Animal Político

Incertidumbre, ingobernabilidad, promiscuidad?

El oficialismo no terminó de percibir la diferencia entre el ‘evismo’ y  el ‘masismo’, que le indujo a cometer gruesos errores al suponer una victoria segura, sea quien sea el candidato, cobijándose únicamente en la fuerza electoral de Evo Morales.

La Razón (Edición Impresa) / Germán Gutiérrez Gantier

00:01 / 12 de abril de 2015

Solo las fracciones políticas que participaron en el proceso electoral pasado han debido quedar sorprendidas de los resultados anunciados en Sucre y Chuquisaca. Tratar de interpretar lo sucedido pensando únicamente en el acto del voto es insuficiente, pues la democracia debe ser entendida como un proceso que tiene un momento previo y otro posterior al voto.

El proceso electoral se avizoró sin contendientes que tengan una base social y organización específicas, excepto el MAS, con una oposición precaria y dispersa, que luego de formar un frente único en las anteriores elecciones municipales se pulverizó por la mala gestión del actual alcalde y, por supuesto, por una notable ausencia de propuestas alternativas al oficialismo. Por ello, se afianza la idea de articularse sobre la base del odio y el miedo, con un discurso de autovictimización que reinstala la confrontación inocua o abona el terreno para la solución subterránea de los conflictos judiciales de varios candidatos.Otra parte de la oposición, más política pero más reducida no logró posicionarse ni evitar la polarización de fuerzas.

Mientras tanto, el oficialismo no terminó de percibir la diferencia entre el “evismo” y  el “masismo”, que le indujo a cometer gruesos errores al suponer una victoria segura, sea quien sea el candidato, cobijándose únicamente en la fuerza electoral de Evo Morales, que es quien soporta sobre sus espaldas el peso de la campaña, en la medida en que sus candidatos, interna y externamente, no logran consolidarse. Las pugnas personales más la imposición de candidaturas se cristalizan en una división que afecta la estructura misma del MAS, se rebelan personas y sectores a la autoridad máxima; entonces, naturalmente de su seno surgen varias candidaturas para la Gobernación.

Los aspirantes a la Gobernación de Chuquisaca: el oficialista Esteban Urquizu; el rebelde Damián Condori (que se presta la sigla de Chuquisaca Somos Todos, CHST); los exasambleístas Adrián Valeriano por el Frente Revolucionario de Izquierda (FRI), sigla que también es prestada a personas procesadas por el caso 24 de Mayo; y Óscar Rodas, por Arriba Chuquisaca, todos ellos militantes del MAS.

Los aspirantes a la Alcaldía, Iván Arciénega del MAS, Jaime Barrón por el FRI, Gonzalo Quiroga de PAIS-Frente Amplio, Apolonia Rodríguez de CHST, Luis Ayllón de ACH y Plácido Téllez Martínez del Frente Para la Victoria (que declinó su postulación); todos con sus listas de asambleístas y concejales, que no contribuyeron ni al debate ni a la sumatoria de votos para su fórmula.

    Tres candidatos a alcalde tienen vínculo directo y activo con la Universidad San Francisco Xavier, a su turno fueron rectores o vicerrectores o representan a estas autoridades. De ahí que su representación obedece, en unos casos a movimientos sociales en conflicto, en otros, a grupos de amigos o clanes familiares con intereses muy particulares.

Las campañas del MAS y del FRI fueron abundantes en la utilización de materiales propagandísticos, con denuncias de manejo de recursos públicos; en menor proporción pero no menos importante fue la campaña de CHST. Las otras fuerzas demostraron absoluta modestia en la asignación de recursos para sus respectivas campañas.

GOBERNACIÓN. En estas condiciones, se atrincheró la polaridad caracterizada sin ideas; en la disputa por la Gobernación  se confrontaron Esteban Urquizu y Damián Condori, Rodas fue casi borrado y Valeriano pocos días antes de la elección renunció a su candidatura y retornó al MAS. Los postulantes a asambleístas prefirieron el anonimato y esperar a ser jalados por la inercia del candidato a gobernador.

En la disputa de la silla municipal, polarizaron Arciénega y Barrón, el primero con una estrategia desordenada y en lo personal mal asesorado, cuyos aspirantes a concejales prefirieron priorizar su pugna interna y autoconvencerse de que debían votar por el  MAS; mientras el segundo recurría a la estrategia de la victimización con melodramáticas apariciones mediáticas, acompañado del silencio fantasmal de casi todos sus candidatos a concejales. 

Apolonia Rodríguez, con un discurso ecologista intrascendente, se confiaba en los votos que podría darle la Universidad, producto de su padrinazgo vicerrectoral, persuadida que con solo ganar la primera concejalía ya habría cumplido con su cometido. Quiroga, más sólido, fue sorpresa en los dos únicos debates, pero le faltó tiempo y recursos; finalmente Ayllón, atrincherado en lo adjetivo con un discurso radical antimasista improductivo y demagógico.

Así se produce la votación del 29 de marzo. Para la Gobernación, según datos preliminares, el MAS obtiene 48,88%; CHST, 42,51%; ACH, 4,80%; y el FRI, el voto simbólico del 3,81%; votos blancos, 6,35%; y, votos nulos, 7,73%. El MAS logra 15 asambleístas; CHST, 3; el FRI, 1; y los Guaraníes, 2.

Para alcalde en la ciudad de Sucre el MAS obtiene 45,02%; el FRI, 38,58%; CHST, 8,68%; PAIS-FA, 3,57%; ACH, 3,15 %; FPV, 0,90 %; votos blancos, 2,99%; votos nulos, 7,32%. En las listas de concejales obtienen la siguiente votación: el MAS, 39,78%; el FRI, 35,42%; CHST , 14,18%; PAIS, 5,16%; ACH, 4,22%; FPV, 1,23%; votos blancos, 22,13%, y votos nulos, 3,95%. Votación que distribuye la asignación de curules: 5 concejales para el MAS, 4 para el FRI y 2 para CHST. Con estos datos, la polaridad en el caso de la Gobernación es personal, situación no reflejada entre los asambleístas, donde el MAS tiene contundente mayoría y el resto de las fuerzas es intrascendente.

En la Alcaldía de Sucre, la polaridad se produce entre el MAS hundido en su soberbia y falta de visión de aproximarse a las clases medias, y el FRI, postrado en su victimización y oportunismo; lo que da como resultado un alcalde electo prisionero de la correlación de fuerzas al interior del Concejo Municipal, donde se tendrán que producir alianzas pragmáticas y alejadas de los discursos radicales escuchados en el proceso preelectoral.

Los votos en blanco y los nulos, tanto para la Gobernación como para la Alcaldía están en un promedio relativamente aceptable; para el caso de concejales, el voto en blanco ocupa el tercer lugar en la lista de preferencia ciudadana; es más, si se agrega el voto nulo al porcentaje de voto inválido, se llega a 26,08%, vale decir una cuarta parte de la votación prefirió no apoyar a ningún candidato.

Con estos resultados, en la Gobernación la gobernabilidad está garantizada, salvo la realización de una segunda vuelta electoral que se anuncia cada vez más lejana. En el gobierno municipal de Sucre, por el contrario, se ha dado un brinco de la incertidumbre a la probable ingobernabilidad o a los enjuagues promiscuos entre las fuerzas que desmerecerían a la democracia.

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