Animal Político

Jerjes Justiniano : Me dijo Evo, ‘Si podés hacer algo (con Veja), bríncale, dale con todo’

El Embajador de Bolivia en Brasil evitó hablar de la comisión del Gobierno que el viernes viajó a ese país. Él espera que la información sobre los antecedentes de Róger Pinto  sea entregada y que el Gobierno brasileño conozca la verdad.

Jerjes Justiniano.

Jerjes Justiniano. Pedro Laguna-Archivo.

La Razón / Eduardo Chávez Ballón / La Paz

00:03 / 08 de septiembre de 2013

Ayer cumplió su primer año como Embajador de Bolivia en Brasil, ante Dilma Rousseff. Su misión no es fácil, trata con el principal socio y vecino de Bolivia y, por si fuera poco, a ese país huyó el senador Róger Pinto —luego de permanecer 454 días en la sede de la misión diplomática brasileña en La Paz— y una revista tilda al país como “narcoestado” y a él lo llama “embajador de la coca”.

Jerjes Justiniano asume la dificultad, pero también sabe moverse en las arenas políticas, en las que, a diferencia de muchos, logró un prestigio y una imagen de transparencia y credibilidad que le reconocen sus seguidores y sus oponentes, a horas de recibir a la comisión del gobierno de Evo Morales que viajó a Brasilia para informar sobre la situación jurídica de Pinto. El embajador cuenta a Animal Político su paso de la política a la diplomacia.

— ¿Cómo llega a embajador? Siempre fue elegido para ejercer cargos públicos, esta vez fue designado.

— Sí, es la primera vez que me designan a un cargo. He sido dos veces diputado, dos veces concejal y dos veces rector de la Gabriel René Moreno. En todos fui elegido por voto directo. Esta vez fui nombrado por el presidente Evo Morales, pero no me corresponde decir a mí cómo es que llego, eso debe responder el Mandatario, porque, además, fue a su estilo. 

— ¿Cómo se enteró?

— Me llamó al celular muy temprano, a la siete de la mañana y me preguntó si estaba dispuesto a dejar la universidad. Le dije que estaba conduciendo y me dijo que pare:

— Te voy a sacar de ahí porque quiero enviarte.

— ¿A dónde me quiere enviar, Presidente?

— Quiero que seas embajador de Bolivia en Brasil.

— ¿Hay algún encargo especial?

— Ninguno.

— Perfecto, voy a ser honrado de ser embajador del Estado boliviano, del Gobierno y de usted, su representante personal.  Palabras más, palabras menos, ése fue el diálogo y quedó en llamarme.

— ¿No dudó ni un segundo?

— Para nada. 

— Para ejercer de embajador es necesaria la formación en diplomacia. ¿La tiene?

— No me formé en una academia diplomática, pero para ser abogado estudié Derecho Internacional. Por eso creo que no es incompatible ni que fue un abuso de poder mi designación. Cuando me reuní con el Presidente en La Paz reconoció en este viejo luchador dos cosas: precisamente mi militancia socialista, sin transfugio, y una carrera de servicio público intachable.

— ¿Cómo conoció a Evo Morales?

— Cuando era diputado, en 1992, y Evo Morales ni siquiera era dirigente de las Seis Federaciones. Le invité a Santa Cruz para el 24 de septiembre y causó sensación. Muchos empresarios se me acercaron y me dijeron: ¿Doctor, éste es el Evo Morales de los cocaleros? Después de visitar la feria charlamos hasta las tres de la madrugada en mi casa y ahí le dije si se dio cuenta del impacto que causó. Me respondió que podíamos formar un binomio. Años después, él me invitó a que sea candidato a la Gobernación cruceña. Yo acepté pese a que sabía que el triunfo era improbable por la fuerza de la oposición en Santa Cruz. Había un compromiso. 

— ¿La relación que se tejió motivó su designación?

— Sería una pedantería de mi parte decir que fue así. Lo que creo es que el compañero Evo puso en la balanza mis antecedentes políticos y me concedió una responsabilidad muy grande: ser embajador en el principal socio económico de Bolivia, con el que tenemos la frontera más amplia, el mercado más grande de la región y donde viven miles de compatriotas. Yo me siento distinguido. Es un honor.  

— Su designación fue tras la acusación de la revista Veja.

— Cuando formalizamos la invitación y fui a La Paz a despedirme, el compañero Evo me dijo que había que fortalecer los lazos económicos, ver la situación de los bolivianos y velar por los intereses del país. Sobre la revista Veja, me dijo: Si podés hacer algo, bríncale, dale con todo. Ésas fueron sus palabras.

— ¿Y qué es lo que hizo?

— Aparentemente no hice nada, eso quiere hacer ver Veja. Y si no hice nada, debería aplaudirme, pero ahora dice que soy “embajador de la coca”. Su intención es poner un título espectacular para que rebote en el país y cumplió su objetivo, aunque los medios me dan la oportunidad de que yo haga las aclaraciones pertinentes. La revista tiene una intención, pero ni bien llegué a Brasilia envié una nota de protesta formal a la Cancillería brasileña reclamando airadamente por la nota de la revista Veja. En la respuesta, Brasil lamenta y reconoce el derecho del Estado boliviano de recurrir al medio que sea necesario para hacer prevalecer nuestro derecho. Cita un párrafo de la Constitución brasileña en el que dice que quien ofende está obligado a reparar usando el mismo tamaño que usó para ofender. Luego presenté cartas a Veja en las que hago notar que ofendieron al país. La representante de la revista garantizó que el director estaba dispuesto a rectificar todo aquello que signifique algo impropio para Bolivia.

— ¿Por qué no se inició un juicio?

— Consultamos con abogados en Brasil y en Bolivia, cinco estudios nos dijeron que no valía la pena porque (Veja) hace referencia a un supuesto informe para titular “La República de la cocaína” y usa el mismo para su última publicación (en la que lo identifican como embajador de la coca).

— En esa publicación lo aluden directamente...

— Eso es diferente porque ahora acusan y plantean que actúo como “embajador de la coca” e involucran a mi hijo, quien fue contratado por la Embajada de Estados Unidos en Bolivia para que atienda a Jacob Ostreicher. Ahora resulta que Estados Unidos contrata a abogados vinculados del narcotráfico, ¡por favor! La relación de mi hijo es con la Embajada (de Estados Unidos), no con el novio de la mujer que habría engañado a Ostreicher, es un invento y eso tienen que probar ahora. Amerita una acción penal en la que no pediremos resarcimiento, pediremos condena por un delito penal.

— ¿Más allá de su cargo?

— No. En este caso el cargo sí se involucra porque no pueden decir que el embajador de Bolivia es un “embajador de la coca” y que actúa desde su despacho en Brasilia. Eso tiene que aclararse. La Cancillería dictará las líneas a seguir, pero, como persona, he pedido a mi hijo iniciar la acción penal.

— ¿Veja buscó su versión antes de publicar esas notas?

— No. En ningún momento me buscaron; es más, pedimos que respondan nuestras cartas. Les enviamos cartas notariadas, pero nunca hubo una respuesta.

— Se refirió a una intención de Veja. ¿Cuál es esa intención?

— Hay que preguntarse qué persigue Veja con publicar cosas sobre la base de un supuesto. Esa revista representa a un grupo de poder muy fuerte. Veja representa a la línea más reaccionaria de Brasil, por eso ataca a gobiernos progresistas de la región, incluido el de Dilma Rousseff. Parte de ese ataque es crear un liderazgo en Bolivia, porque ven que no hay líderes en la oposición del tamaño que se necesita para enfrentar a Evo Morales. La intención de Veja es crear oposición. Entonces, agarran a Róger Pinto y en su nota Veja lo menciona al menos tres veces como líder opositor. Habría que preguntar a Juan del Granado, a Rubén Costas y a Samuel Doria Medina si Pinto es su jefe.

— ¿Veja crea un ambiente favorable para posicionar a Pinto?

— Por supuesto. Pinto podía haber cruzado la frontera caminando, sin ir hasta La Paz, pero va a la embajada para hacer un show político y luego de más de un año se fuga. Pero en meses será una anécdota que causó un terremoto en la diplomacia brasileña, porque las relaciones bilaterales están intactas  y no variarán por este caso.

Un militante impenitente del socialismo en Bolivia

— Es un histórico del socialismo.

— Tal vez eso refleje mi carrera, pero es necesario hacer algunas precisiones porque en Bolivia tenemos la costumbre de rendir pleitesía y engrandecer a los muertos; hacer un poco de idolatría y culto.

— ¿Cuáles son esas precisiones?

— El 1 de mayo de 1971, durante el gobierno del general Juan José Torres, se fundó el Partido Socialista de Bolivia encabezado por cuatro líderes: el periodista Alberto Bailey Gutiérrez, el académico y filósofo Mario Miranda Pacheco, el médico Guillermo Aponte Burela —que venía de ser subjefe del PRIN de Juan Lechín— y el intelectual Marcelo Quiroga Santa Cruz, quien tenía un grupo de estudio con el que apoyó al gobierno de Alfredo Ovando. La casualidad hizo que sea protagonista de esos hechos. Entre el PRIN y el Partido Socialista hubo una experiencia intermedia, el grupo Faro, que apoyaba a Torres; Aponte era su ministro de Salud.   

— Entonces, ¿Marcelo Quiroga Santa Cruz no era el único líder?

— Voy a hacer una revelación. Marcelo Quiroga todavía no quería crear el Partido Socialista, decía que estaban pendientes algunas tareas pequeñoburguesas, que el nacionalismo revolucionario estaba vigente y que había que nacionalizar la banca. Aponte, que era muy afectivo, convenció a Quiroga para crear el partido y Marcelo aceptó. Esa reunión fue en el departamento de Marcelo, en el edificio Brasilia, frente a la UMSA. 

— Entonces, ¿por qué resalta la figura de Quiroga Santa Cruz?

—  El Partido Socialista se fundó el 1 de mayo de 1971 con las palabras de Alberto Bailey, le siguió Guillermo Aponte, quien cedió la clausura a Marcelo. Poco antes de la intervención del último orador, la Policía intervino el teatro en el que se realizaba el acto, a media cuadra de la plaza Murillo, y los gases obligan a salir a la calle. Entonces, reconcentrados en el Obelisco, Marcelo lanzó la famosa frase que fue reflejada por la prensa de la época: “Este partido iba a nacer en un teatro”. Gracias a la gasificación del Ministro de Gobierno hemos hecho una corrección histórica. Este partido nace combatiendo en las calles de La Paz.

— ¿Y cómo surge el PS-1?

— Dos meses después ocurre el golpe del coronel Banzer y nos obligan a salir al exilio. Muchos salieron al Chile de Allende, donde se formó el frente antiimperialista. Ahí comenzó la división que incluso alcanzó a la primera UDP de 1978.

Perfil

Nombre: Jerjes Justiniano Talavera

Nació: 31-07-1940, San Ignacio de Velasco

Profesión: Abogado

Cargo: Embajador de Bolivia en Brasil

Carrera

Desde sus cuatro años vive en Santa Cruz, donde estudió y se tituló de abogado; fue dos veces diputado y dos veces rector de la Universidad Gabriel René Moreno; también fue concejal del municipio de Sata Cruz de la Sierra.

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