¿Cuál su importancia en la actual coyuntura?

— Podrían ser el espacio de construcción democrático más importante en la comunicación de Bolivia. Esos espacios de pueblos originarios y comunitarios podrían ser de construcción comunicacional muy importante.

— Pero el riesgo de que haya un uso sesgado con intereses políticos es muy latente...

— No, esas radios tienen que estar al servicio de la ciudadanía, de todas las voces, porque si sólo servimos a los que piensan lo mismo que nosotros y convencemos a los convencidos, eso tiene poca gracia. 

— Son radios del Gobierno y la injerencia política es inminente. ¿O no?

—  Es que no deben ser radios del Gobierno, deben ser radios de las sociedad civil. Las radios comunitarias deben ser plurales, con ingresos y sostenibilidad propios. Si reciben toda la plata del Gobierno van a estar amarradas por el Gobierno. Bien, que éste dé los equipos y la frecuencia, nada más. El gasto de la operación diaria tiene que ser generada por la comunidad y por la radio comunitaria.

— ¿Qué ajustes precisan esos medios?

— Una política comunicacional bien establecida, una línea editorial revolucionaria, pero que al mismo tiempo, como dijo Evo Morales en Cochabamba, abra la voz a la oposición, a la derecha, a quienes no piensen como nosotros. Vamos a debatir, tenemos que salir de la cultura de la imposición hacia la cultura del debate.

‘Consolidación de la izquierda es una tarea cotidiana’

— Desde afuera, ¿cómo se ve el paso de un Gobierno neoliberal a uno de izquierda-socialista?

— Nunca podremos hablar de una consolidación en el sentido de imperecedero, duradero; la consolidación es diaria porque el peligro es diario. Vemos lo que está pasando en Venezuela y eso nos da una buena señal de que cualquier proceso revolucionario es permanente; la consolidación de la izquierda es una tarea cotidiana, así como pasa en Bolivia. Es una evolución continua.

— ¿Va el país por buen camino?

— Yo creo que sí. Vemos con mucha esperanza, nada es perfecto. En el camino de la revolución boliviana hay errores, pero no entremos en ellos ahora, pero hay una esperanza fundada en el proceso de este país.

— ¿Precisa ajustes el proceso?

— Preocupa, tanto en Ecuador como en Bolivia, que la matriz económica productiva no se cambia. Bolivia sigue siendo un país primario exportador como Ecuador: estamos sacando gas, petróleo, litio y minerales para vender. Antes nos saqueaban Inglaterra o Estados Unidos y ahora es China, pero no acabamos de ver una matriz realmente socialista en el tema económico.

— Entonces, ¿qué rumbo seguir?

— No me atrevo a decirlo porque sería pretencioso de mi parte, pero me parece que tenemos que cambiar hacia una soberanía industrial económica. Por ejemplo, Ecuador es un país petrolero; el 65% de su exportación es petróleo. Sin embargo, no refina su petróleo; debemos comprar la gasolina, esto es un absurdo. Vendemos cacao y compramos chocolates, es el antiguo absurdo desde hace más de 500 años.

— ¿Conoce a Evo Morales?

— No, pero lo quiero conocer para darle un abrazo solidario.

— Se inició una demanda a Chile, ¿fue la mejor decisión?

— Bolivia fue víctima de los banqueros ingleses, una guerra cruel en la que le roban el mar. Por tanto, creo que toda Latinoamérica está consciente de la historia y apoya la demanda de salida al mar. Fue la mejor decisión. Por la misma correlación de fuerzas,  Chile no va a ceder ni un milímetro; entonces, hay que ir a instancias internacionales.

— ¿Puede haber apoyo regional?

—  Sí, la Unasur va a apoyar, los países del Alba van a apoyar, inclusive en la OEA se podría lograr un respaldo frontal a esta demanda que inició Bolivia.

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