Animal Político

Kofi Annan: Buenos oficios por el mar

Hace 15 años, en 2003, el Secretario General de la ONU ayudó a multilateralizar la cuestión marítima.

Kofi Annan, cuando llegó a El Alto, recibiendo honores militares. Foto: AFP

Kofi Annan, cuando llegó a El Alto, recibiendo honores militares. Foto: AFP

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos / La Paz

01:07 / 29 de agosto de 2018

El sábado 18 de agosto, en Berna, Suiza, murió Kofi Atta Annan, ex Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) entre 1997 y 2006. Tal como recordara el expresidente Carlos Mesa, Annan fue el primer y único Secretario del organismo internacional que ofreció sus “buenos oficios” para promover la solución del diferendo marítimo entre Bolivia y Chile. Si bien en estricto y diplomático sentido, como se aclaró en esos mismos días, no se habló de “mediación”, lo dicho por Annan en perspectiva no deja de tener su trascendencia.  

Annan llegó a Bolivia porque había sido invitado por el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, además para participar en la XIII Cumbre Iberoamericana prevista para noviembre de 2003 en Santa Cruz de la Sierra; a fines de septiembre se confirmó su llegada, recuerda el Oficial Nacional de Información de NNUU, Robert Brockmann. Pese a la crisis estatal de octubre y la renuncia de Sánchez de Lozada, al final la visita de Annan y la realización de la Cumbre fueron confirmadas. Claro que ambos hechos tenían un nuevo significado, a menos de un mes de una de las mayores crisis políticas.

“La llegada de Kofi Annan tuvo una trascendencia muy grande, pues significaba un respaldo a la democracia boliviana después de la grave crisis de octubre de 2003. Debo destacar que su llegada a Bolivia tuvo un doble carácter, el de una visita oficial al país, razón por la que estuvo en La Paz, y la de su participación en la Cumbre Iberoamericana en Santa Cruz.  Yo ya había tenido ocasión de conocerlo y conversar con él en las asambleas de la ONU”, recuerda hoy el expresidente Mesa.

Cumbre. La Cumbre fue el viernes 14 y el sábado 15 de noviembre; Annan llegó al país el miércoles 12, por la tarde. Informado de los hechos (“él estaba al tanto de muchas cosas, se le preparó preguntas y respuestas de la situación del país”, cuenta Brockmann), apenas llegó a El Alto, habló de la crisis de octubre: “Los bolivianos han sabido resolver la reciente crisis por medios constitucionales. Esos mecanismos constitucionales habrá que reforzarlos en el futuro”.

La tormenta empezó al día siguiente, el jueves 13. Annan, tras recibir el Cóndor de los Andes de manos del canciller, Juan Ignacio Siles,  se reunió con Mesa. Allí, cuenta el exmandatario: “puse en contexto al Secretario General del tema de la mediterraneidad y la actitud chilena de afirmar que no había nada pendiente entre ambos países”. Revelando hoy un hecho de no menor importancia: Kofi Annan “se sorprendió por el hecho de que habiendo una Resolución de la OEA, Chile se negara a aceptar los buenos oficios de organismos multilaterales”.

Para el exmandatario, fueron “esos elementos” (por lo que se ve, la actitud de negación chilena) los que seguramente “impulsaron al Secretario a decir con claridad en la conferencia de prensa que ofreció en el salón de los espejos del inolvidable Palacio Quemado, los buenos oficios de la ONU para acercar a Bolivia y Chile con miras a un diálogo que buscara la solución del centenario problema”.

Según el registro de La Razón de entonces, Annan, a la pregunta de un periodista sobre la cuestión marítima, a tiempo de destacar la importancia del mar para el país y hablar de la existencia de “conversaciones para encontrar una solución, una salida”, complementó: “por eso yo ofrezco mis buenos oficios para promover una solución a este tema”.  

Al día siguiente, el viernes 14, los medios escritos, La Razón entre ellos, salieron con que “Annan ofrece mediar por el mar”. “Tempranísimo suena el teléfono en nuestra oficina —cuenta Brockmann— y era el consulado general de Chile, y nos dicen: ‘por favor necesitamos exactamente saber qué ha dicho el Secretario General’, pero así, palabra por palabra, coma por coma”.

Revisadas las grabaciones de la declaración de Annan, cuenta Brockmann, “decía efectivamente, Kofi Annan, (que) si se diera el pedido, ofrecía sus buenos oficios para este tema”. Con esto, inmediatamente se dirigieron a donde estaba el equipo de Annan para decirles: “Chile está preguntando qué significa esto”.

Aclaración. Fue necesario que el equipo de Annan hiciera una aclaración, “que dice: ‘ofrecer los buenos oficios no es mediar, no estamos nosotros ofreciéndonos a mediar; ofrecer los buenos oficios consiste en que cuando hay un conflicto y si las dos partes lo solicitan, entonces podemos mediar; es un paso más allá; y obviamente, Chile, que siempre ha considerado este tema bilateral, nunca lo iba hacer. Chile se dio por satisfecho con esta aclaración”.

Ese mismo viernes 14, sin embargo, fue el propio Annan que en otra conferencia de prensa pidió que no se confunda el ofrecimiento de buenos oficios con una oferta de mediación. “No hay que interpretar mis buenos oficios como mediación. Buenos oficios significa facilitar y ayudar. Son los gobiernos que tienen que solicitarlos y, si es así, mis buenos oficios están disponibles a todos los gobiernos del mundo”.  

Para el expresidente Mesa, con todo, hubo un rechazo chileno a la posibilidad sugerida por el Secretario de la ONU; y es que ese país actuaba, —asegura— en estricto apego a su doctrina de que éste era un tema bilateral y que con Bolivia no había nada pendiente, y que, por tanto, poco o nada podía hacer cualquier organismo internacional al respecto.

“El rechazo de Chile a cualquier intervención de terceros, incluso la ONU, retrataba un espíritu de poca o ninguna consideración a los organismos multilaterales y a la importancia de la ONU como un escenario propicio para auspiciar una negociación. Esa actitud marcó —creo— la decisión de Annan de no insistir en su propuesta, a pesar de su convicción íntima, al darse cuenta de la nula receptividad chilena a su iniciativa”, remarca Mesa.

Ahora, aún cuando hubiera ocurrido la aclaración de que ofrecer buenos oficios no es lo mismo que proponer mediación y que aún los buenos oficios necesitan del pedido o aceptación de los contendientes, de todos modos es un avance.

En este sentido precisamente destaca Brockmann: “Incluso esto de ofrecer los buenos oficios, que no es mediar, era un avance, porque es la primera vez que un Secretario General mencionaba específicamente el tema marítimo boliviano”.

Ahora, añade el oficial de prensa de Naciones Unidas, tampoco se puede dejar de lado, el contexto del ofrecimiento de los buenos oficios hecho por Annan, en sentido de que se trataba de un funcionario de un organismo internacional donde todos los países tienen el mismo rango: “la respuesta de Annan iba en el sentido de que ‘no me puedo poner ni del lado de Bolivia ni de Chile, porque los dos países son miembros de Naciones Unidas en exactamente las mismas condiciones’”.

Bolivia en noviembre de 2003 apenas empezaba a salir de la crisis política de octubre; por esto, cuenta Brockmann, Annan hizo algo muy importante: a pedido del presidente Mesa, él nombró a un delegado especial para Bolivia, José Antonio Ocampo; contra lo que se pudiera creer, que era para animar el tema marítimo, Brockmann aclara: “lo de Ocampo fue mucho más puntual para temas de política interna, para la generación de un pacto fiscal, cosas bien específicamente bolivianas; no era un tema de política exterior”.

Por su lado, el exmandatario insiste en que el ofrecimiento de los buenos oficios por parte de Annan en perspectiva hay que verlo como un importante aporte en el sentido de ‘multilateralizar’ la cuestión marítima, todo lo contrario a la posición ‘bilateralista’ de Chile:

“La posición tan constructiva de Kofi Annan debe ser entendida como un antecedente fundamental en el camino de romper el encapsulamiento que Chile buscó siempre en este tema. Es, sin duda, un antecedente muy importante en el camino correcto emprendido (luego) por el presidente Morales de ir a la Corte Internacional de Justicia”.

Además, da cuenta Mesa, en refuerzo de la tesis boliviana del carácter multilateral de la solución a la cuestión marítima, nada más natural que la ONU como el escenario de la resolución pacífica de conflictos entre Estados: “Se debe entender, además, y así lo hicieron notar nuestros abogados en La Haya, como la ruta adecuada y el rol que por su propia normativa tiene la ONU, como escenario legítimo de la solución de controversias entre Estados”.

Con la internacionalización de la demanda marítima se acabó el intento de Chile de controlar la negociación con Bolivia. “Esa fase terminó definitivamente. Es obvio que la solución será el resultado, inicialmente de un diálogo bilateral, pero el tema se ha internacionalizado y el fallo de la CIJ es y será un instrumento jurídico de un gran poder”.

Quien sí se ofreció mediar y siempre tuvo una actitud de apoyo a la demanda marítima de Bolivia, añade Mesa, fue el expresidente de Estados Unidos Jimmy Carter, quien estuvo en Bolivia en diciembre de 2003. “Jimmy Carter ha mirado siempre con simpatía la demanda boliviana y nuestra causa marítima. Su propuesta de ofrecer una mediación personal a Bolivia y a Chile, respondió a su espíritu de búsqueda de soluciones pacíficas a los problemas bilaterales en la región y su genuino aprecio por nuestro país”.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia