Animal Político

Mujeres públicas y en lo público

Marcia encarna las dificultades legales a las que nos deberemos enfrentar las mujeres que creemos que otra forma de ser madres es a través de la adopción; también encarna la constante exposición a la violencia y al acoso político al que estamos sometidas las que decidimos incursionar en lo público.

La Razón (Edición Impresa) / Verónica Rocha Fuentes

00:03 / 02 de agosto de 2015

Primero, es importante aclarar que el conflicto universitario en (la Universidad Mayor de) San Simón de ninguna manera es contra los docentes, es contra las camarillas de la universidad, que a su vez se turnan para usufructuar del poder en favor personal. (…) Waldo Jiménez y su rosca ya están derrotados, el adjetivo de incapaz se queda corto. Lo sucedido el 29 de abril de 2015 ha pasado todo límite de racionalidad, mandar sicarios para amedrentar al movimiento estudiantil es imperdonable”.

Fue una declaración de la dirigente universitaria Marcia Torrico al periódico El Sol de Pando, el 4 de mayo, cuando el conflicto de esta casa de estudios aún estaba en ciernes. Marcia se encuentra aún al medio del terrible, prolongado e impresentable conflicto universitario que se ha desencadenado en la universidad pública de Cochabamba, a su vez que ella se reconoce como parte activa del frente URUS, expresión del Partido Obrero Revolucionario dentro el sistema universitario nacional.

Marcia ha intentado generar noticia las últimas semanas, al haberse declarado en huelga de hambre hace 70 días, luego de que el 25 de mayo fue despojada de la niña a la que había criado, junto a su esposo Ariel Román, como su hija. Fue la orden de la jueza del Juzgado 2° de Partido de la Niñez, Silvia Melgarejo, la que determinó la “restitución” de la pequeña de tres años a su madre biológica, quien al parecer sufre de problemas mentales y no se había hecho cargo de la menor desde sus dos meses de edad. Marcia alega que la figura de la “restitución” no es algo legitimado por la norma. Esa orden hizo que aquel 25 de mayo vehículos de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia, con una treintena de policías y funcionarios de la Defensoría de la Niñez, interceptaran el coche de los esposos y tomaran por la fuerza a su hija adoptiva, cumpliendo la determinación judicial.

Esa decisión fue, en su debido momento —como informa el diario Opinión—, criticada por instituciones como la Defensoría del Pueblo, personal del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges), incluso el Arzobispado. El abogado de los esposos denunció además excesos cuando se materializó la sentencia de la jueza, por haberse aplicado procedimientos inhumanos e insensibles en los que se involucró a la menor. En apoyo a esta versión, Ariel Román señala que en la intervención policial la menor “lloraba y se ahogaba en un ataque de nervios”, a tiempo de que ofrecía resistencia.

En defensa de esta acción de fuerza, la jueza Melgarejo, luego de admitir que se trató de un momento duro, recordó que el proceso de inserción de la menor con su familia biológica debió ser de mediano aliento y que, en razón de ello, habría solicitado a los esposos Román Torrico llevar “pacíficamente” a la Defensoría de la Niñez a la pequeña, cosa que no habría ocurrido.

Actualmente esta batalla se libra en escenarios judiciales debido a que, al parecer, existen varios vicios procedimentales y jurídicos en todo el proceso que concierne al hecho, tanto desde la guarda (al parecer inconclusa) solicitada por los esposos, así como la restitución pedida por la madre biológica y, ahora, la reposición de la menor en otra guarda familiar. Según la jueza del caso, hoy la menor se encuentra con su madre biológica en Tiraque-Cochabamba, y los pocos medios que han tratado de profundizar en el tema no han podido tener comunicación con ellos. Mientras tanto, la desesperación se ha apoderado de la familia Román Torrico; Marcia está rumbo a cumplir una cantidad humanamente imposible de días en huelga de hambre; ocasionalmente se extrae sangre para escribir mensajes sobre la devolución de quien considera su hija. Marcia también ha enviado mensajes formales al papa Francisco, a través del arzobispado y al presidente Evo Morales. La intervención del gobierno central ocurrió el lunes, cuando el Ministerio de Justicia solicitó al Consejo de la Magistratura de Cochabamba, a la Alcaldía y al Sedeges un informe sobre lo ocurrido, mismo que al tener un plazo de cinco días para su elaboración debiera definir un rumbo legal para esta situación, al empezar la siguiente semana.

Todo esto pasó luego de tres meses de haberse iniciado el conflicto en la UMSS, que no alcanzó una solución hasta la fecha: la pasada semana los predios universitarios estuvieron en el centro de enfrentamientos entre sectores; no faltó el uso de petardos e incluso fuego que, al parecer, afectó directamente las instalaciones de la FUL. Algunas declaraciones de Marcia vinculaban, en un principio, su rol en el conflicto universitario con el hecho de que la menor hubiera sido restituida en ese momento y de esa manera. Marcia es, pues, una joven madre que elige serlo mediante la adopción y, a la vez, dirigente universitaria de uno de los sectores más resistidos en el espectro político nacional.

La cobertura noticiosa que se ha dado a este caso ha sido tan imperceptible que ocurrió dos meses después de que se generó una alerta, de tipo nacional y pública, al respecto, cuando la vida de Marcia ya se encuentra al límite. Tengo la sospecha de que si Marcia no hubiera estado, de una u otra manera, en medio del conflicto universitario (que, lo mismo, recién encuentra agenda en el devenir informativo nacional), su huelga habría pasado más desapercibida aún. En la lógica periodística, es perfectamente comprensible que el conflicto por el que atravesó Potosí mereciera un despliegue total, sí. Pero si lo siguiente en la agenda (nacional e internacional) son lapsus verbales de mises y sesudos análisis al respecto, es cuando se puede recordar lo descarnada e irrelevante que suele ser la oferta/demanda informativa en nuestro país, aun cuando lo fuera para servirnos de estas anécdotas a fin de generar categorías de análisis sobre problemas estructurales como el patriarcado. Sobre todo cuando lo que existe en la agenda sintomática cotidiana está rodeado de casos como el de Marcia, en los que se pone en relieve una cantidad infinita de cuestiones que debieran servirnos para deliberar realmente una agenda de género.

Por solo nombrarlo, Marcia encarna las dificultades legales a las que nos deberemos enfrentar aquellas mujeres que creemos que otra forma de ser madres es a través de la adopción; también encarna la constante exposición a la violencia y al acoso político al que estamos sometidas las mujeres que decidimos incursionar en lo público. Encarna, finalmente, la representación mediática a la que es sometida constantemente la mujer en nuestro país. ¿No me creen? Miren las portadas de cualquier diario o los titulares de cualquier canal. Van a encontrar a una mis y, ni siquiera en páginas interiores, a una joven dirigente política que lucha, con su vida misma, por ser madre.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia