Animal Político

El MNR del 52 visto a la distancia por Zavaleta

Lo dicho por Zavaleta sobre el Estado del 52 no solo es oportuno para el análisis concreto de esa fase política; a momentos, sus juicios echan luces sobre lo que sucede actualmente en el país.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont

00:06 / 11 de abril de 2016

Los entrevistas a René Zavaleta Mercado dan cuenta de una visión analítica, a la distancia, de lo que fue el gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) tras la revuelta del 9 de abril de 1952 (ayer se recordó los 64 años de la toma del poder por parte del MNR).

Zavaleta, quien fue en tiempos del primer MNR ministro de Minas y Petróleo, a la distancia de 30 años de la revolución, mira hacia atrás con sentimientos encontrados: “Lo de abril es cautivante y doloroso”. Lo dicho por Zavaleta sobre el Estado del 52 es oportuno para el análisis concreto de esa fase política; es más, a momentos, sus juicios sobre el Estado del 52 echan luces sobre lo que sucede actualmente en el país.

La primera entrevista (más bien respuestas a un cuestionario) se publicó a propósito del aniversario 30 del 9 de abril en la revista “Historia Boliviana” (1982), editada por Josep Barnadas, quien envió un cuestionario de unas 20 preguntas, cuatro de las cuales atingían al periodo conocido como la “Revolución Nacional” (si bien hoy hay trabajos que ponen en cuestión que el episodio haya sido en verdad “nacional”). La segunda se realizó en el programa “De Cerca”, conducido por Carlos Mesa, y fue publicada por escrito en 1983.

A partir de estos dos documentos, recogidos en las Obras completas (Tomo III, volumen 2) de Zavaleta editadas por Plural, se intenta hilar las siguientes reflexiones. De su análisis, en respuesta al cuestionario de Barnadas, se puede recoger el siguiente argumento mediante un extracto de citas que lo trata de reconstruir.

“Lo que somos hoy (...), a favor o en contra, estaba ya inmerso o no revelado en los días aquéllos (de la Revolución del 52). Es un verdadero momento constitutivo; allá se fundó no solo el Estado del 52 sino también toda la sociedad civil del 52”. Entonces es abril del 52 el momento que ha dado al país la forma que hoy tiene: “Esto es lo que hizo abril. También deberíamos ver lo que no hizo”. Zavaleta define el momento histórico como “constitutivo limitado”.

Esta limitación, que puede verse en aspectos específicos de la vida diaria, en lo más importante de una revolución (lo ideológico) no tuvo grandes alcances: “Jacobina en todas sus formas, la Revolución Nacional tuvo sin embargo en Bolivia una suerte de superficialidad en cuanto al relevo ideológico o sea a la transformación de la ideología profunda del país”. El resultado infructuoso de

una transformación ideológica profunda tiene lugar debido a una disociación. Mientras que la ideolo-gía del MNR era “más antipatiñista que antiimperialista, y más antirrosquera que antiseñorial, plebeísta y democrática”; la clase obrera era “sindicalista, espontaneísta e insurreccionalista.”

Por tanto, “en estas condiciones no había quién delineara los fundamentos de aquello que se llama la reforma intelectual y moral, que es lo único que habría podido convertir abril en una revolución definitiva del espíritu y la materia del país”.

El resultado de haber fracasado abril en la transformación ideológica, observa Zavaleta, es tener un país más señorial que antes del 52. A 31 años de abril, Zavaleta también hizo una evaluación del nacionalismo revolucionario en el programa “De Cerca”, de donde se extracta los puntos claves a continuación.

“Es evidente que los planteamientos que conocemos bajo el término de nacionalismo revolucionario han quedado obsoletos. Es decir, en este momento mismo deberíamos hablar de una verdadera reforma del Estado que surgió del 52. Es decir, es un Estado que ya ha entrado en una cierta fase flagrante de decadencia (...)”. Esto es indiscutible —dice— pero también afirma que no es exacto hablar de una decadencia del término nacionalismo revolucionario.

Sobre el fracaso de la transformación del Estado que prometía abril de 52, Zavaleta dice: “La historia avanza fracasando. (...) Probablemente las tareas democráticas, las tareas nacionales, de alguna manera, mal o bien, se han cumplido desde el 52. Era la única forma en que podían ocurrir esas tareas. (Pero) Nunca es saludable aceptar la historia tal como ocurre”.

“Con relación a lo que yo creía en 1952, yo no he sufrido ningún desengaño en absoluto. Es decir, yo no he cambiado de posición. Yo me he desarrollado en el sentido que era pertinente a esa situación revolucionaria. Era una situación revolucionaria de tipo democrática que enarbolaba la bandera del nacionalismo revolucionario. (...) Hoy día el nacionalismo revolucionario tiene connotaciones conservadoras con relación al Estado oligárquico. (...) En el sentido de tener una concepción nacional de la transformación revolucionaria, realmente yo le diría (a Mesa) que no he cambiado de ideas (...), que los que han cambiado de posición son otros compañeros”.

Ya en 1983, Zavaleta, a pesar de que la elección de 1980 dio la victoria al MNR, veía a este partido como “un huevo que se ha roto, (que) ya no se suelda más, pero existe esa entidad de referencia que se llama MNR”. “El MNR era una realidad muy complicada. Yo digo que primero conquistó a las masas y después las sobornó, no se sabe por qué, es lo más absurdo, pero algo así ocurrió. Ganaba legítimamente las elecciones, pero, a la vez, hacía fraude político. Eso está dentro del primitivismo de las costumbres sociales”.

La entrevista deriva hacia la reflexión sobre la democracia  en Bolivia (sin siquiera con un año de vida en ese momento), los partidos políticos, las Fuerzas Armadas y la Central Obrera Boliviana, elementos todos de mucha importancia para el análisis, pero fuera de lugar en este texto.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia