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Jorge Veraza: Bolivia adelantó unos minutos el reloj de la Historia

Jorge Veraza, un marxista mexicano, tiene un alto concepto de los procesos boliviano y venezolano. “Rudo lector” del marxismo, como dice Álvaro García, el profesor universitario insiste en diferenciar el capitalismo en sí con el neoliberalismo.

Jorge Veraza.

Jorge Veraza. Foto: Wara Vargas.

La Razón (Edición Impresa) / iván Bustillos / La Paz

00:04 / 29 de diciembre de 2013

En marzo de 2011, en el III Ciclo de Seminarios Internacionales “Pensando el mundo desde Bolivia”, el vicepresidente Álvaro García recordaba cómo en los 80 del siglo XX el economista mexicano Jorge Veraza dirigía foros en la Universidad Autónoma de México (UAM) donde se estudiaba “párrafo a párrafo” El capital de Carlos Marx. Un “rudo lector del marxismo”, decía de Veraza, que ya en esos años había escrito una crítica de la teoría del imperialismo del mismísimo Lenin, el jefe de la Revolución rusa.

A fines de noviembre, Veraza estuvo nuevamente en el país para, junto a otros intelectuales, disertar en el seminario “Perspectivas de las transformaciones del Estado”, también organizado por la vicepresidencia. La siguiente es una entrevista con él luego de una de sus exposiciones.  

— ¿Por qué dice que Bolivia y Venezuela están adelantando unos minutos el reloj de la Historia? ¿Es tan profundo el cambio...?

— En primer lugar porque el neoliberalismo, durante los 30 años que ha estado vigente en el mundo, fundamentalmente en América Latina, ha retrasado el reloj de la historia por varias horas. El capitalismo es un régimen de explotación de la clase obrera, lo fundamental es la explotación del trabajo por el capital y se le explota plusvalor a la clase obrera, de ahí sacan sus ganancias los capitalistas; esto es propiamente el régimen capitalista. Eso dentro del capitalismo es lo justo. Pero en el neoliberalismo no funciona así. En el neoliberalismo, además de eso (la explotación) se lleva a cabo una serie de despojos,  eso no tiene que ver con el capitalismo. Las personas tienen educación gratuita, la han logrado a través de conquistas, tienen servicios de salud, vivienda; todos estos servicios el neoliberalismo los arrebata. Éste es un neoabsolutismo, un retroceso en la historia de la humanidad, y en Venezuela y Bolivia se les fueron quitando los privilegios a las transnacionales, los privilegios a las burguesías oligárquicas; se está volviendo a una dimensión específicamente capitalista, sin privilegios…

— Es el capitalismo en términos normales, digamos…

— Normal. Pero además en Venezuela y en Bolivia se están dando una serie de beneficios a las clases subalternas, a las clases pobres, al pueblo, a las distintas etnias, tanto  económicos, políticos como culturales… todo eso viene con este tipo de nuevos gobiernos emanados de movimientos sociales.

— Usted también destacó el desarrollo democrático en ambos países. ¿Tendrá que ver esto?

— (Bolivia y Venezuela) son dos regímenes de democracia representativa, dos repúblicas democrático- representativas, con algunas peculiaridades. Por ejemplo, se utiliza con bastante intensidad el plebiscito; es un método de democracia directa, a la gente no la representa nadie, sino que dice su voluntad: ‘yo quiero que Chávez esté o no esté’; otra forma de democracia directa son las organizaciones populares, donde a la gente no se la está representando, sino que ella va y dice lo que necesita, lo que quiere: ‘hacemos esto’. Entonces, esas formas de democracia directa las hay en otros lugares del mundo, pero aquí son bastante intensas y tienen un peso muy importante dentro del aparato gubernamental.

— Pero no será que mucho hacen los líderes, sus personas, Fidel, Chávez, Evo Morales.

— Es doble. Un caudillo, por más que esté del lado del pueblo sin un pueblo organizado, no hace nada. Y si un pueblo está organizado, pero falta el caudillo, es fácil vencerlo.

— Usted sugirió que haya miles de asambleas y sean ellas las que promulguen las leyes; la nacional (el Congreso) sólo las propondría; esto profundizaría la democracia. ¿Qué de viable es esto?

— Para eso falta mucho. Ésa es una figura de situación social y política que ocurrió en la Revolución Francesa (1789), durante cinco o seis  meses y fue cancelada. (Pero) los regímenes de la sociedad burguesa tienen la posibilidad de desarrollar las democracias representativa y directa; como lo vemos en Bolivia o Venezuela. Además, hay la posibilidad de que la democracia directa domine sobre la democracia representativa; eso no hay en el mundo. Incluso sin la abolición del capitalismo estas posibilidades políticas y culturales son viables; pero para eso se requiere mucho desarrollo de la conciencia de las gentes, de su organización política; si no hay una gran revolución que construya el socialismo; si no hay eso, la próxima meta de la humanidad, a través de reformas, de movimientos sociales, a través de presión política, es un régimen, vamos a decir, capitalista, pero con democracia directa mediante democracia representativa.

— Y Bolivia y Venezuela…

— Venezuela y Bolivia lograron superar el retroceso histórico que hizo el neoliberalismo, y están un  poquito en mejores condiciones, aunque aquí también falta mucho (por hacer).

— ¿Y las clases dominantes, no muestran resistencia; llevan agua a su molino?

— Lo han estado haciendo. Mire usted, por ejemplo, estos dos aguinaldos para la clase obrera; es un gran avance para la clase obrera; no sólo en Bolivia, imagínese que sale esta noticia en México, EEUU. ¿Qué dicen los sindicatos? ‘¡Puta, vamos a presionar, es posible, vamos a presionar para que tengamos dos aguinaldos, cabrón!’. En todas partes, en lugar de dos aguinaldos, o te quitan el aguinaldo o te corren. Vea usted un reloj de la historia que se está adelantando de manera muy evidente. Esta medida es muy acertada, es lo que económica y políticamente se puede hacer. (Porque) ocurre que las personas no lo ahorran (el segundo aguinaldo), porque tienen mucha necesidad, inmediatamente lo gastan y la burguesía otra vez gana, es un fondo revolvente; se crea un mercado interno, se expande, es una medida muy inteligente; no sólo es para el 20% que lo recibe, sino para todo el mercado interno. La burguesía boliviana ha ganado mucho más; el proceso de acumulación boliviano ha sido mucho más exitoso (en el actual) que en los gobiernos anteriores.

— ¿Por qué hay oposición de ciertos sectores, entonces?

— ¿Cuál es el gusto de la burguesía boliviana de estar en connivencia con las transnacionales, donde pierden más? En cambio, sacan a las transnacionales y de todo lo que (éstas) se llevaban, una parte le toca a la burguesía boliviana y otra parte le toca al pueblo. Pero pareciera que no están entendiendo, por el miedo que tienen, el miedo les hace ver cosas brutales: ‘Es que en el neoliberalismo no era así’. Claro que no, el neoliberalismo está hecho para favorecer a EEUU y para tres o cuatro gatos burgueses de Bolivia, pero el resto de la clase burguesa se va muy jodida; en cambio ahora está caminando parejito. Toda la clase burguesa boliviana es una clase con aspiraciones de ser una clase nacional.

— ¿Cuál es el mayor riesgo entonces para los actuales procesos en Bolivia y Venezuela?

— Pues vea usted, esta continua ceguera. Porque creen en el neoliberalismo, que ha desangrado al pueblo, pero que también mantuvo muy destruido al conjunto de la clase burguesa; sólo cinco o seis grandes burgueses bolivianos ganaron mucho, pero el resto de la clase burguesa no. En cambio, ahora han crecido mucho las ganancias de toda la clase, parejo. Es muy importante que el pueblo tenga presencia continuamente y se dé cuenta de esas tonterías. Pero también es importante que la burguesía boliviana aprenda a ser una clase histórica, no una clase antihistórica, en retroceso de la historia, sino para adelante.

— Alguien diría que eso no es más que potenciar a la burguesía.

— No se puede no hacerlo. ¿Esa clase? ¿Por qué? Porque ellos tienen los medios de producción, es muy importante dinamizar esos medios. Pero ellos también deben aprender cómo hacerlo, de repente la burguesía le puede caer bien al pueblo, si se porta de otro modo.

— ¿Y la perspectiva socialista?

— La perspectiva socialista, mire, eso depende de muchas cosas; de la correlación de fuerzas, de posibilidades internacionales, nacionales, de que todo el pueblo esté de acuerdo, o una mayoría, para eso falta mucho; pero es muy importante que la gente quiera democracia y en lugar de ser individualista quiera cooperar, ser solidaria; todos esos son los ingredientes éticos, morales y políticos del socialismo, pero que se pueden preparar desde antes, se puede hacer una mejor convivencia.

Perfil

Nombre: Jorge Veraza Urtuzuástegui

Nació: 19-12-1951

Profesión: Economista, Doctor en Estudios Latinoamericanos

Cargo: Docente investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UNAM) de México

Carrera

En su blog, Veraza apunta (en su biografía): “Leyó el Manifiesto del Partido Comunista de Karl Marx y Frederic Engels a los 16 años; y en la víspera del movimiento revolucionario internacional de 1968, Los manuscritos de 1844 a los 17 años de edad; en el curso de la primera crisis auténticamente mundial del capitalismo (1971 y 1973) leyó el primer tomo de El Capital. Egresó de Economía de la UNAM en 1979. Fue profesor del Seminario de El Capital de la referida Facultad de Economía entre 1976 y 1984, y coordinador del antedicho seminario entre 1981 y 1984”.

Crítico de la teoría del imperialismo de  Vladimir I. Lenin

— ¿En qué radica su crítica a la teoría de Lenin del imperialismo? ¿Qué consecuencia práctica tiene para la actualidad?

— En Lenin, el imperialismo aparece como una etapa del capitalismo, como una etapa superior y que próximamente terminará; él no dice cuándo, pero se implica unos 30 años. En realidad, (el imperialismo) se ha desarrollado mucho más tiempo. Entonces, hay ciertas dimensiones empíricas con las que el texto de Lenin, aunque es muy agudo, ya no coinciden. Cualitativamente,  el imperialismo no es una etapa del capitalismo, sino un rasgo del capitalismo. Cuando ya tiene maquinaria y gran industria que domina en todo un país, ese país tiene que volcarse hacia afuera; si tiene condiciones pacíficas para hacerlo, simplemente tiene inversiones en otros lugares; pero muchas veces encuentra oposición, entonces se convierte en imperialista. Lo vemos en cierta medida en el caso de Brasil. Un país donde llega a dominar la maquinaria y gran industria y que empieza a desbordarse hacia afuera. A veces en términos pacíficos y justos, y otras, más represivos. Desde los 70 se estaba hablando del imperialismo brasileño. Entonces, el imperialismo es un rasgo del capitalismo, no una etapa; ésa es una primera idea. Esto nos permite entender mejor la historia del desarrollo capitalista.

Otra idea importante es, mire usted. Ese primer capítulo del Manifiesto (Comunista) es muy interesante, porque Marx describe a la clase burguesa y  proletaria, y dice que la clase proletaria tiene una vocación para liberarse y por liberarse deberá hacer la revolución; pero también describe el carácter progresista y revolucionario de la clase burguesa; de eso debe aprender mucho la burguesía boliviana, para que se desarrolle mejor; en lugar de estar con los ojos en el imperialismo, de creer de que de ahí vienen las ganancias y de ahí viene la protección. No. Mejor que crezca ella y tenga una mejor relación con el Estado y con el pueblo, aprenda a ser una clase histórica, progresista; mientras ella sea un polo de progreso, no mezquino, sino también dadivoso, solidario, cuál es el problema; ella crece, todo el pueblo crece; el pueblo sabe que son los que explotan, pero no son odiosos. El Manifiesto sirve para muchísimas cosas.

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