Animal Político

El Medio Oriente en ocho tableros

La pregunta es si no es mejor que Europa deje de invadir el Medio Oriente para evitar tener gente que después intente asilarse en su territorio. Solo las élites económicas y políticas se benefician de esas invasiones. Los europeos de a pie están cansados de esas políticas.

La Razón (Edición Impresa) / Rolando Morales Anaya

00:00 / 02 de mayo de 2016

Me viene a la mente un juego de ajedrez que vi en una película cuyo nombre no recuerdo. Era un juego con varios tableros de vidrio que se superponían y el desafío de los jugadores era ganar en cada uno de ellos, suponiendo que los movimientos en un tablero se reproducían en los otros.

Todo comenzó con el acuerdo Syke-Picot llevado a cabo en 1917 entre los representantes de Francia e Inglaterra para distribuirse el Medio Oriente. Dibujaron a su gusto las fronteras de países artificiales, olvidándose de la promesa que hicieron a palestinos y kurdos de darles un país. La victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial les dio la oportunidad de hacer realidad su proyecto apoyado por Europa y Estados Unidos. Desde entonces, solo hay muerte y dolor en el mundo. La codicia se impuso.

En un primer tablero, la invasión americana apoyada por la OTAN a Irak en 2011 marcó un hito en esta historia. Basado en mentiras, oficialmente reconocidas con posterioridad, el Occidente inició una guerra cruenta que no terminará en mucho tiempo. Buscaba esencialmente el control de la producción y del comercio de petróleo. Sin vergüenza alguna, como en épocas antiguas, decidieron dar muerte a su presidente colgándolo. Posteriormente, hicieron lo mismo con Kadafi, el presidente de Libia, y querían hacer lo mismo con Al Bashar, el presidente de Siria.

El Corán es para los musulmanes, igual que la Biblia para los cristianos, un conjunto de reglas morales. Algunos los interpretan al pie de la letra, otros son más flexibles. Los duros adoptan el mensaje del Profeta que dijo que un buen musulmán es un hombre pacífico, pero si es agredido debe matar al agresor. El Occidente es un agresor. Para los musulmanes, la patria y la religión se solapan, igual que para los judíos, para ellos defender a la Patria es defender a Dios y defender a Dios es defender a la Patria. Luego, la guerra está perdida para el Occidente.

A la muerte del Profeta, su religión se escindió en dos, los sunitas y los chiítas. Entre los cristianos sería impensable iniciar una guerra entre católicos, reformadores o las sectas de reciente aparición. El Occidente se encargó de sembrar la cizaña entre los descendientes de Mahoma. Algo similar hicieron en África entre diferentes grupos culturales. Ese es un segundo tablero.Apareció el ISIS [Estado Islámico] reivindicando la soberanía, el califato, la religión y la lucha contra los invasores. Creció rápidamente en número, en dinero y en potencia bélica. Ocupa gran parte de Irak y de Siria, pero sobre todo ocupa, gestiona y administra los yacimientos de petróleo de Mossul, al norte de Irak. Versiones aparentadas pero diferentes del ISIS nacieron en otras partes del mundo, sobre todo en África. Ese es un tercer tablero.

El ISIS es considerado un movimiento extremista culpable de hechos crueles y cruentos desde actos terroristas hasta el abuso de niñas y mujeres. El petróleo que produce es transportado por Turquía, se supone hacia Israel y a países occidentales. Arabia Saudita, el mejor aliado de los Estados Unidos en el Medio Oriente, les proporciona armas y dinero. Turquía, otro aliado privilegiado de los Estados Unidos, hace lo mismo. Se supone que Estados Unidos ayudó a Al-Nusra, un movimiento aliado al ISIS, con el propósito de desplazar al régimen de Al-Bashar. Son los mismos a los que se responsabiliza de ataques terroristas en Europa. Ese es el cuarto tablero.

Los kurdos, mayormente asentados en Turquía, estaban hasta hace poco en la lista de países considerados terroristas por los Estados Unidos. No entiendo por qué decidieron entrar en guerra contra el ISIS, habiendo recibido armas y promesas de apoyo de los Estados Unidos. Pero, su propio país, Turquía, decidió atacarlos por la retaguardia. Ese es el quinto tablero.

Arabia Saudita es uno de los países menos democráticos y más crueles del Medio Oriente, pero es el mayor productor de petróleo del mundo y el mejor aliado de los Estados Unidos. Este país fue decisivo en la caída reciente del precio del petróleo. Es más que probable que dicha decisión fue convenida con Estados Unidos. ¿Para qué?, ¿para perjudicar a Rusia, a Irán, al ISIS, a Venezuela? No hay aún una respuesta razonable para ello. Entretanto, Arabia Saudita intervino militarmente en Yemen contra los amigos de ISIS a los que apoya en Irak y Siria. Ese es el sexto tablero.

La defensa de la religión, de la soberanía y de la identidad árabe se trasladó, como no podría ser de otra manera, a Europa. Quizás lo hará posteriormente a Estados Unidos. Armar una guerrilla urbana no es difícil. Hacer estallar una bomba casera en un cine, un restaurante, un teatro, una terminal de buses o un aeropuerto no es algo que requiera ni grandes conocimientos ni gran logística. Pero, ¿por qué? Los que lo hicieron son jóvenes nacidos en Europa de padres o abuelos que migraron de los países árabes. Se dieron la mano entre aquellos que sufrieron la discriminación racial y laboral en Europa con aquellos que reivindicaban la religión, la cultura y la soberanía en el Medio Oriente frente a la agresión del Occidente, realizando horribles actos terroristas en los cuales las víctimas no son culpables de nada. Ese es el séptimo tablero.

No todos son así ni todos son diferentes. Mucha gente en el Medio Oriente está cansada y teme la guerra. El Occidente bombardeó escuelas y hospitales matando a niños y a enfermos. Por otro lado, los excesos de ISIS los tienen amedrentados. Quieren abandonar la región. Buscan cruzar el Mediterráneo. En su intento, miles mueren ahogados. Los que llegan a la costa, son maltratados.

Por otro lado, el reclamo del europeo de a pie es comprensible. Dicen: “Hemos recibido cerca de cuatro millones de refugiados, ya no los queremos más. Nos sirven como mano de obra, pero si son muchos, provocan problemas urbanos y afectan nuestras costumbres”. Entonces, decidieron deshacerse de ellos enviándolos a Turquía, país al cual la virtuosa Unión Europea reconocería algunos gastos. La pregunta es si no es mejor que Europa deje de invadir el Medio Oriente para evitar tener gente que después intente asilarse en su territorio. Solo las élites económicas y políticas se benefician de esas invasiones. Los europeos de a pie están cansados de esas políticas. Ese es el octavo tablero.

¿Quién ganará simultáneamente en los ocho tableros? Me queda claro que será el Medio Oriente, concretamente el ISIS, salvo si el Occidente, particularmente Europa, entra en razón; es decir, si se retira de esta guerra.

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