Animal Político

Jean-Pierre Bel : Hollande y Evo ‘hablan el mismo lenguaje’

El nuevo enviado presidencial de Francia para América Latina y el Caribe, Jean-Pierre Bel, habla de política, de su misión de priorizar un acercamiento con la región y de Charlie Hebdo.

Jean-Pierre Bel.

Jean-Pierre Bel. Foto: José Lavayen.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:03 / 01 de febrero de 2015

Jean-Pierre Bel, enviado personal del presidente francés, François Hollande, para Latinoamérica y el Caribe, fue presidente del Senado de su país desde 2011 hasta octubre pasado. Tras asistir a la tercera posesión de Evo Morales, habla con Animal Político sobre su rol en la región y la agenda con Bolivia. Asimismo, conversa sobre política, sobre las similitudes y diferencias que pueden haber con los gobiernos progresistas de la región y el Partido Socialista al que pertenece, además del cuestionamiento de la clase política por parte de Charlie Hebdo tras el atentado en París.

— ¿Cuál será su función como enviado personal del presidente Hollande para Latinoamérica?

— Primero hay que decir que es una voluntad del presidente de la República (François Hollande) el concretar lo que expresa hace algún tiempo de acercarse a esta región. Desgraciadamente, podemos decir que América Latina y el Caribe han sido relegadas por los países de Europa, a excepción de España, que tiene una relación particular. Francia quiere mostrar lazos más cercanos. ¿Por qué? Porque sabemos que hay una historia que nos une, que muchos países en América Latina, incluso en sus constituciones, hacen referencia a la Revolución Francesa y a la Declaración de los Derechos del Hombre. Además,  hay lazos culturales muy estrechos. Nunca pudimos valorizar antes esta relación privilegiada. Como presidente del Senado tuve la oportunidad de conversar con muchos representantes de América Latina y el Caribe y hacer algunos viajes, fue eso lo que me dio alguna experiencia y sobre todo mi pasión para favorecer estos intercambios.

— ¿Qué es lo que hay que priorizar en esta agenda postergada?

— Se trata de desarrollar relaciones en el plano cultural y universitario dentro de lo que ya existe, pero también en lo económico y comercial pues hay una demanda de ambos lados, por ejemplo, con autoridades bolivianas y empresas francesas que quieren una presencia más firme. Hay algunos contratos que ya están avanzando en algunos dominios, y queremos un esfuerzo más importante para facilitar el acompañamiento de las empresas francesas y el desarrollo de Bolivia en una reciprocidad en que ambos lados resulten ganadores. En Francia hay buenas relaciones con los países de esta región, es por eso que el presidente Hollande ha querido que lo represente en la posesión del mandatario Morales y que yo renueve la invitación de Hollande a Morales de ir a Francia en 2015.

— Hablaba de dominios en los que hay intenciones de contratos en Bolivia, ¿se puede saber en cuáles?

— Hoy está claramente identificado, Francia está lista para firmar un contrato con Bolivia para intermediar con una gran empresa francesa en el campo de los dispositivos de supervisión de radares. Hemos avanzado bastante en esta discusión con el Gobierno boliviano. Dos empresas francesas quieren hacer propuestas. También en el dominio de la energía como el litio, el deseo es acompañar a Bolivia en la energía durable, sustentable y que preserve el medio ambiente. Hay empresas especializadas y de alto nivel en esto. También hay la voluntad de recibir a estudiantes bolivianos en Francia para el intercambio de nuestras inteligencias. La construcción de caminos también, según hemos escuchado al presidente Morales que quiere progresar en este sentido. Francia tiene grandes empresas que pueden responder a estas demandas. Nuestra voluntad está en acompañar el desarrollo que Bolivia ha decidido seguir, poder intervenir ahí donde creemos que estamos en una buena posición.

— ¿Cómo ve un acercamiento de naturaleza específicamente política con los gobiernos progresistas de la región? ¿Es posible en vista de que el actual gobierno francés viene de la izquierda?

— Soy de una generación que ha mirado siempre a Latinoamérica. Cuando era estudiante hemos librado muchos combates en solidaridad cuando estos países estaban bajo dictaduras. El presidente Hollande y yo somos parte del Partido Socialista y hemos visto con mucho interés la instalación de la democracia en varios de sus países, así como la evolución de esto que usted acaba de definir como progresista. En Latinoamérica hay paz, democracia y un desa- rrollo económico en crecimiento que es correcto. Entonces, como tenemos esta sensibilidad, nos sentimos cercanos de estos países. No tenemos por qué hacer una injerencia sobre la visión que tenemos del socialismo. Tenemos nuestra historia, logros y fracasos en Francia. Nos damos cuenta de lo que ha funcionado y de lo que no. Si tomo el ejemplo de Bolivia, es un recorrido totalmente específico, original, una forma específica de ir hacia el progreso, hacia la lucha contra las desigualdades compartiendo con nosotros los mismos objetivos, pero con distintas características. Nos sentimos cercanos de los grandes líderes de Bolivia, Brasil, Chile, también Ecuador. Vemos con interés las evoluciones que se producen en estos países, incluso Cuba.

— Entonces, ¿cuál es la diferencia y similitud de visiones?

— Decía que tenemos un camino distinto, Francia está en un conjunto que es la Unión Europea, cuya mayoría es conservadora. Tenemos dificultades en países como Grecia, España o la misma Francia, por ejemplo, en la tasa de desempleo. Nuestros objetivos están dirigidos a estos combates para encontrar una forma de prosperidad. Cuando veo lo que el presidente Morales ha anunciado como indicadores de Bolivia, su PIB (Producto Interno Bruto), el crecimiento, la lucha contra el desempleo, nos quedamos admirados. Pero sabemos que las características son muy diferentes y las comparaciones también. Pienso que la visión del socialismo debe ser de una sociedad en la que las desigualdades hayan sido vencidas, que se desarrolle en un mundo de paz y el hombre esté en el corazón de estas políticas y no las finanzas o la economía. Cuando los presidentes Hollande y Morales se hablan, hablan el mismo lenguaje, pero son de culturas distintas.

— Usted ha estado muy ligado a Latinoamérica, aunque por otro lado en Francia lo califican de hispanófilo…

— Es porque vine a la política en la solidaridad con el pueblo español durante la dictadura franquista. He puesto mucha energía durante mi juventud, además he estado fascinado por el español y la cultura hispana. En los combates de mi vida de estudiante he puesto como ideal a figuras como el Che Guevara y los que han vivido el golpe de estado en Chile. Eso ha creado una verdadera sensibilidad en mí. Por razones personales conozco mejor Cuba, he estado seducido por este pueblo, por su dignidad y coraje, al margen de las elecciones políticas que haya hecho. Yo era presidente del senado en Francia, pero me encuentro frente a mis ideales de juventud manteniendo mi propia lucidez. Pero Francia es Francia y ha estado dando lecciones por demasiado tiempo al resto del planeta y hoy tenemos que mostrar más humildad.

— En ese sentido, ¿es posible y cuál sería un aprendizaje para Francia desde Latinoamérica y Bolivia?

— Pienso que la voluntad de obtener resultados económicos, con nuevas empresas, la creación de empleo y al mismo tiempo continuar la lucha contra las desigualdades sociales y con el deseo de preservar el medio ambiente, además de mantener la cultura tan diversa que existe en un país plurinacional como Bolivia. Admiro la voluntad del Presidente de combinar la eficacia económica y el combate por la igualdad social. Es muy difícil, yo pienso que Bolivia es el buen alumno en América Latina en este momento.

— ¿Cuál fue su impresión de la posesión del presidente Morales?

— He vivido la posesión del presidente francés, estaba a su lado como presidente del Senado. Fue un gran momento, se trataba de un amigo que se volvía presidente de la República, pero lo que vi esa mañana fue el deseo de hacer que el conjunto del pueblo boliviano pueda encontrarse en las imágenes de la posesión del mandatario Morales. Es algo sorprendente de ver para un francés: ver a los indígenas viniendo de sus regiones con sus trajes tradicionales, mirar a los mineros con sus cascos y verlos en el hemiciclo manifestarse con el pututu. Tiene un simbolismo muy fuerte. Ésa es la pregunta que se plantean los políticos de mi país: ¿Cómo evitar este hueco entre la clase política y los ciudadanos? Acá, en ese momento, en la mañana, no sé si luego se concretará en la realidad boliviana, hemos visto asociados a todos, los que están abajo en la escala social y los que están en la élite. Esta voluntad es sorprendente.

Perfil

Nombre: Jean-Pierre Bel

Nació: 30-XII-51 en Lavaur (Tarn)

Cargo: Enviado personal del Presidente de la República para América Latina y el Caribe.

Carrera

Estudió Derecho y obtuvo un diploma de Estudios Avanzados en Derecho Público. En los 60, se involucró en la lucha contra la dictadura franquista acercándose a redes españolas. Fue detenido y encarcelado en España. A su retorno, se incorporó a la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), y luego, en 1983, al Partido Socialista (PS). Fue alcalde de Mijanès (Ariège) de 1983 a 1995. En 2001 llegó al Senado. En 2011 se convirtió en el primer presidente socialista del Senado terminando su gestión en octubre de 2014.  El 14 de enero de 2015, el presidente Hollande lo nombró Enviado personal para América Latina y el Caribe.

Charlie Hebdo; en un país libre podemos decirlo todo

— Sobre el terrorismo y el atentado a Charlie Hebdo. La derecha en Francia plantea políticas de endurecimiento y rechazo al mundo islámico, ¿cómo ve esto el Partido Socialista?

— Primero, los hechos que han sucedido han impresionado a toda la sociedad francesa, lo que se ha visto en esa gran manifestación de personas de todas la sensibilidades políticas en defensa de nuestros valores. Decimos a los niños lo que expresa la República francesa: libertad, igualdad y fraternidad. Hoy los franceses ponemos un contenido más fuerte a estas palabras. Nuestra concepción es que podemos decirlo todo en un país libre. Es un valor que apreciamos y por eso hemos dicho “Je sui Charlie”, así no estemos de acuerdo con algunas de sus caricaturas. Hoy lo que es importante es lo dicho por el presidente Hollande, y es poner atención a las amalgamas que podrían existir: el islam no es lo que hemos visto. Estos asesinos no tienen nada que ver con el islam ni con la religión. El islam, como toda religión, es tolerante y respeta al ser humano. La dificultad para nosotros es tomar las medidas contra el peligro del terrorismo para evitar estos crímenes y al mismo tiempo no estigmatizar a numerosos franceses que tienen una ligazón con la cultura y religión musulmana. Eso nos diferencia de los extremistas que de alguna manera quieren la división entre los franceses. Lo que querían esos terroristas era llevarnos a una guerra civil. Respetaremos nuestros valores, no tenemos miedo a sus amenazas.

— El número de Charlie Hebdo publicado tras el atentado cuestionó a la clase política francesa y europea. ¿Qué opina de esto?

— Los caricaturistas siempre han sido críticos con la clase política, hay que admitirlo cuando somos demócratas. Tienen razón de llevar a la clase política a ponerse en cuestión, por eso son como la aguja que permite despertarse y ponerse en cuestión. Pero todos ellos eran republicanos y, además, amigos cercanos, yo he perdido un gran amigo entre los muertos, al economista antiliberal. En su discurso había una crítica, pero también respeto por las instituciones. Somos franceses, en el buen sentido del término, es decir que queremos poner en práctica estas palabras y cuando nosotros hacemos mérito a la crítica hay que aceptarla, sea dura o dolorosa para nosotros.

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