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Indigenismos del MAS e indianismos de Reinaga

En el MAS hay al menos dos indigenismos: el de su discurso inicial con el que llegó al poder en 2005 y el posterior llamado Buen Vivir. Fausto Reinaga también abordó distintos indianismos en diferentes periodos. A continuación se ven similitudes y choques entre los indigenismos del Gobierno y los indianismos de Reinaga.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:06 / 29 de marzo de 2015

El Movimiento Al Socialismo (MAS) llegó al poder en 2005 con un discurso indigenista que marcaba el paso a una serie de promesas de transformación del Estado, entre ellas recogía un pedido nacido hacía unos lustros de la demanda de los pueblos indígenas de tierras bajas, demanda que luego se esparció también entre los originarios de tierras altas: la Asamblea Constituyente.

A través de este proceso se creó constitucionalmente un sujeto de derecho: el indígena originario campesino. A partir de esta categoría se realizó una legislación específica que atraviesa diferentes aspectos de las políticas estatales, como la autonomía indígena, la justicia indígena, la democracia comunitaria, la descolonización del Estado, entre otras. Al menos en la mención de estas políticas —y antes de las críticas que pueda haber sobre la implementación de la inclusión del nuevo sujeto de derecho— es posible ver en ellas al menos un intento gubernamental de solución de algunos problemas respecto de lo indígena que veía Fausto Reinaga a fines de los 60, sobre todo en cuanto a la existencia de dos Bolivias, una de minorías “blancas” (dicho al modo del ideólogo del indianismo) que gobierna a las mayorías indias.

Hubo muchos cuestionamientos a los alcances de cada una de estas políticas inclusivas. Así, los críticos dirán que la democracia comunitaria ha sido engullida por la democracia liberal representativa; que las autonomías indígenas aparte de haber sido retrasadas por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), no son un interés de la mayoría de los pueblos originarios; que la justicia comunitaria es nominal; y la descolonización se ha reducido a una folklorización de los rituales. Todo esto, a primera vista, sería un desencuentro con el indio  como sujeto nacional que propone Fausto Reinaga en su periodo indianista de Revolución India y Tesis India.

Si ese segundo momento del indianismo muchas veces radical es reivindicado, por ejemplo, por el Mallku Felipe Quispe, el canciller David Choquehuanca y otros académicos indígenas vinculados a la Cancillería rescatan el tercer indianismo de Reinaga, el de la etapa amáutica o pachamamista.

Así lo ve el investigador y docente de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) Jorge Viaña quien ve que en Reinaga hay varios indianismos: “Yo diría que buena parte del planteamiento del canciller Choquehuanca sale de la tercera trilogía de Reinaga. Una buena parte de los planteamientos del Buen Vivir están basados en la última fase de Reinaga, aunque no se lo cite demasiado”.

El periodo amáutico se caracteriza porque Reinaga deja atrás el marxismo y el indianismo y se centra en el pensamiento y la subjetividad abordando temas como la ecología, la madre tierra y aspectos que son abordados desde lo místico.

Para Viaña, la etapa amáutica “crea un conflicto a las posiciones más indianistas que basan su visión en la radicalidad de la recuperación de la raza y la cultura indígena como valor étnico histórico. Ese tercer Reinaga no basa la potencia de sus planteamientos en la centralidad de la raza indígena, sino en la manera de construir la subjetividad”.

Precisamente, los conflictos de los que habla este investigador son los que encarnan el investigador Pedro Portugal y el sociólogo Carlos Macusaya, quienes consideran a la etapa amáutica como producto del agotamiento de Reinaga.

De esa manera, Portugal cuestiona que el Gobierno solo haya tomado en cuenta la última fase de Fausto Reinaga, la amáutica, a la cual califica de decadente: “El MAS no ha contemplado la fase nacionalista, marxista y menos indianista de Reinaga. Ha interpretado como si la solución del problema indígena fuese solamente cultural, sin preocuparse por la transformación institucional y el acceso del indígena a las formas de gobierno. El indígena en cargo de gobierno no tiene el papel de gobernar, sino es como si solo tuviese que recuperar saberes ancestrales, casi mágicos, conocimientos metafísicos, etc. Esa parte de Reinaga ha sido la que ha influenciado al Gobierno”

Para este especialista en la obra de Reinaga, el MAS se “encandiló” solo en la parte “exótica y casi folklórica” del ideólogo, sin lograr llevar adelante su pensamiento. De acuerdo con el razonamiento de Portugal, el indigenismo del MAS tiende a la romantización del indígena.

Tal vez esto tendría cierto asidero si uno recuerda la emboscada de narcotraficantes en Apolo a unidades de la fuerza de tarea conjunta que erradicaban plantíos de coca. Esa vez, Evo Morales romantizó al indígena campesino: “Eso no es ser el movimiento campesino, el movimiento campesino no hace así”, y también: “Sigo pensando que no es el movimiento campesino, el movimiento campesino se organiza para defender la vida, para mejorar la situación económica”.

El sociólogo Carlos Macusaya coincide con Portugal e incluso hace uso del mismo adjetivo en referencia al periodo amáutico de Reinaga que es reivindicado por el Gobierno: “decadente”. Según este académico el periodo amáutico se diferencia de su fase indianista en que si antes el indio era el sujeto nacional que iba a transformar a Bolivia, ahora se convertirá en una abstracción: “el indio deja de ser un ser de carne y hueso para pasar a ser un concepto”.

Para Macusaya, sin embargo, las respuestas a lo que considera desvíos del indigenismo del Gobierno se encuentran en el mismo Reinaga: “los que nos consideramos indígenas sabemos que ser indígenas no es hacer rituales; eso hace notar su obra al mostrar el recorrido de una lucha que muchos indígenas no conocen. nos ayuda a aterrizar y dejar de ver al indígena de manera mítica”, señala.

Para finalizar, este lector del ideólogo indianista de los 60 señala que si se quiere una verdadera descolonización, habrá que empezar por Reinaga en el sentido de conocer la trayectoria de la lucha indígena, contrastarla con el presente y los aspectos que escapan a las circunstancias en que el ideólogo del indianismo escribió, cambiar la idea romántica del indígena que vive en comunidad “en una actitud contemplativa y de fusión” con la naturaleza.

“No podemos cerrar los ojos a procesos actuales en que vemos a indígenas sin el disfraz y en procesos de acumulación, alejados de su origen, como los cooperativistas mineros. También desmitificar el chacha-warmi que quiere hacer creer que en el área rural no habría violencia contra la mujer, es decir, desmitificar al indio”, provoca Macusaya.

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