Animal Político

Miguel E. Gómez Balboa: Cómo es una típica ‘jornada laboral’ de los manifestantes

Los manifestantes se reúnen a las 09.00 para iniciar su “jornada laboral” en las calles; aunque hay algunos “corchos” —dónde no— que llegan más antes al punto de concentración —como pasa en cualquier ente estatal o empresa privada— que para pasar tiempo bloquean el paso de vehículos.

La Razón / La Paz

00:02 / 19 de mayo de 2013

Recoger a los escolares del centro de la ciudad de La Paz se ha convertido, en las últimas dos semanas, todo un calvario para los padres. El conflicto organizado por la Central Obrera Boliviana (COB) para exigir reformas en la Ley de Pensiones y un aumento en las jubilaciones ha puesto de patas arriba a la sede del Gobierno. Cierres de vías, manifestaciones por las avenidas son una constante. Pero este escenario igual es un caldo de anécdotas cuando uno observa —yo lo hago precisamente cuando retiro a mis hijos de su colegio— qué hacen los bloqueadores o los marchistas para mantenerse en pie de guerra durante el día, o por lo menos durante ocho horas (como si fueran cumplidos funcionarios públicos u oficinistas privados callejeros), que es lo que, en realidad, duran las protestas en la urbe.

A ver, hay quienes le meten horario continuo —eso sí, muy pocos desubicados— y la mayoría toma el discontinuo. Los manifestantes se reúnen a las 09.00 para iniciar su “jornada laboral” en las calles; aunque hay algunos “corchos” —dónde no— que llegan más antes al punto de concentración —como pasa en cualquier ente estatal o empresa privada— que para pasar tiempo bloquean el paso de vehículos. Rara vez los jefes los acompañan porque, generalmente, están en reuniones (en este caso sentados con los ministros para negociar, tras haber tomado un buen desayunito). Cuando ya existe quórum, comienza el bullicio. A meterle con todo hasta el mediodía o las 13.00, y hasta puede haber una gasificada de sajra hora —la Policía invita— para ejercitar los pies y darse un break (descanso).

Luego es momento del almuercito, cuando las medidas de presión desaparecen. Unos —sobre todo universitarios, maestros y miembros de otros sectores que radican en La Paz— se van a casita nomás, y otros —especialmente mineros— recurren a restaurantes, vendedores callejeros o el tradicional Merlan para saciar su hambre, o incluso van a su sede sindical para compartir una comida y evaluar sus andanzas. Entre 14.30 y 15.00, de nuevo al “laburo callejero” y así hasta las 18.00, cuando es la hora del tecito o el cafecito, lo cual ocasiona la desaparición de las manifestaciones. Todos los participantes se despiden hasta la jornada siguiente para retomar sus actividades. Claro, lo relatado no es una regla; pero, sin duda, así es, generalmente, una típica “jornada laboral” de los protestantes.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia