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Jorge Richter: El gobierno no se puede saltar la asamblea

El escenario político no puede ser más complejo: un Ejecutivo enfrentado a la mayoría legislativa

El politólogo Jorge Richter

El politólogo Jorge Richter Foto: Miguel Carrasco

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos es periodista

00:00 / 20 de noviembre de 2019

Sin duda vivimos una de las mayores crisis políticas de la vida democrática del país. Si bien ya hay un gobierno constituido, cuya principal tarea es convocar a nuevas elecciones, no puede dejar de ver los “factores de poder” (como dice nuestro entrevistado, el politólogo Jorge Richter) con los cuales debe empalmar si quiere tener éxito. Factores de poder que, por ejemplo, hoy se concentran en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

—Para entender lo que pasa, ¿el punto de partida todavía es el resultado de las últimas elecciones?

—Se han reacomodado los factores de poder, pero no todos los factores de poder son elementos de movilización en el país. Factores de poder son los dos sectores sociales movilizados, pero fundamentalmente el movimiento corporativo de los movimientos sociales, que ya está estructurado. Contra todo lo que se pensaba, que este sector podría explosionar o dispersarse, lo que ocurrirá será una fusión, porque hay la consigna clara de que se ha impuesto un golpe de Estado, que hay una presidenta autoproclamada, que Evo Morales debe regresar. Esto va a permitir que esa votación —y no es peyorativo— de los ‘márgenes del país’, periurbana, se va a cohesionar. [En cambio], los factores de poder que van a apoyar al nuevo gobierno no son de movilización, sino institucionales, la Policía y las Fuerzas Armadas en lo fundamental, y en alguna medida los grupos cívicos.

—¿Eso cómo se traducirá en las próximas elecciones?

—En vista de las próximas elecciones, el poder del MAS no se va a resentir, se va a sostener. Lo que puede modificar el escenario electoral es que en estos momentos todo el abanico de la derecha está con un fuerte entusiasmo, pero fragmentado; sin querer hacer un juego de adivinanzas, el dúo cívico que ha recorrido el país [Camacho-Pumari] pudiese ser que va a ser un binomio; y Mesa, en el otro lado, mucho más disminuido en su liderazgo regional enfrentará dificultades para el voto en Santa Cruz, y seguirá enfrentando los mismas problemas para el voto en La Paz, un voto urbano con imposibilidad de entrar a los sectores rurales.

—¿El ‘fraude’ en la pasada elección le podrá impedir al MAS participar en la que viene?

—Si el camino es ese, van a incendiar el país. Porque el fraude se organiza y estructura desde un ente que es el responsable de la organización del proceso electoral; las autoridades electorales detenidas podrán decir que han sido prisioneras, como dijo la expresidenta del TSE, ‘soy prisionera de imposiciones’, lo que quiere decir que ha recibido órdenes, aunque no dice si son políticas, de algún poder del Estado; o si son internas. Está claro que quienes han estructurado el nuevo esquema de poder no solo quieren que Morales no participe, sino que también buscan que el MAS no participe. Pero, imagínese: que dos millones y medio de votantes, que le han hecho ganar una elección, no encuentren su organización política, con la cual se han empoderado... sería una locura. Sería una barbaridad y un daño al reencuentro y la convivencia que busquen proscribir a un partido.

—¿Cree que los partidos que compitieron con el MAS salgan fortalecidos de esta crisis, o ésta más bien dio otros actores?

—Esta crisis es un cimbronazo para los partidos, porque se han reacomodado los liderazgos. No sabemos lo que va a ocurrir con el señor Chi; Patzi seguramente tendrá el afán de capturar ese voto del MAS, que es un voto urbano, provincial, del altiplano, pero las posibilidades son menores.

—¿Y los cívicos? La oposición fáctica a Morales. ¿Cree que tenga proyección política eso?

—Va a jugar un rol importante, porque en la resistencia al MAS, Mesa fue el primer contrapeso, y después con todos los inconvenientes que se suscitan, el fraude en la mesa, aparece un nuevo liderazgo que expresa una fortaleza mayor, una capacidad de interpelación y algunos valores que parecían alejados o soslayados desde el poder por el MAS, hablamos de las referencias religiosas, la fe, la relación con la Iglesia; entonces, el señor Camacho se muestra como un fundamentalista y un hombre de un histrionismo político que desafía al poder, que lo interpela y que además ha tenido éxito, porque con algo tan elemental de decir ‘voy, le dejo una carta, entrego la biblia en Palacio, lo sacamos al señor Morales’, ha cumplido con todo eso; hay factores de poder que aclaran y explican eso, pero no podemos negar que su liderazgo ha sido impensado y determinante en esta crisis, y que tiene una capacidad importante de diálogo con las masas.

—Y hábil. Salir primero, aunque no sé si sincero, a reivindicar la wiphala; fue algo que impactó.

—Pero ya es tarde. En política no solo te invalidan las declaraciones inoportunas, como haber dicho que ‘la wiphala no nos representa’ o haber gritado que ‘nunca más la Pachamama a Palacio de gobierno’, y que ‘se acabó este gobierno y sus ritos, ahora entra la biblia’. También te invalidan las conductas y la simbología; y a veces no se percibe esto. ¿Qué simbología? Tomamos el poder y nos vamos con la biblia a Palacio Quemado, no a la Casa Grande del Pueblo, esa edificación donde se pueden hermanar los pueblos; no digo que sea cierto o no, pero en el consciente colectivo del grupo que apoya al MAS y al proceso de cambio de Evo Morales, sí. Se aparta de esto, como si representara algo malo u ofensivo, y se vuelve a las viejas formas, y alguien dice ‘ha vuelto la república’. Si ha vuelto la república, está en la consciencia de este grupo [MAS] que la república los marginaba, no los incluía, y que en la república estaban destinados a condiciones de servidumbre y de marginalidad política, con la no atención del Estado. Y de pronto sale alguien del nuevo gobierno y dice ‘necesitamos incluirlos’, con una actitud paternalista, que en realidad es peyorativa, porque es como una concesión. Todo esto va dosificando y alimentando una consciencia de este grupo que dice ‘nos están desplazando’, la república nos desplaza, porque lo plurinacional es abarcativo, inclusivo de todos, de las diversas nacionalidades que conviven en el país; la república es exclusionista. Y esto será un problema para gobernar. Es uno de los pocos errores de Camacho: aparece con la wiphala, pero está forzado, porque sabe que la agresión a este símbolo le ha generado un problema; o como gente de la Policía, que cortan la wiphala del uniforme y hoy día salen a decir que fue el momento, un error, y hacen un acto de desagravio que no tiene consistencia para la gente, para esta gente, porque es fingido, porque cuando dicen ‘desagravio, que fue un error, que la wiphala nos representa’, siguen con su propia simbología, la biblia, la república, todo aquello que el país lo daba por superado.

—90 días para la elección. Antes, era todos contra Evo, ahora que él no habrá, ¿cree que se unan?

—No son 90 días; a la señora Jeanine le quedan 69, y no se puede quedar ni un solo día más por ley [del 22 de enero]. Ambas cámaras están sin presidente, y los dos tercios los tiene el MAS, o sea, pueden elegir a la autoridad (electoral) cuando quieran. ¿Cómo se van a comportar? Sin ninguna duda, (los del MAS) no tienen prisa para elegir directiva, y no se puede hacer acá como con la sucesión presidencial. Acá tienen que convocar, formar quórum, sesionar, debatir y nombrar. ¿Cómo van a operar en esto, en los tiempos? Porque hay que elegir órgano electoral y nueve departamentales. ¿(El MAS) le va a entregar de motu proprio, por amor a la democracia, por la estabilidad del país, por la institucionalidad, todo a fardo cerrado? El señor Tuto Quiroga ya tiene un paquete de nombres. Pero, ¿le van a aceptar (los del MAS)? Ahí se van a producir nuevamente los famosos empantanamientos entre las fuerzas políticas. ¿Qué pasa si se le acaba el tiempo, y no han logrado institucionalizar el órgano electoral y no han sacado la convocatoria en el debido tiempo? El calendario ha de estar ajustado en todo. No se ha dado todavía respuesta a esto. Y ¿cuál es la falencia aquí? Pasada la euforia de la alegría de ver al enemigo derrotado, exiliado —y no estoy tomando partido, sino explicando este escenario—, ahora están en un callejón sin salida. ¿Cómo lo van a resolver, si no se pueden quedar, si no les da tiempo para convocar a elecciones? ¿Dónde está entonces la gobernabilidad del país? En las Fuerzas Armadas. ¿Va a suceder nuevamente que las Fuerzas Armadas harán una amistosa y pacífica sugerencia de que tienen que aprobar porque si no, ellos van a resolver? Es una crisis política sin precedentes si decanta en la forma en que estoy señalando.

—¿Qué les queda, entonces?

—Ir al diálogo. La señora Jeanine, en vez de declarar a CNN que el señor Morales es un estafador de la democracia, debería haber incorporado en su discurso palabras de convocatoria a un gran diálogo, porque por solo eso que le ha dicho, Morales dirá (a sus parlamentarios) ‘tómense su tiempo’...

—Ya están diciendo que por una figura de “necesidad”, la Presidenta podrá hacerlo todo por decreto.

—Si van por la vía, por ejemplo, de designar por decreto a todo el tribunal electoral, están yendo contra la norma electoral, que señala cómo se tiene que elegir.

—No se pueden saltar la Asamblea.

—No se puede saltar la Asamblea, tenemos un Poder Legislativo funcionando. Hay que poner mucha atención en la Asamblea Legislativa, en las directivas, y después en los procedimientos para ir nombrando, sobre todo en los tiempos, a los nuevos vocales nacionales y departamentales. Todo indica hasta el momento que [el gobierno] no va llamar al diálogo, porque, reitero, decirle estafador al dueño de esta mayoría es una imprudencia y una impericia política; ya se equivocaron al no aceptar el diálogo de Evo Morales; él no es un hombre de diálogo, es un hombre que impone, pero en la necesidad urgente, iba a negociar; y fueron por la solución extrema, verlo derrotado y caído; está derrotado, pero no está caído, y es dueño de esta mayoría.

Jorge Richter. En el actual escenario, también hay que ver el estado de apronte que tiene Evo Morales sobre su gente y quienes defienden su proyecto, la posibilidad de que ellos puedan construir una bancada que también los defienda en la nueva Asamblea, y allane un hipotético retorno de Morales.

Datos

Nombre: Jorge Richter

Profesión: Politólogo.

Ocupación: Consultor.

Perfil

Además de sus estudios en Ciencias Políticas, es comunicador; se especializó en Comunicación Política y en Análisis de Escenarios.

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