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Loreta Tellería: La sumisión a EEUU ‘no dejó nada bueno’

La investigadora Loreta Tellería habla de su libro que aborda los mecanismos de control y dominación que los Estados Unidos utilizaron en Bolivia entre 1985 y 2012.

Loreta Tellería.

Loreta Tellería. Foto: José Lavayén.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:03 / 26 de julio de 2015

Loreta Tellería y Reina Gonzales realizaron la investigación Hegemonía territorial fallida. Estrategias de control y dominación de Estados Unidos en Bolivia: 1985-2012 editado por el Centro de Investigaciones Sociales (CIS). El libro ve desde tres ejes (económico, político y de seguridad) los mecanismos de control y dominación que Estados Unidos usó en Bolivia para hacer prevalecer sus intereses. Tellería habla del nuevo libro.

— ¿Cómo nace la investigación?

— Fue un proyecto que nace a fines de 2011, tenía el objetivo de estudiar cuáles habían sido los pilares de la relación entre Bolivia y Estados Unidos; sustentar de manera académica y documentada las características de esta relación. Todos sabían que había injerencia, dominio y control, pero no existían documentos que abordaran cuáles habían sido los mecanismos.

— ¿Algún periodo en especial?

— El objetivo es describir, explicar y analizar cuáles han sido los mecanismos de control utilizados por Estados Unidos en Bolivia en dos periodos históricos: el neoliberal, de 1985 a 2005 y el periodo de Evo Morales, de 2006 a 2012.

— ¿El criterio de periodización se basa únicamente en la irrupción de Evo Morales?

— Es una forma de gobierno diferente, pero nuestro marco conceptual aborda sobre todo el concepto de “territorio”. Abarcamos cuáles han sido las concepciones de territorio que han tenido las clases que ocuparon el poder en Bolivia, desde aquéllas cuya concepción era simplemente patrimonial, la clase oligárquica capitalista, hasta aquel grupo cuya concepción de “territorio” es un valor en sí mismo, es parte de su identidad, que es la clase popular campesina. Esta delimitación sirve para estudiar la relación hacia atrás: aquellos gobiernos que aceptaron plenamente esos mecanismos de control de Estados Unidos versus los que no lo hicieron, que en particular se relacionan con periodos de nacionalización de recursos naturales, como el actual Gobierno.

— ¿Cuáles son los mecanismos de dominación utilizados?

— Hemos tratado de hacer un documento estructurado en tres tipos de mecanismos de control y dominio: el político, el económico y el de seguridad; sin decir que sean los únicos, hay muchos más que se identifican al finalizar el libro y que necesitan ser estudiados. Partimos de la idea de que en el periodo neoliberal el mecanismo de carácter económico fue la implementación de ese modelo, que se desarrolló gracias a la intervención de actores externos e internos. Entre los externos están el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la cooperación norteamericana encabezada por Usaid. Los actores internos facilitaron esos mecanismos de injerencia y control. Desde el punto de vista político, hablamos de la democracia pactada, funcional a los intereses norteamericanos, para consolidar el tipo de país que querían en Bolivia.

— ¿Cómo se da el control mediante la democracia pactada?

— Creo que lo más llamativo fueron esos mecanismos de carácter informal que se desarrollaron en la otorgación de visas, es decir, la diplomacia preventiva o la descertificación política, la amenaza que tenía la embajada norteamericana de quitar la visa a políticos nacionales y el consecutivo temor que tenían los políticos de ser vetados por la embajada. Se tiene en el libro datos de cómo en algunos periodos los políticos esperaban una lista de la embajada para ver quiénes estaban vetados y quiénes no, para poder postularse a cargos en las listas de sus partidos.

— ¿Desde la seguridad?

— Ahí lo que caracteriza el periodo neoliberal es una dura política contra las drogas liderada por actores norteamericanos como la DEA y la NAS (Sección Antinarcóticos), secundada por la creación de organismos nacionales que reforzaban esa política estadounidense, llámese Umopar o FELCN (Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico).

— En el tema de visas, ¿hubo casos arbitrarios no relacionados con el narcotráfico?

— Creo que el tema de las visas, como el discurso de las drogas, planteaba objetivos en la lucha contra el narcotráfico, pero al final respondían a otros objetivos específicos de la política norteamericana. Tenemos el caso de Jaime Paz o de Óscar Eid y los narcovínculos. Les quitaron las visas denunciando vínculos y pasa que años después les devolvieron; entonces, no sabemos si se les quitó la visa por esa necesidad de Estados Unidos de luchar contra el narcotráfico o para fortalecer a otro líder político.

— El estudio empieza el 85. ¿Cómo ha sido la relación con Estados Unidos en el periodo democrático y bajo la dictadura militar?

— Se hace un preámbulo sobre los sucesos previos, desde el inicio de las relaciones en 1848. Se ve que existe un denominador común en las relaciones: priman los intereses norteamericanos en las políticas de “cooperación” por sobre los intereses bolivianos. Priman los intereses de Washington incluso sobre el valor de los derechos humanos, de ahí que las relaciones entre ambos países no se rompen en las dictaduras; de hecho, se puede constatar que los mecanismos de cooperación, como con Hugo Banzer, se afianzaron más. Sin embargo, los momentos de ruptura o tensión se dan durante los gobiernos nacionalistas, llámese nacionalismo militar de los años 30, los periodos de Villarroel, Ovando o Torres. Entonces uno puede ver el común denominador: Estados Unidos prioriza sus intereses ante los del propio país.

— ¿Cómo cambian los mecanismos de dominación con el gobierno de Evo Morales, se hacen obsoletos, se modifican?

— Las estrategias de control y dominio se adaptan muy bien a las situaciones del país. En Bolivia tenemos un gobierno de corte nacional-popular. ¿Qué pasó en lo económico? Se inauguró un nuevo modelo a partir de la nueva Constitución, ya no se está en un modelo neoliberal, aunque queden resquicios. Ante esto, existen reacciones del Gobierno de Estados Unidos. En el ámbito económico, hay varias políticas que éste aplica, como la suspensión del ATPDEA (Andean Trade Promotion and Drug Eradication Act), la Cuenta del Milenio, el Club de París, el PL480, la Iniciativa de las Américas de Bush, entre otras. La respuesta es muy directa. Pero Bolivia no tenía para qué seguir a pie juntillas los lineamientos norteamericanos. Bolivia empieza a mejorar luego de la nacionalización de los hidrocarburos, sus exportaciones a los Estados Unidos crecen a pesar de que se corta el ATPDEA.

— ¿En lo político?

— También aquí Estados Unidos responde. En los informes del Departamento de Estado de 2006 para adelante se habla de Bolivia como posible escenario de acciones terroristas, cosa que no sucedía anteriormente; informes que ponen al país como escenario para la violación de derechos humanos; se hace una campaña de desprestigio. Esto se suma a que la cooperación de Usaid empieza a volcarse: si en el periodo neoliberal se la destinaba a la mediana y pequeña empresa y a emprendimientos productivos, ahora se la orienta al ámbito político, a proyectos de democracia, autonomía, descentralización, donde los consultores son nada menos que viceministros y ministros en gobiernos neoliberales. Esa es la respuesta de Estados Unidos ante este proceso de nacionalización de la política de Bolivia.

— ¿Cuán efectivos son esos mecanismo hoy?

— Si se hace un balance, tras la expulsión de la DEA, del embajador y de Usaid, se ve que estamos mejor. Obviamente depende desde dónde se lo vea; pero los hechos y los datos demuestran que la nueva tendencia económica de Bolivia le ha dado mejores resultados que las anteriores. La gran cantidad de violación a los derechos humanos en los periodos neoliberales, a diferencia del actual, es la gran ganancia de la política de nacionalización de la lucha contra las drogas. A esto, Estados Unidos responde con la descertificación del país desde 2009, como una sanción. Pero el saldo en los ámbitos político y económico, a lo que se ve hoy, es totalmente favorable para Bolivia. No quiere decir que los mecanismos se han terminado, sino que han cambiado. Una ONG, el WOLA, dice que hoy Estados Unidos entrena a los militares de Latinoamérica a través de la tercerización, que manda a colombianos a entrenar a militares latinoamericanos. Los mecanismos persisten, sobre todo en seguridad. Por lo tanto, uno tiene que estar atento, porque con la experiencia pasada sabemos que no nos ha llevado a nada favorable; por el contrario, solo ha servido para extender el dominio de Washington.

— Actualmente Bolivia apunta a un acercamiento, con dignidad, a los Estados Unidos.

— Es complejo. Si uno lee el libro, queda con la idea de que hay que ser muy cautos, porque la historia nos demuestra que nada bueno nos dejó el ser sumisos a las políticas norteamericanas. Posiblemente es necesario tener relaciones armónicas con todos los países, pero sin duda, dada la historia y los resultados que tuvieron estas relaciones con Washington, tiene que haber un espíritu de cautela y de una seria desconfianza.

— ¿Estados Unidos no ha comprendido?

— No hay un mea culpa del Gobierno de Estados Unidos sobre lo que provocó en nuestro país, en lo económico, la deuda, los condicionamientos del Banco Mundial, del FMI, que sin duda son manejados por EEUU y todo lo que provocó a nuestro país con la implementación del modelo neoliberal y la lucha antidrogas en los 80 y 90. Entonces, mientras ellos sigan pensando que eso era necesario y que todavía es conveniente, obviamente estamos hablando en dos idiomas totalmente diferentes.

— Habló de agentes externos en los mecanismos de dominación de Estados Unidos y mencionó al Banco Mundial. ¿Cómo ve que se dé el Cóndor de los Andes a un funcionario de esta entidad?

— Nuestra actual posición frente a los mecanismos internacionales es muy diferente a la que teníamos en el pasado. Hoy Bolivia no tiene una deuda como la de los 80 o 90 ni depende de condicionamientos externos para adquirir créditos con el fin de subvencionar su balanza de pagos. Ahora somos actores autónomos en el sistema internacional y con un balance económico positivo. Antes dependíamos de los créditos del Banco Mundial o del FMI, de la cooperación de Usaid. No conozco bajo qué condiciones se da la condecoración a ese funcionario, pero sin duda, lo que tenemos que valorar es que ya no dependemos del sistema internacional financiero.

— ¿Cuáles fueron los casos más vergonzosos de sometimiento?

— Más allá de los casos cómicos, los que sentaron precedente son varios. En la reducción de la deuda, la información que nos da la Fundación Jubileo dice que debíamos 4.000 millones de dólares antes de ingresar al programa de condonación de la deuda; nos condonaban la deuda y cuando salíamos debíamos 5.000 millones. Otra, lo de los misiles chinos, su desactivación: una vez que tenían la información de que había ganado Evo Morales e iba a ser el próximo Presidente, empiezan a desactivar nuestros únicos misiles por temor a que los movimientos sociales los utilicen, ése es un caso de sumisión total por parte de las Fuerzas Armadas.

Datos

Nombre: Loreta Tellería Escóbar

Nació: 21-IV-1977

Carrera: Ciencias Políticas

Perfil

Loreta Tellería estudió Ciencias Políticas y Economía. Tiene una maestría en Estudios Sociales y Políticos Latinoamericanos. Especializada en la investigación de temas de seguridad y defensa, Fuerzas Armadas y Policía. En los últimos años trabajó en temas de seguridad ciudadana. 

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