Animal Político

Loyola Guzmán: No he borrado mi pasado ni me estoy vendiendo a nadie

La exmilitante del Ejército de Liberación Nacional (ELN) ha sorprendido al círculo político con su vinculación a Samuel Doria Medina para la construcción de un Frente Amplio.

Loyola Guzmán.

Loyola Guzmán. Foto: Victor Gutierrez.

La Razón / Rubén D. Atahuichi López / La Paz

00:04 / 15 de septiembre de 2013

Es una mujer de armas tomar, por algo estuvo en las Juventudes Comunistas en los 60, en la guerrilla de Ernesto Che Guevara, encarcelada y exiliada... Fue víctima de las dictaduras, líder de las familias de los muertos y desaparecidos en los regímenes de facto y miembro de la Asamblea Constituyente. De vuelta en las lides políticas, esta vez Loyola Guzmán es centro de atención pública debido a su vinculación con Samuel Doria Medina y otros dirigentes en la construcción del llamado Frente Amplio.

Muy abordada por los medios de información en estos días, la esperamos en su casa de Sopocachi el jueves. Repasa su vida en Animal Político y sus recuerdos de haber sido correligionaria del Che, en 1967.

— ¿Cómo conoció al Che?

— Yo lo vi en enero de 1967, en la zona de Ñancahuazú.

— ¿Qué impresión tuvo en el primer momento?

— Lo conocíamos por su participación en Cuba. Se decía que estaba preso, que estaba asesinado... Pero su presencia para mí fue de reafirmación de nuestra decisión de seguir nuestra lucha armada. Confiamos en él y lo seguimos; tenía una experiencia victoriosa en ese momento político que vivíamos en Bolivia y el mundo.

— ¿Habría cambiado el rumbo de la guerrilla si el Partido Comunista la respaldada?

— Fue muy poco tiempo para dar una respuesta, que puede dar lugar a malas interpretaciones. Pienso que sí hizo falta más tiempo de preparación para la red urbana, que estaba en pañales, y el apoyo que necesitaba.

— ¿Qué le dijo el Che para convencerla de su incursión en la guerrilla?

— Él planteaba que había que construir una sociedad diferente; que el camino no eran las elecciones, sino la lucha armada, las guerrillas, la experiencia de Cuba. Nosotros (los compañeros de la juventud comunista, Jorge Vásquez, Moisés Guevara) estábamos convencidos de que ése era el camino. Había las condiciones y la dirección del compañero Guevara era la correcta y la apropiada.

— Se estimaba que iba a durar años, como decía el Che.

— Sí, se dieron otras circunstancias y terminó en octubre de 1967.

— ¿Por qué terminó?

— La ejecución del compañero Guevara, prácticamente la aniquilación de todos los de la columna.

— Por la falta de respaldo político local también.

— Sí, fue muy poco tiempo. Si tomamos el ejemplo de otros grupos guerrilleros, de la misma Cuba, es un proceso que no es tan rápido, que tenía otras condiciones de apoyo. Creo que fundamentalmente fue eso.

— Cuando murió el Che, usted estaba encarcelada.

— Sí, en la cárcel de mujeres de Obrajes.

— ¿Cómo se enteró del suceso?

— Una señora que estaba detenida en la cárcel por otras razones logró hacerme llegar un ejemplar de Presencia, y vi la foto tan famosa de la lavandería en el hospital de Vallegrande. Sí, efectivamente era él.

— ¿Qué impresión le causó?

— Naturalmente, un gran dolor. Era una gran pérdida y la sensación de que se había terminado en ese momento, y que tal vez debía haber hecho algo más para evitar eso.

— Con la frustración de haber sido pillada o apresada.

— Sí, sí.

— Entre las utopías, ¿ alguna vez pensó encontrarse de frente con el Che y contarle la realidad que está viviendo el país?

— No, yo no sabía que el Che estaba en Bolivia; era un grupo muy reducido el que sabía. Yo me enteré cuando estuve allí. No es que el Che vino y nos dijo “vamos a hacer la guerrilla”, y nos pegamos como rebaños. No, fue el resultado de una reflexión, de una toma de conciencia, de la necesidad de la lucha armada. Y justo la fuerza del Comandante y su presencia reforzó eso, y se decidió que se iniciara esa lucha armada.

— Imagine que tiene al frente al Che. ¿Qué le contaría del país?

— Yo tengo esta posición: quiero respeto; su pensamiento ha influido mucho en mí. Yo lo leo a él mismo, no a sus intérpretes. Creo que no es correcto decir qué estaría haciendo el Che ahora, sí podemos tal vez utilizar algunos pensamientos, algunas propuestas que él tenía para decir cómo aplicaríamos esto ahí.

— ¿Por el contexto de entonces con relación al de ahora?

— No era un hombre mecánico, dogmático; era crítico. Es incorrecto decir “el Che estaría fusilándome”. No sé por qué dicen en las redes de opinión que si el Che estaría vivo me fusilaría. Prefiero no hacer hablar a los compañeros que no están con vida; su pensamiento y su ejemplo siguen vivos. Los respetaremos, lo mismo digo de Marcelo Quiroga Santa Cruz.

— Imaginar es complicado, lo cierto es que hay también desazón en simpatizantes de Loyola, que ahora transita…

— A la extrema derecha… (sonríe).

— Quizás. O con gente vinculada a otros procesos no siempre favorables para el país.

— Lamentablemente, en la historia no hay una renovación de las dirigencias políticas. Hay varias razones: muchos compañeros formados y líderes, que pudieron aportar, fueron asesinados o desaparecidos. Es toda una generación, como la dirección del MIR, que podría estar aportando en la construcción de este proceso,  como la gente del ELN.

No creo que sea indiferente la actual generación, yo no comparto eso. Les importa el país de diferente manera. Hay ausencia de partidos, que se han desacreditado, aunque sigo creyendo que éstos deben organizarse, adoptar ideología o plantear propuestas concretas. Eso es lo que está fallando.

Si uno estaba interesado en cambiar este mundo, no es correcto que luego de empujar a alguien, se quede en casa. Si uno está de acuerdo con lo que pasa, con el gobierno del MAS, lo lógico es que dé la cara. Hay muchos críticos del Gobierno que se quedan callados, tampoco construyen otra alternativa que supere los errores y las fallas.

Primero, el que no hace nada, no se equivoca. Segundo, el que no hace nada es cómplice de lo bueno o lo malo, en este caso por omisión. Hay que comenzar a hacer el ejercicio de la democracia; el peso de las dictaduras y otras formas medio autoritarias de la labor sindical o partidaria han hecho que no ejerzamos realmente democracia.

En este país hay una gran diversidad. Quizás tengamos un punto común, pero somos católicos, ateos… Hay que empezar a construir. Yo no he borrado mi pasado, ni reniego de mi pasado, sigo creyendo que hay que construir una sociedad diferente, y para eso hay que encontrar otros caminos…

No me estoy vendiendo a nadie, como dijeron algunos que reaccionaron indignados. Algunos dijeron que me he desenmascarado y que también tengo precio; yo no tengo precio y hay que respetar a la gente.

— ¿Por qué Doria Medina y no Juan del Granado?

— Los grupos que trabajaron en La Paz, Cochabamba y Sucre discutieron e invitaron a Juan del Granado para hacer estos planteamientos. Samuel aceptó y el compañero Juan no aceptó; no se puede obligar a la gente, cada uno tiene su propio proyecto y es absolutamente legítimo y respetable.

No presentamos el frente, ni los principios ni el tipo de sociedad capitalista o una socialdemocracia. Estamos construyendo y no es que no tengamos nada, hay propuestas que planteamos en la presentación de la conformación del frente, con visión de país, un programa, la forma de organizarse de manera colegiada o hasta dónde vamos a ir con las alianzas. Eso tiene que definirse, y no es una junt’ucha contra Evo Morales, sabemos que él sigue teniendo gran convocatoria, baja y sube.

No se trata de ir contra él. Por eso no presentamos un programa que es fácil de hacerlo (unos consultores pueden hacerlo), sino que lo estamos construyendo y así presentarlo hasta fin de año, con un acto de fundación.

— ¿Tiene alguna afinidad con Doria Medina?

— Doria Medina ha manifestado su apego a la democracia, está dispuesto a discutir en igualdad de condiciones como uno más sobre la conformación de este frente y dice que es precandidato. Nosotros no estamos yendo a apoyar la candidatura de Doria Medina. El país dirá si sirve o no el frente, si es débil o no, o es una junt’ucha.

— Se podría pensar que Loyola, por su precedente político, apoyará a Del Granado.

— Eso hubiera significado inscribirme a su partido. No creo que ése sea el camino, en este momento es necesario que haya una unidad y alianzas que planteen algo sólido no solamente para las elecciones de 2014, sino a largo plazo. Este país no va a terminar en 2014.

— Si Doria Medina le invita a una candidatura…

— El criterio de la mayoría de quienes impulsamos este proyecto es, primero, concentrarnos en lo principal: el programa, las políticas, la visión de país o qué pensamos de la Constitución, del extractivismo, del respeto a los territorios indígenas o del respeto de la madre naturaleza.

— ¿Qué esperan hasta fin de año? ¿Que el MSM se sume, como Costas, y hacer realmente un frente amplio?

— Primero hay que hacer la propuesta. Claro que nos hubiera gustado hacerla en forma conjunta. Respetamos su posición, pero si en el camino hay que hacerla, no la descartamos.

— ¿No cree que está siendo funcional a Doria Medina?

— No, no creo. No fui funcional al MAS; si no hubiera sido librepensante, como dice el vicepresidente (Álvaro García Linera), probablemente pudiera ser ministra o con algún cargo. No es ése mi objetivo.

— ¿Cómo imagina a 2014? Se aproximan las elecciones para una acción política.

— No es un partido ni es meramente electoral, sí se tiene que participar presentando la alternativa, que espero que la tengamos lista.

— Si bien es una convergencia aparentemente plural, tiene que tener un norte ideológico.

— Se va a encontrar, hay puntos básicos, como la democracia, la libertad, la visión de país, que son cosas que lamentablemente no se discutieron en la Asamblea Constituyente. Es posible.

— ¿Cómo caracteriza a Doria Medina?

— Un empresario que invierte en el país, que ha sido militante del MIR, que parecía en el inicio una alternativa para el país. Ha dado su aporte y se plantea como un demócrata. Él sabrá responder sobre las cosas que le indican.

— ¿Evo Morales?

— Yo seguí su carrera sindical, cuando sufrió persecución fui solidaria con él, pero ha cambiado, no está llevando lo que la gente y yo esperábamos; actúa de manera autoritaria. Le ha tocado un momento muy favorable con relación a la economía, pero no es consecuente con lo que dice. El país sigue siendo extractivista y hay una actitud prebendalista.  Asumió una representación indigenista en el mundo y en la práctica no es así.

— ¿Juan del Granado?

— Es un compañero que comenzó en el MIR, tuvo sus discrepancias y formó el MBL; participó como diputado en una alianza y no creo que eso sea algo malo; él participó desde donde creía que podía aportar algo. Trabajó en la Comisión de Derechos Humanos y nos apoyó en el juicio contra Luis García Meza y fue uno de los abogados destacados. Ha sido aliado del MAS casi seis años. Ahora tiene una posición crítica y una propuesta, está eligiendo su propio camino, respetable; habría que hacer el esfuerzo para aunar una propuesta que sea favorable para el país.

— ¿Rubén Costas?

— No lo conozco, nunca he hablado con él. Conozco su labor, pero no hay nada que me una a él. Tiene su partido y ha expresado su interés de ir en ese su propósito.

Perfil

Nombre: Loyola Guzmán Lara

Nació: 29-07-1942, Rea Rea (La Paz)

Ocupación: Ama de casa

CarreraAbandonó en 1967 sus estudios de Literatura en la UMSA. Su vida cambió y desde la guerrilla de 1967 fue activista política contra las dictaduras. En 1972, en el gobierno de facto de Banzer, perdió a su esposo Félix Melgar Antelo, militante como ella en el ELN. Sus padres fueron Vicente Guzmán y Teresa Lara. Tiene un hijo y tres nietos, vive con ellos.

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