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Juan Sin Miedo viene: ‘Estábamos cabreados... y seguimos cabreados’

La historia del MSM comenzó pintada en las paredes de la ciudad de La Paz: ‘Estamos cabreados’. Tras ganar a ADN la Alcaldía de La Paz se unió al MAS, romance que terminó en 2010.

La Razón / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:05 / 30 de junio de 2013

A principios de 1999, miles de grafitis atiborraron las paredes de las calles de La Paz. Podía leerse “Juan Sin Miedo viene” y “Estamos cabreados”. Era el anuncio de la fundación del Movimiento Sin Miedo (MSM), originado —justifican en ese partido— en un hastío por la “partidocracia” que hoy esa organización transfiere a la “mala conducción” del gobierno del presidente Evo Morales.

La estrategia de marketing de las “pintadas” surtió efecto y captó la atención de la ciudadanía. El eslogan escogido por Juan del Granado tenía fuerza: “Juan Sin Miedo”, una referencia histórica vaga en el conocimiento general que, si bien quería dar la impresión de alguien valiente, al final terminaba por aludir al tirano normando (Francia) que reinó el territorio que hoy es Inglaterra, usurpando el trono a Ricardo Corazón de León y masacrando a los sajones en la Edad Media. El Juan normando era llamado “sin miedo” por ser sanguinario, según el romanticismo inglés, en particular la novela histórica Ivanhoe, de Walter Scott. El equívoco pasó desapercibido (sigue haciéndolo) prevaleciendo el “cabreamiento” y su propuesta que supo convencer a los paceños.

El origen tiene que ver con ese sentimiento de rechazo, relata el diputado por el MSM Fabián Yaksic: “Estamos cabreados con la partidocracia”. Así, se “recogió una expresión ciudadana”, en 1999, frente al “desmoronamiento del Estado a causa de la actitud corrupta, prebendal, monocultural, racista” de la partidocracia que gobernó el país por casi 20 años de ese momento hacia atrás.

El diputado menciona a tres figuras de la política que son la inspiración del MSM desde su fundación: Luis Espinal, “por la ética”; Marcelo Quiroga Santa Cruz (“Yo vengo del PS-1, Partido Socialista 1”) y Artemio Camargo (Líder de la Federación Sindical de los Trabajadores Mineros de Bolivia [FSTMB] y del Movimiento de Izquierda Revolucionaria [MIR], asesinado en 1981). Otras corrientes del MSM vienen del MIR y otras, del socialismo.

Finalmente está la trayectoria política de Del Granado, otra “inspiración y factor de unidad” de ese partido, según el diputado. El ahora líder del MSM militó en el MIR. Luego de una disidencia formó junto a otros el MIR Masas (con una orientación de marxismo científico), luego el Movimiento Bolivia Libre (MBL, otra disidencia más del MIR) y en 1999 se creó el MSM.

La fundación, entonces, fue provocada por la “necesidad de enfrentar a los partidos tradicionales. Se adhirió “mucha juventud”, narra Yaksic, quien además menciona a gente de corrientes de izquierda, sectores populares de La Paz, dirigentes vecinales de esa urbe y gente social demócrata que “en su momento supo cuestionar a esa izquierda de pedigrí que representó el MBL”.

El sentimiento “unió a todos esos grupos” y finalmente el MSM fue reconocido por la Corte Nacional Electoral el 9 de junio de 1999, aunque el partido se mostró a la luz el 1 de marzo de ese año. Ese día, el MSM se presentó como movimiento ciudadano en el salón Franz Tamayo de la Cámara de Diputados, con la asistencia de 200 ciudadanos de diversos sectores.

Finalizado ese acto los “Sin Miedo” se dirigieron a la plaza Murillo, donde se abrió el primer libro para reunir las 25.000 firmas que permitieron ser reconocidos legalmente por la Corte Electoral.

La crisis de los partidos “tenía un correlato” en el nivel local, donde “esas organizaciones se habían encargado de realizar pasanakus anuales” en el municipio de La Paz con un efecto de “corrupción e ineficiencia” en la administración, manifestadas en las gestiones de Alberto Chito Valle, Germán Monroy Chazarreta, Gaby Candia y Lupe Andrade.

Inmediatamente, el MSM se presentó a las elecciones por la Alcaldía de La Paz. “Apenas nos organizamos, en diciembre logramos ganar a la derecha la elección (a Acción Democrática Nacionalista, ADN) y asumimos la dirección del municipio más importante del país”, cuenta.

Luego, estando “concentrados en la gestión local”, el partido encontró el “ideario de transformación de la ciudadanía (lo que René Zabaleta llama ‘disponibilidad ciudadana nacional en ciertas coyunturas’”, alude Yaksic. De ese modo, en 2002 fue el primer acercamiento al liderazgo emergente de Evo Morales para “en consenso” buscar la transformación.

Ese momento el ahora Presidente del Estado materializó la aspiración, “nosotros decidimos acompañar el sentimiento y nos sumamos para hacer un cambio estructural frente a la debacle de la partidocracia”.

El sentimiento nacional que confluyó en Morales fue leído como tal por el MSM. “Fuimos parte de su primer gobierno confeccionando el Plan Nacional de Desarrollo que debió proyectar el ideario de transformación, no se lo hizo así”.

También, el MSM fue parte de la Asamblea Constituyente como aliado del MAS. “Lamentablemente, fracasó por el mal manejo del MAS, que no pudo generar un pacto social”.Yaksic afirma que las diferencias empezaron ese tiempo. “Hicimos conocer nuestra opinión en 2009 con unas críticas que decían diez aspectos para corregir la conducción y otros diez para ser mantenidos”.

Según el asambleísta, el MAS no supo “interpretar ni asimilar” los cuestionamientos. El “malentendido” se agravó —sostiene— con una “mala lectura” de los resultados de las elecciones generales de diciembre de 2009 (que dieron una victoria abrumadora a Morales). “Pensaron que la votación era exclusivamente a favor de Evo”.  El MSM aún era parte de la coalición. “Consideramos que las virtudes eran mayores que los errores”, justifica.

El MAS comenzó, entonces, “a confrontarse” con actores de la clase media “como Ana María Romero y otra gente”, que se había sumado al Gobierno y “fue abortada” por no aceptar sus críticas. Luego vino “el ‘gasolinazo’, confrontación con los pueblos indígenas, el irrespeto a la separación de poderes y otros desencuentros”, enumera el legislador.

Sin embargo, concretamente, el primer desencuentro fue la salida de Yaksic del Viceministerio de Descentralización, en enero de 2009. El distanciamiento que ya se percibía se aceleró. “Enero de 2010 se materializa la ruptura cuando el MAS considera a Juan del Granado como un alcalde clonable, un día, y luego el peor alcalde del mundo para así borrar del mapa al MSM, que los incomodaba”.

En efecto, en las elecciones municipales de La Paz, en 2010, el MAS decidió ir con su candidata a la Alcaldía de La Paz (Elizabeth Salguero), compitiendo contra Luis Revilla (MSM). La división fue definitiva. El actual oficialismo cuestiona a Del Granado haber sido parte, en mayor o menor grado según el caso, de gobiernos del MIR, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y ADN.

Sin embargo, después de 14 años, el MSM sigue con vida en busca de proyectarse más allá de La Paz. Hoy elige a sus dirigentes municipales y departamentales para constituirse en una propuesta nacional en las elecciones generales de 2014. Más de 90.000 militantes están inscritos para votar en más de 126 municipios. Existen 33 fórmulas y frentes electorales. Los directores departamentales —dice Yaksic— se sumarán a la conducción nacional del partido, “legitimándose la conducción política”. Esta experiencia es la primera en el MSM, aunque hubo dos ejercicios parecidos para la elección de dirigencias municipales de La Paz.

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