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Necesidad de invertir en exploración

Adicionalmente, la baja en el precio de los minerales debería merecer unos acuerdos con los actuales exportadores, para negociar, de manera conjunta con las empresas transportadoras, fletes más ventajosos que los que normalmente el mercado establece.

La Razón (Edición Impresa) / Carlos Barragán

00:02 / 14 de diciembre de 2014

Leemos en la prensa: Sector minero enfrentará caída de precios con mayor inversión. El asunto si no es explicitado, puede terminar en una nueva dilapidación de recursos (se anuncia 100 millones de dólares para el sector estatal vía fideicomiso).

En efecto, una crisis por la baja de precios básicamente se enfrenta con la disminución de costos, y eso significa un ajuste en varios rubros, muchos de los cuales tienen difícil manejo. El primero de ellos se refiere a las cantidades destinadas a la exploración, pero sobre todo a la oportunidad y pertinencia de estas inversiones. Por ejemplo, si la exploración habría sido dedicada a la ubicación de mayores reservas en las actuales minas o en el descubrimiento y preparación de nuevos yacimientos, podríamos pasar a intensificar la explotación para tener aproximadamente los mismos ingresos que hoy precisa la economía del país, aunque tengamos que producir mayores volúmenes de materia prima.

Al contrario de lo aconsejable, el Ministerio de Minería y la Comibol (Corporación Minera de Bolivia) han priorizado la construcción de un ingenio para Huanuni de 3.000 TM/día ($us 50 millones de inversión) para el que no existen las reservas necesarias. En esa misma línea está la construcción del horno con tecnología “Ausmelt”, que requiere leyes y cantidades de concentrados difíciles de proveer a esta nueva planta.

INVERSIÓN. La inversión en la exploración en el área de Huanuni es prioritaria para Comibol, por la necesidad que existe en la desconcentración de los supernumerarios existentes y que fácilmente se aproxima a los 4.000 efectivos. Tal acción no ha sido realizada con oportunidad. Un ejemplo de esto es la poca importancia que se prestó al suscrito cuando propuso estudiar la ubicación de nuevos yacimientos debajo de las lavas en Morococala, propuesta que no quisieron escuchar ninguno de los ministros del actual Gobierno: José Guillermo Dalence, Luis Alberto Echazú, José Pimentel, Héctor Córdova, Mario Virreira e incluso el actual ministro César Navarro, a quien se le presentó una ayuda memoria. Esta acción por lo menos hubiera logrado hacer avanzar los primeros pasos en la ubicación de nuevos targets (objetivos) que, al presente, ya habrían posibilitado y justificado el uso de esas mayores inversiones de que se habla y el inicio de la desconcentración de los supernumerarios de Huanuni, acción que hubiera resultado en una sustancial baja en sus costos operativos.

Siempre hablando sobre Huanuni, el irracional manejo salarial en esa empresa y cuyos responsables viven cómodamente retirados e indemnizados, ha causado deformaciones que el propio Gobierno ha publicitado. Aunque ahora sea muy difícil de corregir, debería ser un tema de forzosa discusión entre los propios trabajadores.

Siguiendo la línea de la pertinencia de las acciones estatales, se encuentra la tozudez incomprensible de persistir, por ejemplo, en gastos millonarios en la explotación del litio con una tecnología absolutamente inapropiada, que no logrará el objetivo de producir carbonato de litio de forma rentable y competitiva, tal como lo han señalado varios especialistas. Acciones semejantes desarrolla Comibol en Corocoro, Karachipampa, y hay que preguntarse si no ocurrirá lo mismo con la explotación del azufre o la búsqueda de yacimientos de uranio.

Adicionalmente, la baja en el precio de los minerales debería merecer primero unos acuerdos con los actuales exportadores, para negociar, de manera conjunta con las empresas transportadoras, fletes más ventajosos que los que normalmente el mercado establece. A este fin, es necesario movilizar a las representaciones diplomáticas y comerciales para obtener rebajas proporcionales a las bajas que se están produciendo en los precios de la energía.

GESTIÓN. Es de esperar que el Gobierno, en la nueva gestión que inicia en enero, utilice toda la experiencia adquirida y redireccione y transparente la gestión del Ministerio de Minería y de las empresas del sector minero estatal, a fin de que no se siga en la dilapidación de los escasos recursos, por mala conducción de los encargados de su manejo.

En el caso de las cooperativas, ni siquiera se ensayó la propuesta de hacer que reconozcan una parte de los impuestos que normalmente no tributan como una contribución obligatoria, que ni siquiera tenía que ir en beneficio del Estado, sino a un fondo de estabilización propio que habría podido ser utilizado justamente en la época de precios bajos. Por el contrario, ahora los cooperativistas consideran pedir al Estado subvenciones irracionales cuyas formulaciones ya han comenzado a salir en sus declaraciones públicas.

Finalmente, no solamente se trata del manejo de la empresa nacionalizada, sino que es necesario pasar a promocionar en serio la exploración y desarrollo de proyectos mineros en el país, proporcionando las equilibradas condiciones para los posibles inversionistas, de acuerdo al eslogan publicitado de ‘socios y no patrones’, ya que el actual Gobierno, con la legitimidad que ha vuelto a conseguir en las urnas y el evidente reconocimiento de los equilibrios mundiales que están ya procesando las cúpulas dirigenciales del MAS, tiene todas las condiciones para lograr la materialización de ese eslogan en el caso de la minería.

Estas son las necesarias medidas para enfrentar la actual baja en el precio de los minerales, lo que se reduce a la fórmula de oportunidad y pertinencia en las inversiones y reducción de costos de producción en los rubros que no afecten, en lo posible, a los salarios racionales de los trabajadores mineros.

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