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Mediocracia: el reto de una agenda de calidad

El jueves, en la ciudad de La Paz, se presentó el libro Comicios mediáticos II. Medios de difusión y redes sociales digitales en las elecciones de 2014 en Bolivia. El libro es resultado de un amplio estudio coordinado por José Luis Exeni Rodríguez junto a Karina Herrera y Verónica Rocha. Un útil insumo, sin duda, para la reflexión y el debate.

La Razón (Edición Impresa) / José Luis Exeni

00:02 / 01 de febrero de 2016

La relación entre medios de difusión y democracia es una relación no solo compleja, sino intensa. Y se acentúa más en procesos electorales. Diversos estudios demuestran la incidencia (limitada) de la acción mediática, en el ámbito de la comunicación política, sobre la agenda del debate público-político, el desempeño de los actores relevantes y, claro, las percepciones de la ciudadanía, el demos votante. Es el sensible y a la vez esencial terreno de la mediocracia.

Esa relación ha sido ampliamente estudiada, con abundante evidencia empírica, en el libro de reciente presentación en el país Comicios mediáticos II, en el que se aborda con rigurosidad metodológica y abundantes fuentes primarias el desempeño de los medios de difusión masiva y las redes sociales digitales en las elecciones generales de 2014 en Bolivia. Lo hace en perspectiva comparada, toda vez que un libro anterior, Comicios mediáticos, analizó la misma cuestión en las elecciones generales de 2009.

El libro plantea importantes contribuciones para el análisis y debate sobre la acción mediática en procesos electorales. Y también plantea algunas tendencias y un conjunto de retos de agenda para avanzar en una agenda mediática de calidad que, tal el desafío mayor, contribuya a la calidad de la democracia representativa como parte del horizonte de la demodiversidad. El estudio desmenuza cinco ejes temáticos: la agenda informativa, la propaganda electoral, los estudios de opinión en materia electoral, las redes sociales digitales y la agenda mediática de opinión y análisis.

Lo que sigue es un inventario sintético de los principales hallazgos del estudio como provocación para la lectura del libro y, claro, el debate público.

HALLAZGOS PRINCIPALES. A. Información. ¿Cómo se construyó la agenda informativa en los principales diarios del país con relación a las elecciones generales de 2014 en Bolivia?

— En cuanto al formato, predomina la nota periodística. Hay también importante presencia de la opinión y muy pocos reportajes.

— La fuente privilegiada para la información electoral y el seguimiento de los sucesos de campaña sigue siendo la misma: hombres, adultos, no indígenas, con claro predominio de La Paz (60%).

— El perfil profesional de las fuentes muestra que la mayoría son políticos-candidatos (50%). Un 15% de fuentes son medios, agencias y periodistas.

— Es posible identificar como hallazgo una suerte de mayor preocupación programática en los diarios, esto es, la intencionada difusión de programas de gobierno reforzada con entrevistas a las y los candidatos.

— En cuanto al análisis de género, se confirma el dato preocupante de que el tratamiento noticioso sobre temas de género sigue siendo marginal. Y lo es también el enfoque de género en las noticias.

— Aquí también es evidente el “machismo” en las fuentes: 8 de cada 10 voceros son hombres.

— El principal hallazgo en este punto radica en el persistente fenómeno de subrepresentación mediática de las mujeres en la agenda informativa (2,7% de noticias), lo que contrasta claramente con el  histórico logro de paridad en la Asamblea Legislativa Plurinacional (49% de asambleístas son mujeres).

— La otra variable del estudio fue el financiamiento de las campañas electorales. El estudio muestra que la cobertura mediática es insignificante, está marcada por los “reducidos” presupuestos de campaña y por el uso de recursos públicos.

— Se reafirma así la brecha entre la transparencia como discurso y la “rendición de cuentas” como promesa electoral versus el hermetismo con relación al financiamiento, esa asignatura pendiente.

— El hallazgo en este campo es el también persistente fenómeno de elevado/creciente costo de las campañas y propaganda electoral frente a desigualdades en el acceso a medios.

B. Propaganda. ¿Cómo se desarrolló la propaganda electoral en televisión, mediante la difusión de spots, en las elecciones generales de 2014 en Bolivia? ¿Cuál fue el desempeño de las candidaturas presidenciales en este campo?

— Una de las principales constataciones es que la propaganda electoral en televisión mediante spots no tuvo mayores innovaciones y adoptó un modelo más bien clásico.

— Un rasgo significativo es distinción entre candidatos con amplio acceso a los medios y candidatos marginados de ellos. Se reafirma como hallazgo un notorio desequilibrio en el uso de recursos financieros y acceso a medios para la propaganda electoral.

— El estudio identificó tres categorías de candidaturas: los supervisibles (MAS y UD): con alta exposición mediática (reforzada por publicidad gubernamental y empresarial, respectivamente); los semivisibles (PDC y MSM): con reducida exposición mediática; y el invisible (PVB): con presencia casi marginal, solo en la franja de propaganda electoral gratuita.

— Otro dato relevante fue la nueva legislación con relación a la propaganda electoral, que dio mayor responsabilidad a los medios. En general, la norma fue acatada por las organizaciones políticas y los medios de difusión, excepto en cuatro casos de spots que fueron suspendidos por la autoridad electoral.

— Como ocurrió en las elecciones de 2009, en los comicios de 2014 primó el componente personalista en la propaganda electoral, aunque con matices más notorios con el componente programático. La organización política, como insumo simbólico, sigue siendo marginal.

— En cuanto al estilo predominante en los spots, se trata de piezas propagandísticas de imagen, biográficas y de busto parlante. La estructura argumentativa es de carácter tendencialmente emotivo.

— En las elecciones generales en 2104 se pudo evidenciar que la “guerra sucia” fue marginal y no tuvo relevancia como ocurrió en otros procesos electorales.

— Otro dato relevante es que no hubo propaganda anónima y se registró una mínima violación de prohibiciones.

— Una novedad fue la obligatoriedad, aunque tardía, de la inclusión de lenguaje de señas en la propaganda electoral.

— Se reafirma como hallazgo la importancia de la propaganda electoral gratuita difundida en los medios estatales: esta vez hubo reglas claras, horarios propicios, coordinación con el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y acatamiento de la norma.

— Por último, destaca como hallazgo y objeto de polémica el uso de la publicidad gubernamental y actos de entrega de obras difundidos por el canal estatal, como componente de ventaja del candidato en función de Gobierno.

C. Encuestas. ¿Cómo se produjo la difusión en los medios de estudios de opinión en materia electoral? ¿Qué pasó con las encuestas de intención de voto y, el día de la votación, con los conteos rápidos? ¿Se cumplió la innovadora norma estrenada en la materia?

— El principal hallazgo tiene que ver con una tendencia: la “sondeocracia”, ese matrimonio entre medios de difusión y empresas especializadas en estudios de opinión, llegó para quedarse. A ello se añade como novedad la incorporación de un nuevo componente: especialistas en el análisis de encuestas.

— Otro dato relevante es el debate acerca de la influencia de las encuestas electorales. ¿Inciden las encuestas, esas sucesivas “fotografías”, en las preferencias electorales o solo las retratan, las muestran? En el estudio no se ha encontrado evidencia de una relación directa de influencia entre los datos de una encuesta y la intención de voto. La incidencia viene por cuenta del modo en que las tendencias de voto provocan posicionamientos políticos y generan algunos debates mediáticos.

— Con relación a los comicios de 2009, hay un salto cualitativo de calidad técnica y de credibilidad en los estudios de opinión en materia electoral por efecto de la normativa.

— Es interesante constatar la paradoja de que ningún partido político o candidatura dice “creer” en las encuestas, pero todos sin excepción las utilizan y, más todavía, fijan sus posicionamientos con base en tales datos.

— En las elecciones de 2014 los diarios y las redes de televisión dieron un lugar relevante a los datos de las encuestas (cuatro empresas/medios hicieron series de encuestas durante el proceso: 13 encuestas en total).

— Se evidencia también como límite que las encuestas no pueden observar los últimos diez días anteriores a la votación ni, por tanto, prever la orientación del voto de las y los indecisos.

— El otro hallazgo relevante a favor de los conteos rápidos el día de los comicios es que con poca diferencia respecto al cómputo final dieron datos sobre el ganador de la elección y proyectaron la composición de la Asamblea Legislativa Plurinacional

— Por último, es evidente que predomina todavía en la televisión la lógica de “carrera de caballos” (quién gana, quién pierde), limitando la riqueza de los datos y su interpretación.

D. Redes sociales. ¿Qué pasó con las redes sociales digitales en las elecciones generales de 2014? ¿Cuál fue su lugar en los sucesos de campaña y el debate político? ¿Cómo se situaron en este primer proceso electoral al que llegan con protagonismo?

— Como declaración es posible calificar las elecciones 2014 como las primeras elecciones web de nuestra historia democrática. Los espacios virtuales llegaron para quedarse como escenario y como actor.

— El estudio mostró que hay una evidente influencia de las dinámicas y contenidos de la Web 2.0 en los medios tradicionales y viceversa, lo que genera escenarios transmediáticos.

— Un hallazgo importante es que las redes inciden cada vez más en la agenda electoral (tuvieron lugar relevante en 5 de los 13 sucesos de campaña analizados en el estudio).

— Todas las candidaturas tuvieron páginas web, aunque con diferentes grados de gestión. El MAS y UD destacaron nítidamente por la gestión y el mantenimiento de sus sitios web.

— Twitter fue el espacio con mayor novedad como plataforma para demostrar fuerza y cohesión en la campaña electoral, con amplia presencia del MAS.

— Facebook también tuvo presencia, pero en general se trató de una “interacción” sin respuesta.

— Se utiliza YouTube por parte de las organizaciones políticas, pero como reservorio de audiovisuales, sin creación específica.

— Los medios de difusión también asumieron la lógica Web 2.0 en el proceso electoral. Destacan en ello La Razón, Los Tiempos y El Deber.

— En general, pese a su presencia más o menos activa en la web, los medios no generan contenidos específicos para las redes sociales. La tendencia todavía es trasladar a las redes la información impresa. El hallazgo aquí es que las redes, cuya esencia es la interacción, fueron más bien utilizadas como plataformas de información por las organizaciones políticas y los medios.

E. Opinión. ¿Cuál fue el desempeño mediático respecto a la opinión y el análisis en el marco de las elecciones presidenciales, las candidaturas y los sucesos de campaña?

— Un primer elemento es que el tono de la opinión mediática en general fue desfavorable, con amplio uso de juicios de valor y adjetivos.

— Se reafirma como hallazgo el predominio de voces masculinas en la opinión mediática (79%).

— Con relación al análisis de los diarios, se evidenció que todos ellos editorializaron sobre el proceso electoral, con diferentes temas de interés: el tema principal fueron los actores políticos, el enfoque predominante fue de “atribución de responsabilidades” y predomina el uso de juicios de valor.

— Otro hallazgo relevante, que muestra continuidad respecto al estudio de 2009, tiene que ver con la centralidad de los llamados “analistas políticos”. Diferentes voces se hacen pasar y se (re)presentan como “analistas independientes”, pese a sus filiaciones políticas, su historia, sus intereses…

— Se reafirma como constatación que hay mucha opinión (cargada de adjetivos y juicios de valor) y poco análisis político (antecedentes, contexto, actores, datos, escenarios prospectivos…).

— Por otra parte, en la opinión mediática pueden encontrarse muchos monólogos (o varias voces diciendo más o menos lo mismo) y poco debate.

— El otro dato relevante como hallazgo es la ausencia de diversidad en la opinión mediática: en los espacios de opinión hay pocas mujeres, pocos jóvenes, muy pocos indígenas.

— Todas las redes de televisión analizadas en el estudio hicieron programas especiales de opinión sobre el proceso electoral, con énfasis programático. Empero, el rasgo esencial de la opinión televisiva sigue siendo el énfasis en el espectáculo.

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