Animal Político

Movilidad socioeconómica y consumo

Un estudio analiza los cambios en los patrones de consumo en el país; las clases medias emergentes son motivo de especial atención.

La Razón (Edición Impresa) / Guillermo Guzmán es responsable de Investigación Socioeconómica en el CIS

10:15 / 14 de noviembre de 2018

En pocos días se presentará en la Vicepresidencia el libro Movilidad socioeconómica y consumo en Bolivia, patrones de consumo en sectores emergentes. El documento es el resultado principal de un proyecto de investigación llevado adelante por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Bolivia y el Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de la Vicepresidencia, y contó con el apoyo del Buró Regional para América Latina del PNUD para la realización del trabajo de campo. El contenido constituye un aporte para el Informe Regional sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe 2016, así como un producto de análisis que se enmarca en la línea de investigación de Economía y Sociedad del CIS.

Movilidad socioeconómica y consumo en Bolivia, patrones de consumo en sectores emergentes busca analizar algunos de los cambios más importantes detectados en los patrones de consumo de los bolivianos, sucedidos luego de un importante periodo de movilidad social. Mediante una aproximación metodológica compleja que combina elementos cuantitativos y cualitativos, se ilustran las transformaciones en la conducta económica de los hogares, sus aspiraciones, percepciones y preocupaciones; poniendo especial atención en el creciente estrato social de ingresos medios.

La investigación indaga sobre algunos aspectos muy interesantes relacionados con la estratificación social, procurando ir más allá de un análisis basado solo en umbrales de ingreso, sino en cambio, estudiando los patrones de consumo (alimenticios, culturales, de ocio, etc.). Así, se abre la puerta para identificar, de alguna manera, grupos sociales y las fronteras que los delimitan (simbólicas o reales) mediante la observación sistemática de sus prácticas cotidianas, sus preferencias y sus gustos. Todos ellos elementos constitutivos de otro tipo de capitales, distintos del económico.

De hecho, la atención de los estudios sociales en estos otros capitales más complejos (social, cultural, simbólico o incluso étnico) es un elemento muy desarrollado, siguiendo la senda propuesta por Pierre Bourdieu. Sin embargo, no lo es en Bolivia, donde se habla mucho pero se ha escrito más bien poco sobre los patrones de consumo, las preferencias sociales y, por añadidura, las fronteras de distinción social (al menos desde perspectivas cuantificables y formales).

Esta investigación nos ayudará a comprender mejor si las clases medias emergentes del país han orientado sus patrones de consumo hacia los establecidos por la élite tradicional o, por el contrario, han generado un esquema de preferencias y gustos diferente, seguramente muy distinto al esquema de consumo de clases más empobrecidas (de las que procuran un alejamiento) pero no necesariamente igual o similar al de las clases más pudientes. El análisis de este fenómeno de ordenamiento de las preferencias colectivas no es trivial, ya que encumbre una estructura social sobre las nuevas aspiraciones de los bolivianos y, por añadidura, una representación del tipo de vida que los ciudadanos buscan, procuran, imitan o, finalmente, crean.

Aunque con notables excepciones, la investigación pone de manifiesto que existe una tendencia hacia cierta homogeneización en los patrones de consumo de la población a medida que incrementa su nivel de ingresos y que ésta se consolida dentro de la denominada clase media emergente. Es decir que, de alguna forma, la población persigue un modelo de tipo de vida (real o imaginario) al cual se va acercando de la mano de una mayor disponibilidad de ingresos. Pensemos por un momento en las formas de vestir más occidentales, en la adquisición de coches suntuosos, en la asistencia masiva a las salas de cine o en la muy extendida (y altamente homogeneizada) comida chatarra.

La existencia de este fenómeno plantea importantes retos para la sociedad y el Estado. Son varias las aproximaciones desde la economía, la psicología, la sociología o el propio marketing que explican, al menos parcialmente, sus potenciales consecuencias; pero creo que una de las más valiosas proviene, insospechadamente, de la filosofía política.

Al respecto, una parte importante del trabajo del filósofo John Rawls, quizá una de las menos conocidas, aborda esta problemática. Concretamente Rawls discute sobre las implicaciones de lo que denomina preferencia compartida de orden supremo, algo así como una dotación de bienes (materiales, culturales, etc.) que todos los individuos de la sociedad —independientemente de su condición o procedencia— considerarían como preferible. Rawls sostiene que si tal preferencia existe, existiría, a su vez, la posibilidad de que la propia sociedad promoviera un concepto nuevo de individuos que define sencillamente como personas vacías, es decir, personas “…dispuestas a considerar cualquier convicción y aspiración nueva, e incluso a abandonar apegos y lealtades, cuando el hacerlo les promete una vida con mayor satisfacción global, o bienestar, de acuerdo con una jerarquización pública” (Rawls, 2002: 285). Es decir, individuos con aspiraciones vitales predefinidas (de forma colectiva) que modifican sus patrones de consumo, todo lo que haga falta, para acercarse a ese ideal social.

Creo que las similitudes entre las estructuras formales de análisis que plantea Rawls y la evidencia que sugiere la investigación sobre las tendencias de los patrones de consumo debería de llevarnos a contrastar la hipótesis sobre la existencia de una preferencia compartida de orden supremo en la sociedad boliviana. En todo caso, el estudio nos ayudará muchísimo a dilucidar la probabilidad de existencia de este fenómeno.

Por último, entender el alcance y la profundidad de estas transformaciones resulta fundamental para lograr responder a las nuevas aspiraciones de los diferentes grupos sociales. El papel del Estado como canalizador de estas aspiraciones, mediante la generación de políticas públicas, seguramente será esencial para solventar de manera eficiente estas crecientes y nuevas necesidades de la población. Movilidad socioeconómica y consumo en Bolivia es una aproximación oportuna a una realidad social que cambia muy rápidamente, lo que la convierte en un insumo muy valioso para el análisis socioeconómico. Seguramente el texto dará lugar a nuevas investigaciones que nos ayuden a comprender mejor los profundos cambios de la sociedad boliviana.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia