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Mauricio Quiroz: Un millón de amigos, pero ninguno como Sean Penn

Lo que no le contaron a Evo es que su hollywoodense amigo nunca llevó esas quejas al Congreso de Estados Unidos; tampoco le dijeron que, luego de inflar su pecho de colibrí con el canto de las Malvinas, Penn había sugerido un arreglo diplomático a Inglaterra.

La Razón / La Paz

00:02 / 26 de mayo de 2013

Suena en el ambiente esa canción del brasileño Roberto Carlos que hacía corear hasta el más odioso vecino del barrio. “Yo sólo quiero mirar los campos, yo sólo quiero cantar mi canto, pero no quiero cantar solito, yo quiero un coro de pajaritos”, habrá dicho Sean Penn al llegar a Venezuela para impactar al difunto Hugo Chávez, quien, como todos saben, tuitea directo con Nicolás Maduro. Con o sin los plumíferos, el actor cayó bien en Caracas y quiso más.

“Quiero llevar este canto amigo, a quién lo pudiera necesitar. Yo quiero tener un millón de amigos y así más fuerte poder cantar. Yo quiero tener un millón de amigos y así más fuerte poder cantar”, coreó entusiasmado y en la ribera del Orinoco le mostraron la ruta a Orinoca. Penn quería hablar con Evo Morales; Penn dejó la capital Venezolana y partió a los Andes.

“Yo quiero amor siempre en esta vida, sentir calor de una mano amiga, quiero a mi hermano sonrisa al viento, verlo llorar pero de contento”, interpretaba el cantor en La Paz. 

En el Palacio Quemado le dijeron a Morales que se trataba de un actor interesante; que se había opuesto a la invasión de Estados Unidos a Irak; que se declaró en contra del neocolonialismo; que había respaldado la recuperación argentina de las islas Malvinas; que se trataba de un embajador de buena voluntad para la recuperación de Haití, la nación más invadida del planeta, sea por milicos de izquierda y/o de la derecha. 

Lo que no le contaron a Evo es que su hollywoodense amigo nunca llevó esas quejas al Congreso de Estados Unidos; tampoco le dijeron que, luego de inflar su pecho de colibrí con el canto de las Malvinas, Penn había sugerido un arreglo diplomático a Inglaterra. Ese Penn... Así nomás fue. Y en Bolivia recibió el simbólico grado de embajador para que lleve la bandera de las demandas más complejas de la historia contemporánea del país: la demanda marítima y la extradición de Goni.

“Yo quiero creer la paz del futuro, quiero tener un hogar seguro. Quiero a mi hijo pisando firme, cantando alto, sonriendo libre”, le cantó el cantor, pero esta vez a su cuatacho, el Jacob Ostreicher, detenido en Bolivia, sin pena ni gloria. “Yo sólo quiero un viento fuerte, llevar mi barco con rumbo norte y en el trayecto voy a pescar para dividir (compartir) luego al arribar”, así Penn dejó el país y, esta vez sí, se quejó al Congreso de Estados Unidos, blandiendo la bandera de los amigos. Estos pajaritos...

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