Animal Político

¡¡¡Mantengan la calma!!! Sólo son 2 t de uranio

La Razón / Ricardo Aguilar Agramont / La Paz

00:00 / 02 de septiembre de 2012

La semana pasada, el Gobierno lanzó una bomba nuclear noticiosa en esa jerga característica de comunicado oficial que si se traduciría a un lenguaje medianamente coloquial sonaría más o menos así: “No queremos que cunda el pánico ni mucho menos, pero en una calle de La Paz hay ¡dos toneladas de uranio! Así que a mantener la calma se ha dicho”.

La información no podía ser subestimada, mucho menos después de saber que incluso ya había una cotización del valor del mineral radiactivo incautado, a saber: $us 50 millones. Si ya existía una proforma del precio del uranio —en el hipotético caso de que alguien quiera hacerse de unas toneladas bien puestas de este mineral— entonces había que dar por descontada la seriedad del trabajo de Inteligencia.

Al día siguiente, el presidente de Comibol descartó que se tratase de uranio y aseguró que en realidad era tantalio (“¿No pueden diferenciar el uranio del tantalio? ¿¿¡¡He-llo-u!!??”).

Pero no hay que preocuparse, el Gobierno no volverá a cometer más un error de este calibre, pues pasa una vez o dos, pero tres imposible. Me explico: cuando se trate de una incautación de algo ilegal, cualquier cosa, y se estime una cantidad de dos toneladas (la cantidad maldita), entonces el Gobierno ya sabe que tiene que sospechar, mirar de un lado, mirar del otro, afinar el olfato   y levantar las orejas antes de publicarlo. Pues el misterio de la milanesa no es tal si se habla de dos toneladas, entonces hay algo más sospechoso que chimpancé en el Illimani: así lo confirma la megaincautación del 2011 de dos toneladas    de cocaína entre Puerto Suárez y Puerto Quijarro que hizo Sacha Llorenti cuando se las batía sin pena ni gloria en el Ministerio de Gobierno; sin embargo, un cambio nuclear en los niveles subatómicos que habría dejado más que pensativo a Lavoisier (“Nada cambia, todo se transforma”) hizo que las dos toneladas trocasen en (abracadabra pata de cabra)… dos kilos bien puestos. ¿Coincidencia con el uranio? No,     la cantidad maldita, señores.

Pero hay que admitir que el asunto del uranio dejó un aspecto por demás positivo (siempre hay que ver el lado bueno de las cosas): ahora todos sabemos que había existido un mineral que se había llamado tantalio y que había servido para hacer condensadores electrolíticos y nada menos. Tan-ta-lio… mire usted, uno nunca deja de aprender, elay.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia