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‘Macri dio señales de confrontar con Bolivia’

El exembajador argentino en Bolivia, Ariel Basteiro, asegura que el giro que dio su país hacia la derecha conlleva riesgos para Bolivia y para los bloques de integración como Unasur, Mercosur y Celac.

Ariel Basteiro, exembajador argentino.

Ariel Basteiro, exembajador argentino. Foto: Alejandra Rocabado.

La Razón (Edición Impresa) / Elisa Medrano / La Paz

00:06 / 30 de noviembre de 2015

Ariel Basteiro concluyó su misión de embajador de Argentina en Bolivia, cargo que ocupó desde septiembre de 2012; en estos días debe retornar a Buenos Aires. Al despedirse, abiertamente expresa su preocupación por el cambio que habrá en la relación boliviano-argentina con la llegada al poder del opositor Mauricio Macri.

— ¿Se diversificará la relación comercial entre Bolivia y Argentina?

— En vez de preguntar qué hacemos para que haya diversificación, tendríamos que estar satisfechos y contentos que Argentina siga comprando gas, porque una de las cosas que va a suceder con el gobierno de Macri es que termine tomando la decisión de comprar gas más económico. Argentina le compra a Bolivia, en parte, porque el transporte es sencillo, pero el gas boliviano es más caro que el que se compra de los barcos regasificadores que llegan a los puertos argentinos desde Medio Oriente o Trinidad y Tobago; pero Argentina sigue comprándole a Bolivia porque (este intercambio) no lo vemos como (un tema de) rentabilidad llana y lisa.

— ¿Está en riesgo este contrato?

— Puede correr peligro porque habrá cambio de políticas y de gestión.

— ¿Y la venta de electricidad?

— Eso depende de las obras que se  hagan en Bolivia para integrar la red eléctrica, entre la planta que está en Tarija y Tartagal, en Argentina. Una vez que haya interconexión se podrá vender electricidad, pero eso era con el gobierno de Cristina; ¿qué va a ser Macri al respecto?, no tengo idea.

— ¿También en riesgo esto?

— Corre peligro tomando las propias palabras de Macri; él habla de liberalizar la economía, eso generaría perjuicio a la industria nacional, que es la que más consume energía para su producción y volveríamos a los años 90, cuando Argentina dejó de comprar gas a Bolivia porque no lo necesitaba, el 90% de las industrias habían cerrado. En 12 años, el kirchnerismo logró reabrir más de 150.000 empresas, pequeñas y medianas, pero si la producción nacional se achica, no va a haber consumo eléctrico. No sé qué pasará a futuro con las políticas económicas que implemente Macri, mucho más un Macri que ha dado señales de confrontar con Bolivia.

— Con esto, ¿cómo será la política exterior del nuevo gobierno?

— Va a haber un encolumnamiento con las políticas del Departamento de Estado de Estados Unidos, estoy convencido de eso. Mauricio Macri ha sido un asiduo visitante de la embajada norteamericana para exigir, pedir, que se hiciera algo contra los Kirchner, que se los sacara del Gobierno; fue siempre un referente de la embajada americana en Argentina.

— ¿Un futuro negro para la región con Macri?

— Yo espero que no, soy optimista; creo que los pueblos en estos años han madurado lo suficiente como para no dejarse llevar por cantos de sirena. Si bien en Argentina el 50% de la población terminó aceptando esos cantos de sirena, hay otro 50% que no votó por él, y la fortuna que se tiene es que esos sectores rápidamente van a reaccionar por cambios de política muy profundos. Va a haber un país en disputa, hay un presidente y dos países.

— ¿En cuánto tiempo se verán los cambios en la política exterior?

— En poco tiempo se verá cuál es la matriz de su pensamiento, después habrá que ver cómo se desarrolla e implementa. Creo que en diciembre hay una reunión del Mercosur, ahí se va a saber, cuando (Macri) vaya y quiera pedir el castigo, la objeción a Venezuela; ahí se va a generar un debate que hasta ahora nunca se dio.

— Con Macri, cómo cambiará la integración no solo con Bolivia, sino con Brasil, Venezuela...

— En cuanto al tema de migración, Macri declaró que había que acabar con la migración indiscriminada y echar a bolivianos y paraguayos, porque “solo llevan delincuencia y narcotráfico”, totalmente diferente a la postura del gobierno actual, que fue de apertura, integración y hermandad. En el ámbito regional, ya planteó que su objetivo es firmar acuerdos bilaterales con Estados Unidos, la Unión Europea, pactar con la Alianza del Pacífico y denunciar a Venezuela dentro del Mercosur, para que se la eche; todas esas definiciones lo único que generan son bombas. Yo creo que Macri viene con el objetivo de romper la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), la Unasur, el Mercosur. La actitud del Gobierno argentino ahora va a ser totalmente diferente a la que se tuvo en estos últimos años, que era pelear por la patria grande, de reclamar soberanía, de no intromisión de Estados Unidos.

— ¿Pedir que salga Venezuela del Mercosur fracturaría el bloque? 

— Yo creo que fracturaría, pero no lo va a poder llevar adelante. Se para en una actitud de alcahuete de la política exterior de las grandes potencias, de Europa y de Estados Unidos, que son las que objetan el criterio de la política interna de Venezuela. Si ese país tiene un preso como (Leopoldo) López es porque él trato de desestabilizar la democracia venezolana.

— ¿Difícil sacar a Venezuela del Mercosur...?

— Sí, porque todos los acuerdos se logran por consenso y no creo que Brasil, Paraguay, Uruguay o Bolivia lo acepten; van a reclamar.

— ¿Qué riesgos se ciernen sobre Unasur y Celac?

— Afecta mucho a esos bloques. En el caso de Unasur hay un equilibrio bastante ajustado. Hay países cuyos gobiernos son más conservadores, como Colombia, Perú, Chile, Surinam, cuatro países; del otro lado eran seis, pero si Argentina cambia quedan cinco contra cinco. Normalmente se llegaban a acuerdos porque había mayoría, pero hoy quedarían empatados y eso generará incapacidad para legislar, avanzar y encontrar acuerdos en Unasur.

— Se dice que con el triunfo de Macri llegó a su fin el populismo.

— No creo. En Argentina influyó mucho para que Macri ganara, con esa diferencia de dos puntos, la corporación mediática, que trabajó los últimos ocho años para esmerilar, desgastar, ocasionarle daño al gobierno de Cristina (Fernández), con falsas denuncias que no solo salían en un diario sino que se repetían en radios y canales de televisión del grupo Clarín. En otros países, salvo Brasil, la situación es otra, y creo que no hay una población tan intoxicada de mala fe por los medios. Lo único (para lo) que sirve Macri en la región es para envalentonar a los políticos de derecha que van a festejar; de hecho, hubo referentes de la política boliviana en los festejos de Macri, así como venezolanos, colombianos, chilenos, brasileños y uruguayos. Los partidos de derecha van a festejar en Argentina lo que no pueden en sus países. Yo creo que hay continuidad de los procesos de cambio.

— ¿Qué tipo de cambio es el que se dio en su país?

— Es un cambio por derecha, yo lo advertí muchas veces. Siempre dije que al gobierno de Néstor (Kirchner), al de Cristina, al proceso político en Argentina había que cuidarlos porque el cambio, si venía, no iba a ser por izquierda, superador, no iba a profundizar lo que se llevó adelante. Es un cambio que nos va a querer volver a la década de los 90, pero, por suerte, tenemos un sector muy amplio de la población que se va a resistir a ello, porque fue una experiencia muy mala. Si hay un cambio, será para retroceder e implementar políticas que nos hicieron fracasar. Hay que cuidar lo que se tiene, más que nada para los bolivianos.

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